martes, 14 de abril de 2026

Manuel Patricio García

 

El laringoscopio, fue un instrumento inventado por Manuel García (Manuel Patricio Rodríguez García :1805-1906) un fascinante hombre, que fue médico y profesor de canto de renombre mundial, quien viajó por todo el mundo, como reconocido cantante y laringólogo y vivió 100 años.

Manuel García nació el 17 de marzo de 1805, en Madrid o en Zafra, en la provincia de Badajoz, al suroeste de España. Era hijo de Manuel del Pópulo Vicente García (1775-1832), conocido como “el Mayor”, un famoso tenor, empresario, compositor y profesor de canto y de Joaquina Briones. Sus dos hermanas, María Malibran y Pauline Viardot desarrollaron destacadas carreras operísticas. En realidad, esta familia de los García, fueron unos músicos geniales quienes impulsaron la ópera y el bel canto por varias generaciones.

Manuel del Pópulo Vicente García (Sevilla,1775- París,1832) (ver) fue cantantecompositor, productor de ópera, maestro de canto y director de escena, español. Se le conoce también por Manuel García y fue un artista polifacético maestro de canto de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX del que se ha cumplido ya el 250 aniversario de su nacimiento. Manuel García fue uno de los personajes más influyentes de la ópera del siglo XIX. Como compositor, era el tenor predilecto de Gioacchino Rossini. Fue un maestro de canto y constituyó la dinastía más importante de cantantes y profesores de canto del siglo XIX, formada por los hijos que tuvo de su unión con Joaquina Sitches “Briones”: María Malibrán (1808-1836), Pauline Viardot-García (1821-1910) y Manuel Patricio García (1805-1906).

Michelle Pauline Viardot García (1821-1910), (ver) conocida también como  Paulina García Sitches, fue una mezzosoprano, cantante de ópera y compositora, francesa de origen español, hija del tenor y maestro del bel canto Manuel Patricio Rodríguez García (Manuel García) y de la soprano Joaquina Briones, además era hermana de la diva María Malibrán y del influyente barítono y maestro de canto Manuel Patricio García, inventor del laringoscopio.

Manuel Patricio Rodríguez García (ver) pasó la mayor parte de su juventud con sus abuelos en Madrid, a salvo de las guerras napoleónicas, mientras su padre desarrollaba su carrera como cantante componía sus propias óperas ligeras: más de 40 en total (17 en español, 19 en italiano y siete en francés) presentándolas en París, Nápoles y en Londres.  En Nápoles, entabló amistad con Gioachino Rossini (1792-1868), quien escribió para él los papeles principales de tenor en Isabel, reina de Inglaterra (1815) y para El barbero de Sevilla (1816). Manuel García, tras ser un barítono de segunda categoría , se convirtió en un pedagogo vocal de renombre mundial, “el principal teórico de la escuela vocal de Rossini”.

A petición de Lorenzo Da Ponte, libretista y profesor de italiano en el Columbia College de Nueva York, los dos Manuel García y la segunda esposa de Manuel, Joaquina Sitchez (“Briones”) con sus hijas, formaron el núcleo de una compañía que interpretó los primeros musicales de ópera italiana en Nueva York en 1825 y 1826. Lorenzo Da Ponte insistió en presentar el Don Giovanni de Mozart, del cual él mismo había escrito el libreto. Montaron las primeras representaciones de ópera italiana en Nueva York (¡Un total de unas 80!). La familia García interpretó todos los papeles principales en las representaciones de El barbero de Sevilla, con García como Almaviva, su segunda esposa Joaquina Sitchez ("la Briones") como Berta, Manuel Jr. como Fígaro y María como Rosina; Pauline era todavía muy joven en ese momento. Da Ponte insistió particularmente en que la compañía anunciara Don Giovanni, cuyo libreto él mismo era el autor, y la ópera de Mozart tuvo su primera representación íntegra en Estados Unidos el 23 de mayo de 1826 en presencia de su libretista, con García cantando el papel principal, la Briones como Donna Elvira, Maria como Zerlina y Manuel Jr. como Leporello. 

Desde Nueva York, la compañía viajó a México, donde esperaban establecerse. Sin embargo, esto no fue posible, ya que les robaron la mayor parte de la recaudación de sus funciones en Nueva York.

Para entonces, Manuel Junior empezaba a darse cuenta de que su voz de barítono carecía de fuerza y, al regresar a París en el otoño de 1827, decidió explorar su creciente interés por la ciencia y, en particular, por la anatomía. Su deseo inicial de embarcarse para estudiar astronomía y navegación se vio frustrado por la oposición familiar, por lo que, durante un tiempo, Manuel Junior asistió a las clases de su padre. Con 25 años, decidió abandonar París y a sus padres autoritarios para realizar una breve carrera militar en Argel. Ante nuevos disturbios en París, Manuel Junior aprovechó sus contactos militares para infiltrarse en un hospital militar donde, en un intento por aprender la ciencia del canto, recogió las laringes de gallinas, ovejas y vacas y, con la ayuda de un fuelle, sopló aire a través de ellas, produciendo una sorprendente variedad de sonidos. “La manera en que la glotis se abría, se cerraba y se movía silenciosamente durante la fonación me llenó de asombro.”

Así concluyó la primera etapa de la larga vida de Manuel Junior: había cantado en óperas y conciertos; había comenzado a impartir clases de canto; y había intentado comprender científicamente la voz, y en 1830, dos años antes del fallecimiento de su padre, se consagró como maestro de canto con un rigor científico tal, que en 1835 fue nombrado profesor del Conservatorio de París.

Su reputación creció rápidamente y jóvenes cantantes ambiciosos ahorraron dinero para solicitar ser sus alumnos. Entre ellos Johanna Maria (Jenny) Lind (1820-1887), quien se convertiría en una de las sopranos más famosas de mediados del siglo XIX. En su primera actuación en París, con tan solo 21 años, Manuel García estaba presente y ella buscó su ayuda. Él le pidió que cantara una pieza de Lucia di Lammermoor de Donizetti y ella se derrumbó a pesar de haber interpretado la obra en Estocolmo.

García le recomendó un reposo vocal total de seis semanas y, poco a poco, la ayudó a recuperar su voz y perfeccionar su técnica. Tomó dos clases de una hora a la semana durante un año, a un costo de 20 francos por hora. Tras el consejo de García de no intentar debutar en la Ópera de París durante cinco años, regresó a Estocolmo con una voz aún mejor y, en 1847, debutó en Londres, donde fue apodada “el Ruiseñor Sueco”.

Mientras tanto, García había consolidado su prestigio académico con una publicación presentada en 1840 a la Academia de Ciencias de Francia, titulada “Mémoire sur la Voix Humain”. En este trabajo reveló que la voz de cabeza no necesariamente comenzaba donde terminaba la voz de pecho; existía una transición en la que se podían producir varias notas en ambos registros. A este trabajo le siguió la publicación de École de Garcia: Traité Complet de l'Art du Chant (primera parte, 1840; segunda parte, 1847), en la que García aclaró la confusión que hasta entonces había existido entre “timbres” y “registro”.

En febrero de 1848, la revolución estalló de nuevo en París, y el rey Luis Felipe huyó a Inglaterra. Manuel García, que ya había presenciado la agitación política, decidió, trasladarse a Londres, donde tenía buenas relaciones de muchos años. Pronto fue nombrado miembro del personal de la Real Academia de Música y permaneció en Inglaterra el resto de su larga vida.

Manuel García había albergado durante años el deseo de ver una glotis sana expuesta en el mismo acto de cantar. Su descubrimiento de la autolaringoscopia se incluyó en un artículo titulado "Observaciones fisiológicas sobre la voz humana", que el fisiólogo William Sharpey comunicó a la Royal Society en su nombre el 24 de mayo de 1855. El acto de fonación lo llenó de asombro. Nunca tuvo la intención de convertirse en el fundador de una nueva especialidad médica, y protestó diciendo que el espejo solo le había costado seis francos.

El descubrimiento de Manuel García corrió la misma suerte que el glotiscopio del médico londinense Benjamin Babington en 1829: fue recibido con indiferencia e incluso incredulidad. Finalmente, la profesión médica le otorgó el reconocimiento en 1862, cuando la Universidad de Königsberg le confirió el título de Doctor en Medicina.

Maracaibo, martes 14 de abril del año 2026

 

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