En el mes de agosto del año 2023, escribí este artículo como “Retahila
filosófica”, dizque pretendiendo simplificar lo más profundo de las bases da la
Filosofía tradicional anterior a Sócrates y a Platón, ¡Que molleja de
pretensión! Y si me quedé corto, añadiré ya en el lenguaje de los autóctonos
maracuchos de nombres muy esdrújulos, algunos comentarios sobre Asclepio, el dios de la Medicina,
llevados desde los años de la pandemia (2021) en este blog (lapesteloca)
hasta aquel agosto del 2023… Lo retrotraigo ahora en 2026, por la sencilla razón de que…
Me dio la gana de hacerlo y por favor, perdónenme el estropicio lexical…
Tales de Mileto
(650) … ¿Quién no ha oído hablar de Tales? (no es el de “tales y cuales”). este Tales, era uno de los siete sabios de la antigua Grecia quien decía que todo lo que existe tiene un origen común; en realidad estaba más claro que el agua, pero… ¿De verdad agua? Su discípulo Anaximandro (610) coterráneo de Tales, fue más allá, y dijo que era algo más que el agua, sí, y hablo del ápeiron, algo único, y atemporal, el ápeiron, que no es agua, ni es tierra, ni fuego, ni aire; no tiene forma concreta, es infinito…Así se llegaría al concepto de: el cosmos,
y Anaxímenes (590) plantearía que el principio es el aire, el
pneuma, allí está todo, el cosmos y el ambiente… Habría de aparecer Pitágoras (570)
de Samos, quien pensando aclarar las cosas se fue a Crotona con su grupo para
señalar que el alma tiene un origen divino y está presa en el
cuerpo. Además, propuso que el universo es armonía y está regido por las
matemáticas.
Jenófanes (570) un jonio de la Magna Grecia decidiría cerrar la discusión al
afirmar que la unidad del ser primigenio es el arjé. Heráclito (540)
era un defensor del arjé e insistiría en que todo fluye en el cosmos, pero el
alma de esa energía no es otra cosa que el fuego.
En aquel entonces, así andaban las cosas
cuando surgieron los eleatas en la Magna Grecia con Parménides (515)
de Elea, quien vino a refutar las ideas de los pitagóricos al establecer que
solo hay dos cosas: la verdad guiada por el pensamiento y el error guiado por
los sentidos. Para pensar en algo, es necesario que exista; si algo no puede
ser pensado, es que no existe, ¡y punto! Así dijo Parménides y a él le
siguieron un par de eleatas, Zenón de Elea y Meliso de
Samos. Sera entonces
cuando aparecerán los Monistas, con nuevas ideas. El siciliano Empédocles (490)
de Agrinto, dirá que son cuatro los elementos que existen: fuego, tierra, aire
y agua. Al morir la persona, el cuerpo va a disolverse en los 4 elementos y el
alma retorna a su origen divino en armonía y amor.
Anaxágoras (500) apuntará que el principio del cosmos está en homehomerias que
son partículas mínimas e infinitas de desigual tamaño. En ese tiempo, Luciano de
Mileto era el maestro de Demócrito (460) quien será el último
de los materialistas de Mileto y quien apuntaría que es en el vacío donde se
agitan los átomos (solidos, indivisibles e impenetrables). Diferenciándose
de Empédocles y de Anaxágoras, Demócrito va
a insistir en que es necesario recurrir a la razón. Es cierto que existe la
ética, y el hombre, que es materia, también con la educación, debe ser capaz de
alcanzar su propio destino
El dios de la Medicina que según los griegos se llama Asclepio, y para los romanos
era el mismo Esculapio, cuenten lo que cuenten, al hablar de Asclepio es
necesario mencionar a Quirón el centauro, quien fuera su
maestro de medicina y cirugía. Quirón fue maestro, no solo de Asclepio sino
también de Aquiles, lo digo tan solo por si forsi... ¿Lo sabías Aquiles?
Quirón era hijo de Cronos y de la
Oceánida Filiria, una criatura que por el nombre pudiese entrar en
el ranking de las maracuchas y no faltará quien diga que no era Filiria sino Filaria.
Si este fuera el caso, si fuera Filaria, sería infecciosa porque
sabemos que la Filaria Loa loa provoca edemas de las
piernas si las microfilarias pululan en la sangre periférica, y pueden
relacionarla igualmente con la filariasis linfática, que lleva a la
elefantiasis y en este caso la Filaria es la que denominan Wuchereria
bancrofti, la de la elefantiasis. Además, es bueno recordar que la
trasmiten los mosquitos… Por si las moscas. Bueno, ya está bien. Es por culpa
de Filiria, la del nombre exótico… Sigo. ¿Sí?
Homero, quien no es Simpson sino el señor invidente que escribió La
Ilíada y La Odisea, llamó a Quirón “el
más justo de los centauros”. El ya mentado maestro fue no solo del
joven Aquiles sino que también lo fue de Castor y
de Polux, de Teseo, de Nestor, de Meleagro y
de Diómedes, y por supuesto, de Asclepio.
Homero en la Ilíada cita a Podalirio y a Macaón como
hijos de Asclepio. ¿Verdad que suena como que hay ya demasiados
maracuchos en este cuento? Es importante entender que “los asclépiades”
eran los médicos, sacerdotes descendientes de Asclepio y que no todos los
médicos griegos eran asclepíades…
En realidad, Asclepio, de acuerdo con la Mitología era hijo
del dios Apolo y de Coronis, hija del rey de
Flegias. La historia relata como Apolo, el dios griego,
sorprendió a la bella Coronis, hija de Fleijas que era rey de
Tesalia, bañándose en el lago Bobeis -este es el nombre del lago, y
aunque les suene, no era “vos véis”- Apolo la vio pues, y le sucedió algo así
como lo que contaba Simón Díaz con Mercedes la que estaba bañándose y le llegó
su caimán y claro está, también con Simón mismo, morboseador voyeur él, en fin…
Bueno, pues resulta que Apolo se enamoró de Coronis, y la doncella, como era de
esperarse le correspondió y así en ausencia de caimán, su pae, o sea, su mero
papá, un poco después del baño, le informaría que estaba destinándola a casarse
con Isdup. Aunque tenía ese nombre medio extraño, su padre
insistía en que ese y no otro, tenía que ser su marido.
Sigue el cuento, utilizando un cuervo que le servía como espía, y conste
no era el de Edgar Allan que pasaba su tiempo aleteando para posarse en la
cornisa de una puerta, o sobre la cabeza de Palas -otra diosa-; el pájaro espía
de Apolo, era en realidad un cuervito decente y por eso, el mero dios Apolo lo
envió de averiguador -tipo detective-, pero cuando se enteró del arreglo
prenupcial por el zamurito que le chismeó sobre los proyectos del padre de
Coronis, Apolo entró en cólera y lleno de ira, y ¡había que ver lo que era un
dios enfurecido!, transformó al avechucho en un pajarraco de color blanco,
¡cual paloma de la paz!, ¿y qué culpa tengo yo? Diría el cuervito blanco y medio
chueco, todo avergonzado se quedó, mientras de inmediato Apolo, fue al sitio. Esmollejadamente
se apersonó -como dicen ahora-, y ríquiti, le dio muerte a Isdup;
afortunadamente no informan la manera de hacerlo, o sea el cómo, pero, con
seguridad olímpica, fue una terrible “matica de café”…
Coronis y sus compañeras de
juegos -pobrecitas- fueron muertas a flechazos por Artemisa, la
hermana de Apolo, que no sé por qué, de pura asomada se metió
en este cuento una vez que la pobre Coronis hubo expirado, y se preparaban
familiares y amigos, para cremarla por los métodos de aquel entonces, hete aquí
que Apolo se apareció y cuando vio a su amada Coronis en una pila funeraria ya
chisporroteante, no se le ocurrió salvarla, sino que se le fue encima y le hizo
una laparatomía exploradora –como si fuera un Asclepio cualquiera- y liberaría
del vientre materno al hijo que aún no había nacido. ¡Me importa un rábano!,
dizque dijo Apolo, y se llevó al fetico aquel volando y volando, y así llegó
hasta el monte Pelión para dejárselo al centauro Quirón que vivía en su cueva…
¡Ve que molleja de historia la de Asclepito! y después dicen que si la
televisión o el cine son los que conducen a la violencia… ¡No frieguen!
Maracaibo, sábado
23 de mayo del año 2026
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