Rosario nació en Managua, Nicaragua, en 1951, en una familia acomodada
que se dedicaba a la explotación agro-ganadera. Su padre Teódulo Murillo Molina (1915-1996), era productor de algodón y
ganadero Su madre, Zoilamérica Zambrana, era
sobrina del héroe nacional Augusto César Sandino (1895-1934),
luchador contra la ocupación estadounidense en Nicaragua. La abuela
materna de Murillo, Zoilamérica Sandino Tiffer, era media hermana paterna de
Augusto César Sandino.
Rosario Murillo se unió al Frente Sandinista de
Liberación Nacional en 1969 y brindó refugio a guerrilleros sandinistas, en su casa, del
Barrio San José Oriental en Managua, entre ellos a Tomás Borge,
uno de los fundadores del FSLN. Comenzando la década de 1970, trabajó
para La Prensa como secretaria de Pedro Joaquín Chamorro y de Pablo Antonio Cuadra. Rosario Murillo fue
arrestada en Estelí en 1976 por sus actividades políticas, y poco
después, huyó y vivió durante varios meses en Panamá y
en Venezuela.
Se trasladó a Costa Rica, donde conecto su trabajo político
con el FSLN, fundaron la Radio Sandino y allí
conoció a, Daniel Ortega,
también exiliado. Murillo ya había tenido tres hijos de distintos matrimonios.
Prolífica, con el dirigente sandinista tuvo otros seis. Cuando cayó Somoza, en
1979, la pareja retornó a Managua para insertarse en la revolución sandinista.
Fue diputada y luego ministra de Cultura durante el primer mandato de
Ortega (1985-1990). Cuando se desplomó el gobierno de su marido, Rosario esperó
a que pasara el desencanto popular, y fue férrea en la defensa de su marido,
tanto que hasta llegó a condenar a su hija Zoilamérica, fruto de otro
matrimonio, por atreverse en 1998 a denunciar a Ortega por abuso sexual. La
hija aseguró que por dos décadas Daniel Ortega la violaba. Rosario nunca se lo
perdonó, y la persiguió hasta que la joven, su hija, se exilió en Costa Rica.
En el 2001 se puso al mando de la campaña política para restituir a su
pareja en el poder, y lo logró cinco años después. Política y religiosidad se
fundieron en Murillo en una estrategia de masas que dio sus frutos. ¡Ortega y
Murillo se casaron por la iglesia, en una alianza beatificante! “No son carismáticos, simplemente tienen
poder, más del que nadie ha logrado en este país. Y lo quieren conservar a toda
costa”, dice Sergio
Ramírez, escritor, periodista, político y abogado nicaragüense un sandinista quien se hartó de los Ortega. “No hay una dictadura en el sentido
clásico, esto es un fenómeno atípico, una forma de absolutismo, casi una
monarquía”. Tras la protestas de la primavera de 2018 contra
el ejecutivo sandinista, en septiembre de 2021 se dio una orden de detención
contra él, que en aquel momento viajaba a España,
donde se quedó como exiliado.
Los Ortega llevan ahora más de
una década en el poder y, junto a socios, controlan empresas productoras de combustible, canales de televisión y constructoras de
obras públicas. Todo por obra y gracia de Rosario, "la mujer de los anillos."
Murillo
ha desempeñado diversos cargos como portavoz principal del gobierno
nicaragüense, ministra de gobierno , presidenta de
la Asociación Sandinista de Trabajadores Culturales y coordinadora de
comunicaciones del Consejo de Comunicación y Ciudadanía. Prestó juramento como
vicepresidenta de Nicaragua el 10 de enero de 2017.
La pareja ha eliminado las libertades políticas, ha reprimido a los opositores políticos y consolidado el poder en manos del ejecutivo. Desde que asumió la vicepresidencia en 2017, la pareja gobernante ha purgado y arrestado cada vez más a leales al régimen para evitar cualquier desafío a la pareja gobernante. Numerosos comentaristas, incluyendo al periodista Nahal Toosi y miembros de la oposición nicaragüense, la consideran a ella y a su esposo como dictadores de un régimen autoritario. En agosto de 2021, fue sancionada personalmente por la Unión Europea por violaciones de derechos humanos
La dictadura en Nicaragua forzó
a líderes cristianas a dejar Managua y Chinandega. Según el periódico Mosaico CSI, la orden del régimen fue ejecutada en la
noche del 28 de enero, obligando a cerca de 30 cristianas a partir. «Les dijeron que tenían que irse y les permitieron llevarse
algunas de sus pertenencias», Martha Patricia Molina, abogada,
investigadora y autora del informe «Nicaragua: ¿una Iglesia
Perseguida?», describió lo ocurrido como “una noche de terror”. Es
conocida por documentar casi mil ataques del
régimen contra la iglesia en el país latinoamericano desde
2018.
El jueves 3 de abril del año 2025, un
informe del Grupo de Expertos en Ginebra concluiría en que todos los
funcionarios señalados desempeñaron un papel fundamental en la ejecución de
políticas de represión, vigilancia, tortura, detenciones arbitrarias,
desapariciones forzadas, despojo de nacionalidad y confiscación de bienes.
Todos actuaron con la coordinación de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes
dirigen el aparato de mando represivo, que tan solo en 2018 ejecutó a más
de 350 personas con disparos letales dirigidos a sus cabezas, cuellos y
tórax. Además, se suman casi 900.000 nicaragüenses desplazados a otros países
en los últimos siete años como consecuencia de la persecución política y la
precariedad económica aparejada a la falta de libertades.
Finalmente, para el 1 de mayo de este año 2026, se die que
esperan la libera ración de algunos prisioneros y con este lenguaje la
presidenta Murillo dice… “Así, Gracias Infinitas al Padre
Celestial, és que Vamos Adelante. Por eso decimos y no nos
cansamos de decir: cuidemos la Paz. Reverenciemos a Cristo Jesús en la Paz que
nos da, la Paz que nos deja, la Paz que resguardamos, y la Paz que és el camino
seguro hacia el Porvenir”.
En
Maracaibo, el jueves 30 de abril del año 2026
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