viernes, 29 de mayo de 2020

Cinéfilos conversando


Cinéfilos conversando

Era mayo del 2011 cuando la rockola de la taguara “La Providencia”, codificada con música del terruño estaba lista para celebrar a los amigos venidos desde el otro lado del lago. Diógenes con la cava repleta de botellas de cerveza helada llegó arrastrándola hasta el solar, y ya arrancaba tempranera en K7 la voz de “el cantor de todos los tiempos”, don Armando Molero mientras del negro surco de un 45 nacían los inconfundibles acordes de la guitarra y su voz interpretaba las primeras estrofas de “El Lázaro”… Ya voy a cumplir ocho años metido en este desierto y de mi hermano Heriberto he visto mi desengaño, desde un pequeño tamaño, sufrodestaenfermedad”…

El sol caía verticalmente y Víctor en la orilla de la playa, mientras escuchaba, con fingida indiferencia atisbaba “su isla”, no tan lejana, silenciosa, cubierta de vegetación rala, sobrevolada por algunas gaviotas… Providencia, era el objetivo de su inmediato interés. Entrecerrando los ojos creyó detectar el brillo de algunas paredes encaladas en la maraña verde de mangles y cujíes donde él calculaba estarían los terrenos del antiguo cementerio de su isla. En aquel momento él escuchaba… “haberse muerto papá y mamá que me quería, que mala suerte la mía, que mala suerte la mía, no hay más que conformidad”. 

Ahora sus motivaciones para acercarse otra vez hasta el antiguo leprosario, eran otras…  Víctor percibió como la brisa leda traía por el aire las palabras del cantor. “Ya véis hermano querido te estáis portando tirano, acordate de tu hermano que en la isla está metido, él se encuentra dolorido, todo lleno de pesar”… Estaban los amigos charlando y Víctor seguía cada vez más ensimismado en sus pensamientos, cuándo apareció Rubén tras el chirrido de un frenazo levantando una polvareda. Descendió de su auto acompañado por un desconocido y saludando a gritos abrazó a su hermano Brinolfo. palmoteó efusivo a Sergio y a Víctor quien se acercó desde la orilla. -Es ÁbregoJota Soto. Esto les dijo y aclaró. -Además de guionista cinematográfico es escritor, y sobre todo es mi amigo. Sí señores, se llama Ábrego, ¡casi nada!, y es un verdadero artista de la cinematografía…

El hombre, barbudo y de ojos claros, sonriente, replicó. -Soy un camarógrafo, sencillamente, eso es lo que soy. Lo dijo rascándose su barba entrecana mientras volteaba al escuchar la exclamación de Brinolfo. -¡Vergación!, ¿y de verdá vos te llamáis Ábrego? El barbudo asintió en silencio y tras atrapar sendas botellas heladas, los recién llegados se sentaron también en las sillas de madera y cuero de chivo. -¡Miércoles, con ese nombre, vos tenéis que ser de por aquí! Rubén respondió por él. -¡Sí, y es tremendo cineasta! Mi amigo, es de esta tierra caliente... Sergio se volteó. -Es que vos, ni parecéis maracucho, sois medio catire, de ojos claros y con esa barba, ¡birsia!, como que no me cuadráis... Hicieron silencio todos para escuchar la voz que salía desde la rockola finalizando ya la carta al hermano… ”Hermano mandá a decir si es que temor me tenéis, y yo lo paso a creer cuando no queréis venir. Ya yo me voy a morir, solo me falta expirar. No me queréis visitar ni por la última vez, a Dios yo le encargo pues, a Dios yo le encargo pues que no me vayáis a llorar”.

Tras un momento de silencio, de nuevo, Ábrego retomó la conversación queriendo afianzar su vinculación con los recién conocidos amigos y compadres regionalistas. -Sepan que soy maracucho, macho vernáculo como decía Rómulón, soy nativo de la ciudad del lago y las palmeras, pa que lo sepan y se lo cepillen...  Con esa respuesta, ÁbregoJota pareció aclarar su situación y personalmente de una vez, él por su cuenta se consideró incorporado al círculo de los amigos degustadores de cerveza helada en la taguara favorita de Los Puertos de Altagracia. Víctor nuevamente se encontró atisbando de reojo, su isla, y preguntó si Ábrego Jota querría acompañarles en la noche a visitarla, pero Rubén excusó a su amigo cineasta explicándoles que él tendría que irse antes del anochecer. -Vendrán a buscarlo en un jeep para llevárselo hasta Quisiro… Ábrego quiere investigar unas locaciones al amanecer de mañana. Serán unos sitios en los arrozales y ya se imaginarán en la mañana, los colores y la luz en las casas del pueblo, frente al mar, ya saben cuánto puede sacarle un cineasta bueno a esta región… Terminará de seguro, haciendo tremenda película…

Sergio intervino para comentar como desde muy joven había sentido gran interés por el cine, y en particular por el cine europeo.-Todo ese cine en blanco y negro, me gustó por las posibilidades de expresión plástica. Prosiguió diciendo: el cine francés llenó toda una época, la nouvelle vague, un realismo como creo que no se ha vuelto a ver. Abrego corroboró sus palabras al afirmar.-Films de Jules Dasin, como “Rififí entre los hombres”, o “Celui qui doit mourir”, son joyas de los años de oro del cine francés, pero también el Neorrealismo Italiano marcó toda una época… -¿Y qué tal “las Diabólicas”? La pregunta vino de Brinolfo, el otro aficionado, al cine francés.

-¡Ah, Cluzot!, y que decir de “Fanfan La Tulipe”, de “Gervaise”, “Los cuatrocientos golpes” de Trufatt, “Casque d´or”, y films tan hermosos, como “Hiroshima mon amour”…  Era el mismo Ábrego quien le respondía a Brinolfo, y seguidamente les dijo.- Sin embargo no hay para mí, nada tan importante en la evolución de la cinematografía europea como el Neorrealismo italiano. Sergio volvió a tomar la palabra. -¡Sí, el Neorrealismo! “Ladrones de bicicletas”, a mí me gustaban los films de Totó, hablando napolitano, y ví “Ana” con Silvana Mangano, y “Roma cuidad abierta”… Después aquella película de Antonini y su desierto rojo, o de Zefirelli con Romeo y Julieta, y todo el cine de Vitorio De Sica, pero especialmente el de Federico Fellini, eran unas películas fenomenales... Sergio se sentía entusiasmado ante la oportunidad de conversar sobre uno de los temas que más le apasionaban, cuando Víctor intervino regresando a su preocupación fundamental sobre los planes para la noche y de lo que podrían esperar de su isla de los leprosos. -Es una lástima Ábrego que no puedas acompañarnos esta noche. Quizás allí, en la isla, te hubieses inspirado para realizar una nueva película, como lo harás ante el amanecer hermoso que te tocará ver en Quisiro…

ÁbregoJota entonces, pareció querer decirles también algo sobre la isla, que no habría de visitar en la noche; lo pensó y ya decidido les habló. -Hace un par de años me tocó participar en la filmación de un documental sobre la isla. Sí, sobre esa allá al frente, la de la divina providencia, la de los lázaros. Yo estuve allí y aprendí muchas cosas. La lepra, terrible enfermedad. Mi película tenía más relación con los enfermos y sus problemas y los de sus familiares y no sobre lo que me dijo Rubén que estudian ustedes, sobre los cachicamos y los bacilos. Me involucré con el mal de Lázaro por una jovencita cineasta, que me enseñó a mirar a través del lente de la cámara para captar las tragedias que se derivaron de haber arrasado con lo que había en la isla, y llegó el desarraigo de muchas familias y de los enfermos, una verdadera tragedia donde fue destruido toda una institución que había fundado El Libertador Simón Bolívar.

Con Priscila me tocó ver situaciones muy tristes, personajes patéticos y ella con pericia nos dirigió para que filmásemos secuencias de los enfermos y sus familiares creando un espectacular documental. A partir de esa experiencia, seguí interesándome en cómo hablar con las imágenes, y me dediqué a todo lo que es dirección y producción fílmica. Ya han pasado unos cuantos años. Priscila era famosa. Priscila se formó en Francia y en San Antonio de los Baños, la escuela de cine que creó García Márquez en Cuba, pero yo diría que lo mejor de Priscila es que finalmente creo que se ha deslastrando del horror de la política que ha contaminado hasta en el ejercicio de la profesión de los cineastas nacionales. No la he vuelto a ver. Yo estuve una temporada en Centroamérica filmando documentales con National Geographic sobre los templos mayas…    

Rubén interrumpió la perorata de ÁbregoJota. -Esto de los cineastas y los escritores y sus claudicaciones por motivos políticos- dijo,-es una historia de larga data, y lo del cine viene a cuenta también para los escritores, desde Solyenitzin y Pasternak hasta Heberto Padilla. Julio Cortázar también se metió en la política, y la política, amargó la vida muchos escritores cubanos como a Reynaldo Arenas, o Cabrera Infante, Caín, o el infante difunto... Sergio quiso acotar de nuevo y se puso de pie para decir lo que pensaba.-¡Ya va!, un momento… Porque con los cineastas la cosa también tiene su lado muy triste; el caso de Elia Kazan fue emblemático, en los tiempos del maccarthysmo en Hollywood, pero las claudicaciones siguen sucediéndose… Recientemente, Coppola, Lynch, Catherine Deneuve y Jeanne Moureau fueron invitados a cenar con el rey de Marruecos, Mohamev VI, un dictador criminal y Almodóvar se negó a asistir a ese banquete, quizás por ser español y conocer mejor la historia. Por esas cosas hay que conocer bien la historia, que además, se repite y se repite… Se los he dicho…

-No es que quiera hacer comparaciones- dijo Brinolfo, interviniendo para acotar enfático.-¿Podríamos hablar de la bochornosa postración ante la bota militar del cineasta preferido de nuestra ya lejana democracia? Román cediendo su dignidad por dinero… ¿No han visto la película llamada “Zamora”? ¡Ufa! ¿Y qué decir de la versión tergiversada del Caracazo? ¡Qué triste papel! Bueno, por la plata…  Rubén interrumpió decidido a regresar para tomar el hilo de la discusión destacando cosas más recientes, las cuales él decía que le enervaban...-La preocupación de nuestro presidente por crear un cine supuestamente revolucionario, y sabemos que aquí ni una hoja se mueve sin su venia, pues ha hecho una inversión millonaria en dólares norteamericanos, millones para la llamada Villa del Cine, solo para unos pocos que se han bañado en eso chorro. ¿No recuerdan a Oliver Stone y la alfombra roja en Venecia?

Sergio entonces les recordó otros detalles. -¿Qué me dicen de los dólares que le dieron a Sam Penn y Danny Glover? -A Glover le dieron 18 millones de dólares para hacer un film sobre Toussaint-Louverture y nunca veremos esa película…ÁbregoJota pareció de pronto querer cerrar el tema, y hablar de nuevo sobre Priscila, la joven cineasta que él admiraba. –Creo que ya ha dejado esas poses politiqueras, afortunadamente. Quizás al fin ha entendido hacia dónde va el país en las manos de una cáfila de ladrones uniformados… Hubo un silencio momentáneo y Rubén murmuró. -Lo que no sabemos es hasta donde nos llevarán… Entonces Víctor decidió olvidarse del tema del cine para conversar más fríamente sobre las cuestiones que le interesaban relacionadas con la visita nocturna a la isla, su isla…

NOTA: el texto con algunas modificaciones puntuales, pertenece a mi novela “El año de la lepra” (Mérida 2011).
Maracaibo, viernes 29 de mayo, 2020

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