viernes, 29 de noviembre de 2019

“Adiós Muchachos” años después


“Adiós Muchachos” años después

Adiós muchachos. Una memoria de la revolución sandinista (1999), es la relación de hechos personales/institucionales de Sergio Ramírez Mercado, uno de los protagonistas del proceso de lucha, triunfo y gobierno de la revolución sandinista en un contexto que va entre 1976 y 1998, aproximadamente. Decía yo, y lo escribí en el año 2003 que la lectura de “Adiós Muchachos” de Sergio Ramírez nos obligaba a los venezolanos a establecer comparaciones, aunque es cierto que ellas, “siempre son odiosas” (el artículo fue publicado en una edición de El Gusano de luz  número 33 año 2003). Dada la importancia histórica del escritor, laureado en varios certámenes literarios, y a su vez político y protagonista de los hechos relatados, era muy difícil sustraerse de pensar en las vicisitudes de “el proceso”, este término kafkiano usado para mirar  a nuestra pseudorevolución, que desde aquellos días ya se nos metamorfoseaba inclementemente.

Las diferencias históricas y de todo tipo para comparar, en aquellos días eran múltiples. Nicaragua había sido un país intervenido directa e indirectamente por los Estados Unidos desde la aventura del filibustero Walker al proclamarse presidente en 1856, hasta el primer desembarco de “marines” para conservar en el poder al presidente conservador Díaz en 1917. Las propuestas de un canal para Centroamérica por el río San Juan trajeron de nuevo los intereses norteamericanos,  hasta 1926 cuando de nuevo al regresar Díaz a la primera magistratura hizo que volvieran los “marines” y Augusto César Sandino decidió irse a las montañas y comenzar su guerra de guerrillas. Todas estas situaciones terminarían por consolidar en el país una clara conciencia antiimperialista. En 1933 cuando al fin se marcharán los “marines”, Sandino cesará su lucha armada para ser asesinado por Anastasio Somoza. Ya proclamado presidente en 1937. Así “Tacho” con el apoyo de los Estados Unidos y luego toda la familia Somoza se mantendrá en el poder hasta finales de los años setenta. En 1978 el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro editor de “La Prensa” acelerará las acciones del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hasta “La Ofensiva final” y el triunfo de la revolución contra la feroz dictadura somocista.

Por todas estas cosas, insistía yo en que no podía existir ni el más remoto punto de comparación entre aquella epopeya de todo un pueblo por liberarse del yugo de una dictadura sanguinaria con el apoyo incondicional de una potencia extranjera, con nuestra historia patria contemporánea del 2003. Sin embargo, a la luz de nuestra situación actual en 2019, es evidente que ahora sí suena lógico pensar que el país precisa de todo un pueblo por liberarse del yugo de una dictadura sanguinaria con el apoyo incondicional de una potencia extranjera… 

La llegada de Ronald Reagan a la presidencia de los Estados Unidos, y la ayuda con aportes de la Cámara del Congreso a la contrarrevolución desde 1982, no pudieron ser frenados por la reunión de Contadora en 1983 y como las llamas de un incendio indetenible, en medio de una guerra desatada, la victoria electoral del FSLN en 1984,  llevaría a Sergio Ramírez a la Vicepresidencia de su país, y luego en un Acta de paz, acordada en Contadora 1984, Daniel Ortega y Sergio Ramírez comenzarían a vivir años de esfuerzos para consolidar sobre los cadáveres de cientos de jóvenes soñadores, lo que había de ser el triunfo de una revolución socialista en América. ¡Tamaña diferencia!

En el libro, Sergio Ramírez diría…“Bañados en las aguas lustrales de la ortodoxia ideológica”... al comienzo, fue necesario proceder con discreción... “... negar ante aliados y enemigos la identidad del FSLN como un partido marxista leninista”...  En sincera confesión el escritor expresaba: “En realidad nunca llegó a serlo ( marxista-leninista ) más allá de las intenciones porque el ejercicio vertical de la autoridad que caracterizó sus estructuras internas y sus actos de poder, más que una aportación leninista, ya era parte de la más arcaica cultura política del país, amamantada en el caudillaje”.

La dictadura de los Somoza que no se había apoyado en el populismo, no necesitó de la cháchara divisionista y plena de odio de nuestro vernáculo “proceso”. Su poder se afianzó en la fuerza de un aparato militar y represivo, cruel y despiadado. Las hordas de asesinos y torturadores sostenidas por el régimen de Somoza en la denominada Guardia Nacional, luego del derrumbe de la dictadura, se reagruparán en grupos sostenidos por millones de dólares destinados por el gobierno de Reagan para en una cruenta guerra que costaría muchas vidas. Por todas estas cosas, ni el léxico comunistoide, ni las consignas de los “pseudorevolucionarios criollos”, lograron engañar a nadie, y el lema resultó ser el mismo de siempre “que me pongan donde haiga”,  o quizá, “antes estábanos mejor, pero ahora manda el pueblo y quien quita...” Las esperanzas comenzaban a lucir fallidas ya en 2003 y se veía que aparentemente harían mella en “el proceso” y los días de hambre parecían acercar cada vez más el final del mismo... Más no habría de ser así…

Sergio Ramírez diría en su libro: “No solo la revolución cubana fue el modelo, sino Fidel como figura. Para algunos, copiar sus gestos en los discursos, su tono de voz, sus giros, sus silencios reflexivos manteniendo la mano en el aire, cerca de la barbilla y aún la forma de apoyarse en el podio, se volvió un vicio mimético que llegó a rayas en la caricatura”... En la página 116 dice:  “Fidel ... pensaba en un socialismo distinto al de Cuba y veía quizás un campo nuevo de experimentación para que no fueran repetidos errores que en Cuba él no podría nunca reconocer, ni enmendar. Los peores enemigos de esta concepción fuimos sin embargo nosotros mismos, reacios a escuchar advertencias”... Culmina este comentario en la página 117 expresando :   ...y fue Fidel el único en advertirnos que corríamos un grave riesgo de ser derrotados en las elecciones de 1990”...

Como es bien sabido, en 1990 doña Violeta Chamorro ganó las elecciones y derrotó al FSLN para el asombro e incredulidad de ellos mismos. Las explicaciones de esta derrota, están plasmadas en las páginas de “Adiós Muchachos”, donde se plantean las tirantes relaciones con la iglesia y con Monseñor Obando Bravo, las visitas del papa Juan Pablo II a Nicaragua, los acuerdos de Esquipulas II, de la Conferencia Episcopal y el Congreso Eucarístico de Puebla. “La opción preferencial por los pobres” era vital en una revolución donde muchos de sus dirigentes eran curas, como los hermanos Ernesto y Fernando Cardenal, Tomás Borge y Miguel de Escoto…No se imaginaban que la corrupción iba a ser su peor enemigo.

Finalizando ya con el tema, llama la atención el comentario de Sergio Ramírez sobre un hecho que pudiera habernos ofrecido esperanzas en medio de tanta incongruencia política, ya sonaba factible que hacia allá iríamos, hacia una igualitaria pobreza:  “La gran paradoja fue que, al fin y al cabo, el sandinismo dejó en herencia lo que no se propuso: la democracia; y no pudo heredar lo que se propuso: el fin del atraso, la pobreza y la marginación”...   Algunos comentarios adicionales pueden darnos explicaciones sobre este fracaso aleccionador. En el fondo todo gira alrededor de la corrupción. “El modelo de acumulación basado en la idea del Estado dueño, no fue viable desde el principio”  Al referirse a las empresas del Estado, Sergio Ramírez dirá: “No tuvieron congruencia en términos productivos. Tampoco lograron funcionar en términos competitivos”.  Sobre las empresas del sector privado expresará: “...fueron tratadas siempre bajo amenaza, con lo cual no podía tener ninguna seguridad y a la vez con paternalismo, con lo cual no podía tener ninguna eficiencia... Sus deudas terminaban siendo perdonadas no por razones de orden económico sino políticas”...

Las conclusiones derivadas de la lectura de las interesantes reflexiones aportadas precisamente por un excelente escritor y luchador por las causas justas de su pueblo, hacen de “Adiós Muchachos” una obra de singular valor político. Para quienes en este país estábamos presenciando ya en 2003, y durante 4 años el sainete de “el proceso”, el libro de Sergio Ramírez nos servía para recordar que si bien la historia es cíclica y repetitiva, algunas veces, y salvando las diferencias históricas inicialmente señaladas, los pueblos sin educación y sin moral pueden ser fácil pasto de su propia destrucción… Pero en aquellos días, nos negábamos a creer que la traición pudiese ser de tal grado, en una nación que había dado tan brillantes próceres… Cómo imaginar que fuese posible… ¡Que equivocados estábamos!

La lectura de “Adiós muchachos” y la publicación de su análisis en septiembre del año 2003 no sirvieron como lección de patria y civismo. Hoy, tras casi una veintena de años con cientos de compatriotas muertos y las cárceles llenas de prisioneros políticos y militares torturados y asesinados, con el de dolor profundo en el seno de miles de familias venezolanas dispersas por la diáspora y por la muerte, aún se mantienen en el poder quienes han demostrado aprovecharse de la irresponsable inocencia de quienes tontamente consideramos que nuestros militares no serían capaces de tal traición, y la estupidez de otros quienes apoyaron los delirios mesiánicos de mentes enfermas desviadas de una normal conducta acicateada por supuestos resentimientos sociales, que tornarían ser grotescamente crematísticos y de otros muchos quienes simularon no entender que estaban ante viles traidores a su patria, que aceptarían doctrinas y lineamientos extranjeros, o las mayorías que se vendieron por prebendas nacidas de una espantosa corrupción. En la actualidad los capitostes continúan medrando y prefieren perecer aplastados por el carro de la historia, habida cuenta de que no habrá madriguera en el mundo que pueda esconderlos de la vergüenza, por lo que seguirán insistiendo cruelmente en arrastrar con ellos a todo un pueblo noble e inocente que no captó nunca la realidad de las ofertas populistas en medio de los desafueros mentales de pseudorevolucionarios infestados por la cleptomanía de decenas de infames politiqueros de oficio.

El año 2008, a 5 años de haber escrito el artículo sobre “Adiós Muchachos”, y a 10 años del catastrófico inicio de “El Proceso”, Ortega de nuevo se hizo cargo de la presidencia de Nicaragua, y del control de todos los poderes, con apoyo de grupos de poder económico, mientras en Venezuela  todavía vivíamos la pesadilla de una nación que a pesar del increíble incremento de los precios del petróleo había cuadruplicado su deuda externa, donde sus ciudadanos sufrían padeciendo de desempleo y viviendo de importaciones, un país que producía menos petróleo que diez años atrás y continuaba con un gobierno ejerciendo un “capitalismo de Estado” que iba repartiendo la riqueza del país en otras naciones para ganar adeptos a una causa ajena, supuestamente revolucionaria, mientras mantenía al país sumido en una grave crisis financiera con la mayor tasa de inflación de Latinoamérica, presos políticos en las cárceles y las tasas de criminalidad más altas de América, mientras todos los poderes seguían subyugados a los designios de un autócrata teniente coronel que irrespetaba continuamente la Constitución y los Derechos Humanos.  El gobierno en una tónica populista, seguía despotricando del Imperio Norteamericano mientras se sostenía y le alcanzaba para repartir su riqueza en propaganda que paradójicamente le proporcionaba su principal comprador de petróleo, Los Estados Unidos.

El año 2019 ya hace once años de la publicación del comentario hecho en 2008 y no existe un ser en el planeta tierra, la OEA, la ONU, y cualquier organismo multinacional, todos ya entienden algo que es por demás evidente. Aferrados al poder quienes dirigen un narcoestado han creado toda una pesadilla delincuencial que comenzábamos a presagiar en 2003 y que se ha tornado en una tragedia cuya repercusión se ha extendido apoyada por una conspiración internacional, a los demás países de América. Todavía, desde La Habana impulsan el proyecto, luchando por desestabilizar los gobiernos democráticos y acabar con la paz de toda Latinoamérica, mientras los políticos siguen buscando dinero fresco y en marramucias cohabitan con los capos para que se les consoliden algunas cuotas de dinero más que de poder...

Maracaibo viernes  29 de noviembre, 2019

No hay comentarios: