Esta
afirmación la hago especialmente para jóvenes interesados en el tema, y les digo
esto de que “si se puede”, a partir
de dos importantes premisas.
1-Investigación que no se publica, es como si
nunca hubiese existido. Afirmación esta que inicialmente implica conocer de
lo que se espera investigar, leyendo a: “los
pares”. 2-Se les dice así, a quienes antes o después
han estado publicando trabajos serios sobre el tema de investigación que se
explora, cuando estos personajes -“los pares”- lo han hecho, en “revistas indexadas”.
Comprendiendo
estos dos puntos, llamémoslos estratégicos, y aceptándolos como indispensables,
pasaré a relatar algunos detalles personales que espero ofrezcan una visión
sobre las oportunidades y de la decisión de seguir adelante cuando existe una
real motivación para hacer investigación en Medicina.
Estudié
Medicina y al final de los seis años, al graduarme (1963) esperaba ser
cirujano, pero afortunadamente me decidí por un área que implicaba examinar las
causas y las consecuencias de las enfermedades, lo que sin duda resultaría un
campo abonado y fértil para hacer investigación. Había aceptado un cargo en el
Servicio de Anatomía Patológica del hospital Universitario de Maracaibo, a tiempo
completo, pero sin remuneración y en 7 meses aprendí tantas cosas que, me
servirían de estímulo hacia el futuro, para proseguir toda mi vida, haciendo
investigación.
Durante
aquel lapso, trabaje haciendo 60 autopsias muchas en mortinatos fallecidos con
necrosis cerebral masiva como consecuencia de ser hijos de madres goajiras
quienes durante la gestación habían padecido de encefalitis durante la epidemia
zuliana de 1962-63. El patólogo jefe, doctor Franz Wenger, publicaría aquellos
hallazgos nunca antes descritos y en esos días, logró para mí una beca con un
Club Rotario en los Estados Unidos para iniciar estudios en Anatomía Patológica
que con suerte lograría extender durante 5 años.
Regresaría
en 1968, invitado por el Dr. Pedro Iturbe, para instalar un microscopio
electrónico (ME) en el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo tras haber
conversado con el Dr Fernández Morán en Chicago y desde entonces las
enfermedades virales examinadas con el ME, y la búsqueda de un modelo
experimental para explicar los hallazgos de autopsias ya mencionados y el uso
del ME para diagnosticar tumores, me llevaron al desarrollo de lo que denominamos
“la patología ultraestructural” para profundizar en la investigación.
La
suerte de haber sido aceptado como Profesor-Asistente en la Catedra de Histología
y Embriología de la Universidad del Zulia y de poder instalar el Laboratorio de
ME del Sanatorio me llevo a lograr iniciarme en la investigación de campos poco
explorados en patología. Examinamos enfermedades pocas veces descritas con el
ME, como la Rabia en humanos, y paralitica en bovinos, la encefalitis equina
venezolana (EEV) experimental logrando tras muchos años el modelo para explicar
la necrosis cerebral masiva intrauterina. Examinamos la candidiasis genital, la
tricomoniasis y neoplasias poco
diferenciadas.
El
1971 durante un Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología (SLAP) en
el hotel del Lago, asistí con el Dr José Trinidad Núñez Montiel a presenciar un
trabajo que relacionaba las displasias del cuello uterino con virus y con su
material ginecológico examinado con el ME demostramos en 1973 en
Mérida-Yucatán, que el VPH estaba relacionado con el cáncer cervical que para
la época era la primera causa de muerte en las mujeres venezolanas.
La
productividad del Laboratorio de ME del Sanatorio llegaría a más de una
veintena de trabajos publicados pero el Sanatorio se transformó en un Hospital
General, el Dr Iturbe dejó la dirección y los recursos para investigar se
terminaron por lo que, tomando mi año sabático de LUZ, me trasladé a Caracas y
con la oferta de continuar investigando sobre la EEV y ante un ME irrecuperable
en el hospital Vargas, el CONICIT me otorgó un ME HitachiH500 y con este equipo
me trasladé al Instituto Anatomopatológico (IAP) de la UCV donde existía el curso de postgrado que formaba a los
anatomopatólogos del país.
En
el IAP de la UCV fui durante 12 años director del instituto y publicamos más de
un centenar de trabajos de investigación sobre patología, describimos la
patología del SIDA con el estudio de más de 400 autopsias, el Instituto pasó a
ser Centro Nacional de referencia para en MSAS, en un proyecto para intentar
ayudar a mejorar los Servicios de Patología del país y allí estaría desde 1976
durante 28 años hasta el 2005 cuando regresé a Maracaibo.
Los
patólogos especialistas en diversos campos egresados del IAP de la UCV se
distinguirían por su experticia y la calidad de su trabajo. Actualmente los
patólogos venezolanos, muchos de ellos brillando ahora en el exterior gozan de
gran prestigio por su preparación. Lamentablemente lo que sucedió en este siglo
XXI con Venezuela, con la salud pública incidiría en el ocaso y desaparición de
IAP de la UCV. De todos es tristemente conocidos, el el deterioro de la
infraestructura y servicios hospitalarios en el país de manera que sobre la
investigación, que dijimos que si se puede hacer, mejor digamos que esa es otra
historia de la que hoy dia …no nos toca hablar.
Para
lapesteloca en Maracaibo, el miércoles
18 de febrero del año 2026
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