martes, 24 de septiembre de 2019

Marienbad e Inception


Marienbad e Inception

Hablar de Marienbad y mezclar los comentarios sobre una película de 1961 con Inception que es un filme del año 2010, pareciera un contrasentido, pero si bien es cierto que  el “El año pasado en Marienbad” nos ofrece una cinta que mezcla la realidad y los sueños, entre un documental y ficción onírica, confundiendo la verdad con la alucinación, en “Inception”, en español “Orígen”, existe una máquina para diseñar los sueños que es capaz de introducirlos en la mente de otros, como sueños ajenos. En ambas películas, la maestría de los directores de las mismas es crucial y así veremos brillar el talento de Alain Resnais y de Christopher Nolan en dos filmes que pueden considerarse clásicos de la cinematografía

En un hotel barroco, un extraño, X, intenta persuadir a una mujer casada, A, de que abandone a su marido, M, y se fugue con él. Esto lo hace basándose en una promesa que supuestamente ella le hizo cuando se conocieron el año anterior, en Marienbad, pero la mujer parece no recordar aquel encuentro… Así transcurre la desconcertante película que con el paso de los años, ha resultado ser como vivir a medio camino entre la realidad y el sueño, entre escenas verdaderas y ficciones oníricas. Así de fascinante es la peculiar alegoría sobre la muerte que Alain Resnais filmó con el título de “El año pasado en Marienbad”.

L'Année dernière à Marienbad” la película francesa fue protagonizada por Delphine Seyrig, Giorgio Albertazzi y Sacha Pitoeff y dirigida por Alain Resnais, en 1961. Es importante destacar que el guion del filme fue escrito por Alain Robbe-Grillet, el principal teórico y animador del movimiento literario denominado la nueva novela (nouveau roman), y algunos han considerado que estuvo muy influido por la novela “La invención de Morel del escritor argentino Adolfo Bioy Casares.

La escritura de Alain Robe-Grillet ha sido descrita como “realista”, o “fenomenológica” en el sentido que le da Heidegger, y también ha sido interpretada como “una teoría de la superficie pura”; las descripciones metódicas, geométricas y a menudo repetitivas de los objetos y de los lugares, revelan la psicología y la personalidad de los personajes, de tal manera que el lector tiene que recomponer la trama y las experiencias emocionales a partir de la repetición de las descripciones, y de la atención que debe ser prestada a detalles en apariencia insignificantes, así como de las rupturas en la continuación lógica, como si se tratara de un rompecabezas. Este proceso recuerda el método del psicoanálisis en el que el significado profundo se revela por medio de la discontinuidad o de la asociación de ideas.

En cuanto a “La invención de Morel”; la novela del escritor argentino Adolfo Bioy Casares, publicada en 1940, tiene como protagonista a un preso condenado a cadena perpetua que ha logrado fugarse y llegar a una isla, hasta que un día, el hombre solitario siente que ya no lo es, porque en la isla han aparecido otros seres humanos. Los observa, los espía, sigue sus pasos e intenta sorprender sus conversaciones de modo que se inicia así el misterio, con un tránsito continuo que va de la realidad a la alucinación, que poco a poco llevará al fugitivo hasta el esclarecimiento de todos los enigmas. Personalmente no coincido con la idea de asociar esta novela con el filme de Resnais, por el contrario la isla y la trama recuerda un filme de Scorcese (Shutter island) protagonizado por Leonardo DiCaprio el mismo año 2010 cuando protagonizó “Origen” en inglés “Inception”.
La película de Resnais es famosa por la ambigüedad de su estructura narrativa, que siempre ha desconcertado y dividido las críticas. La dimensión onírica y la confusión entre realidad e ilusión han inspirado posteriormente a muchos realizadores. El hombre sostiene que se han encontrado el año pasado en Marienbad y está convencido de que ella lo está esperando allí. Así, mediante flashbacks ambiguos y cambios fuera de contexto, y del tiempo, la película explora las relaciones entre los personajes. Las poderosas razones formalistas y de puesta en escena por Resnais, nos hacen pensar en una órbita más cercana a otros maestros, como pudieran ser Michelangelo Antonioni o, incluso, Federico Fellini. Alain Robbe-Grillet el autor del guion de la película, tiene su peso específico en esta suerte de creación cinematográfica que aún es capaz de aturdir al espectador en razones sobre lo metanarrativo. Se hace muy evidente la intencionalidad en la extraña y soberbia fusión entre la forma y el contenido en las imágenes del filme, los muchos continuos y nunca accidentales hallazgos darán lugar a una retórica innegable y además, plagada de significados. Hay especial énfasis en los ardides que llevan a relativizar el tiempo, donde el filme parece obedecer, con una  rigurosidad imposible, a los designios de lo onírico

Sobre la película de Alain Resnais, diría el mismo Robbe-Grillet: …“Tengo en mi cabeza como un mantra obsesivo la voz del protagonista de la película, desgranando en francés todas las líneas de diálogo. Supongo que es precisamente la voz lo que da ritmo a la película de Resnais, sobre la que se podrá hablar mucho y presumir muchas otras, sobre todo por parte de sus autores, convirtiéndola en una leyenda; El año pasado en Marienbad es una de esas pocas películas en las que encajan perfectamente literatura y arte cinematográfico”.

Existen “fans locos” de Christopher Nolan, y también existen los detractores irracionales, pero no cabe duda de que “Inception” (Origen) del año 2010, fue un gran éxito económico y las críticas fueron mayoritariamente positivas. Después de su famoso filme “El Caballero Oscuro”, Nolan en “Origen” alteraría varios de los elementos que habían caracterizado su cine dotando a la película de una espectacularidad mucho más marcada. Parece que en “Origen” cuantos más planos abiertos mejor, ya que estos le permitirían a Nolan recrearse en la grandilocuencia de la película explorando igualmente nuevos recursos. Los observamos, en detalles como al ver a Cobb (Di Caprio) cayendo en la bañera, o en la camioneta despeñándose, o ver a Gordon Levitt flotando por un largo rato, etc. Además Nolan irá dejando multitud de pistas para que el espectador pueda ir atando cabos poco a poco.

En esta película, Christopher Nolan construye un universo de sueños que realmente no es tan difícil de entender. El equipo de Cobb, diseña los sueños ajenos (o propios) a partir de una máquina que tienen a su disposición, y un tótem resulta el objeto que los personajes utilizan para saber que no están dentro de un sueño ajeno. Leonardo DiCaprio es, al igual que Christian Bale en los últimos años, un intérprete ideal para el cine de Nolan. En realidad, Nolan llevaba muchos años queriendo trabajar con Leonardo DiCaprio, pero éste siempre le había dado largas y quizás de haberse negado él, hubiese sido Bale el protagonista. 

DiCaprio tiene una actuación muy convincente en este filme, mientras veremos cómo va sacando a la luz su obsesión, con el inevitable dolor que le trae la misma y en su determinación por dejarla atrás; complementa esta lectura, Marion Cotillard, quien da vida a la desaparecida esposa del protagonista. Por otra parte, el  personaje de Ellen Page es también muy importante ya que Ariadne resulta ser de cierta manera la representación del espectador, ella es la única que no está realmente familiarizada con lo que el protagonista pretende, y a través de ella, se va captando la esencia de la segunda parte de la película. La pequeña Page crea muy bien los vínculos emocionales entre sus personajes y el espectador. 

Inception” resulta ser una cinta entretenida aunque se piensa que Nolan pareciera abusar de las explicaciones a través de los diálogos entre los personajes, con una tendencia a la sobre explicación. Al plantear la escena final, los hijos de Cobb llevan ropa diferente y, ya  vistos en  la dura realidad, están con Michael Caine quien también comentó que si él aparece, “es que estamos en la realidad”. El tótem del protagonista, que perteneció a su mujer, Mal (ese es su nombre), tiene también una función psicológica para él, ya que, dado su extremo nivel de obsesión, hacerlo girar es su única forma de distinguir entre realidad y sueño. Ambas películas, de 1991 y de 2010 parecen resumir una combinación ficcional y onírica que lleva al espectador a reflexionar sobre la vida.
Maracaibo, 24 de septiembre del año 2019

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