jueves, 28 de mayo de 2026

Ejercicio físico y neuronas

 

¿Sabías que la actividad física actúa como un “superalimento para las neuronas”? Y más allá… ¿Sabías que lo de “la actividad física” viaja en los genes? “El ejercicio físico esculpe el cerebro porque cambia su arquitectura, su función y le otorga resistencia”.

 

Esto, no lo digo yo, aquí en mi blog: no… Esto la ha indicado un experto, y se lo he escuchado en una charla, en la que ahondaba sobre el hecho cierto de que:  la actividad física actúa como un «superalimento para las neuronas».

 

Hoy en día conocemos mucho más sobre los beneficios cerebrales del ejercicio pueden heredarse de padres a hijos. Llevar un estilo de vida activo es una de las herramientas más importantes para educar a nuestros hijos, ya que ellos aprenden más de que ven que de lo que escuchan. Integrar el movimiento como algo natural, divertido y valioso en el día a día les servirá, sin ninguna duda, para ser un adulto más saludable. El movimiento no solo transforma el cuerpo: también deja una huella profunda y duradera en el cerebro, capaz incluso de transmitirse a las siguientes generaciones.

Así lo explica en una entrevista con ABC, José Luis Trejo, neurobiólogo del Centro de Neurociencias Cajal del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España), que lleva más de dos décadas estudiando cómo el movimiento moldea nuestro cerebro y nuestra mente. En su nuevo libro, Neuronas en marcha (Geoplaneta Ciencia), el científico recopila los últimos hallazgos sobre la llamada neurobiología del movimiento, desde los efectos del sedentarismo hasta los límites del exceso deportivo.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que favorece la salud de las células nerviosas, estimula la generación de nuevas neuronas en el hipocampo y crea lo que se conoce como una reserva cognitiva, un tipo de escudo mental frente al deterioro cognitivo, la demencia o las enfermedades neurodegenerativas.

 

Uno de los descubrimientos del equipo del investigador es que los beneficios cerebrales del ejercicio pueden heredarse de padres a hijos e incluso a los nietos, mediante mecanismos epigenéticos. Así, la actividad física no se contagia como un efecto 'espejo' sino que viaja de generación en generación en los genes. Una afición deportiva que no solo dejará huella sino también un legado saludable.

Estos datos se han comprobado en estudios con animales, los hijos y nietos sedentarios cuyas madres o abuelas habían hecho ejercicio presentaban un mayor número de neuronas en el hipocampo y mejores capacidades cognitivas -aprendizaje y memoria- que los descendientes de individuos sedentarios. Este fenómeno se explica por la acción de microARNs, pequeñas moléculas que regulan la expresión génica y que pueden transmitirse a través de los óvulos o los espermatozoides.

El ejercicio físico regular es fundamental para la salud, ya que fortalece el corazón, músculos y huesos, mejora la circulación y ayuda a controlar el peso. Reduce significativamente el riesgo de enfermedades crónicas (cardíacas, diabetes, hipertensión) y cáncer. Además, mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad, potencia la función cognitiva y mejora la calidad del sueño.

El experto recuerda que esta herencia no es eterna, y que los efectos positivos tienden a atenuarse en los nietos, especialmente cuando predomina el sedentarismo. «Del mismo modo que se heredan los beneficios del ejercicio, también se hereda la falta de movimiento», advierte. Movernos no solo puede moldear nuestro cerebro, sino también el de las generaciones futuras.

Maracaibo, jueves 28 de mayo del año 2026

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