lunes, 17 de agosto de 2026

El maestro y Margarita


Hace seis años, el domingo 20 de septiembre del año 2020, en este  blog-lapesteloca- (https://bit.ly/3hKtde9) me referí a la historia de dos personajes: un escritor ruso, Mijaíl Afanásievich Bulgákov (1891-1940) y un filósofo alemán, Walter Benjamin (1891-1940), ambos fueron contemporáneos, y en distintas situaciones, ambos Bulgákov y Benjamin, padecieron el rigor de crueles dictaduras. Hoy, quisiera volver a conversar sobre Bulgákov, y su obra, la novela, El maestro y Margarita.

Cuando Mijaíl Afanásievich Bulgákov (1891-1940) emprendió la escritura de El maestro y Margarita, habían transcurrido ya dos años desde que Walter Benjamin (1891-1940) presenciara en el Teatro de Arte de Moscú una de las casi trescientas funciones de Los días de los Turbín, la obra teatral más famosa y controvertida de Bulgákov, a la cual el propio Iósif Visariónovich Stalin asistiría unas quince veces. Pero en aquel 14 de diciembre de 1926 ante Walter Benjamin en el Teatro de Arte, de Moscú, nadie sabría sobre el futuro “enmudecimiento-obligado” de Bulgákov, ni podría imaginárselo Benjamin en diciembre de 1926, ni cuál habría de ser la vida de Bulgákov, ante “el inconmovible” Iósif Visariónovich Stalin y menos aún podía imaginarse Benjamin que Bulgakov terminaría por consagrarse como uno de los productores de obras de teatro más singulares de la Rusia Soviética.

En el Teatro de Arte de Moscú aquel 14 de diciembre, se presentaba la adaptación de la novela de Bulgákov, La Guardia Blanca (1924) puesta en escena como Los días de los Turbín por el prestigioso director Konstantin Stanislavski, y Benjamin habría de presenciarla sin darse cuenta, de que estaba en las vísperas del silenciamiento de Bulgákov. Después de 1919 se dio la prohibición de sus dramas Los días de los TurbínEl apartamento de ZoikaLa isla púrpuraLa huida, y los otros relatos y novelas de Bulgákov, quien se convertiría en un opaco funcionario destinado a pasar el resto de su vida presenciando la anulación total de la exhibición de sus obras, con la imposibilidad de su publicación o representación.

El enmudecimiento público, no implicó para Bulgákov el cese de su labor como escritor y por el contrario, ayudó a que se definiesen en él todos los rasgos de su figura de autor y de productor, sobre la cual Benjamin teorizaría en París de 1934, en su disertación-ensayo El autor como productor. El filósofo alemán propondría un tipo de autor que no coincide del todo con la corriente de pensamiento comunista tradicional, ya que no renuncia a su autonomía. Esa figura, se sitúa del lado de la tendencia política correcta, a la que Benjamin prudentemente no identificaría con nombre y apellido: era Bulgákov.

El maestro y Margarita puede considerarse como una de las más grandes novelas de la literatura del siglo XX. El llamado deshielo de la Unión Soviética hizo posible que la novela, que concluiría con la muerte de su autor en 1940, y que sería preservada de la criminalidad censoria del periodo estalinista, permitió publicarse, aunque recortada, a finales de 1966 y principios de 1967. En El maestro y Margarita Bulgákov realizaría con acertada intuición, el montaje de tres historias: 1-la aparición del diablo Voland con su séquito en Moscú, 2-la relación amorosa entre el Maestro y Margarita y, 3-una novela sobre Poncio Pilatos. El montaje de estos relatos en tiempos históricos muy distintos, -Poncio Pilatos en Judea en el año 33 d. C, y de Voland (el demonio) en Moscú a finales de los años treinta, complementado con los amores del maestro y Margarita constituyen la obra maestra de Bulgákov.  

El dominio del humor y de lo grotesco, presente en El maestro y Margarita, pertenece a las vanguardias artísticas del primer tercio del siglo XX que fácilmente se conectan con la tradición satírica de la literatura rusa, en especial con su gran referente Nikolái Gógol. El Maestro, es un autor amargado al que el rechazo de su novela histórica sobre Poncio Pilatos y Cristo ha conducido a una desesperación tal que quema su propio manuscrito, volviendo la espalda al “mundo real", incluyendo a su devota amada Margarita, la amante del Maestro, quien aceptará una oferta de Satán, convirtiéndose en bruja de poderes sobrenaturales la Noche de Walpurgis que coincide con el Viernes Santo en un espectáculo ofrecido por Satán en el teatro de variedades, satirizando la vanidad, avaricia y la credulidad de los nuevos ricos.

Esta técnica literaria progresiva de Bulgákov consiste en transformar artísticamente la realidad, y, con ello, el discurso del Poder. La transformación se lleva a cabo de manera explícita o implícita, donde Bulgákov como autor-productor logra una doble exposición de su tendencia literaria en la novela y en su artificio metaliterario, creando una sátira sobre el estado de cosas en la URSS, poniendo en cuestión el poder religioso en Judea, ambas situaciones están explícitas, aunque el autor no hace concesiones a la obviedad ni a lo verídico en detrimento de la calidad de la obra resultando una novela fantástica.

Las obras de Bulgákov no se inscriben dentro del realismo socialista porque la suya es la labor de resistencia de un intelectual, que se manifiesta en la tensión y la potencia transformadora de su obra. Bulgákov conocía su poder como escritor, por su condición de dramaturgo. Al dejar el manuscrito de su novela dentro de su casa en llamas para partir a la eternidad con Voland y Margarita, el Maestro demuestra que es capaz de mantener su obra en el fuego de la memoria. Para Bulgákov y para su alter ego el Maestro, la escritura de la novela implica una renuncia incondicional a verla publicada en vida.

El maestro y Margarita es una obra que, al haber sido publicada veintiséis años después de la muerte de su autor, obstinadamente transformaría su tiempo en la historia. Es una novela contemporánea, por su relación indirecta con el Poder en el tiempo en que fue escrita, pero también y sobre todo, debido su función política y estética permanecerá inalterable en cada punto de la Historia.

Bulgákov como el Maestro pueden escribir de nuevo la novela real y la ficticia tras haberlas arrojado al fuego -en la narración- una idea genuinamente contemporánea como la de El maestro y Margaritaque fue planeada y ejecutada con maestría, de manera que no desaparece y resistiría la prueba de fuego del tiempo y de la censura sin perder su contemporaneidad.

Maracaibo, el lunes 17 de agosto del año 2026

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