miércoles, 27 de mayo de 2020

“Once upon a time”


“Once upon a time”

Cuando era niño, aprendí que muchos cuentos, relatados en inglés, se iniciaban como la reciente película de Tarantino: “Once upon a time” y así quisiera titular este cuento de hoy… Once upon a time: en la Universidad Central de Venezuela, que podemos abreviar como UCV; hubo una vez, sí, años atrás, en un Instituto de la Facultad de Medicina de aquella universidad, que se abreviaba como el IAP, cuando aprendimos que los glóbulos rojos también llamados eritrocitos, en ocasiones dejan de ser redondos y toman la apariencia de un plátano…

“Camburcitos” les decía yo, y me imagino que para no confundir a los jóvenes residentes, no les denominaba “guineítos”, como les diríamos los “entes” de la República de Zulia… Estas cosas que relato se daban reiteradamente cuando con los médicos residentes, muchas veces doctoras que estudiaban para hacerse patólogos, en el llamado IAP de la UCV, donde actuaba como docente, mientras examinábamos microscópicamente en un gran aparato arbitrariamente denominado “el cinco cabezas”, las autopsias de cada quien. Todo está como si fuese ayer, muy presente en mi mente y, ya habrán notado, ¡cómo se repite la preposición “ente”!

Este es otra vez el tema que traigo hoy: paludismo, cambures y hemoglobina, o sea, sangre  sin que medie el conde Drácula en el asunto.  He descrito ya cómo y cuándo, mirando las preparaciones microscópicas de casos de autopsias con los residentes, aprendimos a reconocer los eritrocitos portadores de la hemoglobina “S”. Hace ya unos años de esto, y recuerdo que he relatado la historia de cuanto sabíamos gracias al por nosotros denominado sistema del “retrospectoscopio” que funcionaba con el apoyo que nos daba el microscopio electrónico (ME). Este nos mostraba la realidad de cualquier pregunta sobre morfología microscópica que nos hiciéramos. Una era evidente y se relacionaba con la hemoglobina S. La veíamos en el ME como cristales dentro de los eritrocitos (ver la foto) y ya sabíamos que esos eran los que adoptaban microscópicamente la apariencia de plátano, así se modificaba su forma y pasaban de ser redondos a lucir bajo la lente del microscopio de luz, como “camburcitos”. 

Cuando los pacientes eran palúdicos, aquellos cristales de hemoglobina S se me antojaba que no le dejarían espacio a los plasmodios. Nunca vimos casos de cambures en autopsias de pacientes palúdicos y en ocasiones llegamos a preguntarnos si acaso... ¿Sería que eso de la hemoglobina S es una ventaja y de alguna manera les protegería contra el paludismo?… Teníamos casos de paludismo pero en ninguno habíamos notado las características de los cristales de HbS ni vimos nada en la membrana de los eritrocitos y de repente, nos llegó el caso ya comentado de los Valles del Tuy. Aquel niño que se creía tenía hepatitis (https://bit.ly/2TaWw02) pero estaba infectado por un mosquito que se alimentó de un paciente del foco del Estado Bolívar, y lucía unas alteraciones electrón-densas muy visible en la membrana celular de los eritrocitos...

Existen diversos mecanismos que influyen en la organización estructural de la membrana de los eritrocitos de sujetos con “anemia de células drepanocíticas”, o en la “ovalocitosis hereditaria” que puede ser sencillamente consecuencia de productos del stress oxidativo que tienda a inhibir el desarrollo normal de los parásitos (1). Se han descrito alteraciones entre las proteínas exportadas por el parásito y el citoesqueleto conectado con  la membrana de los eritrocitos (2). El conocimiento de la patogénesis de la malaria se amplió al examinarse factores relacionados con la adherencia de los parásitos a los eritrocitos y de las mutaciones de las glicoproteínas (GYPB y GYPC) endémicas en las poblaciones afectadas por el paludismo. Existen cinco tipos de hemoglobinopatías frecuentes en estas poblaciones. En tres de ellas, ocurre la simple substitución de un aminoácido en la cadena de beta globina. Lo vemos en la drepanocitosis (HbS, β6Glu a Valina), cuando hay hemoglobina C (HbC, β6Glu a Lisina) y con la hemoglobina E.

Se han estudiado con el ME casos de paludismo, usulamente a p. falciparum, e incluso se han examinado zancudos transgénicos (https://bit.ly/2kvaiwA). Los estudios iniciales de Friedman y col (3, 4) señalaban el rol de las variaciones de la tensión de oxígeno en la membrana del eritrocito de pacientes heterocigotos con HbS (HbAS o rasgo drepanocítico), los homocigotos con HbS(HbSS o enfermedad de células drepanocíticas), y finalmente el rasgo de talasemia y la talasemia minor caracterizada por déficit en la síntesis de las cadenas ß de la hemoglobina, con herencia autosómica recesiva, o en menor proporción, autosómica dominante. Aparentemente los glóbulos rojos de estos sujetos con hemoglobinas S, SS, o talasémicos no facilitan las condiciones óptimas para el desarrollo de los plasmodios. 


Con todo y esto, que para aquella época yo desconocía, mi pregunta ahora, con otro “retrospectoscopio” es: ¿De dónde creí saber que las alteraciones que vimos en la membrana de los eritrocitos de aquel niño que venía de los Valles del Tuy eran por un plasmodium malarie? (ver foto) No lo he hallado en ninguna paste y he tratado de sacudir la nube de internet, y confieso que no tengo la referencia. Me imagino que la seguridad al decir que era un caso de plasmodium malarie partía del diagnóstico histológico de quien había detectado los cambios en los frotis hematológicos característicos del plasmodium malarie. Adicionalmente, creo suponer que por comparación con los otros, aunque eran pocos casos que habíamos visto en autopsias de paludismo, me llevaron a afirmar, en el caso que le mostré al doctor Gabaldón: son “alteraciones características”. Hoy día, no tengo una respuesta certera y quedará para quienes puedan investigarlo. Así que aquí, estamos y seguimos, pobres, o quebrados, sin agua, gasolina ni comida, y encima pandémicos, como quién dice, “pa que más” o como diría el cuate aquel: “pos ni modo”.… 

Referencias: 1-Gilson PR, Crabb BS. Morphology and kinetics of the three distinct phases of red blood cell invasion by Plasmodium falciparum merozoites. Int J Parasitol  2009, 39:91–96.   2-  Narda Mohandas, Xiuli An. Malaria and Human Red Blood Cells. Med Microbiol Immunol. 2012 Nov; 201(4): 593–598   3-Friedman MJ, Roth EF, Nagel RL, Trager W- The role of hemoglobins C, S, and Nbalt in the inhibition of malaria parasite development in vitro. Am J Trop Med Hyg, 1979, 28:777–780   4- Friedman MJ. Oxidant damage mediates variant red cell resistance to malaria. Nature 1979,  280:245–247.

Maracaibo, miércoles 27 de mayo, 2020

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