¿Qué
tiene que ver, un murciélago con un pez volador, o un pájaro o una mosca? A
primera vista, absolutamente nada. Son dos linajes biológicos totalmente
separados y sus historias evolutivas son mundos aparte. Pero si aceptamos el
hecho de que todos ellos han resuelto el reto de elevarse en el aire y
volar, comprenderemos algo extraordinario sobre la naturaleza misma que
pareciera disponer de una 'lista de trucos' que aplica una y
otra vez, en especies diferentes y en tiempos diferentes.
Estas
situaciones, quizás nos sugieren que la vida en la Tierra puede ser más
predecible de lo que jamás uno se imaginó, ya que en el gran teatro de la
biología, los actores cambian con el paso de los siglos, pero el guión original permanece y
eso es exactamente lo que acaba de demostrar, con un nivel de detalle sin
precedentes, un equipo internacional de investigadores liderado conjuntamente
por científicos de la Universidad de York y del Instituto Wellcome Sanger.
En un
estudio recién publicado en 'PLoS
Biology', los científicos han conseguido demostrar que la
evolución ha estado utilizando la misma “lista
de trucos genéticos” durante más de 120 millones de años y puede que para
la mayoría de los humanos, estos hayan pasado desapercibidos. Para llegar a
estas conclusiones, la investigación se centró en el análisis de varias
especies de mariposas y de una polilla, todas originarias de las selvas
tropicales de América del Sur. La cuestión era que, pesar de que estos insectos
están emparentados de una forma muy lejana en el árbol evolutivo, todos ellos vuelan
y lucen patrones de color en sus alas que resultan asombrosamente similares. Su
objetivo: es ahuyentar a los depredadores por medio del mimetismo, un recurso de supervivencia ampliamente utilizado en la
naturaleza.
El
propósito principal de la investigación era descubrir cuáles son los genes exactos que controlan esos
patrones de color de mimetismo tan parecidos en un total de siete especies
lejanamente emparentadas. Y para su sorpresa, los científicos hallaron que, pese
a su enorme distancia evolutiva, las distintas especies de mariposas y la
polilla utilizan exactamente los mismos dos genes (conocidos como 'ivory' y 'optix') para evolucionar y desarrollar unos patrones de color casi
idénticos.
El hallazgo clave del nuevo estudio es que los cambios genéticos en las
diferentes especies de mariposas no ocurrieron en los genes en sí mismos (que
no cambiaron en absoluto), sino en “los interruptores' que se encargan de
encender o apagar esos genes. En otras palabras, es el 'entorno' del ADN el que
dictamina cómo y cuándo se manifiesta el color en las delicadas alas de los
insectos, y aún hay más. La especie de polilla estudiada utilizó, de forma
inesperada, un sofisticado “mecanismo de inversión
genética'” … Dicho de otra manera, un gran fragmento de ADN “se
dio la vuelta' hacia atrás”. Es como si cogiéramos un capítulo entero
de un libro de instrucciones y lo imprimiéramos al revés logrando, milagrosamente,
que el resultado final siga teniendo sentido. Ese mismo truco genético, es
utilizado también de forma casi idéntica por una de las mariposas analizadas
por el equipo. Así Vemos una Especie de mariposa tropical cuyos
colores imitan a la piel de un tigre. (Universidad de York).
La explicación de estos llamados “trucos” en el gran teatro de la
biología, señala que puede que los actores cambian con el paso del tiempo
geológico, equivalente a mil millones de años (los eones) pero el guión, sigue siendo el mismo. Las
implicaciones de este descubrimiento son profundas. Tal y como detalla Kanchon
Dasmahapatra, del Departamento de Biología de la Universidad de York y coautor
del artículo:
«La evolución convergente, en la que
muchas especies no emparentadas evolucionan de forma independiente el mismo
rasgo, es común en todo el árbol de la vida. Pero rara vez tenemos la
oportunidad de investigar la base genética de este fenómeno. Al investigar
siete linajes de mariposas y una polilla de vuelo diurno, demostramos que la
evolución puede ser sorprendentemente predecible, y que las mariposas y las
polillas han estado usando los mismos trucos genéticos repetidamente para
lograr patrones de color similares desde la era de los dinosaurios».
Dasmahapatra y sus colegas consiguieron demostrar, que la evolución no consiste siempre en 'lanzar los dados' al azar, sino que puede ser mucho menos aleatoria de lo que se pensaba hasta ahora. Si revisamos otros estudios e informes anteriores sobre biología evolutiva, el mimetismo siempre ha cautivado a los naturalistas. Datos y resultados previos ya apuntaban a que rasgos complejos, como la ecolocalización en murciélagos y cetáceos marinos, recurren de manera independiente a mutaciones asombrosamente similares en sus genomas. Sin embargo, constatar que una base genética ha logrado conservarse intacta durante 120 millones de años marca un antes y un después.
“Estas mariposas y la polilla,
lejanamente emparentadas -explica por su parte Joana Meier, del Instituto
Wellcome Sanger y también coautora de la investigación-, son todas tóxicas y de mal sabor para las aves que intentan comerlas.
Se parecen mucho porque, si las aves ya han aprendido que un patrón de color
específico significa 'no me comas, somos tóxicos', resulta beneficioso para
otras especies mostrar los mismos colores de advertencia». Podemos ver otro
ejemplo de mariposa “mimetienado” (Ver) La lección es que, en la
naturaleza, la ley principal es la de la eficiencia, y no se 'reinventa' nada
si no es estrictamente necesario. «Aquí -concluye
Meier- demostramos que estos colores de
advertencia son particularmente ideales, ya que parece bastante fácil
evolucionar esos mismos patrones de color debido a la base genética altamente
conservada durante 120 millones de años” .
Saber a ciencia cierta que la Naturaleza sigue una ruta particular, y
que no es tan 'aleatoria' como se creía, dota a los expertos de una herramienta
nueva y poderosa. Lo que, según los autores, ayudará a los científicos a
predecir cómo otras especies podrían adaptarse a sus entornos o, lo que resulta
más acuciante en nuestros días, a los estragos del cambio climático. La
misteriosa 'lista de trucos' de la
vida en la Tierra lleva abierta millones de años; ahora, por fin, la ciencia
está aprendiendo a leer sus páginas más antiguas.
Maracaibo, miércoles 6 de mayo, para el blog lapesteloca el año 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario