El 2011 fue denominado, el año de la lepra en la novela del mismo nombre. Aunque he repetido algo que no debemos olvidar, es algo sobre lo cual, el brillante novelista español, Javier Cercas ha dicho: “el novelista está autorizado para engañar” y como ya he comentado antes, en las novelas, los escritores tienen “patente de corso” para mentir e inventar cuanto disparate se les ocurra…
Apoyándome en lo antes reiterativamente citado y repetido, quedará para los lectores imaginarse cuanto había de cierto y cuanto era un invento en lo que leeréis a continuación (uso este palabreo que pinta a “hispánico” para que me creáis y esto si suena en maracucho) pues, sencillamente copio una parte del Capítulo 16 de la novela, “El año de la lepra” en la edición del año 2012, de la editorial merideña elotro@elmismo Edts.
“Después de estar establecido en el país, Cubillas
Toscano se había casado con Goizder Lavailler Odriozola quien para aquel
momento era la Directora de Relaciones Interinstitucionales del Ministerio del
Poder Popular para la Alimentación. Ya durante el año 2007 la situación de Cubillas era envidiable. Bajo el amparo de las
instituciones locales, estaba encargado del adiestramiento del personal para
actividades guerrilleras en suelo venezolano. Específicamente actuaba en un
Curso de adiestramiento muy conocido ya que en éste intervenían cuatro activos
militantes de ETA expertos en la fabricación de granadas y de morteros.
En el mes de agosto de ese mismo año 2007, sus
actividades se complementaron con un Curso Teórico Práctico dictado en una
finca cercana a Guasdalito en el cual dedicaron la mayor parte del tiempo a la
preparación de explosivos con C4. Siete miembros del Frente Bolivariano de
Liberación, organización muy activa en el occidente del país, llegaron para
unirse a los ya incorporados 13 miembros de las FARC. El Curso resultó un éxito
tan importante, que el llamado “Bloque del Caribe” de las FARC planteó
repetirlo. Así fue como en enero del año siguiente 2008, otro entrenador de ETA, quien fue descrito por uno de los
informantes de la CIA, como “un catirrucio” apellidado Shumatcher, e
información cruzada sobre todas estas actividades ya circulaba sin que se
produjesen interrupciones pues mientras el suministro de petróleo estuviese
funcionando, el gobierno norteamericano y la CIA preferirían siempre hacerse de
la vista gorda.
En enero de ese mismo año, ya la mujer de Cubillas
había ascendido a Directora de Información de la Vicepresidencia de la
República a cargo de Elio Jauja Milanés. Con esas ventajas, los guerrilleros
seleccionados por las FARC viajaron hasta el norte de Colombia y se encontraron
en Barranquilla desde donde, vía Santa Marta pasaron por la frontera con la
protección del DIM y de tres militares venezolanos que estuvieron dirigiendo la
operación. Uno de los 60 alumnos del Curso, de nombre Rubén, describió en
detalle las andanzas del “Frente del Caribe” y señaló la
presencia de varios personajes clave, no solo de Cubillas, también la de dos
hombres gordos, uno de ellos, un español bigotudo, y el otro, un moreno cuya
apariencia coincidía a la perfección con la descripción de Germán Pinilla, el
agente que a finales del año 2010 contratarían los bielorusos para ayudar a
Nicolai Martinovic en las gestiones indagatorias del teniente Yakolev sobre los
investigadores de la lepra en la “ciudad de fuego”.
El responsable del Curso dictado por las FARC en
esa ocasión fue Luciano Martin, alias Iván Márquez quien un par de años
después, fuera denunciado por el gobierno de Colombia por sus actividades
terroristas cumplidas desde suelo venezolano, una denuncia que apoyada en
diversas evidencias, en particular con datos obtenidos de las computadoras
confiscadas tras la muerte de Raúl Reyes, los cuales valdrían para que “el
vecino país” formulase ante la ONU una denuncia concreta, la cual llevaría a la
ruptura de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia al final del
gobierno del presidente Uribe Vélez en julio del año 2010.
No obstante, el dinero que le entraba al país a
raudales como consecuencia de la subida de los precios del petróleo, en medio
de un crudo invierno, y traidoramente vendidos como estábamos a los designios
del rey de la isla caribeña, el maligno lograría como siempre a punta de
petrodólares comprar conciencias y silenciar personas. Hasta un ex agente del
gobierno, quien se había enriquecido en asuntos de aduanas con el apoyo de
muchos y muy conocidos Generales, comercializando úrea para el narcotráfico,
fue capturado en Colombia, pero su grave caso –como era de rutina en esos
tiempos- también fue aplacado con billetes de los verdes, del verde verde
limón...” (La novela “pica y se extiende”, pero, hasta aquí llegamos hoy).
NOTA: a)El Epígrafe de esta novela escuetamente
dice: Sólo una cosa no hay. Es el olvido. Jorge
Luís Borges (Everness). b) Un artículo algo parecido en este blog (lapesteloca)
se publicaría en Maracaibo, en diciembre, del año 2015; el de hoy encuentra
precisamente en elecciones cuestionadoras al Perú, (¿y “el hermano país”?)…
Maracaibo, miércoles 10 de junio del año 2026
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