domingo, 10 de mayo de 2026

Biología desconocida

 

Un científico británico ha descubierto en la selva de Uganda una nueva especie de saltamontes increíblemente raro. Pertenece a un grupo de insectos tan extraño que su pariente más cercano a este saltamontes hallado en Uganda fue visto por última vez en 1969…

Alvin Helden, de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), encontró el nuevo saltamontes, bautizado como Phlogis kibalensis, mientras realizaba trabajos de campo para documentar los insectos dentro del Parque Nacional Kibale, en el oeste de Uganda. La nueva especie tiene un brillo metálico distintivo y, al igual que la mayoría de los cicadélidos, tienen órganos reproductores masculinos de forma única, en este caso parcialmente en forma de hoja. Pertenece a un grupo o género llamado Phlogis.

 

Los saltamontes están estrechamente relacionados con las cigarras, pero son mucho más pequeños. Sobre las cigarras (https://tinyurl.com/4crk686f) hemos hablado en el blog en 2024 sobre y su promiscuidad y más recientemente, este 2026 de las orgias (https://tinyurl.com/3yjw7cnj) que son capaces de protagonizar. El macho de Phlogis kibalensis (Ver)mide solo 6,5 mm de largo. Los saltamontes se alimentan principalmente de la savia de las plantas y son presa de los invertebrados, incluidas las arañas, los escarabajos y las avispas parásitas, así como de las aves. “Encontrar esta nueva especie es un logro único en la vida, particularmente porque su pariente más cercano se encontró por última vez en un país diferente hace más de 50 años. Supe que era algo muy especial tan pronto como lo vi”, asegura Helden.


“Los saltamontes de este género tienen una apariencia muy inusual y rara vez se encuentran. De hecho, son tan increíblemente raros que su biología sigue siendo casi completamente desconocida, y no sabemos casi nada sobre Phlogis kibalensis , incluidas las plantas de las que se alimenta o su papel en el ecosistema local”, explica Helden, e informa que todavía queda mucho por descubrir, no solo sobre esta especie, sino sobre muchas otras, incluidas las muchas que aún esperan ser descubiertas. “Es increíblemente triste pensar que algunas especies se extinguirán antes de que seamos conscientes de su existencia”, dice.

 

Helden explica también, que hay algunos “lugares maravillosos”, como el Parque Nacional Kibale, donde la vida silvestre sobrevivirá, pero fuera de los parques y reservas nacionales, «la cantidad de selva tropical que se ha talado en los trópicos es devastadora». Las especies raras podrían vivir en cualquier lugar, pero la deforestación significa que es «inevitable» que perdamos especies antes de que las hayamos descubierto.

 

Pero acaso habrá alguien que puede imaginar que exista un extraño caso, de una cucaracha que se alimenta de lágrimas de lagartijaConviene informar que se trata de la primera especie en su género de la que se observa este comportamiento; por ello, las redes sociales hicieron su “magia divulgativa” y la instantánea llegó al científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC) Matthijs P. van den Burg, quien se puso en contacto con el fotógrafo y ambos se lanzaron a estudiar este curioso comportamiento de una cucaracha para ver si realmente se repetía con otros congéneres, un grupo de insectos muy “populares”por abundante y comunes: pertenecientes a los blatodeos , se conocen más de 4.500 especies de cucarachas de 500 géneros . Pero a pesar de su alto número y de ser comunes incluso en los hogares, aún nos queda mucho por saber de estos insectos de cuerpo aplanado y color rojizo amarronado.

 

Los resultados, fueron publicados en la revista ' Neotropical Biodiversity ', y revelan que las cucarachas tienen una dieta más amplia de lo que se creía hasta ahora. “Estos insectos visitan a sus depredadores por la noche para encontrar esas fuentes de alimentación, lo que podría desencadenarse debido a la alta competencia en las selvas tropicales”, explica van den Burg.

 

Fue la noche del 29 de marzo de 2019, cuando el fotógrafo Javier Aznar González de Rueda observó a un anolis delgado (Anolis fuscoauratus ), que es una especie de pequeña lagartija, durmiendo en una rama en la Amazonía ecuatoriana. Acercándose poco a poco, cada vez más, descubrió que no estaba sola: sobre el lagrimal del reptil, una cucaracha rojiza permanecía aparentemente inmóvil. Aznar González fotografió el momento (Ver). Unos minutos después, el insecto se movió y el lagarto abrió los ojos. ¿Qué estaba haciendo ahí la cucaracha?

 

Aquel insecto estaba alimentándose de las lágrimas del anolis, un comportamiento conocido en otras especies y bautizado como lacrifagia, un ritual que en general practican animales con probóscide (un apéndice alargado y tubular situado en la cabeza de ciertos insectos) como polillas y mariposas, e incluso abejas. El objetivo es completar su dieta de sales y otros nutrientes a través de las secreciones de tortugas, cocodrilos, lagartos o aves.

 

Aunque hasta ahora se pensaba que todas las especies lacrífagas solo succionaban lágrimas gracias a su larga probóscide, llamada espiritrompa en el caso de las mariposas, las especies que carecen de este órgano también pueden hacerlo. Sin embargo, podrían arriesgarse a sufrir daños o a ser devoradas ya que, como la cucaracha con el anolis delgado, se encuentran muy cerca del huésped.

 

Para reducir el riesgo de predación, estos blatodeos (nombre muy elegante para las impopulares cucarachas) se alimentan de las secreciones durante la noche, aunque algunos reptiles diurnos son más activos en la oscuridad. Este comportamiento ha sorprendido al investigador ya que hasta ahora se pensaba que la lacrifagia era un comportamiento diurno.

 

“Nuestro trabajo aporta nuevos conocimientos sobre la historia natural de las cucarachas”, señala el experto, del departamento de Biogeografía y Cambio Global del MNCN. Esta conducta podría también perjudicar a los reptiles en el caso de transferirse virus o bacterias durante la interacción.

 

Para el biólogo, el descubrimiento de la lacrifagia de las cucarachas sobre lagartijas, un fenómeno muy difícil de observar, permite comprender mejor las interacciones entre especies en todo el mundo. «Carecemos de esta información para la mayoría de las especies descritas», concluye van den Burg.

 

Para lapesteloca en Maracaibo, el día domingo 10 de mayo del año 2026

 

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