lunes, 6 de enero de 2020

Lolitas y bisontes


Lolitas y bisontes    

He releído en estos días la novela, La huella del bisonte, y debo reiterar comentarios que en su momento se hicieron sobre esta novela señalando la fina sensibilidad del autor, Héctor Torres(Caracas, 1968), en el tratamiento de la psique femenina, y su preocupación sobre las adolescentes, sus intereses y sus fantasías. La novela recibió favorables críticas en 2006 y . hoy lo reviso en el blog el tema, a propósito del fallecimiento de Sue Lyon (1946) la jovencita que interpretó a Lolita popularizada en la película dirigida por Stanley Kubrick en 1962, (https://bit.ly/39yzUNt), quien murió el 26 de diciembre del año 2019, a los 73 años. Lolita, es el personaje de la conocida novela de Nabokov, escrita en 1955 (https://bit.ly/2FavCy7).                      

La Lolita de Nabokov, seguramente no era un personaje desconocido para Héctor Torres, para la época editor de Ficción Breve Venezolana y autor de varios libros de cuentos. La huella del bisonte, fue la primera novela de Héctor Torres, que tras convertirse en finalista del Premio Adriano González León 2006, sería publicada por el sello editorial Norma. El escritor venezolano quiso ir más allá para precisar en detalles sutiles esa transición de las “niñas” viviendo la fase de hacerse mujer; la inestabilidad personal, la envidia y los celos, los conflictos madre-hija, mujer-mujer, tan complejos como el uso de la sexualidad para vencer al otro, todos ellos asuntos subyacentes del tema y la trama de la novela de Torres.

Estrictamente hablando, la pedofilia (del griego páis-paidós, “muchacho” o “niño”, y filia, “amistad”) no se refiere al abuso sexual, sino a la atracción que siente un adulto hacia un menor y no debe confundirse con la pederastia, que es el acto de abusar sexualmente del menor. Existen muchas heroínas, y beldades protagonistas de grandes obras literarias que han sido adolescentes entregadas al amor. Julieta, la amante de Romeo era una preadolescente de apenas trece años. Existen ejemplos significativos en la literatura y en el cine: como sería la vulgar Mildred amante de Philip Carey en La servidumbre humana, 1915, escrita por William Somerset Maugham (https://bit.ly/39D1zwY); una novela importante de la primera parte del siglo XX, donde se explota, no la pedofilia, pues Mildred no es tan joven en esta novela, pero como lo haría posteriormente Nabokov, se revela el proceso de sometimiento del amante masculino, un joven estudiante con un defecto en un pie, eternizado por Leslie Howard subyugado por la inefable Bette Davis en el film homónimo de 1945, y previamente en El ángel azul (1930) el filme del legendario Josef von Sternberg, donde un viejo autoritario se deshilacha y se torna sumiso hasta la humillación, ante Lola, una cabaretera de mirada de miel, interpretada por Marlene Dietrich, la femme fatal, que se anticipa a la Lolita de Nabokov.   

El punto de vista del narrador de La huella del bisonte, refleja una particular sensibilidad, y hay que reconocer en Héctor Torres su preocupación por profundizar en la mentalidad femenina preadolescente y el conocimiento que posee de la misma. El protagonista adulto, estudia y analiza tener que enfrentarse a las reacciones del par jovencitas con quienes trata,  adolescentes quienes enfrentan la personalidad masculina del protagonista relator, a través de quien el autor describe las relaciones entre cada una de ellas como individualidades, y sus experiencias que resultarán finalmente en la incapacidad del adulto para entenderlas.

Caracas lo es todo alrededor del narrador, Mario, el personaje, un gris libretista de televisión, novelista fallido, victimizado por un traumático divorcio, quien tiembla y flaquea ante Karla el personaje fundamental de la novela, niña que descubrirá su sexualidad al frente del manubrio de su bicicleta y que luce desbordada de sensualidad en su temprana pubertad, ante Mario el padre de su amiga, quién por su parte intenta comprender a Gaby su hija que busca, pierde y recupera a su profesor y padre en su tránsito de niña a mujer.

Los instintos primitivos que ejercen las mujeres desde su tierna infancia, en los cazadores que habitaron las cuevas de Altamira, y otras cavernas de la prehistoria, son mentalmente repasados mientras ellos dibujaron bisontes en las paredes de piedra y quizás comenzarían a tomar plena conciencia del poder que las mujeres poseen cuando se encuentran en los albores de la adolescencia mientras deben convivir con ellas…   

Maracaibo, lunes 6 de enero, del año 2020

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