Recuerdo en mi lejana
infancia una breve afirmación que escuche varias veces en boca de un señor cuyo
nombre se me escapa, quien era “chofer” de una “Línea de taxis” que funcionaba
en “La Plaza de la Republica”, él decía: “¡Victoria!
¡Su nombre lo dice todo!” Se lo decía -como un cumplido- a una bella jovencita
guajira que era empleada de la
familia Pons y a quienes con frecuencia visitábamos porque era la casa de mi tía
Mercedes.
En esto de Victoria y Víctor,
o de Víctor
y Victoria, recuerdo que fue el título de una película del año1982 dirigida por Blake Edwards,
en la que la banda sonora que era de Henry Mancini, ganó
el Oscar a mejor banda sonora ese
año en aquel filme protagonizado por Julie Andrews, Robert
Preston y James Garnery
que estaba basado en Viktor und Viktoria, una película
alemana de 1933.
Tuve un gran amigo, José Sebastián Víctor Amara Pace, a quien le decíamos sencillamente, Pippo. Era compañero como estudiante del primer año de Medicina en LUZ y fue quien me hizo conocer tempranamente al compositor de ópera, Giuseppe Verdi. Compartían con Verdi la nacionalidad y aunque poco se parecían por el nombre, mi amigo, se llamaba José Sebastián Víctor, y el compositor Verdi era Giuseppe Fortunino Francesco (1813-1901) aprendí que el músico vivió en una época donde Italia anhelaba su unificación política, pues las ciudades en el norte, habían sido invadidas por el imperio austríaco y Verdi, el músico, era visto como adalid en la reunificación de su país cuando el acrónimo “Verdi” pintado en las paredes significaba “Vittorio Emmanuel Rey de Italia”..
José Sebastián, hablaba con un acento ítalo-argentino que lo hacía muy peculiar y le servía para explayarse en explicaciones y cuentos cuando surgían preguntas entre sus compañeros. Él les relataba que, habiendo nacido en Etiopía, su familia era italiana y se trasladó durante la 2da guerra a la Argentina. Luego, cuando vivían en Maracaibo, él decía estar seguro de que iba a estudiar Medicina para graduarse y ser un psiquiatra como Sigmund Freud. Quizás por eso, Pippo, quien hablaba indeteniblemente, sabía cosas que para todos eran absolutamente desconocidas. Él era capaz de contar historias truculentas, e insistir en que sabía tanto de Astronomía como de Astrología y de muchas otras cosas.En realidad, Pippo fue nuestro
compañero durante el primer año y luego se fue a Italia, y viviría en la Rua
Mingazzini 22, en Roma, donde terminaría su carrera y se haría psiquiatra. Se
transformaría con los años en uno de los activos psiquiatras psicoanalistas
(freudomarxistas) sucesores de las enseñanzas del humanista y psicólogo judío
alemán Erick Fromm (1900-1980) fundador del Instituto Mexicano de Psicoanálisis
de Cuernavaca. Hace ya varios años que lamentablemente, mi amigo falleció.
Tengo el honor de ser
amigo de otro Víctor, quien es un poeta, pero uno que de verdad es poeta. ¡Es
que hay otros…! Víctor
Vielma Molina, mi amigo, nació en Mérida en 1952 y viviría en San
Carlos del Zulia en 1974. Licenciado en
letras por la Universidad del Zulia, ejerció por décadas como profesor de
castellano y literatura en el municipio Colón, al tiempo que desarrollaba una
intensa labor creativa en talleres y espacios culturales. Poeta, ensayista y analista político, Víctor
creció y se educaría en el estado Táchira.
Victor practicó durante su juventud la disciplina atlética del maratón y
se coronaría como
Campeón por Equipos de la Maratón como atleta, de la Asociación de Atletismo
del Estado Táchira. En Maracaibo pasaría a ser miembro del equipo de atletismo
de la Universidad del Zulia. En 1980, se graduaría de Licenciado en letras
Hispanoamericanas. Educador en varias instituciones del Estado Zulia, su obra
literaria se encuentra dispersa en varios periódicos del occidente del país.
Fue integrante del Grupo Literario Zaranda de San Cristóbal y fue Senador de la
República (S) por el Estado Zulia (1998) y nunca se aprovechó de esa
situación política. Víctor Vielma estuvo a cargo del Taller de Literatura ¨César David
Rincón¨ dependiente de la Secretaria de Cultura de la Gobernación del Estado
Zulia. No hay necesidad de mí en los
infiernos recoge cuarenta años de producción literaria inédita. Su segundo
poemario Piélago, también ha sido
editado por “Ediciones del Movimiento”. En su Colección Légamos, se encuentran Tallado de sombra, La casa del viejo maestro, Zapatos del exilio y Sangre de grafito, todos poemarios
publicados por Sultana del Lago Editores. Su discurso es claro y está cargado
de sinceridad: “La poesía y la literatura salvan”, afirma
Víctor, quien ahora vive en Soacha un sector de Bogotá…
Tengo otro gran amigo que es
también Víctor, muy conocido y apreciado entre sus numerosos conocidos en Maracaibo.
Le reconocemos todos como “El Gato Salom”. Fui su profesor en la Catedra de
Histología y Embriología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de LUZ. El Gato
como “El Brujo” y “El Marote” es Médico Veterinario, y experto en Salud
Publica, pero él, como parte de “el conjunto musical” destaca por su alma de
músico y, compositor. Mi gran amigo Víctor Salom alias
“El Gato Salón”, era sobrino del admirado Dr Ricaute Salom Gil importante sanitarista
zuliano quien presidía la Academia de Medicina del Zulia cuando lamentablemente
como varios otros colegas de la misma Institución, fallecerían durante la
pandemia del COVID 19.
Entre tantos victoriosos amigos, no pudo pasar por alto nuestros acompañantes músicos veterinarios quienes con “El Gato Salom” es un extremo se muestran acompañándome en la fotografía final. Por esto, siempre he insistido en que "el cantar tiene sentido"!!
En
Maracaibo, el jueves 16 de abril de 2026
.
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