martes, 17 de febrero de 2026

El engaño en la novela

 

Javier Cercas ha dicho: “el novelista está autorizado para engañar” y yo he repetido en varias ocasiones algo que dijera una vez Arturo Pérez Reverte: “no debemos olvidar que, en las novelas, los escritores tienen “patente de corso” para mentir e inventar cuanto disparate se les ocurra”. 

En una historia por mí relatada, el 16 de marzo del año 2010, se dio la visita del presidente de Bielorusia, Lukashenko al país petrolero más importante de América. Este hecho coincidió con la acción del juez Eloy Velasco, de la Alta Corte de España, quien dictó 12 órdenes de detención a nivel internacional para varios terroristas de ETA y señaló que existían evidencias sobre la cooperación entre el gobierno venezolano y aquellos grupos terroristas. Son cosas que se comentan en algunas de mis novelas.

Podríamos recordar que hasta de nombre había cambiado el país, pues pasamos a ser “La República Bolivariana” y manteníamos unas conexiones con “la Cuba de Castro” que eran cada vez, tanto más estrechas cuanto ya se nos promocionaba como que éramos “una sola patria”… Estábamos destinados a gozar de “el mar de la felicidad”. ¡Si Luis! Era la expresión que en maracucho vernáculo, decíamos o pensábamos...

Cubillas Toscano resultaría ser uno de aquellos vascos señalados por el juez Velasco, y Cubillas para el momento era nada menos que Jefe de Seguridad del Ministerio de Agricultura y Tierras, del país -ya bautizado años atrás como “bolivariano”- por quien se jactaba de ser el presidente del país petrolero más rico del mundo, el mismo que en aquellos días -ya les dije-, era visitado por el presidente de Bielorrusia. Este se apareció (de verdad-verdaita) para señalarle a la prensa de “el proceso”, que Cubillas y otros supuestos etarras, eran venezolanos y con hijos venezolanos, por lo que no serían jamás deportados, nunca, o sea que mucho menos tendrían que responder ante la justicia española.

La conexión de Cubillas con el vasco Gorkas había sido providencial para el agente de ETA y resultó importante en la consolidación de algunos proyectos expansivos de la revolución bolivariana. Para la época, GorkaAspiazu fungía como un próspero comerciante que viajaba todo el año por el Orinoco, y poseía varias embarcaciones con las que desde el Alto Apure “acarreaba mercancías”. En ocasiones todos sabían que el vasco Gorkas había ayudado al tráfico de armas para las FARC.

Cuando nació Maite, hija de Gorkas, su abuela Nadja quien también había emigrado a Venezuela y vivía en la población de Upata en el Estado Bolívar, estuvo unos días visitando a su hija en Puerto Ordaz donde, de paso, conoció a su primer nieto, Aitor. En esa oportunidad le expresó a Irina que quería para su nieta otro nombre menos vasco que Maite. A ella le hubiese gustado que se llamase Matilda como su madre, pero Gorkas no aceptó la propuesta de la abuela y desde entonces nunca se llevaron bien. Nadja también le sugirió a su hija que tratase de ubicar a su padre, Silvester...

Silvester (no era Stallone) era un conocido investigador y profesor universitario en el otro extremo del país, en Maracaibo, una ciudad muy calurosa. Al fin y al cabo, le dijo a Irina, que ella y sus hijos, mudados a Puerto Ordaz en la zona del hierro, vivían en una tierra igualmente hirviente y que si se iban a vivir a la región petrolera quizás así podría ella desprenderse de su marido Gorkas a quien la suegra juzgaba un individuo peligroso pues le habían comentado que el vasco andaba en negocios de contrabando y “de quien sabe de qué, más”.

Más adelante veríamos algunas notas de prensa: en el Diario del Occidente, en Diciembre 6, 2011. Terrible incendio desatado en instalaciones del CIET en el Municipio Cañada de Urdaneta. Laboratorios especializados en la cría de diasípodos (cachicamos) sufrieron devastador incendio en la madrugada de ayer. En otra nota de prensa del Diario PANORAMA en diciembre 8, 2011 reportan unIncendio desatado en instalaciones del CIET en La Cañada de Urdaneta podría tener implicaciones políticas. -Cachicamo trabaja pa lapa. La frase breve, la dijo alguno imaginando que por ahí iría la cosa…

Finalmente, para no extender o confundir a los lectores de lapesteloca con galimatías, si regresamos a la novela “El año de la lepra” ya finalizando, u personaje clave escribe diciendo:“Escribo desde un pequeño pueblo en el Norte de Santander donde he visitado la Universidad de Pamplona y es posible que me acepten como profesor ad–honorem. En este momento hago mis gestiones para ello y creo que están ya bastante adelantadas y es que en esta región me he encontrado muchos amigos, quienes para mi sorpresa me hablan con un dejo de nostalgia sobre algunos vaivenes de la historia que me conecta sentimentalmente con un grupo de ciudadanos del hermano país, hermanos colombianos, que me cuentan de cuando se pensaba que podía darse La República del Zulia y se decía que estaría conformada por el territorio del Norte de Santander unido a nuestro Estado y al Táchira.

Aquellas opiniones, con una especie de nostalgia de un pasado que no fue, me divertirían y valdrían para reforzar mi convicción de que siempre hemos sido dos pueblos hermanos… I más allá o más acá, recordé como desde cuando Maracaibo se había declarado independiente Va, antes de todo lo que vino después… ¡Ya! Cada quien a revisar la verdadera historia, si le interesa de verdad. Ni en las novelas uno pude fiarse cuando la historia es más disparatada y controversial que la vida misma.

Reflexiones hechas en Maracaibo, el martes 17 de febrero del año 2026

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