miércoles, 5 de febrero de 2020

Arte norteamericano y la CIA


Arte norteamericano y la CIA

El expresionismo abstracto fue un movimiento pictórico que se dio en el siglo XX, cuya principal característica era la afirmación espontánea que tiene el individuo por medio de la pintura. Es un arte no figurativo que no se ajusta la representación convencional. Tiene preferencia por los formatos grandes, principalmente con pintura de óleo sobre lienzos, con motivos abstractos, aunque puede haber trazos figurativos y tiene un cromatismo limitado; se usa más el blanco y el negro que representan rasgos de angustia y conflicto

Los seguidores del expresionismo practicaron la técnica llamada Action Painting. Se buscaba la forma de implicar el derramar colores sobre lienzos de gran tamaño para poder crear al azar motivos abstractos. Otros expresionistas abstractos, como Mark Rothko y Barnett Newman, desarrollaron el ColourField Painting, el cual se realizaba aplicando sobre el lienzo, grandes masas de color que eran sutilmente moduladas. En Europa, se desarrolló en paralelo un movimiento denominado informalismo y en la década de 1960 se iniciaron nuevos estilos y movimientos.

Las obras del pintor Armando Reverón (1889-1954), fueron muy discutidas acerca de su relación con el movimiento creado durante los años 30, y sus obras sobre papel se han comparado con las de Willem de Kooning(ver). Los grandes formatos y la pintura de acción también formaron parte de su trabajo, a pesar que no fue hasta los años cuarenta cuando se realizaron sus primeras pinturas de este estilo. Cabe también mencionar la obra de Hans Hofmann (1880-1966), importante como docente. Su pintura tenía una base cubista, pero se fue haciendo abstracta en los años cuarenta, presentando en sus cuadros zonas de color que contrastaban entre sí; el estilo es emocional y vigoroso. Con el fin de la segunda guerra mundial y el regreso a Europa de muchos exiliados, acabó atenuándose la influencia surrealista y el movimiento se hizo más genuinamente nortemericano. 

La semana pasada cuando hablé en este blog sobre la pintura de Edward Hopper (https://bit.ly/3aI3sJ8) nos referimos al movimiento expresionista abstracto y de cómo influyó en otras tendencias pictóricas. La action painting, en particular, fue muy influyente en el violento tachismo francés y fue la tendencia principal de la pintura hasta el inicio de la década de los años 60 cuando surgiría el Pop Art y el arte minimalista (hacia 1962-1963). No obstante, algunos pintores minimalistas se verían influidos por el expresionismo abstracto, especialmente por la tendencia denominada color-field painting. También muy recientemente, al mencionar el plafond del teatro Baralt pintado por Antonio Angulo en 1932, (https://bit.ly/2te6WCf) comentaría como éste había sido considerado el primer artista abstracto de Venezuela (ver ).

Muchos años más tarde, en 1995, antiguos funcionarios estadounidenses confirmaron ciertos rumores que circulaban desde hacía varios años según los cuales los artistas de este movimiento fueron financiados por la administración norteamericana a través de los servicios secretos de la CIA con el propósito de convertirlo en arma ideológica del bloque occidental en el contexto de la Guerra fría. Supuestamente esta estrategia cultural veía en el expresionismo abstracto una forma de afirmar la creatividad, la libertad intelectual y la influencia artística de los Estados Unidos haciendo ver, por contraste, el arte oficial de los países comunistas, el realismo socialista soviético como algo codificado, rígido y cerrado

Tom Braden, antiguo jefe del departamento de relaciones internacionales de la CIA y antiguo secretario ejecutivo del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), declaró en una entrevista​: “Pienso que se trataba del departamento más importante de la CIA y opino que tuvo un papel determinante durante la Guerra fría”. Esto no significa que el expresionismo abstracto fuese una creación pura y simple de la CIA ya que los artistas podían ignorar de donde provenían los fondos que los financiaban. El antiguo agente Donald Jameson indica que si los artistas tenían simpatías por el comunismo o por la URSS, estas tendencias favorecían la operación llevada a cabo por la CIA. 

Esa voluntad por parte de los dirigentes norteamericanos de presentar la abstracción neoyorquina como una verdadera vanguardia artística y una nueva referencia cultural, se concretaría a través de un amplio programa puesto en marcha por la CIA con importantes medios financieros. Nació así “un sistema inédito de consagración del arte” y de fabricación de valor financiero de obras en red, que implicaba museos, fundaciones, universidades, mecenas y diversas asociaciones. Galeristas como Leo Castelli y los vínculos que mantenía con la dirección del Museum of Modern Art fueron fundamentales en ese dispositivo. La historiadora británica Frances Stonor Saunders afirma que el expresionismo abstracto no hubiese sido reconocido y celebrado como lo fue sin la ayuda de la CIA. 

Según Michael Kimmelman, crítico del New York Times, la tesis de la manipulación por la CIA es reduccionista. En un artículo titulado  “Revisiting the Revisionists: The Modern, Its Critics and the Cold War”, intenta demostrar que esa visión es errónea o fuera de su contexto. Según él, los artistas norteamericanos del expresionismo abstracto no fueron ni más ni menos defendidos que los artistas figurativos, los cineastas o los escritores de la misma época por los diferentes gobiernos. 

El libro de Christine Lindey, Art in the Cold War, que describe el arte soviético de la misma época, o Pollock and After de Francis Frascina, reiteran los argumentos de Michael Kimmelman, subrayando que el reconocimiento internacional de los artistas norteamericanos intervino en 1964 en la Bienal de Venecia con el Pop art y Robert Rauschenberg. El reconocimiento que Serge Guilbaut presenta como la culminación de una política cultural llevada a cabo por Estados Unidos, el Pop art sustituyendo toda proposición estética con una adhesión a la sociedad de consumo y reduciendo el arte al diseño. La fusión entre expresionismo abstracto y Pop art desembocaría  en el nacimiento, a finales del siglo XX, del “arte contemporáneo”, una producción enteramente sometida a las leyes del mercado y animada por “creadores” desprovistos de habilidades técnicas e independientes de toda tradición estética. 

Maracaibo, miércoles 5 de febrero, 2020

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