Miguel Toro Ramírez (1898-1964), fue un
novelista y dramaturgo venezolano que
con profundo realismo y velada ironía describiría las costumbres de la Caracas de los techos rojos. Fue el autor
de una novela de profunda significación en la literatura venezolana por ser la
primera que se escribió analizando la aparición del petróleo en Venezuela y el problema de la corrupción en el
país alrededor de esta naciente industria.
En los albores de la época
petrolera en Venezuela en las bibliotecas, la novela El Señor Rasvel, fue objeto de análisis frecuente, como lo
fue también Mene de Ramón Diaz Sanchez, novela precursora del tema
petrolero en Venezuela, describiendo el impacto humano y social ante la
aparición de la nueva fuente de riqueza y de corrupción en el país. La de Toro
Ramirez fue la primera de las novelas en aparecer y el tema del petróleo fue tratado
de un modo original y realista. Hay quienes han estudiado la novela y destacado
su significado literario, histórico y sociológico; entre ellos están Marisol
Pérez Schael, Manuel Caballero, Miguel Ángel Campos, Cósimo Mandrillo, Gustavo
Luis Carrera y Jessica Ramos-Harthuw.
En la literatura del petróleo es
evidente que mientras Mene de Ramón
Díaz Sánchez va a sobrevivir, El Señor
Rasvel de Miguel Toro Ramírez desaparecerá opacado… La respuesta a esta
situación, debe identificarse en la presentación del personaje criollo, el
venezolano “vivito”, el pícaro y ladino que busca enriquecerse, un protagonismo
que chocaba con los muy organizados extranjeros…
Miguel Ángel Campos, ya antes ha señalado cómo el petróleo es
un elemento que no aparece en las propuestas intelectuales de los pensadores
venezolanos del siglo XX y por el contrario, se ve como algo impuesto, y es
asumido como un castigo (conocido como el excremento negro del
diablo) que irrumpe en la vida de Venezuela. El
realismo de Rasvel, en
palabras de Miguel Ángel Campos, debería ocultarse,
pues aparece como un rasgo consustanciado con la conducta del venezolano común.
En El Señor Rasvel se muestra como “una normalidad” la actitud
de tipos cínicos, trabajadores de oficina y de sus vidas que son dominadas por
la codicia personal. Queda roto, el esquema de la candidez nacional y la
perversidad del extraño. Ese arquetipo de gerente con una inteligencia
codiciosa criolla no prosperará en el plan moral de nuestra literatura que ya
parecía estar orientándose por razones sentimentales, ante las corrientes
moralizadoras de la novelística venezolana.
El Señor Rasvel aparece
como paradigmática la tan comentada viveza criolla, siempre a la búsqueda de
una oportunidad para medrar en la corrupción. En el caso del Rasvel, el
personaje la justifica como un acto de justicia frente a la depredación mayor
de la que es objeto el país con la sustracción del petróleo a precios muy por
debajo de lo real según también lo señalaba Cósimo Mandrillo.
Miguel Ángel Campos ha señalado
que, así como “Mancha de aceite, fue denunciadora y directa (https://tinyurl.com/5y354d6x), Oficina
No.1 o Sobre la misma tierra quedan para curiosidad de una aproximación
extemporánea”. Ya destacaba Carrera que la elaboración del yanqui bueno
es en Sobre la misma tierra, una
patraña o una ingenuidad.
A pesar de que el personaje de
Rasvel, es un empleado en la nómina de una empresa petrolera asentada en
Venezuela, él con su “viveza criolla” la hace ver justificable ante el disfrute
obsceno de la riqueza de los inversionistas quienes desde alguna metrópolis se
aprovechan del sencillo trabajo de Rasvel. De esta manera el escritor Toro Ramírez
denuncia el imperialismo en figura del empleado criollo que se diferencia de
los explotadores extranjeros. El Señor Rasvel en 2019, fue
incorporada a la colección de títulos de la Biblioteca Ayacucho, la cual
contiene las principales obras de la literatura latinoamericana.
Junto a una extensa obra escrita
al parecer inédita, Miguel Toro Ramírez publicó las siguientes obras:]
Novela: Los Ilusos, Caracas,
1925, Pecados Veniales,
Caracas, 1925, Bienamada,
Caracas, 1926, El Gallo Pelón,
Caracas, 1929, La Señorita Bien:
Escenas de la Vida Caraqueña, Caracas, 1929, El Señor Rasvel, Caracas, 1934, 2005, 2010, 2019, Las Apasionadas, Caracas, 1935, Fango, Caracas, 1936, El Manuscrito de un Provinciano,
Caracas, 1936. Líder en Ciernes,
Caracas, 1937. Como Teatro: Los Escépticos, Caracas, 1928, La
Igualdad de Moral, Caracas, 1934, El Judío Andaluz,
Caracas, 1934, Jóvenes de Ahora, Caracas, 1934, Los Degenerados,
Caracas, 1934
Sin embargo, la
novela El Señor Rasvel (1934) de
Miguel Toro Ramírez pareció haber sido condenada sin juicio, y desterrada de la
novelística del petróleo en Venezuela. Quizás por su visión mesurada sobre el
tema petrolero y por ello, se mantuvo en una especie de ostracismo literario.
La novela de Toro Ramírez no poseía las ideas políticas que se perciben en la
novela Mene de Miguel Otero Silva. Toro
Ramírez muestra sencillamente, el espectáculo del personal criollo ante el
crecimiento expansivo de la industria petrolera y su impresión sobre los campos
petroleros es crucial para entender, cuál era la real situación de los
venezolanos naturales al comienzo de los años treinta.
Toro Ramírez rompe
con el maniqueísmo de nacionales buenos y extranjeros malos y describe una
propuesta diferente… Su dimensión afectiva, su gusto por expresar situaciones
concretas a través del habla de los personajes, imprime peso y sentido a la
narración. La candidez y el espíritu risueño de la vida diaria de los venezolanos
trabajadores (gerentes y empleados), va a ser descrito de manera diferente de
los esquemas tradicionales que más adelante se harían característicos de la
literatura de la literatura del petróleo.
En El Señor Rasvel, el carácter
aleccionador de la novelística petrolera es sustituido por una narración
abierta, con tipos cínicos y corruptos, en los que se valora, sin
sentimentalismos, el interés personal a la hora de expresar sus ideas y
motivaciones. Francamente, resulta ser muy venezolana la manera como enfoca
este tema “del petróleo” el escritor Toro Ramírez.
Maracaibo, domingo 7 de junio del
año 2026
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