VITAE
es una revista
electrónica trimestral de la Facultad de Medicina de la UCV, -colocada en la
red desde junio de 1999. La
joven periodista Mandy Zambrano, trabajaba para “Vitae Academia Biomédica Digital”, cuando le fue encomendada la
tarea de entrevistar a un profesor de la Facultad para que investigase sobre su
vida creando un reportaje para VITAE la Revista virtual del Centro de Análisis
de Imágenes Biomédicas del Instituto de Medicina Tropical de la Facultad de
Medicina de la Universidad Central de Venezuela.
En el mes de diciembre del año 2000,- o
sea hace ya más de 25 año-s, Mandy recibió información de que el profesor
además de anatomopatólogo era también escritor, ensayista, cuentista,
articulista, pero sobre todo, ¡era un novelista! Jorge García Tamayo tenía en
su haber dos obras literarias galardonadas con dos importantes premios
venezolanos. La primera "Escribir en La Habana", recibió
en 1994 el premio de Narrativa en la "Bienal
de Literatura José Rafael Pocaterra", del Ateneo de Valencia, y la
segunda, "Para subir al cielo..." fue
merecedora, en 1997, del premio "Bienal
de Literatura Elías David Curiel" del Instituto de la Cultura del
Estado Falcón.
Mandy
iniciaría su trabajo destacando: “Jorge García Tamayo no es
un personaje común, no sólo porque desde hace unos cuantos años se dio a la
tarea de llevar paralelamente el ejercicio de la patología con el oficio de
escribir literatura, sino también porque desde la primera vez que se le conoce,
se puede apreciar que este hombre de gesto dócil, posee una sensibilidad y
sencillez, características de pocos mortales en este mundo. Y aunque de
antemano es fácil percibirlo como una persona apacible, no en vano tiene el don
de manejar con gran destreza y habilidad una de sus mejores armas: la palabra
escrita. Razón tuvo el conocido escritor venezolano Eduardo Liendo, quien en una especial ocasión calificó
la manera de escribir de este autor como "verdaderamente
espléndida", a la vez que definió sus textos como "un barroco, pero no un barroco onanista, sino muy consubstancial
con sus temas que son de un magnífico oficio..."
Mandy
relataría: "Maracucho regionalista de la
República del Zulia"
es como, de manera jocosa, se definiría este personaje, nacido un 22 de
noviembre de 1939 en Maracaibo (capital del estado Zulia, principal región
petrolera venezolana), y quien desde los primeros años de su vida e
influenciado por sus padres, se entregó al hábito de leer y devorar cuanto
texto tenía al alcance de sus manos.
Resulta natural que al mencionarle autores
de la talla del escocés A.J. Cronnin, Charles Dickens, o Julio Verne -sólo por
mencionar algunos-, recuerde aquellas vacaciones en los poblados andinos de
Timotes o en La Puerta, donde junto a su familia sucumbía ante el placer de la
fábula escrita. Cuenta, además, que el mejor registro de sus primeras incursiones
en la literatura está inscrito en algunas hojas sueltas de los años de su
adolescencia. "En papeles guardados
veo poesías, poesías que riman en endecasílabos y en esos versos que empiezan
corticos con dos y luego con cuatro y con seis estrofas, como un ejercicio, y
resulta que apenas cursaba secundaria. Por eso sé que la cosa es
verdad...", evoca.
Desde muy pequeño soñó con ser escritor,
pero, llegada la juventud, sintió deseos de estudiar Medicina. En 1963 egresó
de la promoción de médicos cirujanos de La Universidad del Zulia (L.U.Z), y
aunque, por un lado, comenzaba una etapa prometedora en la vida de Jorge García
Tamayo, por otro, se desvanecían los sueños de llegar a ser como aquellos
grandes literatos, cuyos relatos lo habían transportado a tantos mundos
imaginarios. "Cuando empecé a
estudiar Medicina, me alejé de la literatura, casi no leía. Estudiaba con
fanatismo y furia, absorbiendo como una esponja y luego, cuando me especialicé
en Patología, fue peor todavía, porque no sólo era estudiar, sino también hacer
investigación". Hoy día, tiene un récord de más de 150 trabajos
científicos publicados y diferentes reconocimientos por su labor investigativa.
Una vez graduado, emprendió vuelo a los
Estados Unidos, donde cursó estudios de postgrado en la Universidad de Wisconsin
y de Pensilvania (1964-1968), obteniendo la especialización en Anatomía
Patológica. Al regresar a Venezuela, tomó la Dirección del laboratorio de
Microscopía Electrónica del Hospital General del Sur hasta el año 1975. En 1971
obtuvo un Doctorado en Ciencias Médicas en L.U.Z y en 1975 trabajó como
Neuropatólogo en el "Hospital Vargas de Caracas".
Luego de ese último año, García Tamayo
dice adiós a Maracaibo para trasladarse definitivamente a la Universidad
Central de Venezuela en Caracas, donde viviría nuevas e insospechadas
experiencias. Una de ellas fue la de pintar y vender cuadros, actividad a
través de la cual, además de obtener ingresos adicionales, le permitió
desarrollar aún más esa faceta creativa. "Llegó un tiempo en el que pude vender hasta cien cuadros en la
Venezuela Saudita de ese entonces. Con ello podía pagar el colegio de los
niños, pues la situación económica estaba muy difícil y yo apenas ganaba el sueldo
mínimo".
Diversas son las áreas desarrolladas como
investigador. Sus trabajos científicos pueden dar constancia de ello; desde
1971 empieza a publicar en revistas de Virología y de Patología en los Estados
Unidos y en Europa. Comienza, además, a trabajar enfáticamente en el campo de
la patogenia y la neuropatología del virus de la encefalitis equina venezolana
(EEV), gracias al empleo del Microscopio Electrónico (ME). "El uso del ME también sirvió para demostrar detalles en los
estudios sobre rabia en humanos y animales, planteados desde la época de
Pasteur pero nunca mostrados en los humanos". También, gracias al ME,
García Tamayo y su equipo publicaron trabajos sobre Trichomoniasis y cáncer del
cuello uterino, aparte de destacar la presencia del virus del papiloma humano
en las lesiones precancerosas del cuello uterino (área en la que se le ha
reconocido por su contribución a la investigación médica). La observación con
el Microscopio Electrónico de amibas de vida libre en casos de encefalitis
humana, mereció varias publicaciones.
Su relato dice: desde que comencé en el
Instituto Anatomopatológico "José Antonio O'Daly" de la UCV, como
Jefe de la Sección de Microscopía Electrónica en 1976, las publicaciones se
orientaron hacia el estudio de los tumores y de las infecciones virales. “Cuando a comienzos de la década de los 80
se inició la pandemia del SIDA, fuimos nosotros desde el Instituto quienes
publicamos toda la patología del SIDA, recopilada en el libro de Avances de
Patología, volumen 3ro"…
NOTA: hasta aquí, el artículo de Vitae escrito por
Mandy, el cual se hace demasiado largo para este blog “lapesteloca”.
Maracaibo, miércoles 29 de abril, del
año 2026
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