martes, 20 de octubre de 2026

Vacuna contra el cáncer


Dedicado a José Esparza, nuestro virólogo maracucho.

Noemi Cardenas Rodríguez, el 9 de septiembre, este año 2026, en Divulgación y Medicina, de WordPress, conversaba por internet sobre la vacuna para el cáncer cérvico-uterino, señalando que este es uno de los pocos tipos de cáncer, pero que podemos prevenirlo con una vacuna. Ella entonces ella preguntaba: ¿Qué es el VPH y por qué deberíamos conocerlo?

La explicación de Noemi, señalaba que, el virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común del planeta, y la mayoría de las personas sexualmente activas se contagian en algún momento de su vida. Alrededor del 95 % de los cánceres de cuello uterino están causados por el VPH, y los tipos 16 y 18 explican al menos el 70 %. Este cáncer es el cuarto más frecuente en mujeres y causó unas 350 000 muertes en 2022, la mayoría en países de ingresos bajos y medios. La buena noticia era que es casi totalmente evitable al existir una vacuna…

Lo cierto es que observaciones hecha en Italia en 1842, sobre la aparición de cáncer del cuello uterino con mayor frecuencia en mujeres casadas y raramente visto en monjas, fue la primera sugerencia hecha sobre la posibilidad de que un agente infeccioso fuese el responsable del cáncer cervical (Scotto J,  Bailar JC III  Rigoni-Stern and medical statistics: a nineteenth-century approach to cancer research. J Hist Med Allied Sci  1969, 24: 65-75). 

En 1971, en el VIII Congreso Latinoamericano de Patología(SLAP), que se realizó en el hotel del Lago de Maracaibo, Venezuela, el ginecólogo Jorge Nágel y el patólogo Elio Casale, mostraron con el microscopio electrónico la presencia de partículas virales en unas lesiones observadas por colposcopía como «manchas rosadas» en el cuello uterino.  José Trinidad Núñez Montiel ginecólogo y Jorge García Tamayo, patólogo, decidirían examinar detenidamente estas observaciones con el microscopio electrónico del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo durante 1972 y 1973. Ese año en el IX Congreso de la SLAP en Mérida-Yucatán(Mex), mostraron por primera vez la presencia del VPH en biopsias del cuello uterino en un par de trabajos libres, las evidencias inequívocas de la apariencia colposcópica, la histopatología, los cambios ultraestructurales coincidían con la identificación por tinción negativa (ver) del virus del papiloma humano en lesiones de displasia y de cáncer del cuello uterino. Posteriormente en 1976 Meisels y Fortín mostraron como se veían las citologias de estos casos (Meisels A, Fortín R. Condylomatous lesions of the cervix and vagina. Cytologic patterns. Acta Cytol 1976, 20: 505-509.). 

Nuestros hallazgos, se publicaron en una revista médica venezolana en 1978 (García Tamayo J, Núñez Montiel JT. Investigación con el microscopio electrónico sobre la papilomatosis cérvico-vaginal. Acta Médica Venezolana 1978,  25(3-4): 132-138.). Estas observaciones precedieron a otros trabajos que identificarían el ADN del virus del papiloma humano (Durst M et al. A papillomavirus DNA from a cervical carcinoma and its prevalence in cancer biopsy samples   from different geographic regions. Proc Natl Acad Sci USA 1983, 80: 3812-3815  -Gissmann L et al. Human papillomavirus types 6 and 11 DNA sequences in genital and laryngeal papillomas  and in some cervical cancers. Proc Natl Acad Sci USA 1983, 80: 560-563-  Boshart M et al. A new type of papillomavirus DNA is present in genital cancer biopsies and in cell lines derived from cervical cancer. EMBO J 1984, 3: 1151-1157).

Todos estos reportes, llegaron hasta el año 1991 cuando el investigador germaneno Harald zur Hausen demostró, la presencia de las secuencias de ADN viral en casos de cáncer del cérvix (ZurHausen H. Virus in human cancers. Science 1991, 254:1167-1172), hallazgos que fueron ratificados en 2002 ( zur Hausen H Papillomaviruses and cancer: from basic studies to clinical application. Nat Rev Cancer 2002, 2: 342-350) hasta quedar firmemente establecido el hecho de que al menos el 70% de los casos de cáncer cervical estaban relacionados con el VPH. 

Con nuevos métodos de biología molecular, y particularmente con los estudios de la doctora Nubia Muñoz de Colombia y sus colaboradores en la Agencia Internacional para Investigación sobre el Cáncer (IARC) en Francia, finalmente y desde entonces han concluido que en un 99.7% de todos los casos de cáncer cervical, el VPH es la causa necesaria para que estos tumores se hayan desarrollado (Munoz Nubia , Bosch X, de Sanjose S y col. Epidemiological classification of human papillomavirus types associated with cervical cancer. New Engl J Med 2003; 348: 518-527 ).

 

Si regresamos al artículo de Noemí Cárdenas Rodríguez sobre las vacunas del VPH, ellas no contienen el virus ni su ADN, así que es imposible que causen la infección. Están hechas con partículas similares al virus (VLP): una especie de cáscara vacía que imita por fuera al VPH. El sistema inmunitario la reconoce, aprende a fabricar defensas y queda entrenado para bloquear al virus real si aparece. Hoy existen cuatro vacunas aprobadas (como Cervarix, Gardasil, Gardasil 9 y Cecolin), que cubren distintos tipos de VPH.  La efectividad de las vacunas se puede mostrar con los resultados en los países con buena cobertura de vacunación y programas de rutina. En ellos bajaron tres cosas a la vez: las infecciones por los VPH peligrosos, las lesiones precancerosas y el propio cáncer.

 

El ejemplo más significativo viene de un estudio de Inglaterra: entre las mujeres vacunadas a los 12–13 años, el cáncer de cuello uterino se redujo un 87 % y las lesiones precancerosas graves  un 97 %. Además, en condiciones reales la protección dura al menos 11 años, y las vacunas incluso protegen algo frente a otros tipos de VPH no incluidos directamente y ayudan a frenar la circulación del virus en toda la población. Cuanto más joven, mejor… y ahora basta con una dosis. Vacunarse a edades tempranas da la mayor protección. Estudios en Kenia, Costa Rica, Escocia, India o Mongolia muestran que una sola dosis puede ofrecer una protección altísima (del orden del 90–99 %) durante años. Por eso la Organización Mundial de la Salud ya avala el esquema de dosis única para edades de 9 a 20 años, y países como España lo aplican desde 2024.

La efectividad en el mundo real de la vacunación del virus del VPH en 2021…En mujeres que recibieron la vacuna con edades entre 20 y 30 años, 86% y en un 68% según se vacunen por debajo de 16 años. En 2025 se ratificaría que aunque muchos tipos de VPH son inofensivos, otros tipos de “alto riesgo” pueden causar cáncer de cuello del útero, de ano, y de pene...

Aunque la vacuna tiene una efectividad casi perfecta contra los genotipos que incluye, se anuncia que no protege contra el 100% de las cepas existentes del VPH. Por lo tanto, una mujer vacunada en Venezuela debe seguir haciéndose su despistaje regular (citología o Papanicolaou) según las indicaciones de su ginecólogo para garantizar una protección total. Tenemos que recordar que el cáncer del cuello uterino, fue la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres venezolanas hasta cuando el cáncer de mama se impuso como 1era causa de muerte. A diferencia de gran parte de América Latina, existen las llamadas “limitaciones de impacto colectivo” en Venezuela, donde se presentan importantes desafíos estructurales que frenan la inmunidad de rebaño por exclusión del Plan de Vacunación.

La vacuna del VPH no se encuentra incluida en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del Ministerio de Salud. Por ende, no se distribuye de manera gratuita ni obligatoria en ambulatorios u hospitales públicos. En otras palabras existe una barrera económica y la inmunización solo es accesible en el sector privado, en clínicas ginecológicas y algunas jornadas especiales de ONGs. Parece una curiosidad en un pais que hace más de un cuarto de siglo viene diciendo ser “socialista del siglo XXI”… Los costos varían habitualmente según el centro médico y el tipo de vacuna disponible. Esto sucede en este país, tu país, mi país, el mismo donde desde 1971 comenzamos a estudiar las lesiones sospechosas y malignas del cuello uterino y en 1973 demostramos que el responsable era el VPH.  

Como decía Oscar Yanez, “así son las cosas”…

En Maracaibo, el martes 20 de octubre del año 2026

 

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