En abril del año 2020, para reiterar mi frase de: “la historia
es cíclica y repetitiva”, escribí en el blog un artículo (https://bit.ly/2S1ApbR) titulado “Cosas de la Historia”,
recordando algo que ya había dicho en el mes de marzo del 2019 sobre los
vampiros y las estacas (https://bit.ly/2ez5U8p). En
aquella oportunidad dije que considerando la situación que vivimos en
Venezuela, quizás era mejor hablar sobre el cine de terror, y al recordar al
conde Drácula me referí a la historia, de Nicolás Ceaușescu, quien
decía estar empeñado en construir
una “sociedad socialista multilateral”, mientras la gente comparaba
a Nicolás, el dictador rumano, con un cruel vampiro, el príncipe Vlad,
apodado “El empalador”.
Para ser
no tan “terrorífico” debo recordar que además de leer en lapesteloca. el
viernes 13 de noviembre del 2015 a “Frankenstein:
Abbot y Costello y William Ospina”, puede ser interesante recordar los
filmes sobre Drácula con Cristopher Lee y Peter Cushing, y los vampiros de
Roman Polanski en 1967, sin olvidar el Bram
Stoker's Drácula de Francis Ford Coppola (1992). Tras el reconocimiento de
la novela de Stoker la literatura sobre vampiros ha sido fructífera,
especialmente para Stefenie Meyer la escritora estadounidense, y
productora de cine quien escribió la saga “Crepúsculo”
de gran éxito en el público juvenil con las novelas Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer, de las que se han vendido más de 100 millones de copias,
traducidas a 37 idiomas, siendo Meyer la autora más vendida en los Estados
Unidos, con más de 29 millones de libros en el año 2008, y 26,500 millones en
el año 2009.
Regreso al cine, para recordar a Friedrich W. Plumpe (1888-1931) un
alemán hijo del dueño de una manufactura textil quien estudió literatura,
filosofía, historia del arte y música en la prestigiosa Universidad de Heidelberg,
antes de instruirse en teatro y cinematografía junto a Max Reinhardt, con quien
llegó a colaborar. En 1909, decidió
adoptar el nombre artístico de, Frederik.
W. Murnau, y cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Murnau se unió al
combate como piloto aéreo, hasta que sufrió un grave accidente en Suiza. La
película más famosa de Murnau, fue Nosferatu. Eine Symphonie des
Grauens (1922), una adaptación peculiar de la célebre
novela Drácula de Bram Stoker. La viuda de Stoker
demandó a Murnau por sus derechos de autor y al perder el pleito, Murnau fue
condenado a destruir todas las copias del filme. Algunas se conservaron, lo que
permite en la actualidad que la película Nosferatu esté
perfectamente disponible para admirarla. Se piensa que el filme representa la
desmoralizadora derrotada de Alemania tras la Primera Guerra Mundial, haciendo
parecer al vampiro (MaxSchreck) como una rata que sabía dónde conducir la
plaga.
Vuelvo a referirme al Nicolás rumano, el Ceaușescu, el mismo
que ideó un programa de
demolición, supuestamente con el loable propósito de remodelar la ciudad de
Bucarest, dañada por un terremoto. En aquella tarea de la construcción del
Palacio del Pueblo, murió mucha, pero mucha gente, en un proceso que continuó
con la demolición de localidades enteras, trasladando a los habitantes para
vivir en edificios de bloques (especie de “Misión vivienda”), hasta
llegar a mudar a los habitantes para otras ciudades, cosa que quizás inspiró
disparatados proyectos en la mente de los “socialistas locales” (¿recuerdan
la idea de mudar a la gente tras la trágica vaguada de Vargas?), pero
de manera similar destacaría el empeño del Nicolás rumano, quien arrasó varios
pueblos húngaros en Transilvania pretendiendo “homogeneizar la población”.
El prestigio de Murnau, le condujo a irse a Hollywood con un contrato
con la Fox entre 1926 y 1931. Después finalizar el rodaje de su último film
americano, y antes del estreno, Murnau fallecería en marzo de 1931, en Santa
Mónica California, tras un accidente automovilístico. En el 2015 se descubrió
que la entrada al mausoleo que guardaba sus restos, había vuelto a ser forzada
y se habían llevado el cráneo. Restos recientes de cera derretida sobre el
ataúd apuntaban a un ritual satánico.
El endeudamiento externo de Rumania resultaría en una grave escasez de
comida, con fallas de energía y de medicamentos, transformando la vida diaria
en algo similar a los denominados ahora “venezolanos de a pie”. Algo bien
tipificado y padecido estoicamente, semejando lo que se vive por aquí desde
hace más de veinte años, mientras el ciudadano que no ha logrado escapar,
persiste en su lucha diaria por la supervivencia alimentaria, cada vez con una
hambruna más acentuada, y todo durante el mandato de otro Nicolás, el de por
acá… (Ahora en una cárcel federal y los comunistas…¿Donde están? ) Entretanto
en aquellos lejanos días, la parejita presidencial, en Rumania, Elena y Nicolás
Ceaucescu, tenían un total control del partido comunista, y manejaban a su
antojo el sistema judicial, el ejército, los sindicatos, la juventud comunista
y sus fuerzas de choque, con unas “patotas” crueles y pertrechadas similares a
“los
colectivos” de por estas calles, o a los de Diosdado. Ella se hacía
llamar “La Madre de la Nación” y él, era sencillamente: Nicolás, otro dictador.
Nosferatu como en la novela de Bram Stoker era
el nombre que le daban al vampiro. Nosferatu también
suena parecido a "nosophoros", traducible en griego
como "portador de plagas"… Los vampiros del hambre asediaban
a los rumanos como una verdadera plaga…“Ahí viene la plaga” cantaban Los
Teen Tops mexicanos a finales de los 50, “me gusta bailar” decían y
mientras estaban rockanrroleando, no podían imaginar que unos 70 años más
tarde, realmente llegaría una plaga, el COVID-19 u otra, como el socialismo del
siglo XXI sumada al narcotráfico, para amenazar no solo a los locales sino a la
humanidad entera…
En la navidad de 1989, se dio la convocatoria a una gran manifestación
de apoyo con gente venidas desde todas las regiones de Rumania (quizás no se movilizaron en autobuses, no lo
sé), pero lo cierto es que había cientos de pancartas que mostraban la
imagen de la idealizada pareja presidencial… En un momento dado surgiría en
medio de los grupos de manifestantes, gritos, quejas de grupos descontentos
entre los jóvenes comunistas, y comenzaron a abuchear a la pareja. Ante aquel
insólito irrespeto, el dictador, se molestó y detuvo su discurso… Su mujer
ordenó que disparasen sobre la muchedumbre, pero los guardias militares no la
obedecieron. El ejército ya cansado del dictador habría de rebelarse
formalmente, y la pareja escapó, como en el cine, en un helicóptero, pero
fueron capturados, y tras ser sometidos a juicio, ambos serían ejecutados.
Cuando escribí, sobre estas mismas cosas en las referencias ya antes
citadas, lo hice repitiendo aquello de que “la historia es cíclica y
repetitiva”… Mencioné el tango de Cadícamo “Por la vuelta”
y hasta propuse entonarlo a lo Felipe Pirela, regresando al “mosaico” de la
Billo´s, si se quiere, medio gimiendo… “La historia vuelve a
repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo amor la misma lluvia, el mismo
mismo loco afán”… ¿Te acuerdas? Hace justo un año… ¿Te
acordáis?... y me dije que “recordar es
vivir”.
Me parece que no conviene olvidar, pero tampoco vamos a desesperarnos.
Hasta la grave pandemia que agobiaba al mundo, habría de ceder, y esto que se
vive aquí, terminará algún día. Esperaremos todos regresar pronto a la
normalidad, y que podamos decir, con nuevos bríos o con mirada febril, que…
“Veinte años no es nada” …
Maracaibo, re escrito en un 28 de febrero último día de este mes, en el año 2026
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