El laringoscopio, fue un instrumento
inventado por Manuel García (Manuel Patricio Rodríguez García :1805-1906) un fascinante hombre,
que fue médico y profesor de canto de renombre mundial, quien viajó por todo el
mundo, como reconocido cantante y laringólogo y vivió 100 años.
Manuel García nació el 17 de marzo de 1805, en Madrid o en
Zafra, en la provincia de Badajoz, al suroeste de España. Era hijo de Manuel
del Pópulo Vicente García (1775-1832), conocido como “el Mayor”, un famoso tenor, empresario, compositor y profesor de
canto y de Joaquina Briones. Sus dos hermanas, María Malibran y Pauline Viardot
desarrollaron destacadas carreras operísticas. En realidad, esta familia de los
García, fueron unos músicos geniales quienes impulsaron
la ópera y el bel canto por varias generaciones.
Manuel del Pópulo Vicente García (Sevilla,1775- París,1832) (ver) fue cantante, compositor, productor de ópera, maestro de canto y director de escena, español. Se le conoce también por Manuel García y fue un artista polifacético maestro de canto de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX del que se ha cumplido ya el 250 aniversario de su nacimiento. Manuel García fue uno de los personajes más influyentes de la ópera del siglo XIX. Como compositor, era el tenor predilecto de Gioacchino Rossini. Fue un maestro de canto y constituyó la dinastía más importante de cantantes y profesores de canto del siglo XIX, formada por los hijos que tuvo de su unión con Joaquina Sitches “Briones”: María Malibrán (1808-1836), Pauline Viardot-García (1821-1910) y Manuel Patricio García (1805-1906).
Michelle Pauline Viardot García (1821-1910), (ver) conocida también como Paulina García Sitches, fue una mezzosoprano, cantante de ópera y compositora, francesa de origen español, hija del tenor y maestro del bel canto Manuel Patricio Rodríguez García (Manuel García) y de la soprano Joaquina Briones, además era hermana de la diva María Malibrán y del influyente barítono y maestro de canto Manuel Patricio García, inventor del laringoscopio.Manuel Patricio Rodríguez García (ver) pasó la mayor parte de su juventud con sus abuelos en Madrid, a salvo de las guerras napoleónicas, mientras su padre desarrollaba su carrera como cantante componía sus propias óperas ligeras: más de 40 en total (17 en español, 19 en italiano y siete en francés) presentándolas en París, Nápoles y en Londres. En Nápoles, entabló amistad con Gioachino Rossini (1792-1868), quien escribió para él los papeles principales de tenor en Isabel, reina de Inglaterra (1815) y para El barbero de Sevilla (1816). Manuel García, tras ser un barítono de segunda categoría , se convirtió en un pedagogo vocal de renombre mundial, “el principal teórico de la escuela vocal de Rossini”.
A
petición de Lorenzo Da Ponte, libretista y profesor de italiano en el Columbia
College de Nueva York, los dos Manuel García y la segunda esposa de Manuel, Joaquina Sitchez (“Briones”)
con sus hijas, formaron el núcleo de una compañía que interpretó los primeros
musicales de ópera italiana en Nueva York en 1825 y 1826. Lorenzo Da Ponte
insistió en presentar el Don
Giovanni de Mozart, del
cual él mismo había escrito el libreto. Montaron las primeras representaciones
de ópera italiana en Nueva York (¡Un total de unas 80!). La familia García
interpretó todos los papeles principales en las representaciones de El barbero de Sevilla, con
García como Almaviva, su segunda esposa Joaquina
Sitchez ("la Briones") como Berta, Manuel Jr. como
Fígaro y María como Rosina; Pauline era todavía muy joven en ese momento. Da
Ponte insistió particularmente en que la compañía anunciara Don Giovanni, cuyo libreto él
mismo era el autor, y la ópera de Mozart tuvo su primera representación
íntegra en Estados Unidos el 23 de mayo de 1826 en presencia de su libretista,
con García cantando el papel principal, la Briones como Donna Elvira, Maria
como Zerlina y Manuel Jr. como Leporello.
Desde
Nueva York, la compañía viajó a México, donde esperaban establecerse. Sin
embargo, esto no fue posible, ya que les robaron la mayor parte de la
recaudación de sus funciones en Nueva York.
Así concluyó la primera etapa de la larga vida de
Manuel Junior: había cantado en óperas y conciertos; había comenzado a impartir
clases de canto; y había intentado comprender científicamente la voz, y en
1830, dos años antes del fallecimiento de su padre, se consagró como maestro de
canto con un rigor científico tal, que en 1835 fue nombrado profesor del
Conservatorio de París.
Su reputación creció rápidamente y jóvenes
cantantes ambiciosos ahorraron dinero para solicitar ser sus alumnos. Entre
ellos Johanna Maria (Jenny) Lind (1820-1887), quien se convertiría en una de
las sopranos más famosas de mediados del siglo XIX. En su primera actuación en
París, con tan solo 21 años, Manuel García estaba presente y ella buscó su
ayuda. Él le pidió que cantara una pieza de Lucia di Lammermoor de Donizetti y ella se derrumbó a
pesar de haber interpretado la obra en Estocolmo.
García le recomendó un reposo vocal total de seis semanas y, poco a poco, la ayudó a recuperar su voz y perfeccionar su técnica. Tomó dos clases de una hora a la semana durante un año, a un costo de 20 francos por hora. Tras el consejo de García de no intentar debutar en la Ópera de París durante cinco años, regresó a Estocolmo con una voz aún mejor y, en 1847, debutó en Londres, donde fue apodada “el Ruiseñor Sueco”.
Mientras tanto, García había consolidado su prestigio académico con una publicación presentada en 1840 a la Academia de Ciencias de Francia, titulada “Mémoire sur la Voix Humain”. En este trabajo reveló que la voz de cabeza no necesariamente comenzaba donde terminaba la voz de pecho; existía una transición en la que se podían producir varias notas en ambos registros. A este trabajo le siguió la publicación de “École de Garcia: Traité Complet de l'Art du Chant” (primera parte, 1840; segunda parte, 1847), en la que García aclaró la confusión que hasta entonces había existido entre “timbres” y “registro”.En febrero de 1848, la revolución estalló de nuevo en París, y el rey Luis Felipe huyó a Inglaterra. Manuel García, que ya había presenciado la agitación política, decidió, trasladarse a Londres, donde tenía buenas relaciones de muchos años. Pronto fue nombrado miembro del personal de la Real Academia de Música y permaneció en Inglaterra el resto de su larga vida.
Manuel García había albergado durante años el deseo
de ver una glotis sana expuesta en el mismo acto de cantar. Su descubrimiento
de la
autolaringoscopia se incluyó en un artículo titulado "Observaciones
fisiológicas sobre la voz humana", que el fisiólogo William Sharpey
comunicó a la Royal Society en su nombre el 24 de mayo de 1855. El acto de
fonación lo llenó de asombro. Nunca tuvo la intención de convertirse en el
fundador de una nueva especialidad médica, y protestó diciendo que el espejo
solo le había costado seis francos.
El descubrimiento de Manuel García corrió la misma
suerte que el glotiscopio del médico londinense Benjamin Babington en 1829:
fue recibido con indiferencia e incluso incredulidad. Finalmente, la profesión
médica le otorgó el reconocimiento en 1862,
cuando la Universidad de Königsberg le confirió el título de Doctor en
Medicina.
Maracaibo, martes 14 de abril del año 2026
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