Mahmud Ahmadineyad (1956) es un político e ingeniero civil iraní quien fue
el sexto presidente de Irán desde 2005 hasta 2013.[Cuando
Ahmadineyad era presidente de Irán, años atrás, él decía que Hugo Chávez, “tenía
un plan para salvar a la humanidad”…
En los inicios de
este siglo XXI, el programa nuclear de Irán se encontraba muy avanzado. La
capacidad de los científicos del gobierno iraní requería, elementos fisibles
como plutonio o uranio. Cuando los iraníes acudieron a Hugo Chávez Fría, no lo
hicieron para firmar millonarios convenios para la provisión petrolera, ya que el
petróleo lo tenían y en abundancia. Los Estados Unidos exigirían revisar las
instalaciones iraníes a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica…
Era imperativo resolver la extracción
y el almacenamiento de uranio. Mahmud Ahmadinejad dio por hecho que Caracas
contabilizaba los requisitos técnicos y humanos necesarios para el desarrollo
de una industria nuclear de relevancia. El presidente iraní había
"comprado" la verborragia grandilocuente que insuflaba a el Socialismo
del Siglo XXI, seguramente a un precio promocional. Luego, Chávez se vio
obligado a desmentir la existencia de cualquier acuerdo entre su país y la
República Islámica de Irán que involucrara provisión de uranio. Sentenció
oportunamente Ni lo producimos, ni se lo vendemos a nadie".
Cuando Ahmadineyad viajo a EE UU para participar en
la Asamblea General de las Naciones Unidas Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Irán, Mahmud
Ahmadineyad, habían sellado una "alianza estratégica bilateral" entre
ambos países creando un fondo de 2.000 millones de dólares para financiar parte
de los 29 acuerdos de cooperación en diversas áreas concretados este domingo al
inicio de la visita de unas 30 horas a este país…
Cuando Ahmadinejad supo del delicado
estado de salud del presidente bolivariano víctima de un cáncer terminal que
pondría término a su vida, al analizar el cambio de actitud los irreverentes
iraníes, recordarían que pocos años antes, el régimen chavista había venido
esbozándose como blanco de los servicios de información europeos y
estadounidenses quienes habían detectado que existía una cooperación no solo
energética sino también de índole militar entre Caracas y Teherán.
Cuando Chávez falleció, Ahmadineyad, estaba “seguro” de que el pueblo
venezolano seguiría “la lucha que empezó
con el comandante” y el presidente de Irán Ahmadineyad,
dijo en Caracas que el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez «no es una persona
física» sino «un sendero, un plan
para salvar a la humanidad”, él fue una personalidad histórica y mundial
(...), “ fue un movimiento humano. Chávez no es una persona física, es una cultura,
es un sendero, es un plan para salvar a la humanidad”.
Estas declaraciones
las haria el mandatario iraní a la prensa al salir de los funerales que se celebraron en la Academia Militar de Caracas. Ahmadineyad
indicó que el funeral que se había celebrado en memoria de Chávez había sido “una
ceremonia muy solemne, un acontecimiento muy grande” y destacó el hecho de
que hayan asistido personalidades de todo el mundo para
demostrar su solidaridad con el pueblo venezolano. “Hoy vemos que están de luto, no solo los
venezolanos, sino los pueblos del mundo. Todos le amaban porque creían que él
era uno de ellos”, resaltó el presidente
iraní.
Ahmadineyad dijo
estar “seguro” de que el pueblo venezolano seguiría “la lucha que empezó Chávez con mucho gusto y valentía” y
reiteraba: “Hemos perdido a un gran líder, un gran hombre”. En aquella ocasión,
el presidente iraní integró la cuarta guardia de honor junto al presidente de
Bielorrusia, Aleksander Lukashenko, para flanquear el féretro de Chávez. El
gobernante iraní, que siempre manifestó públicamente su amistad hacia Chávez,
se despidió de su amigo tocando el féretro y levantando el puño.
Cuando Hugo Chávez falleció, Teherán ponía en marcha su plan B y buscaría
asistencia en la Argentina…Una oferta de colaboración de parte de autoridades de la nación persa con
miras a aportar datos sobre el atentado contra AMIA en la Argentina. Se trataba,
puntualmente, de un juego, muy complejo que tocaba de cerca a la delicada
situación política observada en aquellos momentos en Venezuela, y a la
estrategia del gobierno iraní para reafirmarse en América Latina.
La República
Islámica de Irán presentó una
oferta no especificada de ayuda al gobierno argentino, para compartir información
relacionada con el atentado contra Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA)
en 1994 y el embajador del Estado de Israel en el país -Daniel Gazit- declamó
airadamente que reclamaba a Irán la entrega efectiva de los responsables del
hecho ante la justicia internacional.
En cualesquiera de
los casos, los iraníes comprendieron que carecían de un plan de contingencia,
en tanto que el círculo se estrechaba: ni el uranio ni el plutonio pueden
conseguirse en la farmacia, ni encargarse al extranjero por DHL.
Las necesidades de la nación persa confluyeron en la confección de un pacto,
bajo el cual la nación aportaría técnicos y dinero para extraer el potencial
combustible y luego transportarlo convenientemente a Teherán.
Las problemáticas
derivadas de la logística serían resueltas luego, y mientras tanto - como es
lógico -, Irán complementaría la firma del papeleo con cooperación castrense de
carácter secreto, en virtud de que esta sería una condición sine qua
non para proteger sus flamantes inversiones en territorio continental
venezolano. El matutino germano Die Welt -de aceitadas
relaciones con servicios de inteligencia europeos- destacó que los islámicos
habían cerrado un trato con el gobierno de Caracas para la construcción de una
base militar en la Península de Paraguaná.
El emplazamiento
-por ubicarse cerca de la vecina Colombia- sería desarrollado por la
firma Khatam Al-Anbia (propiedad de la Guardia Revolucionaria
de Irán) y su propósito sería el de servir como base de misiles para la
prevención de ataques aéreos que tuvieran al espacio terrestre venezolano como
blanco. Después de todo, el Pentágono había acertado con buen tino, aunque no
se notaría movimiento alguno. Alvaro Uribe -entonces presidente- no tomó en
serio la diatriba del bolivariano: la experiencia de décadas del ejército
colombiano en la lucha antisubversiva en el teatro de operaciones selvático
hubiese sido tan decisiva como contundente, si llegaban a pensar que la
"Gran Colombia", con toda probabilidad, hubiese vuelto a convertirse
en una realidad en los mapas. Las bravatas de Chávez volvían a poner a Uribe en
un aprieto. Como jefe máximo en la Casa de Nariño, Uribe impuso su frialdad y
su bien ganado estadismo para ponerle paños fríos a una situación de riesgo,
amplificada de manera insanable por el ruidoso palabrerío de aquel presidente
actuaba como un demente.
Mahmud Ahmadinejad,
había recopilado reportes en el sentido de que la muerte del líder bolivariano
Hugo Chávez Frías parecería ponérsele un brusco término a los esfuerzos de la
nación persa por afirmarse en el Caribe, no obstante, a lo largo de los años, Hezbolá
encontraría un hogar cómodo en Venezuela, con apoyo logístico para la
organización bajo el régimen de Maduro. Hezbolá tendría contacto directo con
funcionarios del gobierno venezolano que ayudaron al grupo a obtener documentos
de identificación oficiales (incluidos pasaportes) y les facilitaban el acceso
a cuentas bancarias legítimas que permitían el contrabando de drogas y el
blanqueo de dinero. Los operativos de Hezbolá en Venezuela constituyeron un
nodo fundamental en la red delictiva y terrorista alimentada por la corrupción,
que incluye el tráfico de cocaína y el contrabando de armas. Hezbolá convirtió
la Isla Margarita en uno de sus principales centros de operaciones,
aprovechando su condición de zona turística y zona libre de impuestos.
En 2025 se dijo que
“La interacción entre las actividades
estatales de Irán y las operaciones de Hezbolá subrayan la complejidad del
panorama geopolítico y las dificultades para distinguir entre las actividades
de actores estatales y no estatales en la región”. Ahora Maduro está en una
cárcel federal y la nación iraní en guerra, y lo que sucederá en unos días
probablemente se esclarecerá y quizás volvamos a tener noticias de Mahmud Ahmadineyad .
Maracaibo, martes 28 de abril del año 2026
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