Elia Kazan (1909-2003) fue un director de cine estadounidense, de
padres griegos y nacido en Turquía. A la edad de cuatro años se trasladó con su
familia a Nueva York, donde cursó sus estudios primarios en la Mayfair School
de New Rochelle y los estudios secundarios en el William College. Con veintiún
años ingresó en la Universidad de Yale donde estudió arte dramático. Dos años
más tarde, desempeñó todo tipo de trabajos en el Group Theatre hasta
1941.
Kazan siempre se
consideró como un forastero, casi un intruso, se percibía él mismo como un
director fuera del sistema, él se sabía hijo de un vendedor de alfombras griego
de Estambul que en 1913 instaló a su familia en Nueva York en busca de otro
futuro. Su mayor momento de gloria llegaría en 1954, cuando con La
ley del silencio consiguió ocho
premios oscars, uno de ellos a la mejor
dirección.
Poco después, de
salir del Group Theatre asumió la dirección de varias obras como Chrysalis, Men
in White y Gold Eagle Guy. Desde 1941 su
proyección teatral lo convirtió en uno de los referentes de la época. Tres años
más tarde conseguiría el premio de la crítica por su puesta en escena de una
obra de Thornton
Wilder, The skin on our teeth. Su trayectoria
cinematográfica como actor la inició en dos películas de Anatole Litvak (Ciudad
de conquista, 1940 y Blues in the night,
1941).
Debutó como director en 20th Century Fox con Lazos humanos (1945), un
drama con el que obtuvieron el Oscar los actores James Dunn y la jovencísima
Peggy Ann Garner. Se convirtió en uno de los mejores directores de actores que
dio el cine estadounidense. En 1947 fundaría el Actor's Studio junto con
Robert Lewis y Cheryl Crawford, un centro de formación que alcanzó con el
tiempo un gran prestigio internacional.
En su trayectoria
cinematográfica, se suceden títulos siempre con comprometido con las realidades
sociales. El justiciero (1947) sobre los errores
judiciales; La barrera invisible (1948) sobre el antisemitismo, con Gregory Peck:
un filme que le valió su primer Oscar como
director, además de mejor película y mejor actriz secundaria. En Pinky (1949) mostró
la gravedad de los problemas raciales.
Los años relevantes en la carrera de Elia Kazan, fueron
precisamente los más controversiales, cuando el 10 de abril de 1952, le tocó vivir el peor momento de su vida al tener que presentarse ante el Comité de Actividades Antiamericanas donde delataría a varios compañeros de profesión. Poco antes había conseguido mostrar, con Pánico en las calles (1950), todo tipo de sugerencias sobre lo que suponía la iniciativa conocida como "caza de brujas" que había emprendido el senador Joseph McCarthy. En plena histeria anticomunista desatada a comienzos de los años cincuenta, Kazan denunciaría ante el Comité de Actividades Antiamericanas a algunos miembros del GroupTheatre. Otros muchos actores y directores participaron en la caza de brujas, la etapa más negra de la historia de Hollywood, entre ellos, Walt Disney, Ronald Reagan, Cecil B. DeMille y John Wayne, pero la traición de Kazan tuvo el mayor impacto cuando decidió nombrar a ocho miembros del Partido Comunista, al que él perteneció de 1934 a 1936.Kazan demostró una especial
capacidad en la dirección de actores, inicialmente en Un tranvía
llamado Deseo (1951), la adaptación de la obra de Tennessee
Williams en la que Vivien Leigh,
Marlon Brando y los actores secundarios y el decorado obtuvieron cuatro
estatuillas de la Academia; después en ¡Viva Zapata! (1952), que
supuso un Oscar para Anthony Quinn.
En ambas películas Marlon Brando dio
muestras de su calidad actoral y alcanzó su mayor éxito con La ley
del silencio, en Hispanoamérica “Nido de ratas”(1954), sobre la corrupción de los
sindicatos en los muelles de Nueva York. El filme es casi un manifiesto
cinematográfico con el que Elia Kazan pretendió justificar su criticada
actuación ante el Comité del Senado. La película obtuvo ocho premios Oscar, entre ellos, a la mejor película, al mejor
director (el segundo en la carrera de Kazan) y al mejor actor, que recogió
Brando por su papel de Stanley Kowalski.
¡Viva Zapata! es una película de 1952 dirigida
por Elia Kazan,
donde Marlon Brando interpretó la vida del
dirigente mexicano Emiliano
Zapata, desde sus orígenes campesinos y su trayectoria
revolucionaria hasta su muerte. Este filme de Hollywood estaba
dirigido por un anticomunista (https://bit.ly/2EymPXe) durante el
macartismo y la Guerra Fría,
y quiso contarnos la historia de Zapata y la Revolución Mexicana, con
sugerencias veladas sobre sobre el estado del gobierno en los Estados Unidos y
sobre los peligros del comunismo. El guionista Steinbeck
y el director Elia Kazan lograrían que la película valiese como una advertencia
sobre la manera en la que los movimientos revolucionarios pueden ser tan
corruptos y represivos como fueron los líderes que intentaron derrocar, aunque
paralelamente y en blanco y negro, la película retrataría a Zapata como un
indiscutible líder de la revolución mexicana.
Elia
Kazan con Zanuck estudiarían numerosas fotografías que se habían tomado entre
1909 y 1919, en los años de la Revolución. Se dice que Kazan quedó impresionado
con la colección fotográfica de Agustín Casasola e intentó
recrear su estilo visual en el filme. Steinbeck hizo una investigación extensa
sobre Zapata y también organizó entrevistas con miembros del movimiento
zapatista para tratar de apegarse a la historia de la Revolución. En esa
investigación, por ejemplo, Steinbeck descubrió evidencia que indicó que Zapata
estaba casado con Josepha (Jean Peters).
A sus 80 años, Elia Kazan publicó
su autobiografía, cuya versión en castellano
apareció con el título Mi vida, publicada por ediciones
Temas de Hoy en 1990. En ella, Kazan no lamentaba su controversial delación y
tan sólo decía sentir pena por los artistas e intelectuales que malgastaron su
vida al servicio del comunismo. En el libro, Kazan cuenta su juventud de
actor; sus experiencias como cofundador del Actor's Studio; el rodaje de sus
películas; sus relaciones con James Dean, Marlon Brando, Marilyn Monroe, Arthur
Miller o John Steinbeck.
Kazan explicaría
que la precisión en las fechas y los detalles de su autobiografía, procedían
del hecho de que, a lo largo de toda su vida, había llevado un diario, ha
recortado muchos periódicos y revistas y ha conservado las cartas que recibía y
copia de las que escribía. “Mire
usted, ahora es difícil creerlo, pero yo viví una época en la que si no
apoyabas a los comunistas, eras considerado un fascista. Ese chantaje, esa gran
presión a la que estaban sometidos los artistas e intelectuales, se producía en
Estados Unidos y aún más en Europa. Mi verdadero acto horrible e inmoral no fue
declarar ante el comité, sino los 17 años en que fui comunista”. Estas
declaraciones aparecieron en la edición impresa de El País, España, el Lunes,
19 de febrero de 1990.
Nota: un artículo
parecido, sobre este gran director de cine apareció en este blog, en agosto del
año 2019, desde Missisagua, Ontario, Canada...
Hoy, en Maracaibo, el viernes 28 de
agosto del año 2026
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