viernes, 14 de agosto de 2026

De Cervantes y Flaubert


¿Existe alguna conexión entre Don Quijote y Madame Bovary? Una respuesta a esta interrogante nos la ofrecería el escritor y diplomático español José María Ridao Domínguez, quien en “El País de Don Quijote”(2005) señalaba que las ideas del hidalgo manchego y la “inflamación amorosa” de Emma Bovary eran producto de una “intoxicación literaria” siendo inequívoco el origen libresco de sus respectivas ambiciones.


Flaubert continuaría la empresa literaria de Cervantes confirmando que “el ideal”, es tan solo eso: “un ideal”. Pero este, puede ser capaz de sabotear la paz y felicidad de quien lo abraza, y el autor, así compara el ideal caballeresco de Don Quijote con la inflamación amorosa de la señora Bovary. Cuando un ideal se vuelve ofuscación, puede llegar a sabotear la mente, aunque tan solo él o ella guarden las mejores intenciones, tan sanas como perseguir un ideal caballeresco o atreverse a valorar el matrimonio en la Francia del siglo XIX. 


Flaubert aprovechando los recursos de Cervantes y apropiándose de ellos destacará “las imperfecciones de la vida” y en su último manuscrito, Bouvard el Péuchet (1881), resumirá en estos dos personajes, “caballeros andantes del saber”, quienes, como ya lo vivirían Don Quijote y la señora Bovary se dirgen al fracaso, siguiendo fieles al modelo cervantino con ese tono paródico que nos regresa obligadamente a Miguel de Cervantes y a su Don Quijote de la Mancha. 


La documentación requerida por Gustavo Flaubert para escribir “la historia de una pareja de copistas” redactando “una enciclopedia de la estupidez”, le tomo varios años… Ridao Dominguez destaca como ya en 1869, Julio Verne había publicado en Francia con gran éxito su novela “Veintemil leguas de viaje submarino” y la literatura que manejaba con gran éxito aquella especie de cierto “desencanto por las imperfecciones de la vida” como las padecidas por don Alonso Quijano y por la señora Emma Bovary, mostraba otras opciones.


Todas estas reflexiones nos obligan a recordar a Isaiah Berlin quien escribiría sobre las doctrinas fanáticas del siglo XIX y de la necesidad de preservar un cierto equilibrio, aunque sea imperfecto pues estará referido a las cuestiones humanas, sobre infelicidades individuales o colectivas, lo cual siempre es una responsabilidad que, como seres humanos, nos corresponde enteramente.

 

Maracaibo, viernes 14 de agosto del año 2026

 

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