jueves, 16 de abril de 2026

V í c t o r


Recuerdo en mi lejana infancia una breve afirmación que escuche varias veces en boca de un señor cuyo nombre se me escapa, quien era “chofer” de una “Línea de taxis” que funcionaba en “La Plaza de la Republica”, él decía: “¡Victoria! ¡Su nombre lo dice todo!” Se lo decía -como un cumplido- a una bella jovencita guajira que era empleada de la familia Pons y a quienes con frecuencia visitábamos porque era la casa de mi tía Mercedes.

En esto de Victoria y Víctor, o de Víctor y Victoria, recuerdo que fue el título de una película del año1982 dirigida por Blake Edwards, en la que la banda sonora que era de Henry Mancini, ganó el Oscar a mejor banda sonora ese año en aquel filme protagonizado por Julie AndrewsRobert Preston y James Garnery que estaba basado en Viktor und Viktoria, una película alemana de 1933.

Tuve un gran amigo, José Sebastián Víctor Amara Pace, a quien le decíamos sencillamente, Pippo. Era compañero como estudiante del primer año de Medicina en LUZ y fue quien me hizo conocer tempranamente al compositor de ópera, Giuseppe Verdi. Compartían con Verdi la nacionalidad y aunque poco se parecían por el nombre, mi amigo, se llamaba José Sebastián Víctor, y el compositor Verdi era Giuseppe Fortunino Francesco (1813-1901) aprendí que el músico vivió en una época donde Italia anhelaba su unificación política, pues las ciudades en el norte, habían sido invadidas por el imperio austríaco y Verdi, el músico, era visto como adalid en la reunificación de su país cuando el acrónimo “Verdi” pintado en las paredes significaba “Vittorio Emmanuel Rey de Italia”..

José Sebastián, hablaba con un acento ítalo-argentino que lo hacía muy peculiar y le servía para explayarse en explicaciones y cuentos cuando surgían preguntas entre sus compañeros. Él les relataba que, habiendo nacido en Etiopía, su familia era italiana y se trasladó durante la 2da guerra a la Argentina. Luego, cuando vivían en Maracaibo, él decía estar seguro de que iba a estudiar Medicina para graduarse y ser un psiquiatra como Sigmund Freud. Quizás por eso, Pippo, quien hablaba indeteniblemente, sabía cosas que para todos eran absolutamente desconocidas. Él era capaz de contar historias truculentas, e insistir en que sabía tanto de Astronomía como de Astrología y de muchas otras cosas.

En realidad, Pippo fue nuestro compañero durante el primer año y luego se fue a Italia, y viviría en la Rua Mingazzini 22, en Roma, donde terminaría su carrera y se haría psiquiatra. Se transformaría con los años en uno de los activos psiquiatras psicoanalistas (freudomarxistas) sucesores de las enseñanzas del humanista y psicólogo judío alemán Erick Fromm (1900-1980) fundador del Instituto Mexicano de Psicoanálisis de Cuernavaca. Hace ya varios años que lamentablemente, mi amigo falleció.

Tengo el honor de ser amigo de otro Víctor, quien es un poeta, pero uno que de verdad es poeta. ¡Es que hay otros…! Víctor Vielma Molina, mi amigo, nació en Mérida en 1952 y viviría en San Carlos del Zulia en 1974.  Licenciado en letras por la Universidad del Zulia, ejerció por décadas como profesor de castellano y literatura en el municipio Colón, al tiempo que desarrollaba una intensa labor creativa en talleres y espacios culturales. Poeta, ensayista y analista político, Víctor creció y se educaría en el estado Táchira.

Victor practicó durante su juventud la disciplina atlética del maratón y se coronaría como Campeón por Equipos de la Maratón como atleta, de la Asociación de Atletismo del Estado Táchira. En Maracaibo pasaría a ser miembro del equipo de atletismo de la Universidad del Zulia. En 1980, se graduaría de Licenciado en letras Hispanoamericanas. Educador en varias instituciones del Estado Zulia, su obra literaria se encuentra dispersa en varios periódicos del occidente del país. Fue integrante del Grupo Literario Zaranda de San Cristóbal y fue Senador de la República (S) por el Estado Zulia (1998) y nunca se aprovechó de esa situación política.  Víctor Vielma estuvo a cargo del Taller de Literatura ¨César David Rincón¨ dependiente de la Secretaria de Cultura de la Gobernación del Estado Zulia. No hay necesidad de mí en los infiernos recoge cuarenta años de producción literaria inédita. Su segundo poemario Piélago, también ha sido editado por “Ediciones del Movimiento”. En su Colección Légamos, se encuentran Tallado de sombraLa casa del viejo maestroZapatos del exilio y Sangre de grafito, todos poemarios publicados por Sultana del Lago Editores. Su discurso es claro y está cargado de sinceridad: “La poesía y la literatura salvan”, afirma Víctor, quien ahora vive en Soacha un sector de Bogotá… 

Tengo otro gran amigo que es también Víctor, muy conocido y apreciado entre sus numerosos conocidos en Maracaibo. Le reconocemos todos como “El Gato Salom”. Fui su profesor en la Catedra de Histología y Embriología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de LUZ. El Gato como “El Brujo” y “El Marote” es Médico Veterinario, y experto en Salud Publica, pero él, como parte de “el conjunto musical” destaca por su alma de músico y, compositor. Mi gran amigo Víctor Salom alias “El Gato Salón”, era sobrino del admirado Dr Ricaute Salom Gil importante sanitarista zuliano quien presidía la Academia de Medicina del Zulia cuando lamentablemente como varios otros colegas de la misma Institución, fallecerían durante la pandemia del COVID 19.

Hay otro Víctor cuya vida que quisiera reseñar. Al conocerlo personalmente, en 2010, se entusiasmó con mis novelas y decidió publicar en su Editorial, no una, sino dos de ellas “El año de la lepra” y “Ratones desnudos”. Víctor Bravo es escritor y crítico literario. Nativo de Santa Bárbara del Zulia (1949) es profesor de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de los Andes (ULA), en Mérida. Ha obtenido varios Premios en ensayo: “Año Internacional de la Juventud” (Caracas, 1985), “Fernando Paz Castillo” (Fundarte, Caracas, 1985), Premio Municipal de Literatura (Caracas, 1988), Premio de ensayo “Mariano Picón Salas”; (CONAC, 1989), Premio Regional de ensayo (Maracaibo, 1995). Entre sus publicaciones, mencionaré: Cuatro momentos de la literatura fantástica en Venezuela (1985), Los poderes de la ficción (1987), El secreto en geranio convertido (1992El orden y la paradoja: Borges y el pensamiento de la modernidad (2003), El señor de los tristes y otros ensayos (2007), Jesús Semprún (2010); y el poemario Desde lo oscuro (2003).

Entre tantos victoriosos amigos, no pudo pasar por alto nuestros acompañantes músicos veterinarios quienes con “El Gato Salom” es un extremo se muestran acompañándome en la fotografía final. Por esto, siempre he insistido en que "el cantar tiene sentido"!!

En Maracaibo, el jueves 16 de abril de 2026

 

 

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