“Yo me hundí hasta los hombros en el mar de Occidente, yo me hundí hasta
los hombros en el mar de Colón, frente al Sol las pupilas, contra el viento la
frente y en la arena sin mancha sepultado el talón” Hace
ya más de cien años, cuando la RAE galardonó a Andrés Eloy Blanco por su
“Canto a España”
obra por la que fue reconocido mundialmente como literato el 23 de marzo de
1923.
El poeta y político venezolano Andrés Eloy
Blanco, era oriundo de Cumaná, en el Estado Sucre, y aquel 23 de marzo de 1923,
cuando la Real Academia Española, lo premió por la extraordinaria calidad artística, poética y sintáctica del “Canto a España”, que describe de
manera simbólica la épica americana de nuestro idioma. Entonces Andrés Eloy
paso a ser el único venezolano reconocido en el mundo occidental como poeta y
recordemos que antes de este premio, la RAE había sido reconocido la labor de
don Andrés Bello desentrañando los
misterios de nuestra lengua en su Gramática Castellana, y en particular por su
poema: “Silva a la agricultura de la zona tórrida”.
Sobre
este tema de la poesía, recientemente hemos hablado (https://tinyurl.com/bdhjntyn) en este blog (https://bit.ly/3bHGMYU) y lo
hemos hecho en varias ocasiones (https://bit.ly/34Lq2Ti), pero hoy, nuevamente (https://tinyurl.com/3y5ptw5a) hablaré sobre Andrés Eloy, el poeta y político venezolano, y por estas
circunstancias quizás pudiésemos recordar a Simón Bolívar, con su poema
romántico “Mi delirio sobre el Chimborazo”, pero lo cierto es que han transcurrido
ya más de 100 años de aquel acto de la RAE y fue hace poco, en 2022 cuando se
volvió a dar un reconocimiento a otro poeta venezolano con tan honorable
distinción; como fue el premio de Miguel de Cervantes otorgado a el poeta Rafael Cadenas en
noviembre del 2022.
Regresemos
al Certamen Hispano-Americano de Poesía que se celebró en Santander en 1923 y
la Academia de la Lengua Española le otorgó el premio de 25.000 pesetas al
autor del Canto a España. Andrés Eloy Blanco. Su poema lo dio a conocer mundialmente cuando
recién había terminado la Primera Guerra Mundial y el poeta paso a ser
reconocido como un literato de Venezuela pues 100 años atrás, nuestro país era
literariamente poco conocido. Muchos estudiosos
iberoamericanos vetaban el valor del legado español; por lo que era arriesgado
dar a conocer un poema que realzara ese curioso nexo hereditario y fueron dos
grandes de la poesía quienes precisamente se atrevieron a hacerlo. Rubén Darío
en Nicaragua con su soneto “Español” y Andrés Eloy de Venezuela
con su “Canto a España”.
Andrés Eloy Blanco Meaño fue
escritor, poeta, dramaturgo, abogado y político. Entre sus múltiples facetas
brilla por ser un hombre de principios y se le reconoce por su rectitud y
bonhomía, valores que en estos tiempos al hallarnos en un país desarticulado
tras un cuarto de siglo de desenfrenada dictadura, es necesario destacar a Andrés Eloy para
recuperar la esencia del venezolano. Andrés
Eloy como poeta, abogado y político venezolano fuera ministro de
Relaciones Exteriores durante el gobierno de Rómulo Gallegos, nació en Cumaná, estado Sucre, en
Venezuela, el 6 de agosto de
1896- y fallecería
en la ciudad de México, el 21 de mayo de 1955.
Hijo del
matrimonio del doctor Luis Felipe Blanco Fariñas y Dolores Meaño Escalante de
Blanco. Estudió en Caracas, donde se incorporó al Círculo de Bellas Artes en
1913. En 1918 recibió su primer galardón por el poema pastoral "Canto a la
Espiga y al Arado", y publicó su primera obra dramática, El huerto
de la epopeya. Ese mismo año fue encarcelado por participar en
manifestaciones contra el régimen, siendo ya estudiante de Derecho en la Universidad Central de Venezuela
y tras graduarse, comenzó a ejercer la abogacía. En 1923 obtuvo el primer
premio en los Juegos
Florales de Santander (Cantabria), con
su poema "Canto a España".
Viajó a España para recibir el premio, y permaneció allí durante más de un año,
familiarizándose con las vanguardias. En 1924 fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas
Letras. Ese mismo año visitó La Habana, donde se reunió con
intelectuales cubanos y venezolanos exiliados.
En 1928 comenzó a editar clandestinamente el periódico
disidente "El Imparcial". Fue hecho prisionero tras
la Insurrección del 7 de abril de 1928,
y confinado en el Castillo de Puerto
Cabello hasta 1932, cuando fue liberado por
motivos de salud. En el Castillo de San Felipe de
Puerto Cabello, escribió Barco de piedra: “Madre, si me matan, ábreme la herida,
ciérrame los ojos y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo, y esa pobre
mano por la que me matan pónmela en la herida por la que me muero”.
Al ser
liberado se le prohibió realizar cualquier tipo de manifestación pública, por
lo que se dedicó nuevamente a las letras, publicando Poda en 1934, con poemas tan conocidos como Las uvas del tiempo y La renuncia. Otros poemas muy
famosos son Coplas del amor
viajero, Silencio y La Hilandera. Un año
después (1935) publicó La
aeroplana clueca.
A la
muerte de Juan Vicente Gómez, fue nombrado
por el presidente López Contreras jefe
del Servicio de Gabinete en el Ministerio de Obras Públicas, pero su postura
crítica frente a la represión de la manifestación del 14 de febrero de
1936 le lleva a apartarlo de la política local y ese
mismo año es nombrado Inspector de Consulados, cargo en el cual viaja a Cuba,
Estados Unidos y Canadá, pero en 1937 renuncia a sus cargos y regresa a
Caracas.
Fundó
el Partido Democrático Nacional,
como diputado del cual llegaría al Congreso Nacional.
A comienzo de los años 1940 integra su partido con la recién fundada Acción Democrática. En 1943,
contrae matrimonio con Liliana Iturbe con quien engendró dos hijos: Luis Felipe
y Andrés Eloy. En 1946 fue elegido presidente de la Asamblea Nacional
Constituyente convocada para la reforma de la constitución, que instaura
el sufragio universal, directo y
secreto. Participó activamente en la
campaña presidencial de Rómulo Gallegos, quien fue
elegido presidente en 1947. En 1948 fue nombrado Ministro de Relaciones
Exteriores por el presidente Rómulo Gallegos.
El Golpe militar que derroca a Gallegos en
noviembre de 1948 lo sorprendió encontrándose al frente de la delegación
venezolana que asistía a la Tercera Asamblea General de las Naciones
Unidas reunida en París. Durante la dictadura se
exilió en México,
donde se dedicó a la poesía hasta 1955, cuando perdió la vida en un accidente de tránsito. El 21
de mayo de ese año sus restos fueron trasladados a Caracas para su sepelio.
Su noble
condición humana, su idealismo, caballerosidad y su adhesión a la causa de la
libertad y la democracia que le costaría cárceles y exilios, así como su
ingenioso humor con esa sensibilidad por la popular en medio de la elocuencia
de sus versos abiertos a que la mayoría los entendiese, hicieron de sus letras
la más sincera expresión de la venezolanidad.
¡Qué extraordinaria lección para la posteridad, aunque casi
nadie recuerde ahora la importancia de Andrés Eloy Blanco como político, pero
millones de personas pueden recordar y recitar el poema Angelitos Negros.
Maracaibo, viernes 29 de mayo del año 2026
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