lunes, 18 de noviembre de 2019

Argentinismos


Argentinismos…
Tuve un buen amigo que había estudiado Medicina en la Argentina y que usaba muchas palabras del lunfardo en su jerga maracucha. Una de aquellas, de sus expresiones típicas, era alardear de un “bufoso” que tenía preparado, y que yo nunca vi, por si llega la ocasión, decía él. En honor a su recuerdo, voy a sorprender a mis lectores hoy con el título que no tiene nada que ver con la mal hada política, ni con la “atorrante” dupla fernandesca actual, sino más bien con el lunfardo porteño. Tal vez, y de ñapa, por si aún subsiste algún viejo tanguero se retrotraiga a su lejana infancia o a su desbaratada juventud.

Bufoso :  Por onomatopeya debido al ruido que produce un arma de fuego portátil. «El Negro Álvare sacó el bufoso y lo engatilló para escupir chumbo (‘bala’; chumbo también es sinónimo de arma de fuego portátil), lo’ grone (‘los negros’, al vesre y con elisión de la ese final) se desparramaron; hubo uno que se tiró por la ventana y cayó sobre la cuchita del perrito». Es frase bastante conocida desde fines de siglo XIX en Argentina: «Desde que se inventó el bufoso se acabaron los guapos (‘valientes’)».

Atorrante : Sinvergüenza. Tiene una etimología dudosa. Se sabe que en la década de 1880 en zonas costeras de la ciudad de Buenos Aires se ubicaron grandes caños de desagües pluviales (por el entubado de los arroyos de Granados, Matorras, Manso, etc.). En tales caños pernoctaban los vagabundos y a estos vagabundos se les decía atorrantes. Se ha difundido una versión, no comprobada, según la cual en tales caños figuraba la inscripción del titular de una empresa contratista e importadora de los caños llamada «A.Torrant» o «A.Torrans». Actualmente no se encuentra documentación que ratifique tal versión. Parece más probable que la palabra provenga de atorrar y esta de torare, verbo napolitano de uso generalizado entre la gente baja de las poblaciones costaneras para designar la holgazanería, pero que se aplicaba casi exclusivamente a la tranquila paciencia de los pescadores cuando no hay pesca. 

Boludo :  Este término tiene dos acepciones que varían acorde al tono y a la intensidad con la cual se lo pronuncie, denotando así el significado. “Boludo” puede ser un insulto, si es dicho con esa intención; o una especie de muletilla, típica entre los argentinos al hablar entre sí: “boludo ¿a dónde vamos?”. También se utiliza para indicar una acción fácil de realizar. “Esta apuesta es una boludez”. Etimología: en varias culturas se considera que los sujetos con testículos grandes son idiotas (esto quiere decir la palabra italiana coglione: idiota o alguien de testículos grandes, en tanto que la palabra italiana cazzata significa “idiotez”, “imbecilidad”, cazzata es derivada de cazzo, con la misma etimología latina que la española carajo, es decir con la etimología cuyo significado es pene). Imbécil es así, como su sinónimo: pelotudo. Es el significado diacrónicamente primero de boludo; es probable que se haya reforzado con la palabra boleado que significa a aquel que ha quedado atrapado o atontado con las boleadoras. A fines del sigloXX se generalizó entre la generación nacida con posterioridad a 1970 (especialmente la porteña) el uso coloquial de “boludo” con una resemantización por la cual llega a tener connotaciones de saludo entre individuos de mutua confianza, ejemplo: “¡está todo bien, boludo!”. Esta palabra de uso muy común tiene sus variantes, por ejemplo al vesre: dolobu, dobolu (casi sin excepción son de significado insultante), o abreviada: bolú; o apenas “camuflada” con variaciones como “boluble” (sic). Sinónimos algo menos usados, serían: nabo, gil, otario, ganso, sogán, güevón, huevón, pescado, salame, canuto, mamerto, ututo, nardo, mirlo (en desuso), esquenún, merlo (en desuso), belinún (término derivado del zeneize “belín” que significa pene, hoy poco usado en Argentina), opa (palabra de origen onomatopéyico muy usada en el noroeste y menos usada en el lunfardo porteño), chabón, cacho, e incluso turro (esta última palabra también ha adquirido el significado de sujeto avieso ó pérfido). También está el término “hacerse el boludo” que significa hacerse el tonto o el desentendido.

Regresando a los tangos, cualquiera puede volver ( con o sin tener “la frente marchita”) a la frase de “Mano a mano”, el tango de Gardel, a : “que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos y te abrás en las paradas con cafishos milongueros”… Así, de paso, así nuevamente, le entramos a las dos: bacán y cafisho.
Bacán :  Como bacán (¿metátesis de banca?) se denomina a la persona que se considera con mucho dinero. Una versión de la etimología sugiere que esta palabra era utilizada para referirse a la gente adinerada que tenía puestos administrativos en los ferrocarriles de capital británico; según dicha versión, tales administrativos -al no realizar trabajos físicos- mantenían sus manos atrás (en inglés: backhand). Nótese que no siempre un «bacán» es verdaderamente una persona con mucho dinero, sino que (lo más común) aparenta tenerlo. La palabra “bacán” ha tenido y tiene diversos sinónimos y cuasi sinónimos: jailaife, paquete, niño/a bien (dicho generalmente con tono irónico), “shusheta”, “pituco”, “cajetilla”, “bienudo”, “concheto”, “cheto”, etc. Se considera también que la etimología posible -aunque improbable- de esta palabra la encontraríamos en la palabra Bacanal, siendo «bacán» un apócope de la misma. Así «bacán» sería el hombre dado a la buena vida, a las buenas ropas, a los buenos vinos, ya que los bacanales eran, en las antiguas Grecia y Roma, fiestas celebradas en honor a Baco (dios del vino), regadas con abundantes bebidas alcohólicas y la buena y abundante comida, en las cuales, además, el sexo se practicaba desenfrenada y orgiásticamente en el lujo (lujuria). Sin embargo la etimología más probable procede de Italia, más exactamente del zeneise, en tal lengua existía la palabra algo desusada baccan con el significado de patrón, padre, dueño de casa.

Cafisho : “Proxeneta”. Tiene como variantes cafishio, cafiolo, la aféresis fiolo, el vesre fioca, cafferata (por su parecido al nombre de una calle de Rosario -provincia de Santa Fe-) y las deformaciones cafre y cafirulo. Derivaría de la palabra inglesa stockfish (‘pescado seco’, nombre que suele dársele a la caballa u otros pescados, cuando están desecados). Quizá los proxenetas usaran la palabra stockfish para referirse en clave a los «cargamentos» de mujeres inmigrantes que llegaban en los barcos desde la empobrecida Europa. Como sea, la palabra stockfish fue italianizada dando por resultado cafisho. Aunque morfológicamente, varíen mucho, es indudable que el lunfa cafisho y el término español de germanía macarra (ambos con idéntico significado) se han formado por condiciones similares, ya que macarra proviene de macró, del argot francés maquereau y éste del inglés mackerel, que significa ‘caballa’ (que se comercializaba exclusivamente desecada). Otra versión sugiere que se les llamó stockfish a los proxenetas enriquecidos por su manera afectadamente envarada de caminar y moverse. Según Tomás de Escobar, autor de un Diccionario del hampa y el delito (publicado por la editorial de la Policía Federal Argentina), la palabra provendría del yiddish caftán (cuando en realidad caftán proviene del turco, árabe o persa). Hacia los años veinte, en Buenos Aires y Rosario se creó una Sociedad de Socorros Mutuos, fundada por inmigrantes judíos de origen polaco. Esta sociedad funcionó como pantalla de la Zwi Migdal, mafia que realizaba trata de blancas entre Europa y América del Sur, trayendo mujeres engañadas con bonanza y trabajo sólo para ponerlas a trabajar en prostíbulos. Estos locales de diversión eran regenteados por estos inmigrantes que, en su mayoría, vestían el sobretodo largo característico de los judíos ortodoxos, que los turcos llamaban caftán. De allí provendría la palabra cafisho. Desde el primer peronismo (1947) al sindicalizarse las prostitutas, desapareció la figura del proxeneta, por lo que el uso del término es menos frecuente (excepto en la letra de los tangos). La palabra “cafisho” o “cafisio”, como es pronunciada a veces, se utiliza también para referirse al “atorrante” que vive de su mujer o de su familia.

Gil : Apocope de la palabra española “gilipollas”, la cual por su parte derivaría de la caló andaluza gilí (fresco, inexperto) y ésta por su parte, de la árabe ŷahil (memo, tonto; potrillo -y por tal motivo: torpe- a la cual en España se pronunciaba con imela: ŷihil. Cuando una persona es considerada lenta o tonta, se dice de tal, que es gil. En los tangos y en el habla popular las variaciones en las cuales esta acepción puede manifestarse son mayormente gilún y gilastrún -con el sufijo aumentativo de origen lombardo un- últimamente entrando en desuso y sobresaliendo la variante gil y en menor grado: logi, gilastro.  Variante más reciente de gil es perejil tanto con el significado de tonto, como con el de alguien de poca importancia, la segunda acepción proviene del hecho que hasta mediados de los 1970 el perejil era tan barato en Argentina que se daba como “yapa” (regalo, añadido gratuito) a la clientela en las verdulerías.
Para finiquitar el cuento, y como ñapa, del presento el porqué de la “yapa” en el tema del lunfardo: “YAPA es supuestamente una palabra que proviene del quechua, lengua hablada por los primitivos indígenas que habitaban el Cuzco en tiempos de la colonización, y que se emplea también en procesos para denominar el azogue, o mercurio, que se usa en las minas de plata y que sirve para facilitar el trabajo de fusión del mineral en los hornos. Su sinónimo es “ñapa” y el significado viene a ser lo que corresponde a una cantidad  en exceso que, como un favor, da el vendedor al comprador”.

En Venezuela, pedir la Ñapa era parte de las compras diarias, según la Profesora Vannini en Arrividerci Caracas (Libros el Nacioanl) “Era una arraigada costumbre. La ñapa era un obsequio, una consideración del vendedor para el parroquiano” La profesora Marisa Vannini  (1928-2016) fue una historiadora, docente y autora de libros para niños y jóvenes, entre los que destacan el libro de poemas La palabra imaginaria y sus novelas juveniles  El Oculto, ganadora del Premio “Emilio Salgari”, en Italia, 1992 y La Fogata en 1978 el Premio Europeo de Literatura Infantil Provincia de Trento, en Italia. En poesía para niños y en narrativa puede mencionarse: El gato de los ojos dorados, premio Mejor libro del año 2002del Banco del Libro, Cuentos de gentes y de árboles y Ellos también descubrieron el Nuevo Mundo.  

Una opinión más detallada de la Prof. Vannini sobre la Ñapa: “leyendo un libro de la serie Grandes Casos Empresariales que distribuye el diario "El Nacional" encontré una palabra que me sonó conocida y al ver su significado me di cuenta que la popular ñapa que conocemos no es ni remotamente tan criolla como parece, es una palabra de origen francés "lagniappe" y significa algo así como dar algo más.  Como llega lagnieppe a "la ñapa", resulta que cuando se dio la colonización de América, y en especial la de Venezuela, no solo fueron los españoles los que pisaron estas tierras, sino ingleses, franceses, italianos, de los cuales hoy en día no solo compartimos rasgos físicos proveniente del mestizaje, sino que nuestro lenguaje se ha nutrido o empobrecido dependiendo del punto de vista de que tengamos con cierta cantidad de barbarismo que acaban convirtiéndose en americanismos, entre ellos nuestra querida ñapa. Los comerciantes franceses realizaban sus actividades en la época colonial ofrecían lagnieppe y los nativos transformaron dicho vocablo francés en ñapa. Fin de la cita, y hasta aquí por hoy,  y gracias por leerme!!.  
Maracaibo, 18 de noviembre, día de La Chinita, del año 2019

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