viernes, 22 de mayo de 2026

Poesía tachirense

 

Fernando Carlos Tamayo fue uno de los poetas líricos más firmes y expresivos del Táchira. Hijo primogénito de Don Lorenzo Tamayo de la Madriz y de Doña Albina García de Tamayo, Fernando, nació en Valencia el año 1890 y antes de cumplir el año se trasladó con sus padres a San Cristóbal.

 

Tuve la suerte de conocer personalmente a mi tío Fernando, en Maracaibo el año 1947. En aquel entonces yo era un niño de ocho años, pero recuerdo perfectamente su visita a nuestra casa, “Los Arrayanes”. Mis hermanos y yo, sabíamos que era el mayor de nuestros tíos, que era poeta y que había combatido en “la guerra del catorce”.

Estuvo unos meses en Maracaibo, antes regresar a Los Estados Unidos, donde fallecería al año siguiente, en agosto de 1948.  No podía imaginarme, a la edad de ocho años, la importancia de mi tío como poeta, pero si comprendimos, mis hermanos y yo, que él era un personaje de esos que solo se encuentran en los libros de aventuras.

Fernando Tamayo formó parte de un grupo de jóvenes tachirenses, inquietos y talentosos, muchos de ellos agrupados en torno a la revista “Bloques”, escritores de poemas y de ensayos quienes mantenían viva la actividad cultural en la San Cristóbal de comienzos de siglo.  En aquellos duros días, en una Venezuela rural, acogotada por guerras y dificultades económicas, Fernando Tamayo, con José Abel Montilla, Ramón Leonidas Torres, Eduardo López Vivas, y su hermano Francisco Tamayo, comenzaban a descollar en la actividad literaria del Estado Táchira y del país nacional.

Se vivían los últimos años del régimen de Cipriano Castro y alboreaba la larga dictadura gomecista. En el año de 1907 tenía Fernando 17 años y un panorama imprevisto se abrió ante él. La posibilidad de abandonar el suelo nativo agitaría sin duda su corazón de soñador y poeta, seguramente él sopesaría la idea, posiblemente pensaría en sus padres, en sus hermanos, en Inés Dávila y decidiría aceptar el reto. A finales de ese mismo año, a lomo de mulas, en tren y luego embarcándose en varios vapores, marcharía lejos de su patria, para irse a estudiar en Norteamérica. 

En el Colorado College, de Colorado Springs habría de iniciar Fernando su periplo de personaje novelesco. Fue estudiante de ingeniería civil, profesor de español, deportista, dibujante, se fue a la guerra del 14 con sus compañeros y sus discípulos, y ya en el frente de batalla, en la cruenta guerra de las trincheras estuvo dirigiendo una compañía de Infantería siendo condecorado por sus servicios de guerra con la medalla “La Meuse Argone”.

Regresaría a Norteamérica y en el Colorado College volvería a ser profesor de español y se graduaría de Filosofía y Letras. Casó con una norteamericana, fue obrero en molinos para la extracción de oro, lavaplatos en un restaurante neuyorkino, actor de cine, cowboy, guionista de películas, director de Publicidad de la Columbia Pictures, asesor de Producción de la Fox, premiado con un Oscar de la Academia de Artes Cinematográficas en Hollywood por el guión de la película “Sombras de Gloria” en 1935, ejercería el periodismo en Nueva York y con una sólida cultura humanística, se transformaría en un erudito, versado en literatura y filología.

Durante sus años de estudio en Colorado Springs y con los avatares de su existencia, el poeta siempre tuvo presente su tierra tachirense, las montañas andinas, sus gentes, su familia, y será esa nostalgia del terruño la que formará la médula de su poesía. “Romance del camarada muerto”, fue escrita en un pueblo de Francia tres días después de la firma del armisticio en noviembre de 1918.

Extraño que en mis recuerdos/ de esta madrugada fría/ no se agiten torvos cuervos/ de pasiones agresivas;/ sino que en fugaces giros/ las alegres golondrinas/ de mi añoranza, pincelen/ en raudas policromías,/ paisajes inolvidable/ de mis lejanas campiñas

…   La niebla durmió en la selva, / y acre, la humarada pícrica/ que a la neblina emponzoña/ nos sofoca. Mis pupilas/ se esfuerzan por cotejar/ los “números” en las filas/con la voz que dice –Aquí/ sin el timbre de sonrisa/ que en mi mente conectaba/ la voz y fisionomía.

…    Las últimas instrucciones/ con su voz clara, ascerina,/ inalterable y sonora,/(tiene hoy dejos de caricia)/ las da el Sargento Primero,/ ductor de la Compañía:/ (se ve que quiere velar/ amarguras presentidas.) -Al removerse y dejar/ el rollo de sus cobijas!/ Si vuelven, aquí estarán/  para quien venga a pedirlas/ Y si no, pues... es...muchachos,/ que ya no las necesitan./ Good luck, boys, and give ´em hell !/ Después… la orden de partida./ Te vi marchar con los otros/ chiquillo de la alegría,/ inconsciente del peligro/ porque no lo presentías./ Despreocupado y casual/ fuiste a jugarte la vida/ cuando apenas enfloraba,/ chiquillo de la alegría,/ con el sol en los trigales”/ de Kansas en tus pupilas/ y en tus cabellos el oro” de sus repletas espigas./

…     Te vi marchar con los otros/ chiquillo de la alegría,/ inconsciente del peligro/ porque no lo presentías./ Despreocupado y casual/ fuiste a jugarte la vida/ cuando apenas enfloraba,/ chiquillo de la alegría,/ con el sol en los trigales/ de Kansas en tus pupilas/ y en tus cabellos el oro/ de sus repletas espigas.

…    Cuando te hallé, ya no eras.  / No había sol en tus pupilas /y el lodo había mancillado / el oro de tus espigas. / La medalla de la Virgen / sobre tu pecho pendía / y, compasiva besaba / un hueco de tus heridas. / Casco en mano, los sollozos /mi oración enronquecían... / Un instante, nada más, / y me sacudió la vida.

Para mí nunca habrás muerto, /chiquillo de la alegría; /había paz en tu semblante /que enmarcaba una sonrisa: / esa tarde, camarada, /rendido por la fatiga,  / te habías quedado dormido  / diciendo un Ave María.

                                    (Escrito en un lugar de Francia, en Noviembre de 1918 ).


He traido algunos fragmentos del poema de mi tío Fernando Carlos Tamayo (Romance del camarada muerto) aunque muy resumido, para ofrecerlo para los amables lectores de lapesteloca, y finalmente, muestro una foto de mi hijo menor quien, como mi hermano mayor y como su “tío-abuelo”, también se llama: Fernando.

Maracaibo, el viernes 22 de mayo del año 2026

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