viernes, 2 de octubre de 2020

Humboldt y Bonpland


Humboldt y Bonpland

Bonpland, en realidad fue el pseudónimo de Aime Goujaud un naturalista, médico y botánico francés, quien había nacido en La Rochelle el 28 de agosto de 1773. Su padre fue Simon-Jacques Goujaud, médico y jefe de cirugía en el hospital de La Rochelle. Quizás por ello, en 1791 Aimé decidió estudiar medicina en París y se interesaría particularmente por la botánica. En 1796 se inscribió en la Escuela Naval de Medicina en Rochefort donde ejerció varios meses en el servicio de los hospitales marítimos de Tolón como de cirujano y como ayudante en el vapor Ajax y un año

después, en París, obtuvo su doctorado pero continuaría sus estudios de ciencias naturales en el Jardín des Plants con el eminente

botánico Antonio Jussieu, quien lo recomendaría para, con su amigo y colega Alejandro de Humboldt integrar una expedición científica a Sur América organizada por el gobierno francés, la cual no se dio, pero que si sería el inicio de la idea que más adelante florecería.

 

Alexander  von  Humboldt, había vivido su infancia en compañía de su hermano Wilhelm en un castil

lo en tiempos cuando Prusia  era  un reino al  sur  del  mar  Báltico. Wilhelm y Alexander  tenían  11 y 9 años cuando murió  su padre, el  mayor  Alexander von  Humboldt,  un militar, y la viuda confió la educación de sus hijos a Christian Kunth, quien ejercería profunda influencia sobre los jóvenes hermanos. Kunth, de 20 años, era un joven instruido en historia y matemáticas, entusiasta divulgador del pensamiento liberal de Rousseau Les orientó en la observación de la naturaleza, el estudio del cálculo y de los

idiomas. Humboldt a los 21 años, sabía lo que había aprendido de sus profesores, Willdenow un botánico, Fischer matemático, Loffler filólogo y Engel el filósofo.

 

Los amigos naturalistas se conocieron en París. Humboldt quería ser parte de la expedición científica a Egipto organizada por Napoleón. Tampoco lo logró y sin embargo, los amigos, Bonpland y Humboldt no abandonaron la idea de la expedición y decidieron viajar a España, donde recogerían muestras vegetales y especímenes animales, estudiarían las piedras y hasta el cielo pues hicieron hasta mediciones magnéticas, geográficas y meteorológicas.

 

Finalmente se embarcaron desde La Coruña en la corbeta Pizarro en diciembre de 1798, decididos a seguir la misma ruta del almirante Colón en su tercer viaje, con una escala en las islas Canarias antes de llegar a la Tierra de Gracia. El Pizarro, ancló   el  16  de  julio  de  1799  en  el  puerto  de  Cumaná,  de  la  Capitanía de la Nueva Andalucía y descenderían para atravesar la llanura del Salado hasta llegar a Cumaná, la ciudad primogénita de América.

 

Sabemos que al final del siglo XVIII dos jóvenes naturalistas europeos, Alexandre Von Humboldt y Aime Bonpland, se aventuraron a través del corazón de la selva venezolana en busca del mítico río Casiquiare. Los testimonios de ese viaje se resumirían en una obra teatral escrita por Ibsen Martínez, en 1999, intitulada “Humboldt y Bonpland taxidermistas”. El autor plantearía interrogantes sobre el contexto histórico europeo-americano, y sobre la personalidad de ambos naturalistas, Bonpland y Humboldt, exponentes representativos de la ciencia al alba del siglo XIX. Ambos, jóvenes amigos, serían pioneros en el plano científico ante un mundo nuevo aún por descubrir. El diseño teatral de Ibsen se cumple dentro de la concepción de la tragicomedia, aunque por el tono festivo y grotesco de algunas escenas, recuerda algunas obras de su gran amigo, José Ignacio Cabrujas, uno de los principales autores venezolanos del siglo XX, fallecido en 1996.

 

Claus Hammel (1932), dramaturgo de la ex República Democrática Alemana, escribió una pieza teatral titulada “Humboldt y Bolívar o El Nuevo Continente”, estrenada en Rostock a fines de los años 80. Una versión en español de esta obra fue representada en Cuba en 1982 y publicada en Conjunto N°57, julio/septiembre, 1983, 42-104. Vale la pena recordar que la personalidad y las relaciones entre los dos naturalistas con América Latina han interesado a artistas y escritores. Augusto Roa Bastos se inspiró en Bonpland para algunas de sus novelas Hijo de hombre (1960) y en Yo, el supremo (1974), a propósito de la asistencia médica dada por Bonpland al dictador Francia durante su estancia en Paraguay. El propio Roa Bastos adaptó esta última novela al teatro con igual título.

 

Existe también una película, “Aire Libre” de Jacques Spagne y Luis Armando Roche, donde se muestran las aventuras del barón Humboldt con su amigo Bonpland y reconociendo la importancia de los viajeros en la historiografía venezolana. El filme destaca la imagen de los naturalistas en su recorrido por Venezuela (1799-1800). Dos hombres ilustrados, cuya búsqueda de riqueza no se centraba en el oro, sino en el conocimiento. 

 


 

 Aire Libre” es un filme franco-canadiense-venezolano intitulado en francés, “Passage des hommes libres”. Inspirado en la expedición de Humboldt y Bonpland, el filme fue realizado por Luis Armando Roche y se estrenó en París a fines de junio de 1997. El guion pertenece a L.A.Roche y Jacques Espagne. A pesar de las semejanzas temáticas, no tiene relación directa con la obra de Ibsen Martínez. También fue publicado en 1996 en 1996 con el título: “Aire Libre-Passage des hommes libres”, en Mérida, Venezuela, por la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. En consecuencia, el lector puede advertir la relación entre los diálogos y las imágenes con los aspectos político-económicos y socio-culturales de la Venezuela colonial, están asociadas a elementos históricos dentro del contexto de una producción audiovisual

 

Aire Libre” es un maravilloso film de aventuras es también una historia filosófica y ecológica con toques surrealistas. Es en realidad una hermosa historia de amistad y hermandad que traspasa culturas; un espectacular fresco histórico en el cual el realizador proyecta de manera admirable la selva venezolana con su verdor y calor tropical. Algunas imágenes recuerdan los clásicos de Werner Herzog, Fitzcarraldo y Aguirre la cólera de Dios. A nivel plástico la cinta es muy hermosa. Pero donde la película se eleva a niveles superiores es en la recreación del sentido de aventura que impulsa a los jóvenes científicos. Los jóvenes actores Roy Dupuis (actuó en el film de ciencia-ficción Screamers) y Christian Vadim (hijo de Catherine Deneuve y Roger Vadim) transmiten las emociones adolescentes, auto-eróticas, ensoñadoras, temblorosas que impulsan a los europeos a aventurar en las Américas. Las ideas racionalistas del siglo XVIII confrontan la romántica idealización de la naturaleza en la jungla suramericana.

 

Aprovecho para recordar que previamente en este blog (lapesteloca.blogspot.com) hemos publicado dos trabajos en diciembre del año 2015 (https://bit.ly/3mXiRLG) la primera parte sobre “El Viaje a las Regiones Equinocciales” de los dos jóvenes exploradores y la segunda, (https://bit.ly/3i3DlPd) principalmente referida a la historia de Bonpland en el sur del continente Americano. La lectura de ambos trabajos, les ofrecerá una información más amplia y detallada sobre la vida de ambos importantes personajes en la historia de América.

 

Maracaibo, viernes 3 de octubre 2020

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