lunes, 12 de marzo de 2018

Jaime Bayly, controversial escritor




Jaime Bayly, controversial escritor 

 “Mis primeros días en La Prensa” (1996) fue mi primer encuentro con Jaime Bayly, como escritor. Leí con entusiasmo aquella obra que narraba las vicisitudes de un chico de 15 años en una empresa periodística peruana y me encantó verlo usar decenas de “peruanismos”, imaginando entusiasmado el coraje del joven autor para que una obra tan “latinoamericana” pudiese ser publicada por la famosa empresa catalana SeixBarral. Decía que conocí a Bayly leyendo esta novela que ha sido considerada como una “novela de aprendizaje y educación sentimental, o una parodia política y social”, y que realmente resultaba ser una crónica satírica y burlesca del periodismo, llena de humor, en la cual tempranamente se mostraba la extraordinaria destreza narrativa de Jaime Bayly.  No sabía yo, en aquellos años, que la novela en cuestión era la tercera de cuatro que sucesivamente le publicaba Seix Barral. 

Tras haber ganado en 1964 con “Escribir en La Habana” la Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra del Ateneo de Valencia, intentaba yo acceder al mercado editorial de las novelas, para enterarme rudamente que no era tan sencilla aquella cuestión. Comprendería más adelante, después de mi fracaso inicial y reiterado con MonteÁvila Editores, que éste era un hecho irreversible en nuestro país, por lo que, al enterarme, no recuerdo cómo, de que el joven Bayly estaba respaldado en Seix Barral por su coterráneo y amigo Mario Vargas Llosa, acepté que quizás sería  mejor recordar el axioma de nuestro famoso periodista Oscar Yánez y aceptar que aquí como en cualquier país del mundo, “así son las cosas”.
 

Me tocó leer más adelante otras novelas de Bayly; "No se lo digas a nadie"  donde narra las aventuras de un joven homosexual desafiando a la conservadora sociedad limeña. Al año siguiente publicó “Fue ayer y no me acuerdo”, y un año después “La noche es virgen”, que ganó el Premio Herralde y marcó su ingreso en la Editorial Anagrama. Desde aquellos años, ya lejanos para mí, no fue un misterio poder haberle seguido la pista a algunas de sus 16 exitosas novelas publicadas, tres de ellas premiadas, y dos llevadas al cine. Sin duda alguna, era evidente que Jaime Bayly era un fenómeno, no solo literario sino como controversial periodista. El por qué estoy hablando de este personaje en mi blog, cualquier persona podría preguntárselo, y es muy sencillo: él ha confesado ser bipolar, neurótico, homosexual o bisexual, padre de varias hijas y actualmente un hombre felizmente casado, con ideas políticas que le han planteado desde vivir un anticomunismo acérrimo, hasta aspirar a ser presidente de su país y en lo tocante a los venezolanos que vivimos hace dos décadas bajo el oprobioso régimen del socialismo del siglo XXI, desde siempre ha sabido ver la tragedia que esto implicaba y ofrecer su ayuda desinteresada para que podamos regresar a ser un país sano y libre.



Considerado “niño terrible” de la televisión, inició su carrera a los 18 años y por su irreverencia que se convirtió en su principal característica, en 1985 fue despedido de la televisión de su país. Entre 1985 y 1990, trabajó en República Dominicana para América Central y el Caribe. Entre 1991 y 1992 trabajó en Panamericana Televisión y tras el autogolpe de Fujimori del 5 de abril de 1992 emigró a los Estados Unidos. Fue en esos días cuando comenzó a escribir su primera novela “No se lo digas a nadie”, mientras estaba trabajando para el Canal Sur, la CBS en español, y Telemundo.
 
En 2006, Jaime Bayly relanzó el programa dominical El francotirador en Frecuencia Latina y regresó a la televisión estadounidense con Bayly en MegaTV, con entrevistas a celebridades y comentarios políticos contra Hugo Chávez y Fidel Castro;  también hizo el programa sabatino Tendencias en Caqnal 9 Argentina. En 2008 y en 2009 recibió los Premios Emmy, no obstante, en julio del 2009, no renovó el contrato con Mega TV y apareció con el programa Bayly, por NTN24 (Tele Noticias 24 horas RCN Televisión de Colombia). Continuó en los domingos con El francotirador, y en noviembre de 2010, Mega Tv lo contratará para conducir nuevamente el programa Bayly. Desde el 18 de julio el programa es transmitido nuevamente por NTN24 utilizando la señal de MegaTv. Este programa se transmite en casi toda Latinoamérica por NTN24  y en Estados Unidos y Puerto Rico por MegaTv. 

Silvia Núñez del Arco Vidal, conoció a Jaime Bayly a los 18 años, en una de sus visitas al set de El francotirador. Ella había estudiado Psicología en la Universidad de Lima y se había dedicado a escribir por lo que explicaría su interés por él explicando que “luego de leer casi todos sus libros, había surgido en ella gran admiración por el escritor”. Al conocerla, Jaime notó que Silvia no le iba a pedir un autógrafo. La conversación fluyó y Silvia le diría que hacía poco acababa de terminar una relación de cuatro años y Jaime, le relataría sobre su relación con un periodista argentino. En enero de 2010, hizo pública la relación de Silvia y Jaime y meses después ella salió embarazada del escritor, acontecimientos que dieron  de baja al primer matrimonio de Bayly. Silvia Núñez del Arco Vidal debutó en la literatura en 2010, con la novela “Lo que otros no ven”, en la cual narra su romance con Bayly. La pareja se casó en abril de 2011 en la ciudad de Miami y Silvia daría a luz a Zoe Bayly el mismo mes. Al año siguiente apareció su segundo libro, “Hay una chica en mi sopa”, y en 2012, publicó “El hombre que tardó en amar” La pareja reside desde fines de 2010 en la isla de Cayo Vizcaino en Miami. .

Maracaibo, 11 de marzo 2018

viernes, 9 de marzo de 2018

Don Juan Tenorio



Don Juan Tenorio

José Zorilla nació en 1817 en Valladolid y en 1827 la familia Zorrilla se trasladó a Madrid, donde su padre ocuparía el cargo de superintendente general de la policía y el joven Zorrilla ingresaría en el Real Seminario de la Nobleza. En 1834 suspende su primer año de leyes en la Universidad de Toledo y su padre le envía a la Universidad de Valladolid, donde tiene éxito en los estudios. En 1836 se escapa de la casa paterna para dedicarse a la vida literaria y se instala en Madrid, donde lleva una vida bohemia. En 1837 aparece en un entierro como poeta, recitando la Elegía a la memoria desgraciada del joven literato Larra, “Ese vago clamor que rasga el viento es la voz funeral de una campana; vano remedo del postrer lamento de un cadáver sombrío y macilento que en sucio polvo dormirá mañana”… Ese mismo año publicará su primer libro de poesías líricas y su primer drama, que no llegó a estrenarse. Dos años más tarde se casa con Florentina de O'Reilly, viuda, 16 años mayor que él… En 1840 se estrena con éxito su primer drama importante, “El zapatero y el rey”, al que le siguen otros hasta 1844 cuando se estrena “Don Juan Tenorio”, su obra teatral más famosa, de la que diremos algo en esta oportunidad y de la cual venderá los derechos de autor a un librero por una modesta cantidad.

Don Juan Tenorio (1844), de José de Zorilla, es una obra de teatro representativa del Romanticismo. Su historia se desarrolla en Sevilla, durante el Siglo de Oro, cuando en su primera parte, don Juan Tenorio y don Luis Mejía se reúnen en un hotel para hablar de sus hazañas, los muertos en batalla y las mujeres seducidas. Deciden entonces hacer una nueva apuesta, en la que don Juan espera quitarle a don Luís su prometida, doña Ana de Pantoja y le asegura que además conquistará a una novicia. Al enterarse del desafío, el Comendador don Gonzalo de Ulloa, padre de doña Inés, quien está en un convento destinada a casarse con don Juan, niega su consentimiento y deshace el compromiso. Don Juan tras escribirle una carta de amor a doña Inés, la rapta del convento y ambos se enamoran. Don Luis y don Gonzalo se enfrentan a don Juan en un duelo, y los dos terminan muertos, por lo que don Juan huye a Italia y doña Inés, muere de pena al no poder estar con su amado don Juan. En la segunda parte de la obra, tras cinco años, don Juan vuelve a Sevilla y visita el cementerio donde están enterrados don Luis, don Gonzalo y Doña Inés quien ha hecho una apuesta, con Dios: si ella logra el arrepentimiento del don Juan antes de su muerte, los dos se salvarán, y si no lo consigue se condenarán eternamente. Don Juan regresa a su casa donde el espíritu de don Gonzalo intentará conducirlo al infierno, pero el espíritu de doña Inés le ruega que se arrepienta y le convence por lo que la novicia ganará la apuesta y los dos suben al cielo rodeados de ángeles, cantos e imágenes celestiales. Años más tarde, Zorrilla diría que la falta de verosimilitud era el gran pecado de “Don Juan Tenorio”, obra de la que don Miguel de Unamuno  afirmó que su rima infantil era vacía. La obra, una parodia clásica, es una refundación de  “El Burlador de Sevilla”, de Tirso de Molina y de “El Convidado de piedra”, de Antonio Zamora, obras estas del Siglo de Oro que reviven la figura del libertino don Juan.

Muerta su esposa, José Zorrilla regresó a  España en 1866. En ese entonces su fe religiosa sufrió un duro golpe, del cual se recuperó casándose otra vez con Juana Pacheco en 1869. De los apuros económicos, no lograban sacarlo ni los recitales públicos de su obra, ni una pensión otorgada demasiado tarde, aunque recibía la protección de algunos personajes de la alta sociedad española como los condes de Guaqui y los honores llovían sobre él al final de su vida. En 1884 fue designado cronista de Valladolid y en 1889 fue laureado en Granada como poeta nacional. No se sabe exactamente cuándo le apareció un tumor cerebral y cómo afectó su comportamiento, ya que hay quienes han especulado sobre si acaso el papel predominante de la fantasía en el escritor puede encontrar una explicación relacionada con el tumor. Lo que sabemos es que José Zorrilla murió en Madrid en 1893 como consecuencia de la operación efectuada para extraerle un tumor cerebral. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de San Justo en Madrid  y en 1896, cumpliendo la voluntad del poeta, fueron trasladados a Valladolid.

Don Juan Tenorio en el cine: La primera vez que se llevó al cine la obra homónima de José Zorrilla fue “Don Juan Tenorio” (1908) de Ricardo de Baños y Alberto Marro, una película muda de corta duración (15 minutos) protagonizada por Cecilio Rodriguez de la Vega como Don Juan. “Don Juan Tenorio” (1922) de Ricardo de Baños, con Fortunio Bonanova, Ino Alcubierre, Jaime Planas y Ramón Quadreney. Esta versión en la Filmoteca Nacional Española está incompleta. En 1941, el realizador Adolfo Aznar en su película “El milagro del Cristo de la Vega” hace una representación del “Don Juan” de Zorrilla en el Toledo del siglo XIX. El año 1949 en un filme cómico o paródico titulado “Don Juan Tenorio” Luis César Amadori, rodó el filme en la Argentina de Perón, protagonizado por Luis Sandrini, el humorista más famoso del país hispano. Según algunos críticos, el mejor “Don Juan Tenorio” filmado en España fue el de José Luis Sáenz de Heredia, (1950) película presentada en el XI Festival de Venecia que mereció una calurosa ovación. “Don Juan Tenorio” (1952) de Alejandro Perla; con Enrique Diosdado, María Carmen de Mendoza, José María Rodero, Carmen Seco, Amelia de la Torre y Adolfo Marsillach, fue una película basada en la función teatral del Teatro Nacional María Guerrero, con la novedad de los decorados de Salvador Dalí con reminiscencias de El Bosco; se estrenó en el cine Actualidad, el 26 de octubre de 1953. En 1977 Tomás Aznar dirigió una adaptación titulada “Viva/Muera Don Juan Tenorio” protagonizada por Lorenzo Santamaría y Ángela Molina. “Don Juan” (1997) de José Luis Berlanga, fue un filme protagonizado por José Coronado,  de una serie para televisión de dos episodios que dirigió José Luis Berlanga con Silvia Abascal como Doña Inés.

Maracaibo 9 de marzo, 2018

jueves, 8 de marzo de 2018

Cine de monstruos del pasado, mojados o helados



Cine de monstruos del pasado, mojados o helados

Como la semana pasada fue “la de los premios Oscar” y millones de espectadores estuvieron pendientes de la televisión que mostraría el triunfo de Chile con la mejor película internacional y de México no solo por “Coco” sino por el filme de Guillermo del Toro, al final resultando el mejor Director y la suya, la mejor película para este 2018, no quise dejar pasar la oportunidad para hablar de algo que inmediatamente recordé, al ver la criatura monstruosa y verde habitante del agua del simpático Fernando. Vino a mi mente, automáticamente, una película que admiraría, creo que el año 1954, en el cine, o teatro, “Estrella” de Maracaibo. Cine o teatro, así denominados pero casi todos ellos, funcionando bajo el cielo estrellado o nublado, pero al aire libre, requisito necesario para percibir la casi siempre refrescante, en ocasiones lluviosa brisa marabina. Inolvidable desde entonces había sido para mí “El monstruo de la laguna negra”, una  bestia que nadaba en aguas de Amazonas en el filme de Jack Arnold, con la hermosa Julia Adams y con Richard Carlson, quienes eran navegantes de un barco pesquero metido en los vericuetos de la Amazonía con el pintoresco nombre de Rita. Se había hablado ya antes, de que el chapaleante monstruo en blanco y negro,  había influido en Spielberg para crear su famoso tiburón “Jaws” y el mismo Fernando del Toro no había tenido ningún empacho en afirmar que la bestia de la laguna negra había sido su inspiración para el nuevo “monstruo” húmedo de “La forma del agua” su homenajeado filme de este 2018. De manera que el mío no había sido un increíble hallazgo, o descubrimiento en los vericuetos de mi adolescencia cinéfila, puesto que lo del bicho de la “black lagoon” ya era un hecho de muchos conocido. 


Había sido unos años antes, en 1951 cuando en el cine Venecia, a una cuadra de mi casa, vi con mis hermanos otra película que recuerdo como realmente nos impactaría. El título en inglés era “The Thing” (en español se llamaba algo como, el ser del otro mundo, algo así) y estaba dirigida por  Christian Nyby, con música de Dimitri Tiomkin. Se trataba de un OVNI  que se estrella en el Polo Norte, donde había un laboratorio de la Fuerza Aérea y un capitán es enviado a la base científica cercana a la zona de impacto, donde descubrirán una cosa, algo que quizás no era más que un meteorito enterrado bajo el hielo, pero lograrían encontrar un cuerpo dentro del hielo. Al llevarlo en un bloque a la base, la creatura (¿alienígena?), sin saber cómo, se escapará. Aquí me resulta casi inolvidable una especie de pulmoncitos con dos vesículas que en impresionante blanco y negro, se inflaban y colapsaban, algo jamás pensado para unos adolescentes sin muchas nociones de ciencia ficción, conceptos que para la época recién se iniciaban… La base se puso en alerta, y durante una impresionante tormenta de nieve que los mantenía aislados de refuerzos y sin comunicación, se sucederían disputas internas entre el Dr. Carrington quien insistía en preservar la creatura, y el Capitán Hendry, decidido a destruirla. Lo interesante del filme es que nunca se ve en primer plano el ser (the thing) y no obstante, se mantiene el suspenso todo el tiempo hasta el final cuando desaparecerá electrocutado. 

Casi treinta años más tarde, en 1982, John Carpenter hará un “remake” de “The Thing” que como segundas partes nunca sería mejor que el original y quiero señalar que habían pasado 30 años de cinematografía y ya habíamos visto bastante cine bajo el cielo de El Venecia. Habíamos admirado “El día que paralizaron la tierra”(1951), “La guerra de los mundos”(1953), “20mil leguas de viaje submarino”(1954), “La máquina del tiempo”(1960), “El Dr Strangelove” de Kubrick(1964) y “Fahrenheit 451” de Truffaut(1966), “Barbarella” de Vadim(1967), y “2001 Odisea del espacio”, nuevamente de Stanley Kubrick (1968), el mismo año cuando se estrenó “El planeta de los simios” para jamás olvidar el final cuando Charlton Heston y Linda Harrison sobre el lomo de un caballo me dejarían atónito, y lo recuerdo bien, pues fue en el Teatro Baralt de Maracaibo, cuando vería aparecer semihundida la estatua de la libertad para informarnos a los espectadores que los astronautas se hallaban de vuelta en la tierra... Quiero destacar que estuve hablando de “mis películas” de “los sesenta”, o sea que habrían de transcurrir  veinte años, veinte años después como le sucediera a Edmundo Dantés, para que por allá, el año 1982 veríamos nacer a “Blade Runner” de Ridley Scott y a “E T El extraterreste” de Steven Spielberg. 

Maracaibo 8 de marzo de 2018

miércoles, 7 de marzo de 2018

Sobre el “Adiós Miss Venezuela” de Suniaga

Sobre el “Adiós Miss Venezuela” de Suniaga

A finales de los años 90, el desencanto de los venezolanos por los políticos y por sus partidos, llevó a la elección como presidente de un militar golpista exculpado, Hugo Chávez, quien desde 1998, utilizó la televisión para impulsar una campaña mediática de corte populista favoreciendo la patria de su admirado líder Fidel Castro y haciendo que Venezuela, el país de las reinas de belleza y la riqueza petrolera, se transformarse paulatinamente en la grotesca caricatura de república en el cual todavía sobrevivimos. Este remedo de nación, que estadísticamente ha demostrado consolidar terribles cifras de hechos negativos que van desde criminalidad, hiperinflación, desnutrición y crisis humanitaria con records catastróficos en salud pública, así como de corrupción e impunidad, ¿puede inspirar a novelistas? Casi nadie leyó “El año de la lepra” de mi autoría, y es que puedo asegurarles que es muy difícil escribir y publicar exitosamente en un país de cada vez menor número de lectores…

Maite Delgado, quien participó en el concurso de Miss Venezuela en 1986 y luego presentó la gala del evento durante15 años, recordaba recientemente para BBC Mundo…"Era una Venezuela distinta, una época dorada a nivel de presupuestos y de factura. Era una escuela y referencia de televisión como uno de los grandes shows en América Latina"… “Ahora el Concurso es el fiel reflejo de la realidad del país". Lamentaba decir esto Maite Delgado al conversar sobre la realidad actual, y tener que ver, en lo que se ha convertido el concurso. "Es triste porque era un patrimonio importante. Es triste ver empequeñecer año a año algo que era grande". Francisco Suniaga recurrió a este antes famoso concurso para, en medio de la decadencia del país, crear su última novela, "Adiós Miss Venezuela", una novela que para César Miguel Rondón es quizás la mejor novela, del escritor. Novela donde un abogado, especie de alter ego del autor, el doctor Benitez, estará encargado de resolver un problema, el suicidio de una Miss Venezuela en la isla de Margarita, la “otra isla” de Suniaga, donde justamente se estaba preparando el Concurso anual para la elección de la reina de belleza. La novela es sin duda alguna, una metáfora de nuestro país venido a menos, terrible metáfora del país actual. 

Suniaga, un margariteño de 63 años, ha dicho que su novela “le alteró la concentración durante ocho años” y la escribió como percibiendo sus personales vivencias y sobre ellas hubo de hablar para regresar a las dificultades de cómo y cuánto trabajo le costó impulsar su primera novela “La otra isla” actualmente con más de catorce ediciones traducida al alemán y al francés, y de “El pasajero de Truman” exitosa novela de la cual ya se han vendido más de cincuenta mil ejemplares. En “Adiós Miss Venezuela”, él nos habla de la decadencia del principal concurso de belleza, “El Miss Venezuela” como una creación del país que al mismo tiempo, es su reflejo. Suniaga se preguntaba. “¿Qué es lo que pasa con los jóvenes en la actualidad?, pues que se quieren ir del país, y El Miss Venezuela también se va”. Las opciones que se ofrecen en este momento son muy sencillas, “o te mueres o te vas”. El paralelismo entre lo que ha ocurrido con el concurso y lo que ocurre con el país es impresionante. Si estuviésemos en una dictadura dura, creo que esta novela la prohibirían”. Así llegó a afirmar el autor quizás tratando de olvidar  que quienes están en el poder, no leen. Ahora quienes leen son cada vez menos, y quienes se  puedan interesarse por el certamen parecerían no ser racionales porque ya el otrora famoso concurso, absolutamente ha perdido su prestigio y es más que evidente que en su ranking, ha perdido peso. “Todos hemos perdido peso”, afirmaría Suniaga  ya finalizando el año 2016 cuando fue entrevistado a propósito del bautizo de “Adiós Miss Venezuela”.

Yo, quien estoy de reposo obligado en cama, he recibido de mi hermano Lorenzo un ejemplar de la novela del exitoso abogado y escritor margariteño y estoy degustando su lectura sin saber hasta cuándo resistiremos y que día llegaremos en nuestro país a encontrar la senda perdida para regresar a ser una nación saludable y próspera. Sin arribar aún a mis ochenta años, pero debo repetir las precisas y sabias palabras de mi estimado profesor y maestro Rafael Muci Mendoza: “En el umbral de mis ochenta años sé que mi labor aún no ha terminado, particularmente porque en medio de una guerra declarada contra la excelencia y el saber, muchos de mis alumnos han tenido que dejar el país en pos de otros rumbos donde igualmente puedan echar raíces, crecer y tener frutos como yo los tuve… Ojalá, cuando nuestra patria vuelva a ser la tierra fecunda que fue, puedan volver a colaborar en su reconstrucción, para que empujando con sus hombros y en unión indeclinable podamos como una sola persona de nuevo cambiar los destinos de la patria”…   

Maracaibo 7 de marzo del año 2018