jueves, 21 de mayo de 2026

El pequeño lagarto “carnicero”


Resulta que los museos no solo son valiosos por lo que exponen, también lo son por lo que esconden, o almacenan, en ocasiones sin saberlo, pero existen auténticos tesoros que, una vez que salen a la luz, pueden llegar a cambiar lo que se creía sobre algunos capítulos de la historia natural.

En 2022 identificaron “una sexta gran extinción masiva”, que impulsó el reinado de los dinosaurios, pero… ¿Cómo? ¿Sera posible que un lagarto descubierto en un armario adelante el origen de estos animales 35 millones de años? Pue así resultaría ser. El llamado 'pequeño carnicero' por sus dientes afilados, pasó desapercibido 70 años en los almacenes del Museo de Historia Natural de Londres.

 

Este el el ejemplo de un lagarto ha sido bautizado como 'Cryptovaranoides microlanius'. La primera parte de su nombre significa 'lagarto oculto', por haber permanecido en un cajón y también por el hecho de que vivía en grietas en la piedra caliza en pequeñas islas que entonces existían alrededor de Bristol. El dibujo, corresponde a la Impresión artística del lagarto Cryptovaranoides por Lavinia Gandolfi(Ver). En realidad, este es un género extinto de reptil del Conglomerado Magnesiano del Triásico Tardío de Inglaterra, el cual contiene una sola especie ,el  Cryptovaranoides microlanius.

La segunda parte de su nombre es 'pequeño carnicero', por sus mandíbulas repletas de dientes afilados para cortar, se puede apreciar en el dibujo de sus mandíbulas (Ver). Piensan que probablemente se alimentaba de artrópodos y pequeños vertebrados y este pequeño “carnicero” está emparentado con lagartos vivos como los monitores o los monstruos de gila, pero cuando fue descubierto en los años 50 nadie supo reconocer su valor, ya que entonces no existía la tecnología necesaria para exponer sus características contemporáneas.   El fósil de este pequeño lagarto, fue almacenado en una colección de museo, incluidos especímenes de una cantera cerca de Tortworth en Gloucestershire, al suroeste de Inglaterra.

David Whiteside, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de Bristol, vio el espécimen por primera vez en un armario lleno de fósiles de los almacenes del museo, donde es un científico asociado. El lagarto estaba catalogado como un reptil fósil bastante común, un pariente cercano del Tuatara de Nueva Zelanda, que es el único sobreviviente del grupo Rhynchocephalia, que se separó de los lagartos escamosos hace más de 240 millones de años. Los científicos escanearon con rayos X el fósil, lo reconstruyeron en tres dimensiones y se dieron cuenta de que, en realidad, estaba más relacionado con los lagartos modernos que con el grupo Tuatara.

Según explica el equipo en la revista 'Science Advances', Cryptovaranoides es claramente un escamoso por diferentes características físicas, como las vértebras del cuello, la forma en que los dientes están colocados en las mandíbulas, la arquitectura del cráneo, etc. Solo hay una característica primitiva importante que no se encuentra en los escamosos modernos, una abertura en un lado del extremo del hueso del brazo superior, el húmero, por donde pasan una arteria y un nervio.

Además, el fósil tiene algunos otros caracteres aparentemente primitivos, como unas pocas filas de dientes en los huesos del techo de la boca, pero los expertos han observado lo mismo en el lagarto de cristal europeo moderno y existen muchas serpientes -como las boas y las pitones- que tienen múltiples filas de dientes grandes en la misma zona…

«En términos de importancia, nuestro fósil cambia el origen y la diversificación de los escamosos desde el Jurásico medio hasta el Triásico tardío», dice Mike Benton, coautor del estudio. «Esta fue una época de gran reestructuración de los ecosistemas terrestres, con el origen de nuevos grupos de plantas, especialmente coníferas, así como nuevos tipos de insectos, y algunos de los primeros grupos modernos como tortugas, cocodrilos, dinosaurios, y mamíferos«, explica.

«Agregar los escamosos modernos más antiguos completa el cuadro. Parece que estas nuevas plantas y animales entraron en escena como parte de una importante reconstrucción de la vida en la Tierra después de la extinción masiva del final del Pérmico hace 252 millones de años, y especialmente el Evento Pluvial Carniense, hace 232 millones de años, cuando los climas fluctuaron entre húmedo y cálido y causó gran perturbación a la vida».

 

El episodio pluvial del Carniense (EPC), también conocido como evento pluvial del Carniense, fue un intervalo de cambio climático global de hace unos 234-232 millones de años[ que coincidió con cambios importantes en la biota terrestre y marina. La parte final del Carniense, es una subdivisión del período Triásico Superior, el cual duró aproximadamente entre 1 y 2 millones de años. El EPC. Durante este el EPC aparecieron algunos de los primeros dinosaurios (incluyendo los ancestros de las aves), lepidosaurios (ancestros de los lagartos y serpientes modernos) y formas de mammaliaformes (ancestros de los mamíferos).

Los dinosaurios no siempre fueron tan frecuentes en los ecosistemas del Mesozoico como lo fueron durante el Jurásico y el Cretácico. A lo largo del Triásico Tardío , este grupo desempeñó un papel más discreto en los paisajes terrestres, y su radiación inicial abarcó algunos eventos clave. La mayoría de los primeros dinosaurios eran animales pequeños, de no más de 1,5 veces  el tamaño faunístico del Carniense , con unas 10 especies reconocidas hasta ahora; sus fósiles nunca representan más del 5 % de los registros de tetrápodos terrestres de las unidades estratigráficas en las que aparecen. Aunque esta hipótesis necesita ser examinada con mayor profundidad, estudios recientes han demostrado que esta diversificación inicial de los dinosaurios fue casi sincrónica con el Episodio Pluvial del Carniense, lo que sugiere que ambos eventos podrían estar relacionados de alguna manera. 

Maracaibo, jueves 21 de mayo, del año 2026

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