martes, 2 de junio de 2026

De la poética en prosa…


La obra de Ramos Sucre no sería comprendida por sus contemporáneos, ninguno se interesó en profundizar en ella y tan solo fue a partir del 1958 cuando las generaciones que se agruparían en torno a Sardio, a Tabla Redonda y a El Techo de la Ballena, comenzaron a verlo como el gran maestro. La poesía de Ramos Sucre está en prosa y sus textos brillan por la supresión del que relativo, y por la acentuación del yo que le da impulso y respiración al poema.

 

El debatido tema de la diferencia entre la prosa y la poesía, puede conducirnos a la pregunta de qué es en realidad la poesía. Se podría afirmar después de Baudelaire y de los simbolistas hasta los surrealistas y a la actual concepción de lo que significa la poesía, una muestra perfecta es el poema en prosa. La mejor demostración de que la poesía no depende de cuestiones como la estrofa, o la rima, se percibe al leer a Ramos Sucre.

 

José Antonio Ramos Sucre (Cumaná,1890-Ginebra,1930). Nacería en Cumaná el mes de junio del año 1890. Sus padres fueron Jerónimo Ramos Martínez y Rita Sucre Mora de Ramos, nieta del Coronel José Gerónimo Sucre Alcalá, hermano del Mariscal Antonio José de Sucre. El temperamento tímido del niño se iría sustrayendo a la realidad y él construirá su mundo entre las vivencias de personajes conocidos a través de innumerables libros que pronto lo convertirían en el único habitante de la biblioteca de su tío, su único refugio, la torre de timón.


En Carúpano, bajo la tutela del tío, Presbítero Dr. José Antonio Ramos Martínez, se inicia en los estudios del latín. Después de la muerte del tío Ramos Martínez, el 23 de octubre de 1903, José Antonio regresó a Cumaná; en su ciudad natal estudiará en el Colegio Nacional de Cumaná, dirigido por don José Silverio González Varela, donde en 1908, se graduaría de bachiller. En 1910 se de bachiller en Filosofía, y en 1911 viajó a Caracas, para iniciar en la Universidad Central sus estudios de Derecho y Literatura y continuar aprendiendo idiomas. Presentará los exámenes de admisión gradúa en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y durante una epidemia que obligó a cerrar temporalmente la universidad Ramos Sucre se dedicaría a estudiar como autodidacta, y tras los exámenes de admisión universitaria, en 1912 iniciará comienza sus estudios de Derecho y Literatura y continúa aprendiendo los idiomas griego antiguo y moderno, francés, inglés, italiano, portugués, alemán, danés, sueco y sánscrito.

 

El afán de Ramos Sucre por el aprendizaje lo llevaría a estudiar la cultura greco-latina y de los autores de la literatura universal. Como autodidacta dominó los idiomas para leerlos en el original, y se imbuiría en complejos tratados de filosofía y de mitología oriental, de geografía e historia, de lingüística, de religión y de esoterismo. José Antonio cumpliría los 18 años de edad en 1913, cuando la Universidad Central de Venezuela cerrada por el gobierno del General Juan Vicente Gómez (1908-1935), lo que obligará a Ramos Sucre a continuar los estudios como autodidacta y a dar clases de latín. En 1916 y durante tres semestres presentará exitosamente los exámenes de la carrera de Derecho en la UCV para culminar sus estudios en 1917.

 

Fernando Guzmán Toro obtuvo el Premio Único de ensayo en el II Concurso por una Venezuela Literaria en 2012 con su obra “Los arquetipos y arcanos e el viaje por el imaginario poético de José Antonio Ramos Sucre publicado por el Grupo Editorial NSB (2013). Los arquetipos vinculados a lo simbólico y presentes en la psique de los humanos son parte del inconsciente colectivo y según Guzmán Toro, los arcanos del tarot configuran para Ramos Sucre una especie de viaje onírico y a través del mismo, donde él logra establecer en su prosa poética, veintiún arcanos. El análisis que hace Guzmán Toro sobre todos estos simbolismos que se perciben centrados en un ambiente medieval, se detectan en el imaginario poético de Ramos Sucre, creando una interesante investigación sobre los simbolismos ocultos en su obra.

 

José Antonio Ramos Sucre siempre fue un habitante de su interioridad más plena. José Antonio Ramos Sucre siempre fue un habitante de su interioridad más plena. En el mundo imaginario y fantasmal de sus innumerables lecturas y los universos traducidos, en el dolor de sentirse un ser destinado a la dispersión y al extrañamiento, parecería haber vivido en una constante preparación del final, y escribiría… “Quiero morir y busco las sugestiones lúgubres, y a mi lado arde constantemente este tenebrario, antes escondido en un desván de la casa” (La vida de maldito). “He sentido el estupor y la felicidad de la muerte. Un aura deliciosa, viajera de otros mundos, solazaba mi frente e invitaba al canto los cisnes del alba”. (El Desesperado).

 

José Antonio Ramos Sucre siempre fue un habitante de su interioridad más plena. En el mundo imaginario y fantasmal de sus innumerables lecturas y los universos traducidos, en el dolor de sentirse un ser destinado a la dispersión y al extrañamiento, parecería haber vivido en una constante preparación del final, y escribiría… “Quiero morir y busco las sugestiones lúgubres, y a mi lado arde constantemente este tenebrario, antes escondido en un desván de la casa” (La vida de maldito). “He sentido el estupor y la felicidad de la muerte. Un aura deliciosa, viajera de otros mundos, solazaba mi frente e invitaba al canto los cisnes del alba”. (El Desesperado).

 

El 09 de junio de 1930 José Antonio cumpliría 40 años y su estado depresivo empeoraba. En cartas a su prima Dolores Emilia Madriz le dirá. Me prometen curarme, levantarme de esta fosa. Anoche dormí en paz y lo declaro por milagro”(…) “Solamente el miedo al suicidio me permite sufrir con tanta paciencia”… “Prima adorada: sólo puedo asegurarte que no volverás a verme enfermo”(...) “yo no me resigno a pasar el resto de mi vida, ¡ quién sabe cuántos años!, en la decadencia mental”.  La larga lucha de Ramos Sucre contra el insomnio la perdería en la ciudad de Ginebra, el 13 de junio de 1930 cuando se consumó su muerte, a la que se había entregado voluntariamente cuatro días antes. Sus restos reposan en el Cementerio de Santa Inés de la ciudad de Cumaná.


 

Es importante en este artículo, recordar a Elías David Curiel quien junto a José Antonio Ramos Sucre fue el precursor de la modernidad literaria en Venezuela. Elías David Curiel es el poeta coriano “órfico” de origen sefardita, con una importante obra literaria la cual fue reunida en tres libros, Poemas en flor, Música astral y Apéndice lírico. Estos cuadernos enseñarían algo novedoso en la lírica venezolana; una poesía con elementos de carácter filosófico, metafísico, de la mitología grecolatina y de la tradición hermético-cabalística de origen hebraico. Nieto del patriarca-fundador de la comunidad sefardí de Coro, Joseph Curiel. Elías David estudiaria, y posteriormente realiza su labor educativa en el Colegio Federal de Varones. En abril de 1905, lo comisiona el Presidente del gobierno regional para componer la letra del himno del Estado Falcón, de la cual es su creador.

 

Enrique Arenas Capiello (1943–2015 ) profesor de nuestra Escuela de Letras en la Universidad del Zulia, nos muestra en su libro El azogue ubicuo un detallado análisis de la obra poética de Elías David Curiel, “su poesía politonal en el mediodía de las visiones y en la noche de los silencios, es palabra que quiere hacerse música, y epifanías que trasmiten atmósferas de pavor silencioso.”Al través de mi vida” es sin duda, un texto fundamental en la poesía venezolana contemporánea, que emerge primero hacia el mundo desde los murmullos, las grietas, las oquedades del verbo”.

 

 Sobre estos dos poetas, José Antonio Ramos Sucre y Elías David Curiel ya hemos conversado previamente en este blog (lapesteloca)…

 

Maracaibo, martes 2 de junio del año 2026

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