miércoles, 18 de febrero de 2026

Hacer investigación: si se puede.


Esta afirmación la hago especialmente para jóvenes interesados en el tema, y les digo esto de que “si se puede”, a partir de dos importantes premisas.

1-Investigación que no se publica, es como si nunca hubiese existido. Afirmación esta que inicialmente implica conocer de lo que se espera investigar, leyendo a: “los pares”.         2-Se les dice así, a quienes antes o después han estado publicando trabajos serios sobre el tema de investigación que se explora, cuando estos personajes -“los pares”- lo han hecho, en “revistas indexadas”.

Comprendiendo estos dos puntos, llamémoslos estratégicos, y aceptándolos como indispensables, pasaré a relatar algunos detalles personales que espero ofrezcan una visión sobre las oportunidades y de la decisión de seguir adelante cuando existe una real motivación para hacer investigación en Medicina.

Estudié Medicina y al final de los seis años, al graduarme (1963) esperaba ser cirujano, pero afortunadamente me decidí por un área que implicaba examinar las causas y las consecuencias de las enfermedades, lo que sin duda resultaría un campo abonado y fértil para hacer investigación. Había aceptado un cargo en el Servicio de Anatomía Patológica del hospital Universitario de Maracaibo, a tiempo completo, pero sin remuneración y en 7 meses aprendí tantas cosas que, me servirían de estímulo hacia el futuro, para proseguir toda mi vida, haciendo investigación.

Durante aquel lapso, trabaje haciendo 60 autopsias muchas en mortinatos fallecidos con necrosis cerebral masiva como consecuencia de ser hijos de madres goajiras quienes durante la gestación habían padecido de encefalitis durante la epidemia zuliana de 1962-63. El patólogo jefe, doctor Franz Wenger, publicaría aquellos hallazgos nunca antes descritos y en esos días, logró para mí una beca con un Club Rotario en los Estados Unidos para iniciar estudios en Anatomía Patológica que con suerte lograría extender durante 5 años.

Regresaría en 1968, invitado por el Dr. Pedro Iturbe, para instalar un microscopio electrónico (ME) en el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo tras haber conversado con el Dr Fernández Morán en Chicago y desde entonces las enfermedades virales examinadas con el ME, y la búsqueda de un modelo experimental para explicar los hallazgos de autopsias ya mencionados y el uso del ME para diagnosticar tumores, me llevaron al desarrollo de lo que denominamos “la patología ultraestructural” para profundizar en la investigación.

La suerte de haber sido aceptado como Profesor-Asistente en la Catedra de Histología y Embriología de la Universidad del Zulia y de poder instalar el Laboratorio de ME del Sanatorio me llevo a lograr iniciarme en la investigación de campos poco explorados en patología. Examinamos enfermedades pocas veces descritas con el ME, como la Rabia en humanos, y paralitica en bovinos, la encefalitis equina venezolana (EEV) experimental logrando tras muchos años el modelo para explicar la necrosis cerebral masiva intrauterina. Examinamos la candidiasis genital, la tricomoniasis y  neoplasias poco diferenciadas.

El 1971 durante un Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología (SLAP) en el hotel del Lago, asistí con el Dr José Trinidad Núñez Montiel a presenciar un trabajo que relacionaba las displasias del cuello uterino con virus y con su material ginecológico examinado con el ME demostramos en 1973 en Mérida-Yucatán, que el VPH estaba relacionado con el cáncer cervical que para la época era la primera causa de muerte en las mujeres venezolanas.

La productividad del Laboratorio de ME del Sanatorio llegaría a más de una veintena de trabajos publicados pero el Sanatorio se transformó en un Hospital General, el Dr Iturbe dejó la dirección y los recursos para investigar se terminaron por lo que, tomando mi año sabático de LUZ, me trasladé a Caracas y con la oferta de continuar investigando sobre la EEV y ante un ME irrecuperable en el hospital Vargas, el CONICIT me otorgó un ME HitachiH500 y con este equipo me trasladé al Instituto Anatomopatológico (IAP) de la UCV donde existía  el curso de postgrado que formaba a los anatomopatólogos del país.

En el IAP de la UCV fui durante 12 años director del instituto y publicamos más de un centenar de trabajos de investigación sobre patología, describimos la patología del SIDA con el estudio de más de 400 autopsias, el Instituto pasó a ser Centro Nacional de referencia para en MSAS, en un proyecto para intentar ayudar a mejorar los Servicios de Patología del país y allí estaría desde 1976 durante 28 años hasta el 2005 cuando regresé a Maracaibo.  

Los patólogos especialistas en diversos campos egresados del IAP de la UCV se distinguirían por su experticia y la calidad de su trabajo. Actualmente los patólogos venezolanos, muchos de ellos brillando ahora en el exterior gozan de gran prestigio por su preparación. Lamentablemente lo que sucedió en este siglo XXI con Venezuela, con la salud pública incidiría en el ocaso y desaparición de IAP de la UCV. De todos es tristemente conocidos, el el deterioro de la infraestructura y servicios hospitalarios en el país de manera que sobre la investigación, que dijimos que si se puede hacer, mejor digamos que esa es otra historia de la que hoy dia …no nos toca hablar.  

Para lapesteloca en Maracaibo, el miércoles 18 de febrero del año 2026

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