sábado, 20 de junio de 2026

Los primos de Jorge


Me tomaré la libertad, o el atrevimiento, de transcribir esta crónica de mi amigo José Eduardo Espinosa, un estimado profesor de LUZ, nonagenario quien por una degeneración macular es invidente desde hace ya varios años, pero quien goza de una memoria prodigiosa. Este relato que él me obsequiara hace ya muchos años, lo plasmaré en este mi blog (lapesteloca) con la sincera admiración rendida a la memoria de mi amigo, que es comparable quizás con la de Funes el memorioso de Borges. Aquí, les dejo pues, para disfrutar, de su historia sobre mis primos.

 

Jorge García Tamayo es un talentoso caballero con el cual comparto impresiones en FB desde hace poco más de un año, somos entonces amigos de FB, un amigo común José Esparza me comunicó el interés que JGT tenía por conectarse con mi persona en razón de una información que precisaba acerca del Teatro Baralt, hicimos lo que teníamos por hacer y comenzamos a compartir cordialmente en dicha red social.

 

Tenemos muchas cosas en común ambos tenemos a LUZ como nuestra Alma Mater, somos profesores jubilados, nos gusta el cine que jode, no somos robolucionarios, vivimos en la misma calle y si sigo en esta onda van a pensar que le voy a pedir plata prestada; por supuesto que tenemos uno que otro disenso pero, nada del otro mundo.  Crecí en una Maracaibo de ambiente pueblerino donde todos nos conocíamos a pesar de que tenía 200.000 habitantes donde estrenábamos ropa para presentar exámenes, para la procesión de Semana Santa y para las fiestas de fin de año. Nadie conocía a la Virgen de Chiquinquirá como La Chinita, la gaita era para los viejos, decir malas palabras era pecado y si te mentaban la madre tenías que agarrarte a trompada limpia.

 

Aristóteles el Estagirita postulaba que el hombre era un animal social (Zoom politikon), hoy casi todos mis amigos ya no están, solo me queda la certeza de que soy un animal que socializa por FB y que desde quedé viudo en 2017 vivo en una eterna cuarentena… Hecho este introito, vamos con los primos. Puedes quererlo como un hermano o sentirlo distante como un extraño, si tienes mala leche puede ser alguien que te abochorna encontrar.

 

Un primo es una pizca de la infancia que nunca podrá perderse. Y nos vienen de rechupete cuando haya que contar una historia en la que se pasa vergüenza contar con un primo así sea lejano. No hubo primos de esa clase hasta el momento de mi colación y no era porque físicamente no existieran, sino que la diferencia de edad era abismal. Mi primer contacto con primos como apunta Jorge fueron los números primos en cuarto grado en la Aritmética de Guillermo Bruño.

 

El deja vu de Jorge nos trae una reláfica acerca de sus primos ubicados en la mitad de un camino entre un amigo y un hermano… Los amigos y personas en común van y vienen en tu vida, pero los primos son para siempre los de Jorge son de esta estirpe, fueron sus primeros amigos y fueron parte de su cotidianidad, es por eso que nunca estarán lejos de sus pensamientos y en su memoria. Enhorabuena.

Ahora, vamos a quiénes de esos primos conocí tangencialmente lo que no quita que en alguna ocasión coincidimos en algún lugar e incluso intercambiamos palabras. A tal efecto consulté una genealogía de J. Morales Manzur acerca del apellido Nebot de origen catalán llegado a nuestra ciudad a finales del Siglo XVII, la data de JMM no es fácil de digerir y al final encontré lo que buscaba. Los García Nebot eran tres Luis Jesús y José solo recuerdo al mayor Luis en razón de que era más mediático flamboyant, blanco, alto, bigote y una hallaquita de corbata; vivía en la calle Venezuela entre Vargas y Colón al lado de la Óptica Belisario Aponte en una Quinta, una de las pocas si acaso la única en el viejo casco de la ciudad era propietario de Ecos del Zulia una radiodifusora en la calle Vargas, de sus hermanos no tengo registro de haberlos visto.

 

Mauricio, Raimundo y Marina eran primos de Jorge los varones eran estudiantes del Colegio Champagnat de los Maristas, Mauricio iba dos años delante, era un chico serio distante jamás hablé con él, Rainundo, bueno Raimundo era otra cosa muy diferente, la última vez que hablé con él fue en casa de los Carrillo Vílchez, más tarde se casó y estuvo en el servicio consular en los Países Bajos luego se divorció y nunca más se supo. Marina era de muy buen ver, guapa chica, un bojote de años supe que estuvo de casorio con un argentino profesor ordinario, bien ordinario por cierto. Del casorio resultó un hijo que es párroco en Los Puertos, con este clérigo primo en segundo grado de Jorge que jamás he visto, ni siquiera en fotos, tuve un pequeño disenso en una página de un grupo maracaibero que compartíamos acerca de una serie que nunca vi conocida en Maracaibo como “La bala de bronce” cuyo protagonista, vale decir el Catire quedó inmortalizado en la memoria local como “el catirito de la bala bronce”, tenía un interés particular por conocer el nombre del actor y pregunté al grupo y el único que respondió fue el primo II°, Hopalong Casiddy fue su apuesta, y le comuniqué mis dudas al respecto y él me respondió molesto afirmando que conocía la respuesta pues sus tíos le habían transmitido ese conocimiento apuntalado por la peregrina afirmación de que sus tíos eran unos tíos incapaces de mentir, luego de una escaramuza por FB la discusión se hizo bizantina y yo levanté mi gallo. A esta altura por mi parte, desconocía quien era mi interlocutor en todos los sentidos. Uno de mis hijos muy talentoso para la búsqueda encontró los datos y pude saber que fue una serie del cine silente estrenada en 1919 y proyectada por primera vez en Maracaibo en el Cine Odeón en 1925. Ni los tíos Mauricio y Raymundo, ni yo mismo habíamos visto la condenada serie. La ingenuidad de los sobrinos en su infancia puede llegar al punto de creer que sus tíos no dicen mentiras.

 

Otro primo que sí conocí fue Ernesto García McGregor (RiP). EGM era un caballero sin espada, reputación consagrada en el buen decir. Nos conocimos en 2017 en una charla que él dictó con motivo del aniversario de la fundación de Maracaibo, como buenos veteranos fuimos los primeros en llegar, de manera que nos dio oportunidad para un palique de unos 20 minutos, nos presentamos, hablamos de la Alquería, del Venecia y de TANA, me contó de la reciente muerte de Heberto Carrillo Vílchez, por mi parte le conté que era lector de su columna , que había escrito dos libros 1001 noches en el Colón y Béisbol Negro que por cierto le obsequié, nunca supe si lo leyó, pero cuando estuve en Houston pude constatar que en una de sus obras hacía referencia bibliográfica de Béisbol Negro. Éramos moderadores de una página grupal maracaibera y una vez me hizo llegar un link sobre un trabajo en PDF sobre el apellido García en Maracaibo, que hoy no recuerdo donde lo guardo.

 

En la revisión del apellido Nebot de JMM encuentro un personaje que es lo más cerca que estuve con la parentela de Jorge y cito: C/b.- “Alejandro Calcaño Nebot (empleado de confianza y apoderado de la Casa Breuer, Moeller & Cía., de Eduard von Jess Werner y de Kurt Nagel Bahn por muchísimos años), con sucesión.- Nacido en 1877”- El Sr. Calcaño era un caballero sesentón y dele, de buen alto, catire calvo siempre vestido como mi papá de lino 100 irlandés y tocado con su Stetson o Borsalino, mi papá trabajó en la Casa Breuer hasta su desaparición, el Sr. Calcaño estuvo en mi casa en diversas ocasiones, una de ellas el entierro de mi madre en 1941 junto al Sr. Larsen. Recuerdo que el Sr. Calcaño vivía en la calle Natividad al ladito de la Iglesia de Santa Lucía en una quinta con jardín y baranda, similar a la de LGN guardando las distancias. Recuerdo dos hijas rubias del señor Calcaño ya mayores de edad y hasta aquí e alcanza la memoria.

 

En la reseña de Jorge, también aparece un personaje que me resulta familiar se trata de Ángel Inciarte (a) “Pata e croché” quien al lado su hermano Hugo en 1949 con ocasión a la Carrera automovilística CCS-MAR-CCS representaron entre otros los colores zulianos, Hugo era chofer de los carritos de a medio y Ángel era un mecánico que tenía un modesto garaje -taller en la calle Trinidad en las vecindades de Bar El Dollar a tiro de pedrada de mi casa de habitación. Hugo era el favorito sentimental pero el pata e croché llegó en mejor puesto. De Hugo nunca más se supo, pero a su hermano le terminó yendo mejor.


Y concluyo este panegírico con El primo Basilio, ¡jodedor el viejito!, con JGT, nos hemos visto una sola vez: fue un martes en el ciclo de charlas del CPJ LUZ cuando Jorge nos habló entre muchas cosas del Teatro Baralt, al final de la exposición en el tiempo de las preguntas, me tocó hacer la última de ellas, cuando todos los añejos participantes se disponían a caerle encima a los tequeños del refrigerio le expresé mis dudas acerca de R.M. Baralt fuera el epónimo, Jorge mirando de reojo los tequeños me respondió con aire de Magister dixit, ----olvídate si es el epónimo---yo me lo quedé mirando y pensé---este está como yo, más perdido que Adán el día de las madres---  Y como dijo Cantinflas ---Ya estuvo suave…

 

Retomo yo (el Jorge de la historia de mis primos) el hilo de esta extraña raláfica para recordar cómo fue que hace un tiempo ya (diciembre del año 2024) y en este mismo blog mostré a Tarzán con su familia a todo color, (ver) en la portada del libro de JoséEduardo Espinosa publicado por la UNICA en Maracaibo el año 2006 y titulado: “Mil y una noches en el Colón”. José Eduardo me dijo imaginarse que poca gente lo había leído, y un par de meses atrás -todavía en el año 2024- me relató los detalles de aquella edición que él creía ya desaparecida. Pero allí estaba, en mi libro, el mismo que JoséEduardo me había obsequiado y donde encontré detalles sobre el Tarzán del cine, que me parecen deben ser los más completos que se hayan publicado, al menos en español…  Ahora sí, le pondremos punto final a toda esta curiosa historia.


En Maracaibo, el sábado 20 de junio del año 2026

 

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