Sé que es “pavoso”, -jetta diría quizás mi amigo Gustavo
que vive en Olavarria, provincia de Buenos Aires- de solo pensarlo y contimás por decirlo, y más pior aun será escribirlo, digo yo… Pues
resulta que ayer desperté con mi pierna izquierda (suena a titulo
cinematográfico) absolutamente dormida… No sé si era como para que me acordase
de José Alfredo, aunque ni estaba como para llorar de alegría ni amanecía
tampoco, pero la situación me puso a pensar y de inmediato recordé al “cocodrilo” de Bobby Capó y me sonó la
voz del grillito en concordancia con mi hilo musical… “Estamos aquí reunidos, todos los animales…”.
Regresé entonces al tema
de la “pavosidad” y pensé en aquello
de que “si lo piensas mucho terminaras
por creértelo” … Después de los puntos suspensivos, me dije medio
envalentonado como José-José: “pero lo
dudo” y lo repetí un par de veces
en mi fuero interno. Sin querer desviar
el curso de mi historia, lo que llegaba a mi mente era la palabra “ictus” y me dije entonces: ¡Chamo, no sea pavoso! De inmediato
recurrí a un axioma que se revela en hechos, desde hace unos 8 años de
escritura diaria: “Todo está en lapesteloca”,
entonces directamente fui al eficiente “buscador” del blog, y … ¡Eureka!
Un dicho de La Rochela de
don Tito Martinez del Box llegó a mi memoria…”I
que va usted a hacerle, va usté a pegarle, hay que dejarle”… Al fin y al
cabo, reflexioné, de que, si ya con mi “peripheral
neuropathy” ampliamente diagnosticada y a diario padecida, estaban ambas piernas insensibles, el que
una de ellas estuviese más dormida que la otra no era suficiente como para
dramatizar la situación y caer en aquel jueguito desagradable de mi mente,
programando disparates.
Existía un hecho
incontrovertible que lo repetiría muchas veces Manolo, el cantante de la Billo
s, yo ante el espejo: “me veo más viejo” y me sonaba, creo que de los
argentinos de “La Mosca” aquello de estar
hoy mejor que mañana y sin saber si lo que me animaba era de Mamerta y
Cocomoco, o de Frijolito y Robustiana, repetí sesudamente que “lo mejor es no morirse” y para reforzar
con ideas positivas me dije: “mañana será
otro dia”…Con mis insensibles extremidades, preferí regresar al blog,
aunque fuese como un sencillo “divertimento”.
En junio del 2025,
hablando de las frutas tropicales,
relataba como: “el 5 de abril del
año 2015 con el título de “Ictus”(https://tinyurl.com/2w79nb68) publicaría en este blog lapesteloca un
artículo extraído de mi novela homónima La Peste Loca (1997) y
hoy he querido recordar aquel “conciliábulo
introspectivo” de uno de mis personajes, quien aquejado por un ictus (antes
le decíamos “derrame cerebral” o “accidente cerebrovascular”) cree escuchar lo
que dicen alrededor de su cama “los doctores”…
No cedo a la tentación de finalizar este asunto tal cual, y como lo
hiciera en 2015 parafraseando de nuevo, de “mi novela iniciática” La Peste Loca” (la del blog homónimo-este
), copiando algunos párrafos cual inocentes comentarios. “Comerse un mango
entero, ahora con esta falta de aire, bun dumm, bun dumm, llega ese son, el
sonsonete ese, tralalá que tralalá, pero lo que más me gusta, bun dumm, bun
dumm, ¿y dejar luego el reguero? Se escucha el silbato. Se acerca el
tren y él está seguro de que es la hora señalada, a comerse un mango entero, él
espera desnudo y embadurnado todo su cuerpo de mango, cubierto de hilachas
húmedas, hebras anaranjadas…”¡Amiga de hacer favores!, desnudo y oliendo a
trementina, dejar luego el reguero, con un frío estremecimiento en la piel,
¿por el viento será?, el que llega, ¿de dónde?, o por el alcoholado tropical,
¿es loción Marazul?, hasta cuando tendré que esperar por ese tren".
Maracaibo, el martes 1 de septiembre del año 2026