Algunos informes
publicados en la prensa aventuran que “los
insectos podrían desaparecer en un siglo”…
Aunque la extinción completa es improbable, lo cierto es que, si algunas
especies dejaran de existir, otras ocuparían su lugar. No obstante, este
empobrecimiento de la diversidad podría acarrear consecuencias devastadoras para la
fauna y la flora del planeta.
Los insectos (Insecta)
son animales invertebrados del filo de
los artrópodos, que están caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas (que, no obstante, pueden
reducirse o faltar) y es casi
imposible imaginar la cantidad de especies de insectos que existen.
Probablemente la cifra de 7 millones es una amplia subestimación. Se calcula que por cada insecto reconocible
existen seis pertenecientes a las llamadas especies crípticas o gemelas,
es decir, insectos con un parecido tan grande que
solo pueden ser diferenciados por su ADN.
Si realizamos el
cálculo y añadimos el resultado a la estimación inicial, el número potencial de
artrópodos asciende hasta 41 millones.
Podemos ir más allá, pues cada especie tiene varios parásitos específicos, la
mayoría de los cuales son ácaros, que también son artrópodos. Si hacemos una
estimación por debajo y consideramos que cada insecto solo tiene un parásito,
nos situaríamos en 82 millones de artrópodos.
En el mundo existen
alrededor de 600.000 vertebrados (animales que tienen columna
vertebral), por lo que se establecería una relación de 137 especies de artrópodos por cada especie de vertebrado. Fueron
números como estos los que hicieron que el físico y biólogo Sir Robert
May quien fuera asesor científico jefe del gobierno británico demostró
habilidad en el cálculo de grandes números, ya que esa ocurrencia parece no
diferir demasiado de la realidad. Robert May declaraba en 1986 que
«en resumidas cuentas, todas las
especies (animales) son insectos».
La diversidad es
realmente asombrosa. ¿Cuántos insectos
(que no especies) morirían en una extinción a gran escala? ¿Cuánto deben pesar?
La importancia desde el punto de vista ecológico dependería de las respuestas a
ambas preguntas. Curiosamente, los insectos son tantos que, a pesar de su
tamaño, en conjunto su peso supera ampliamente al de los vertebrados.
El entomólogo E.O.
Wilson, quizá uno de los ecologistas más célebres de su generación, estimó que
cada hectárea de la selva amazónica
habitada por tan solo docenas de pájaros y mamíferos alberga más
de mil millones de animales invertebrados, de los cuales la mayoría son
artrópodos.
Cada hectárea
contendría alrededor de 200 kilos de peso seco de tejido animal, de
los cuales el 93% pertenecería a cuerpos de invertebrados, y de ese
porcentaje, un tercio serían únicamente hormigas y termitas. Estos datos no favorecen
nuestra visión de la naturaleza centrada en los vertebrados.
El entomólogo E.O. Wilson, quizá uno de
los ecologistas más célebres de su generación, estimó que cada hectárea de la
selva amazónica habitada por tan solo docenas de pájaros y mamíferos alberga
más de mil millones de animales invertebrados, de los cuales la mayoría son
artrópodos. Cada hectárea contendría alrededor de 200 kilos de peso
seco de tejido animal , de los cuales el 93% pertenecería a
cuerpos de invertebrados , y de ese porcentaje, un tercio serían
únicamente hormigas y termitas. Estos datos no favorecen nuestra visión de la
naturaleza centrada en los vertebrados.
El rol que
estas diminutas criaturas tienen en ese gran sistema que es la naturaleza no es
otro que el de alimentarse y servir de alimento a otras especies. Los
insectos son el componente esencial de casi cualquier cadena alimenticia
terrestre; aquellos que comen insectos (la mayoría) aprovechan de las
plantas la energía química procedente de la luz del sol para fortalecer los
órganos y los tejidos animales. El trabajo es arduo, y por eso se diversifica
en múltiples tareas.
Las orugas y
los saltamontes mastican hojas de plantas, los áfidos y los fulgoromorfos
absorben su jugo, las abejas se hacen con el polen y beben su néctar y los
escarabajos y las moscas se comen sus frutos y destrozan sus raíces. Hasta los
árboles más grandes ven traspasado su tronco por las larvas de insectos que se
alimentan de la madera. Estos insectos herbívoros son devorados, capturados,
eliminados o parasitados por otros insectos, que a su vez son consumidos por
otros animales de mayor tamaño. El ciclo llega a tal punto que hay insectos que
se alimentan de plantas que mueren y se convierten en compuesto por la acción
de hongos y bacterias.
A medida que se asciende en la cadena alimenticia, cada animal se muestra menos selectivo. Mientras que un insecto herbívoro, por lo general, consume solo un tipo de planta, los animales insectívoros (en su mayoría artrópodos, pero también muchos pájaros y mamíferos) no se preocupan por el tipo de insecto que encuentran. Por eso existen muchas más especies de insectos que de pájaros o mamíferos. Cada etapa de la cadena alimenticia contiene menos materia viva debido a que solo perdura una pequeña parte de esta en el organismo de los depredadores. Aunque la eficacia del proceso es mayor cuanto más se asciende en la cadena, los animales situados “en la cima” representan un porcentaje muy bajo del total de la biomasa. Por eso no existen demasiados animales fuertes y de gran tamaño en comparación con todas las especies que habitan la naturaleza.
Resulta
evidente que la desaparición de los insectos se traducirá en el sufrimiento de
las especies que se sitúan por encima en la cadena trófica. Ya está
ocurriendo en los bosques tropicales de Centroamérica , donde el
descenso de la abundancia de insectos ha traído de la mano el declive de
animales insectívoros como ranas, lagartos y aves. Los humanos deberíamos
cuidar en mayor medida la relación que mantenemos con unas criaturas que, a
pesar de su reducido tamaño, hacen funcionar al mundo. Tal y como manifestó
Wilson: Los humanos necesitamos a los invertebrados, pero ellos a nosotros no
Saber más
acerca de los insectos y todo lo que les rodea se convierte, de esta manera, en
una necesidad. Thomas Eisner , amigo y compañero de Wilson,
dijo una vez: Los insectos no van a heredar la Tierra porque ya les pertenece.
NOTA: Este artículo fue publicado originalmente en
inglés en The Conversation.
Maracaibo, lunes 11 de mayo del año 2026
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