El sábado 9 de noviembre del año 2013 en este blog lapesteloca, y con un breve vídeo anexo sobre quien para aquellos días recién había fallecido, el periodista Oscar Yanez -como tributo a su memoria-, mostraríamos una serie de canciones que a mi, particularmente, me traían gratos recuerdos... Estaban ubicadas también y a continuación las siglas para acceder a sus grabaciones en YouTube… Aquí, hoy en 2026 las he eliminado y tan solo señalo con curiosidad cuales eran aquellas canciones que “me sonaban” para el 2013…
1-Música zuliana: Maracaibera. 2-Rocio y Sabina- Y me dieron las 10- 3-Trío Venezuela. Magia blanca: 4-Sabina: Quien me ha robado el mes de abril. 5- Jairo. Golondrina. 6-Marthiña: Hoy daría yo la vida. 7-Estelita del Llano: Tu sabes. 8-Maria Luisa Landin: Amor perdido. 9-Virginia López: Cariñito azucarado. 9-Julio Jaramillo: Nuestro Juramento. 10-Serrat y Sabina: SEÑORA. 11-Paul Anka: Put your head on my shoulder. 12-The Platters: Only you. 13-The Platters: The great pretender. 14-ABBA Chiquitita. 15-Queens: We´re the champions. 16-Lennon : Imagine. 17-Beatles : Yesterday. 18-Louis Armstrong : What a wonderfull day. 9-Hugo del Carril: Garufa. 10-Rocío Durcal y el Puma … cantando rancheras...
La idea de destacar las referencias musicales de una novela era algo que desde siempre había sido considerado en mi mente, pero... ¿Como destacar el origen de boleros y otras secuencias musicales que conversadamente aparecían para ser trasladadas -por escrito- dentro de una novela... Se me ocurriría entonces la disparatada idea de usar los -pie de paginas- como la slucion para mostrar lo que sonaba en la mente de quien escribía cuando lo hacia... ¿Un disparate? Algo asi, sonaba... Precisamente sonaba o soneaba...
Con preocupación aceptaba que el formato entonces planificado para una novela (que además incluiría unos 812 pie de páginas llevaba un anexo con una detallada “fe de erratas”), pudiese parecer muy extraño, y me refiero a la Edición Especial de “Escribir en La Habana” editada en Fuerteventura, en Canarias, gracias a la entusiasta acogida de la idea por mi colega y gran amigo guipuzcoano Eduardo Blasco Olaetxea. Aunque la propuesta era sencilla. Se trataba de plantear un debate sobre las varias maneras de abordar el texto en aquella 3ra edición -con referencias- de lo que podría verse como una antinovela (... y ¡es que ponerle 812 pie de paginas a una novela era algo definitivamente disparatado!) y sonaba casi como un reto por atrevernos a publicar aquella “edición especial” de una obra ya antes premiada por el Ateneo de Valencia, con el galardón en Narrativa JoséRafael Pocaterra en el año 1994. y ya habia sido publicada inicialmente por La Fundación Gipuzkoa de San Sebastian, en el País Vasco y luego, editada por Ars Gráfica en Maracaibo.
En enero 2013. Destacamos un llamado de atención sobre los “pie de páginas” en las novelas. Ver en http://bit.ly/1hL30xG. Se avecinaba el reto en una tercera edición. En julio del 2013, propusimos discutir las varias maneras de abordar el texto de la 3ra edición de “Escribir en La Habana” (una novela que entre muchas otras cosas estaba plagada de referencias musicales, particularmente caribeñas) sin lograr en nuestro medio ningún apoyo. ( http://bit.ly/1O06dDA ). Debo señalar que más de 15 ejemplares fueron donados a profesores de La Escuela de Letras de LUZ para propiciar un debate sobre la narrativa, sin que ninguno acusara recibo de los mismos...
Todavía seis años atrás, me preocupaba lo que que habíamos planificado para la 3ra edición y conversando virtualmente con una estimada amiga quien es Profesor Asociado de Literatura en la Universidad Federal de Santa María en Rio Grande del Sur, en Brasil, le plantee el tema de los “pie de páginas” en la Edición Especial de mi novela premiada en la Bienal José Rafael Pocaterra de 1964 y de las dificultades para abordar su lectura, tal y como yo lo veía en Maracaibo en el año 2013, y mostraré aquí sus comentarios sobre este particular.

“Es interesante lo que dices del añadido de las notas (pie de páginas) en “Escribir en La Habana”… Es verdad, en un sentido ellas “incomodan”, pero en otro, cuando son bien colocadas, se tornan muy interesantes y constituyen otro “tipo” de lectura, si no me acuerdo mal uno del que hace uso es Puig en “El beso de la mujer araña”, pero no recuerdo que muchos lo utilicen. De cualquier forma, hay aquí una discusión que le gusta mucho a los teóricos, ¿quién es el lector? ¿Para quién se escribe? Los modernos tenían su idea del lector ideal, el “hypocrite lecteur” de Baudelaire y se contentaban con eso, porque era gente que sabía que estaban rompiendo moldes y que sus lectores eran contados, además de todo el aurea de “malditos’, aunque ya comenzaban a batallar interiormente con esto del mercado que le complicó la vida al escritor pero que no podría haber sido de otra manera en un contexto mercantilista como el del capitalismo”.
Finalizo esta historia recordando a los lectores que existe una copia de esta 3ra edición (con referencias) publicada en Amazon para regustar musicalmente los numerosos boleros y sones caribeños de la novela “Edición especial”
En Maracaibo, el miércoles 28 de octubre del año 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario