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viernes, 5 de junio de 2026

Novelas distópicas


Hay libros clásicos entre otras obras de la literatura, que parecen estar más cerca del ensayo que de la novela. Algunos presentan sociedades ficticias a las que los escritores trasladarían sus problemas diarios, o los discutían y hasta les daban respuesta. Una sociedad distópica se define como una ficción, indeseable, caracterizada por la opresión, el control totalitario, la desigualdad extrema o la degradación ambiental, es todo lo contrario de la utopía.

Muchas veces en clave política, existen obras literarias que en ocasiones están más cerca del ensayo que de la novela, las cuales presentan sociedades ficticias a las que los escritores trasladan problemas de su actualidad, donde los discuten y les dan respuesta, como… La ciudad del sol (1602) de Tommaso Campanella, La nueva Atlántida (1627) de Francis Bacon, El otro mundo (1662) de Cyrano de Bergerac, Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift, La teoría de los cuatro movimientos (1808) de Charles Fourier, 3448 d.C. (1833) de Alexander Veltman, Viaje y aventuras de Lord William Carisdall en Icaria (1840) de Etienne Cabet, La raza futura (1871) de Edward Bulwer Lytton, Erewhon (1872) de Samuel Butler y Mirando atrás (1888) de Edward Bellamy. Estas son obras, en apariencia perfectas, cuando se resquebrajan y dejan de funcionar, la obra se convierte irremediablemente en una obra distópica.

El 28 de junio del año 2023, conversábamos en este blog, sobre libros distópicos y mencionaba algunos de ellos. Soy leyenda (I Am Legend) una novela de terror, suspenso y de ciencia ficción escrita por Richard Matheson (1926-2013) y publicada en 1954, donde hay un único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros y su vida se ha reducido a asesinar a estos seres sanguinarios durante el día, y a soportar su asedio cada noche. Mencionamos igualmente a otra novela rusa: Metro 2033 (en ruso: Метро 2033) escrita por Dmitri Glujovski y publicada en 2005 en Rusia y relata como en el Metro de Moscú los supervivientes se ocultan después de una guerra nuclear que ha devastado el mundo. Se han refugiado bajo tierra, en la red del metro donde cada una de las estaciones, se han convertido en pequeñas ciudades Estado… La novela ha tenido dos secuelas, Metro 2034 y Metro 2035.

Cántico por Leibowitz de Walter M. Miller Jr. (1923-1996) traducida por Irene Peypoch, es un título agotado desde hace tiempo, pero un clásico de la ciencia ficción, premio Hugo en 1961 a la mejor novela. Walter M.Miller ha escrito más de cuarenta relatos y novelas breves de buena calidad que empezó a publicar en revistas. Cántico por Leibowitz donde narra lo ocurrido seiscientos años después del holocausto nuclear, cuando la Orden Albertiana de Leibowitz que atesora los vestigios de la antigua civilización para reconstruir el mundo tal como fue… La continuación de la presente novela, con San Leibowitz y la mujer caballo salvaje, fue terminada por Terry Bisson. Walter M. Miller, Jr., estudió ingeniería en las universidades de Tennessee y Texas. Su conversión al catolicismo marcó gran parte del contenido ideológico de su obra. Aunque muchos lo consideran autor de un solo libro, el famosísimo, Cántico por Leibowitz (1959).

El día de los trífidos es una novela post-apocalíptica, escrita por el británico John Wyndham (1903-1969) y publicada en 1951 donde después de la catástrofe grupos minúsculos de supervivientes y otros humanos, pretenden instalar una organización feudal autoritaria mientras otros se lanzan a la construcción de una nueva sociedad fundada en la racionalidad y la necesidad de preservar la especie. El día de los trífidos es igualmente la historia de la lucha contra unas peligrosas plantas carnívoras andantes por parte de una humanidad cegada por unas extrañas luces en el cielo y donde El kraken acecha, la invasión extraterrestre proviene del fondo del mar.

“The Children of Men” es una novela distópica escrita por P. D. James (1920-2014) una escritora británica de novelas policiacas, fue publicada en 1992. La novela está ambientada en 2021 en Inglaterra, 25 años después de los seres humanos se volvieran completamente infértiles. James narra la historia de un pequeño grupo de resistentes que no comparten la desilusión de la población general. La narración alterna entre tercera y primera persona, esta última a través de un diario escrito por el protagonista, Theo Faron. En 2006 fue muy elogiada la adaptación cinematográfica de título homónimo: Children of Men, con dos nominaciones a los premios Óscar, a cargo del realizador mexicano Alfonso Cuarón.

Nosotros es una novela distópica. Es rusa y fue escrita por Yevgueni Zamiatin en 1921 ambientada en una sociedad futura donde la vigilancia y represión por parte del Estado es total. La novela  Nosotros surgió a partir de las vivencias del autor en la Rusia de la Revolución de 1917. Zamiantin  había sido encarcelado, primero por el régimen zarista en 1906, y posteriormente por los bolcheviques, en 1922, y en Newcastle, trabajando como ingeniero naval en los astilleros del río Tyne durante la Primera Guerra Mundial. Nadie niega que el autor criticó ásperamente el sistema soviético; los propios censores que impusieron el interdicto a Nosotros así lo entendieron también (el manuscrito salió clandestinamente de la URSS, fue publicado en el Reino Unido en 1924 y hasta 1989 no pudo ser leída por los ciudadanos soviéticos). Nosotros es una de las primeras obras del subgénero de las distopías, la cual inspiró, entre otras novelas, nada menos que a la famosa 1984 de George Orwell, quien, según confesaría el propio autor británico, quien había leído a Zamiatin en su traducción francesa, Nous autres.

Como la mayoría de los intelectuales rusos de fines del siglo XIX, Zamiatin tuvo una vida agitada y expuesta al peligro. Nacido en 1884, cursó estudios de ingeniería naval. Fue Arrestado durante la Revolución rusa de 1905 y exiliado, pero regresó a San Petersburgo donde vivió ilegalmente antes de asentarse en Finlandia en 1906 para terminar sus estudios. Tras su Regresó a Rusia y empezó a escribir como pasatiempo, pero fue arrestado y exiliado por segunda vez en 1911. Aunque fue amnistiado en 1913 cuando se unió a los bolcheviques.

Su obra Un cuento provincial escrita en 1913, en donde satirizaba la vida de un pequeño poblado ruso, le trajo cierto grado de reconocimiento. Tras su detención, fue enviado a la cárcel y al destierro en Siberia. Tras conseguir escapar, regresó a San Petersburgo, donde de nuevo fue apresado y mandado al exilio. De ese periodo, surgirán dos importantes novelas suyas El Provinciano y En el fin del mundo.  En 1917, se produjo la Revolución de Octubre, y Zamiatin estuvo, al igual que casi todos los escritores jóvenes rusos, entre sus defensores. Se dio a conocer y durante la Primera Guerra Mundial con la publicación de una novela antimilitarista, En medio de la nada, que fue censurada por las autoridades zaristas.

En 1918, publicó una serie de relatos, entre los que destaca La Cueva (obra cercana a El hombre del cubo de Kafka), la cual era considerada en la época como "la materialización de una pesadilla, la historia de la degradación y miseria de personas cuyo único objetivo es la obtención de comida y alimentación". Inmediatamente después de la revolución, escribió en Gran Bretaña los relatos Los insulares (1918) y El pescador de hombres (1921), y publicó su obra maestra, la novela Nosotros (1921), que le valió una orden de prohibición de publicación en su país y que estuvo prohibida en la URSS hasta 1988.  Nosotros causó controversias, provocando una violenta campaña en su contra. Se prohibieron los libros y obras de teatro del autor. En 1931, tras esta circunstancia, le enviará una carta a Stalin solicitando el permiso de emigrar de la URSS. Gracias a su amistad con, el entonces patriarca de las letras soviéticas, Máximo Gorki, se le concedió dicha solicitud hasta el año1932.

Sinopsis de la novela: en la ciudad de cristal y acero del Estado Único, separada por un muro del mundo salvaje, la vida transcurre sometida a la inflexible autoridad de El Bienhechor. El narrador de este diario íntimo, D-503, es el constructor de una nave interestelar que deberá llevar al universo «el bienaventurado yugo de la razón». Pero se enamora, y el amor equivale a la rebelión. Le realizarán una masiva operación quirúrgica en el cerebro para extirpar la fantasía e imaginación. Al aceptar esta operación, D-503 renuncia al amor de I-330, quien es ejecutada por la Máquina del Bienhechor. Tras extirparle a D-503 el “ganglio craniano de la fantasía”, el Estado sedentario, entrópico, saldrá victorioso de la conspiración, mientras allende sus muros siguen los hombres nómadas, llenos de energía, que generarán nuevos insurrectos: no existe, ni jamás existirá, la última revolución.

Zamiátin hace una descripción detallada y no por ello menos amena de los altibajos en el estado del ánimo de su protagonista… En la novela, el proyecto Utópico se ha desarrollado, pero resulta ser terrible y cruel. El autor, describe una especie de inmensa cárcel, donde el ser humano es sustituido por un ente alienado. Algo que fácilmente se relaciona con los regímenes autoritarios. Más allá de las cualidades literarias, se puede ver como una especie de profecía de lo que serían los regímenes totalitarios y sus consecuencias. Zamiátin muestra una colectividad aislada entre los márgenes protectores del “Muro Verde”, que la salvan del caos exterior de la naturaleza, y la presenta organizada en un “Estado Único” cuya ley responde a principios matemáticos. El clima está manipulado dentro de la ciudad, la alimentación se obtiene del petróleo, los niños son propiedad del Estado, las personas (son números) que viven solitarias en cubículos transparentes y todos los ámbitos de la vida -hasta las relaciones sexuales- están minuciosamente pautados por la autoridad. Al estilo del Dios judaico, el Estado Único aplica la muerte a quienes reniegan de su perfección.

Respondiendo a la reseña que Orwell había escrito en 1946 sobre el libro para la revista Tribune, Gleb Struve, autor de 25 Years of Soviet Russian Literature (obra citada por Orwell), afirma que aunque la novela critica claramente el régimen soviético, puede que también haga referencia al fascismo de Mussolini.​ Sobre este tema, escribimos en este blog (lapesteloca) en 2019 estando en Mississauga, Ontario, Canada, hoy desde…

 Maracaibo, el viernes 5 de junio del año 2026.

miércoles, 8 de enero de 2025

Utópicas ficciones

 

Hace más de 1.800 años que el escritor sirio de tradición griega Luciano de Samósata produjo su “Historia Vera”, una historia escrita sobre el año 150 después de Cristo que narra las aventuras de un grupo de navegantes que tras sobrepasar las columnas de Heracles, el punto donde se acababa la Tierra según la cosmogonía helénica, fueron arrastrados por una tormenta hasta la Luna, y allí en el satélite conocerán a un grupo de selenitas envueltos en una guerra interplanetaria contra El Rey del Sol.

 

Tomas Moro y su “Utopía” (1516) (https://bit.ly/3RyDzja) que representa una muestra de viajes a países y mundos idílicos, dando entrada también a las primeras visiones de un posible futuro que habría de tener caracteres distópicos.


Ciudad del Sol (Civitas Solis) la obra utópica más importante del inicio de la Edad Moderna fue escrita en 1602 por el fraile dominico italiano Tomás Campanella durante su estancia en la cárcel de Nápoles. Aunque se inspira en La República de Platón, es una obra teocrática y comunista que no aplicaría el humanismo de Erasmo como referencia. El mismo Campanella cita, entre los modelos de su obra, la Utopía de Tomás Moro y la República de Platón; y es singular la coincidencia del carácter heroico entre los tres autores, pues Moro murió en el patíbulo por su fe y Platón fue vendido como esclavo. La Ciudad del Sol, parece haber sido influenciada  por el filósofo racionalista y naturalista Bernardino Telesio con quien Campanella se había educado.​


“La Nueva Atlántida” (1626) de Francis Bacon, se describe un mundo donde la ciencia de la época es el eje, pero no sería hasta el siglo XVII, con la llegada de la Ilustración y la revolución científica, cuando la razón como eje del pensamiento abriría nuevas puertas. En La Nueva Atlántida (The New Atlantis), se describe una tierra mítica, Bensalem, a la que viaja Bacon quien narra la descripción que hace uno de sus hombres sabios del método que utiliza en sus invenciones. Los mejores ciudadanos de Bensalem pertenecen a un centro de enseñanza denominado La Casa de Salomón, donde se llevan a cabo experimentos científicos según el método baconiano de inducción, para comprender y conquistar la naturaleza y poder así aplicar el conocimiento obtenido para la mejora de la sociedad. En Bensalem, el conocimiento es considerado como el más preciado de sus tesoros y el matrimonio y la familia son la base de la sociedad y los lazos familiares se celebran en fiestas subvencionadas por el estado. En su utopía, Francis Bacon apuesta por una reforma de la sociedad a través de la ciencia aplicada para lograr el control de la naturaleza. 

 

“Somnium” (1634) es una novela de el astrónomo Johannes Kepler quien fijó las bases de los movimientos de los planetas en torno al Sol, quien nos contaría el viaje a la Luna de un observador que la describe. Aunque sus visiones del satélite se hacían con vocación científica, su teletransportación a la Tierra se produce por la intervención de unos espíritus divinos. Todavía no se pensaba en un cohete u otro artilugio tecnológico como disparador de la trama, aunque voces tan autorizadas como Carl Sagan, quienes bajo su punto de vista situarían la obra de Kepler como el primer relato de ciencia-ficción de la historia.

 

En 1657 Cyrano de Bergerac (https://bit.ly/3zrZ0fK) en su relato “El Otro Mundo”, describe en primera persona el viaje de su personaje al Sol. En 1666 Margaret Cavendish, la duquesa de Newcastle, publicaba “El Mundo Ardiente”, una historia que nos llevaba a un mundo alternativo al que se accedía por el Polo Norte. La francesa Marie-Anne Robert contaba en “El nuevo Mentor” otro viaje por el Sistema Solar. Todas estas historias mantenían aún sin embargo una marcada fantasía y los relatos incluso de tono cómico, como serían los ideados por  Rudolf Erich Raspe, bibliotecario, científico y escritor alemán, creó un personaje literario entre extraordinario y antihéroe, cómico y bufón en algunas ocasiones que inspiraba pena ajena en otras: “El Barón de Munchausen” (1781), capaz de recorrer el mundo sobre una bala de cañón o volar también hasta la Luna.

Durante el siglo XVIII comienzan a verse los primeros relatos que intentaban imaginarse cómo sería el futuro. En 1771, Louis-Sébastien Mercier publica “2440”, una novela que viaja hasta ese año tan lejano mediante sueños, con una sociedad fascinada por la ciencia.  “Micromegas” (1752) de Voltaire, donde cuenta la historia de un ser llegado de otro plantea quien describe la sociedad en la Tierra, un argumento sorprendente para su siglo, que además contó en el relato la presencia de lunas en Marte antes de su descubrimiento.

 

Se ha dicho que el primer relato de ciencia ficción es el “Frankenstein”, (https://bit.ly/3TReYbt) de Mary Shelley (1818). En la década de los años 30 del XIX, Edgar Allan Poe escribió relatos como “La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal” o la “Revelación mesmérica”, que, sin duda, deben englobarse dentro de la ciencia ficción. También en el siglo XIX aparecerían Julio Verne y H. G. Wells, ambos considerados dos maestros del género, si bien el primero se centraba mayormente en el desarrollo de ingenios e inventos científicos y el segundo en la crítica social (https://bit.ly/3Wn5c2i) al imperialismo británico en “La guerra de los mundos”, o a la lucha de clases en “La máquina del tiempo”.


A la primera mitad del siglo XX podríamos denominarla. La Edad de Oro de la ciencia ficción, con la aparición de autores como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Aldous Huxley, George Orwell o Ray Bradbury. Aldous Huxley en “Un mundo feliz”, (1932), “Una odisea del espacio” (2001), de Arthur C. Clark se publicó en 1968 inspirado en un cuento titulado “El centinela” (1951) y en “Crónicas marcianas” (1950) de Ray Bradbury quien terminaría por crear estas (https://bit.ly/2NSNil5) y otros relatos precursores de la ciencia ficción.

 

Desde el 15 de diciembre del año 2019, hablamos más de literatura ficcional que de ciencia-ficción, o de aquello que Isaac Asimov, (https://bit.ly/3T34hRY) definiría como ciencia-ficción, es decir “la rama de la literatura que trata sobre la reacción de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología".

 

Durante los años 60 y 70 apareció lo que se conoce como La nueva ola (The new thing), que tiene su origen en la revista británica New worlds, caracterizada por una mayor experimentación narrativa, dando a conocer a autores como J. G. Ballard o Brian W. Aldiss. Ya en los 80 y los 90 aparecieron géneros como el cyberpunk y el postcyberpunk, donde hicieron su aparición, como no podía ser menos, la informática y los ordenadores y que dieron origen a toda una corriente estética donde las nuevas tecnologías convivían con los ambientes sórdidos de los bajos fondos urbanos.

 

En el cine, (https://bit.ly/3T3tziL) sin olvidar el aporte de Philip Dick (https://bit.ly/36BZpvh) y su influencia sobre muchos filmes fantásticos  como Gravity (2013),  Interstellar (2014) , La llegada (2017)y en series como Black Mirror (2011) o la críptica Aniquilación (2018), todo esto, recientemente, sin olvidar que años después de su estreno de Hijos de los Hombres (2006) y hacia adelante la saga inicida por Ridley Scott con Blade Runner( 1982) y Alien y luego filmes de Steven Spielgerg con “Minority Report”(2002) “Ready Player One” (2018) potenciarían el cine de ciencia ficción de la cual podremos conversar más adelante.

 

Maracaibo, sábado 8 de enero del año 2025

domingo, 15 de septiembre de 2024

Literatura distópica

 

Hay libros clásicos entre otras obras de la literatura, que parecen estar más cerca del ensayo que de la novela. Algunos presentan sociedades ficticias a las que los escritores trasladarían sus problemas diarios, o los discutían y hasta les daban respuesta, muchas veces en clave política: obras como La ciudad del sol (1602) de Tommaso Campanella, La nueva Atlántida (1627) de Francis Bacon, El otro mundo (1662) de Cyrano de Bergerac, Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift, La teoría de los cuatro movimientos (1808) de Charles Fourier, 3448 d.C. (1833) de Alexander Veltman, Viaje y aventuras de Lord William Carisdall en Icaria (1840) de Etienne Cabet, La raza futura (1871) de Edward Bulwer Lytton, Erewhon (1872) de Samuel Butler y Mirando atrás (1888) de Edward Bellamy. No obstante, esta fórmula literaria, en apariencia perfecta, cuando se resquebraja y deja de funcionar, la obra se convierte irremediablemente en literatura distópica.

 

Nosotros (1921) es un ejemplo de literatura distópica. Esta novela del ingeniero naval y escritor ruso Yevgueni Zamiatin (1884-1937) está ambientada en una sociedad futura donde la vigilancia y represión por parte del Estado sobre los ciudadanos de a pie es total. La novela Nosotros ( https://tinyurl.com/hy4ckuf4 ) surgió a partir de las vivencias del autor en la Rusia de la Revolución de 1917. El manuscrito salió clandestinamente de la URSS, y fue publicado en el Reino Unido en 1924, y es comentado aquí ya que es una de las primeras obras del subgénero de las distopías que, además, inspiró, a George Orwell, quien había leído a Zamiatin en su traducción francesa, Nous autres respondiendo a la reseña que Orwell había escrito en 1946 sobre su famosa obra para la revista Tribune, 


El 28 de junio del año pasado (2023), en este blog conversábamos sobre libros distópicos y mencionaba algunos de ellos. Soy leyenda (I Am Legend) una novela de terror, suspenso y de ciencia ficción escrita por Richard Matheson (1926-2013) y publicada en 1954, donde hay un único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros y su vida se ha reducido a asesinar a estos seres sanguinarios durante el día, y a soportar su asedio cada noche. Mencionamos igualmente a otra novela rusa: Metro 2033 (en ruso: Метро 2033) escrita por Dmitri Glujovski y publicada en 2005 en Rusia y relata como en el Metro de Moscú los supervivientes se ocultan después de una guerra nuclear que ha devastado el mundo. Se han refugiado bajo tierra, en la red del metro donde cada una de las estaciones, se han convertido en pequeñas ciudades Estado… La novela ha tenido dos secuelas, Metro 2034 y Metro 2035.

 

Cántico por Leibowitz de Walter M. Miller Jr. (1923-1996) traducida por Irene Peypoch, es un título agotado desde hace tiempo, pero un clásico de la ciencia ficción, premio Hugo en 1961 a la mejor novela. Walter M.Miller ha escrito más de cuarenta relatos y novelas breves de buena calidad que empezó a publicar en revistas. Cántico por Leibowitz donde narra lo ocurrido seiscientos años después del holocausto nuclear, cuando la Orden Albertiana de Leibowitz que atesora los vestigios de la antigua civilización para reconstruir el mundo tal como fue… La continuación de la presente novela, con San Leibowitz y la mujer caballo salvaje, fue terminada por Terry Bisson. Walter M. Miller, Jr., estudió ingeniería en las universidades de Tennessee y Texas. Su conversión al catolicismo marcó gran parte del contenido ideológico de su obra. Aunque muchos lo consideran autor de un solo libro , el famosísimo, Cántico por Leibowitz (1959).

 

El día de los trífidos es una novela post-apocalíptica, escrita por el británico John Wyndham (1903-1969) y publicada en 1951 donde después de la catástrofe grupos minúsculos de supervivientes y otros humanos, pretenden instalar una organización feudal autoritaria mientras otros se lanzan a la construcción de una nueva sociedad fundada en la racionalidad y la necesidad de preservar la especie. El día de los trífidos es igualmente la historia de la lucha contra unas peligrosas plantas carnívoras andantes por parte de una humanidad cegada por unas extrañas luces en el cielo y donde El kraken acecha, la invasión extraterrestre proviene del fondo del mar.

 

“The Children of Men”  novela distópica escrita por P. D. James (1920-2014) una escritora británica de novelas policiacas, fue publicada en 1992. La novela está ambientada en 2021 en Inglaterra, 25 años después de los seres humanos se volvieran completamente infértiles. James narra la historia de un pequeño grupo de resistentes que no comparten la desilusión de la población general. La narración alterna entre tercera y primera persona, esta última a través de un diario escrito por el protagonista, Theo Faron. En 2006 fue muy elogiada la adaptación cinematográfica de título homónimo: Children of Men, con dos nominaciones a los premios Óscar, a cargo del realizador mexicano Alfonso Cuarón.

 

“El último hombre”. Los autores de este libro, son Mary Shelley y Mary Wollstonecraft Shelley, y el traductor de su idioma original es Antonio Aura Boronat, con ilustraciones de María Carmen López Pérez, en una publicación que tiene cuatrocientas páginas. Este libro que resulta ser una novela apocalíptica de ciencia ficción fue escrito por Mary Shelley (1797-1851) autora de “Frankenstein el moderno Prometeo”, y fue publicada en 1826. Nnarra la historia del mundo arrasado por una plaga a finales de este siglo XXI. En este blog lapesteloca (https://tinyurl.com/pwxhd4x5) lo examinamos en 2018.

 

Sin querer hablar nuevamente sobre las clásicas novelas apocalípticas donde no puede faltar “1984” la novela que muchos clasifican como premonitoria, escrita por George Orwell (1903-1950), en Londres, en 1984 donde “el Gran Hermano” controla hasta el último detalle de la vida privada de los ciudadanos y W. Smith trabajando en el Ministerio de la Verdad nos va reescribiendo y retocando la historia. Debemos recordar que muchos clasifican a “1984”  como novela premonitoria, y sin hablar nuevamente de “Fahrenheit 451” la clásica novela de Ray Bradbury (1920-2012) podríamos nombrar aquí a “El mundo que Jones creó” donde encontramos esta obra clásica del genio de la ciencia ficción el ya antes mencionado (https://tinyurl.com/2bfrescx) Philip K. Dick, donde existe un don y una maldición que comenzaron incluso meses antes de que naciera Jones, una fuerza poderosa en un circo postapocalíptico, con un asesino radioactivamente inestable que el gobierno ha enviado a matarlo…

 

Así hemos mencionado algunas novelas distópicas clásicas para acercarnos a novelas distópicas más recientes: Guerra Mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi, la novela de horror apocalíptico, escrita por Max Brooks el año 2006. La novela fue escrita como un conjunto de entrevistas individuales que son narradas por un agente de la Comisión de Posguerra de las Naciones Unidas con posterioridad a un devastador conflicto global contra la plaga zombi. Apocalipsis Z. El principio del fin. Es otra novela de un joven escritor español Manel Loureiro (1975) quien publicó esta su primera novela en 1907 y que relata sobre la vida en algún lugar del Cáucaso donde fuerzas rebeldes asaltan instalaciones militares y accidentalmente liberan una enfermedad que se propaga sin freno por todo el planeta y los infectados a las pocas horas vuelven a la vida, con una agresividad desconocida y sin límites donde el protagonista, un joven abogado tratara de sobrevivir…

 

 “Trilogía Fuego -Ciudades de humo” Es un libro reciente de la Editorial Planeta 2022- Es una novela de Joana Marcús Sastre (2000) una joven española  quien se inició como escritora en la plataforma digital de lectura y escritura Wattpad a los trece años y en dos ocasiones fue designada como ganadora de los Premios Wattys por sus novelas Irresistible propuesta en 2016 y Ciudades de humo en 2019.​ En 2022, fue la autora más vendida solo detrás de los libros de Harry Potter. ​En Ciudades de humo un androide toma conciencia de su identidad y comienza la lucha por su libertad. Alice quien nunca ha salido al mundo, solo habla cuando le preguntan, jamás ha levantado la voz y jamás se ha preguntado qué pasaría si todo cambiara. En un mundo donde la libertad está controlada, ¿hasta dónde serías capaz de llegar para recuperarla? ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para sobrevivir?

 

Con estas preguntas de la joven escritora y una actualización sobre la literatura distópica finalizamos hoy, en…

 

Maracaibo, el domingo 15 de septiembre del año 2024

 

martes, 13 de febrero de 2024

Charles Laughton


Charles Laughton (1899–1962) fue un actor y director de cine y teatro británico nacionalizado estadounidense en 1950 conocido por su intensa implicación en su trabajo como actor, que él consideraba un arte creativo a la altura de las creaciones musicales, pictóricas o literarias.

Charles Laughton, hijo de padres hosteleros se sintió atraído por el mundo del espectáculo desde temprana edad. Su madre de familia irlandesa católica envió a sus hijos a estudiar en escuela privada de los jesuitas hasta 1915, cuando sus padres lo enviaron a aprender el negocio hotelero en Londres, y trabajando en el hotel Claridges conocería los espectáculos teatrales de la capital, pero en 1917, fue llamado a filas ty uvo que luchar en la Primea Guerra en el frente occidental, donde sufrió los efectos del gas mostaza, y una una lesión en la tráquea que le dejó una voz nasal.

De vuelta a la vida civil, en 1925 llegó a un acuerdo con sus padres y hermanos y se inscribió en la Royal Academy of Dramatic Art (RADA), en Londres, donde tuvo profesores como Claude Rains, Alice Gachet y Theodore Komisarjevsky quien lo dirigirá en varias representaciones teatrales. Laughton temía no tener posibilidades como actor; pero su talento y la pasión por el trabajo le llevó en 1926 a ganar la Bancroft Medal como mejor estudiante.

Seguidamente comenzó su carrera profesional bajo la guía de Komisarjevski, e hizo su debut en el Barnes Theatre de las afueras de Londres, con en el papel de Osip en la obra El inspector, de Nikolái Gógol. También trabajó en obras de Antón Chejov con las que Komisarjevsky popularizó a este autor en Inglaterra. Con papeles de importancia creciente, el joven Laughton adquirió confianza y su versatilidad le hacía interpretar con virtuosismo, a personajes extremos. Su primer papel como protagonista es en Mr. Prohack, de Arnold Bennett, donde conoce a la actriz coprotagonista Elsa Lanchester, que se convertiría en su esposa en 1929.

Comenzó a trabajar en cortometrajes experimentales con guion de H. G. Wells dirigidos por Ivor Montagu: Bluebottles, The Tonic y Daydreams. También trabajó en filmes como Wolves o Down River. Hizo el papel de mister Pickwick de la obra de Charles Dickens e interpretó a un astrónomo en Beauty; representó a Harry Heegan, un futbolista mutilado en la Gran Guerra, en la obra de Sean O'Casey, The Silver Tassie, Interpretó a un asesino contable de banco de Payment Deferred, obra donde su esposa Elsa Lanchester interpretó el papel de su hija, y el empresario Gilbert Miller lo convocó para repetir su rol en Broadway.

Laughton firmó un contrato con la Paramount e interpretó a un capitán de submarino enloquecido por los celos Entre la espada y la pared. Hizo para la Universal, The Old Dark House, e interpretó a un afeminado Nerón en The Sign of the Cross (El signo de la cruz -1932) filme de Cecil B. DeMille. Laughton regresó a Londres pensando volver a hacer teatro, pero el joven cineasta húngaro, Alexander Korda, lo convenció para hacer la película, La vida privada de Enrique VIII (The Private Life of Henry VIII-1933), la primera película que marcó el comienzo de la colaboración entre el actor y el productor.

Mientras La vida privada de Enrique VIII se exhibía con gran éxito en todo el mundo, Laughton volvió momentáneamente a Hollywood para interpretar a amo de una plantación de caucho en Malasia en White Woman, La temporada del Old Vic fue una experiencia que mejoró su voz y su rendimiento como actor. Volvió a Estados Unidos para trabajar de nuevo con Irving Thalberg en The Barretts of Wimpole Street, interpretando al severo y machista padre de la poetisa Elizabeth Barrett Browning. De nuevo interpretó al capitán Bligh en Rebelión a bordo (Mutiny On the Bounty), según la novela de Nordhoff y Hall sobre el histórico motín del Bounty.

De regreso a Inglaterra, Korda le propuso una serie de películas pero no se acabaron de materializar. Trabajó con la Comédie Française en París en El médico a palos, de Molière. Después de descartar una adaptación del Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand, Korda se decidió finalmente por una biografía del pintor Rembrandt (1936), de quien Laughton, gran amante de la pintura, hizo un retrato sutil y sensible. Su mujer Elsa Lanchester interpretó a Hendrickje Stoffels, la amante del pintor. En este mismo año, el matrimonio volvió al teatro en una producción navideña de Peter Pan, con Lanchester en el papel de Peter y Laughton como el capitán Hook.

El siguiente proyecto de Korda fue una adaptación de la novela de Robert Graves Yo, Claudio. El rodaje se canceló cuando la coprotagonista Merle Oberon sufrió un accidente de tráfico. Mayflower Pictures con la intención de hacer películas en Inglaterra, y la compañía produce Vessel of Wrath a partir de una historia de Somerset Maugham, donde Laughton interpreta a un vago autoexiliado en los trópicos redimido por una reprimida misionera (Elsa Lanchester). Posteriormente interpreta la adaptación de la novela de Daphne Du Maurier Jamaica Inn. Esta última película descubrió a una muy jovencita Maureen O'Hara.

La guerra estalla durante el rodaje de Esmeralda la zíngara donde participa la actriz-promesa descubierta por él, Maureen O'Hara en el papel de Esmeralda, y definitivamente acaba con los planes de Laughton de continuar produciendo películas. En The Suspect, un thriller de Robert Siodmack ambientado en el Londres victoriano, Laughton hace el papel de un resignado marido que se convierte en criminal de una manera inesperada. En Captain Kidd / El capitán Kidd (1945), dirigida por Rowland V. Lee, retrata sin piedad al famoso pirata como un diabólico asesino y arribista social.

En The Canterville Ghost interpreta al fantasma creado por Oscar Wilde. Aparte del cine, Laughton se dedica a leer en voz alta clásicos de la literatura tanto para los amigos como para soldados convalecientes en los hospitales. También trabaja en muchos programas dramáticos de radio. Durante la guerra, conoce al dramaturgo Bertolt Brecht (exiliado de la Alemania nazi) y ambos consideran la posibilidad de trabajar juntos. en una adaptación al inglés de Vida de Galileo que se estrenará en 1947 en Los Ángeles, y más tarde en Nueva York, con Laughton en el papel principal. La paranoia anticomunista posterior a la Segunda Guerra Mundial provoca que Brecht vuelva a Alemania.

Después de Galileo, a Laughton sólo le ofrecen pequeños papeles en películas de serie A destacan interpretaciones como la de un dictatorial editor de prensa sin escrúpulos en The Big Clock, un chantajista torpe en The Bribe o un estricto y concupiscente juez en El proceso Paradine y como un sádico SS en la mala adaptación de la obra de Erich Maria Remarque Arch of Triumph. Tras esta experiencia, Charles Laughton decide ponerse, a sus 55 años, detrás de la cámara. Él y Paul Gregory escogen la novela de Davis Grubb, The Night of The Hunter / La noche del cazador (1955). Laughton trabajó febrilmente en los preliminares con el novelista, Terry Sanders (director de la segunda unidad) y el diseñador de escenarios Hillyard Brown, potenciando, como hará después en el rodaje, una atmósfera participativa, creativa y democrática entre actores y técnicos.

En el equipo de actores estaban Robert Mitchum y Shelley Winters. La película posee un lenguaje propio de gran lirismo y bebe tanto de las fuentes de Griffith como de las del expresionismo alemán. La misteriosa poesía del filme, hoy en día considerado un clásico, no fue comprendida por la crítica y fracasó en taquilla. Laughton no vlvió a dirigir ninguna película más; y el fracaso de La noche del cazador supuso el fin del tándem Laughton-Gregory y será objeto de un artículo adicional en este Blog lapeseloca.

Desde sus memorias, Lanchester dio la idea de que el rodaje de La noche del cazador fue problemático y que Laughton odiaba dirigir a los niños que salían en la película (hasta el punto de que, según ella, los niños fueron dirigidos por Robert Mitchum). Laughton fue un padre frustrado; según explica la misma Lanchester, al descubrir ella su doble vida y se negó a tener hijos con él. Muchos amigos de Laughton, entre ellos Maureen O'Hara y el fotógrafo Stanley Cortez, testimoniaron su deseo de llegar a ser padre. Desde La noche del cazador hasta su muerte, Laughton sólo hizo cuatro películas.

En Miami, Florida, el martes 13 de febrero del año 2024

viernes, 4 de noviembre de 2022

Ficciones


Como este es un artículo que en parte ya fue publicado en el blog el domingo 15 de diciembre del año 2019, hablaremos ahora, más de literatura ficcional que de ciencia-ficción, o de aquello que Isaac Asimov, (https://bit.ly/3T34hRY) definiría como ciencia-ficción, es decir “la rama de la literatura que trata sobre la reacción de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología".

Hace más de 1.800 años que el escritor sirio de tradición griega Luciano de Samósata produjo su “Historia Vera”, una historia escrita sobre el año 150 después de Cristo que narra las aventuras de un grupo de navegantes que tras sobrepasar las columnas de Heracles, el punto donde se acababa la Tierra según la cosmogonía helénica, fueron arrastrados por una tormenta hasta la Luna, y allí en el satélite conocerán a un grupo de selenitas envueltos en una guerra interplanetaria contra El Rey del Sol, El argumento de “Historia Vera” partía más de una vocación por criticar los relatos irreales de las historias Homéricas que por una vocación de explorar la exploración espacial, lo que no quita que parezca un relato sacado de una novela pulp. Cuentos como los de Las Mil y una noches o el relato japonés de El cortador de Bambú también han sido vistos con conexiones con viajes al espacio cercano.

Después de ellos, hace falta viajar hasta el siglo XVI para encontrarse con Tomas Moro y su “Utopía” (1516) (https://bit.ly/3RyDzja) que representa una muestra de viajes a países y mundos idílicos, dando entrada también a las primeras visiones de un posible futuro que habría de tener caracteres distópicos. Tambien como citamos recientemente, en “La Nueva Atlántida” (1626) de Francis Bacon, se describe un mundo donde la ciencia de la época es el eje, pero no sería hasta el siglo XVII, con la llegada de la Ilustración y la revolución científica, cuando la razón como eje del pensamiento abriría nuevas puertas.

Aparecerá entonces “Somnium” (1634) una novela de Johannes Kepler el astrónomo que fijó las bases de los movimientos de los planetas en torno al Sol, quien contaría el viaje a la Luna de un observador que la describe. Aunque sus visiones del satélite se hacían con vocación científica, su teletransportación a la Tierra se produce por la intervención de unos espíritus divinos. Todavía no se pensaba en un cohete u otro artilugio tecnológico como disparador de la trama, aunque voces tan autorizadas como Carl Sagan, quienes bajo su punto de vista situarían la obra de Kepler como el primer relato de ciencia-ficción de la historia.

En 1657 Cyrano de Bergerac (https://bit.ly/3zrZ0fK) describe en primera persona el viaje de su personaje al Sol en el relato “El Otro Mundo”, y en 1666 Margaret Cavendish, la duquesa de Newcastle, publicaba “El Mundo Ardiente”, una historia que nos llevaba a un mundo alternativo al que se accedía por el Polo Norte. El peso de las mujeres en esta ciencia-ficción antigua no se detiene en la aristócrata inglesa, y hallándonos ya en plena Ilustración, la francesa Marie-Anne Robert contaba en “El nuevo Mentor” otro viaje por el Sistema Solar. Todas estas historias mantenían aún sin embargo una marcada fantasía y los relatos incluso de tono cómico, como serían los de “El Barón de Munchausen” (1781), capaz de recorrer el mundo sobre una bala de cañón o volar también hasta la Luna, episodios llevados al cine por Terry Gilliam (https://bit.ly/2sUjZ87) en 1988.

Durante el siglo XVIII comienzan a verse los primeros relatos que intentaban imaginarse cómo sería el futuro. En 1771, Louis-Sébastien Mercier publica “2440”, una novela que viaja hasta ese año tan lejano mediante sueños, con una sociedad fascinada por la ciencia. El utopismo iniciado por Moro, seguía impregnado la pasión de los nuevos avances que ocupaban por primera vez un lugar en la mente de los aristócratas, y algunos pensadores de primer nivel de aquella época, recurrieron a la ciencia-ficción actual para describir sus sociedades y lo veremos en el “Micromegas” (1752) de Voltaire, donde cuenta la historia de un ser llegado de otro plantea quien describe la sociedad en la Tierra, un argumento sorprendente para su siglo, que además contó en el relato la presencia de lunas en Marte antes de su descubrimiento.

Se ha dicho generalmente que el primer relato de ciencia ficción es el “Frankenstein”, (https://bit.ly/3TReYbt) de Mary Shelley (1818). En la década de los años 30 del XIX, Edgar Allan Poe escribió relatos como “La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal” o “Revelación mesmérica”, que, sin duda, deben englobarse dentro de la ciencia ficción. También en el siglo XIX aparecerían Julio Verne y H. G. Wells, ambos considerados dos maestros del género, si bien el primero se centraba mayormente en el desarrollo de ingenios e inventos científicos y el segundo en la crítica social (https://bit.ly/3Wn5c2i) al imperialismo británico en “La guerra de los mundos”, o a la lucha de clases en “La máquina del tiempo”.

Pero seguramente fue la primera mitad del siglo XX la que podríamos denominar Edad de Oro de la ciencia ficción, con la aparición de autores como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Aldous Huxley, George Orwell o Ray Bradbury. Aldous Huxley en “Un mundo feliz”, (1932), “Una odisea del espacio” (2001), de Arthur C. Clark se publicó en 1968 inspirado en un cuento titulado “El centinela” (1951) y en “Crónicas marcianas” (1950) de Ray Bradbury quien terminaría por crear estas (https://bit.ly/2NSNil5) y otros relatos precursores de la ciencia ficción.


Posteriormente, durante los años 60 y 70 apareció lo que se conoce como La nueva ola (The new thing), que tiene su origen en la revista británica New worlds, caracterizada por una mayor experimentación narrativa, dando a conocer a autores como J. G. Ballard o Brian W. Aldiss. Ya en los 80 y los 90 aparecieron géneros como el cyberpunk y el postcyberpunk, donde hicieron su aparición, como no podía ser menos, la informática y los ordenadores y que dieron origen a toda una corriente estética donde las nuevas tecnologías convivían con los ambientes sórdidos de los bajos fondos urbanos. En el cine, (https://bit.ly/3T3tziL) sin olvidar el aporte de Philip Dick (https://bit.ly/36BZpvh) y su influencia sobre filmes como Gravity (2013), Interstellar (2014) ver foto, La llegada (2017)y en series como Black Mirror (2011) o la críptica Aniquilación (2018), todo esto, recientemente, sin olvidar que años después de su estreno de Hijos de los Hombres (2006) ver foto y hacia adelante la saga inicida por Ridley Scott con Blade Runner( 1982) y Alien y luego filmes de Steven Spielgerg con “Minority Report”(2002) “Ready Player One” (2018) potenciarían el cine de ciencia ficción de la cual podremos conversar más adelante.

Maracaibo, viernes 4 de noviembre del año 2022


miércoles, 21 de abril de 2021

Stanley Kramer



Stanley Kramer

 

Estaba en Maracaibo, el 13 de noviembre de 2016, cuando relataría en este mi blog (lapesteloca)…“Tenía yo el año 1955, 15 años, aún estaba sin decidirme por la Medicina como carrera a estudiar, y recuerdo una película que siempre he creído que influiría en mi decisión. No serás un extraño un film de Stanley Kramer, con Robert Mitchum y Frank Sinatra que mostraba un ambiente médico y en particular el quirúrgico; recuerdo la escena de una operación de corazón abierto, en blanco y negro, es posible que esté en lo cierto… Curiosamente los trabajos de Stanley Kramer como producto de una cierta militancia intelectual cosecharon la fama de ser "cine de mensaje", y él declararía en 1985: "intenté poner esas ideas en mis películas"…

 

Stanley Kramer (1913-2001) Hijo de emigrantes alemanes, se inició en el cine durante la Gran Depresión y su ideario recibió la influencia demócrata del New Deal. Como director de cine y productor estadounidense, solo fue reconocido en 1961 y aunque sus numerosas películas recibieron ochenta (80) nominaciones para el Oscar, con 18 estatuillas, ninguna de estas le fue otorgada a Kramer como mejor director. Licenciado en Ciencias de la Universidad de Nueva York en 1933, Kramer inició su aprendizaje cinematográfico en labores de guionista y montador en la Metro Goldwyn Mayer, en Columbia y en la productora Republic. Sirvió en la armada durante la Segunda Guerra Mundial. En 1948 Kramer creó una productora independiente, Screen Plays Inc. Sus socios en la compañía fueron el guionista Herbie Baker, el publicista George Glass y el productor Carl Foreman, al que conoció durante la guerra.

 

El ídolo de barro protagonizada por Kirk Douglas (1949) de Mark Robson; la película recibió seis nominaciones a los Oscar: Mejor Actor, mejor actor secundario, mejor fotografía en blanco y negro, mejor banda sonora y mejor guion original y ganó el Oscar en la categoría de mejor montaje. De Fred Zinnemann Hombres (1950) que supondría el debut de Marlon Brando. Cyrano de Bergerac (1950), de Michael Gordon que supuso otro éxito como productor. En 1951, Kramer acabó su relación con Carl Foreman, que tuvo que testificar por su pasado comunista ante la Comisión de actividades antiamericanas. De nada le sirvió a Foreman el paraguas protector de Kramer, sencillamente porque ese paraguas no se abrió en su defensa.

 

A la hora señalada (1952), también de Zinnemann, producida por Kramer y Foreman y escrita por Carl Foreman su guionista preferido, recibió cuatro Óscars:  de mejor actor principal (Gary Cooper), mejor montaje, mejor canción y mejor guion original, aparte de cuatro nominaciones, entre las que estaban al mejor director, a la mejor película y al mejor argumento. Carl Foreman fue el guionista de "A la hora Señalada". El filme sería una alegoría del Macarthismo, y Foreman ya no estuvo en los créditos por su trabajo como ayudante de dirección cuando la película fue presentada en 1952. Carl Foreman recibió una nominación a los Óscar por su guion, pero esta sería la última película en la que se le permitiría trabajar en EUA durante los siguientes seis años.

 

Kramer empezó a producir películas para Columbia. Muerte de un viajante (1951), The Sniper (1952), The Member of the Wedding (1952), Hombres olvidados (1953).  ¡Salvaje! (1953). En 1953 quiso despedirse de Columbia Pictures con el film, El motín del Caine, una adaptación de la novela de Herman Wouk y Kramer tuvo que resistir las críticas de la marina norteamericana ya que el papel que encarnaba Humphrey Bogart, supuestamente atentaba contra la moral de la marina. De Aquí a la Eternidad (1953) combinaba melodrama, guerra y épica en una de las producciones más recordadas de la década del ’50.

 

 

En 1955 dirigió su primer largometraje, No serás un extraño, al cual ya me referí antes. Kramer se ocuparía desde entonces de dirigir y producir sus propias películas. El filme contaba con Olivia de Havilland, Robert Mitchum, Gloria Grahame y Frank Sinatra como protagonistas. El argumento mostraba a Lucas Marsh (Robert Mitchum), un estudiante de medicina ambicioso, sin recursos, que se casa con Kristina Hedvigson (Olivia de Havilland) para costearse los estudios. Ella lo ama, pero él sólo ama su trabajo, es una persona cerrada, incapaz de abrirse a los demás, ni siquiera a su mejor amigo Alfred Boone (Frank Sinatra) o a su padre alcohólico (Lon Chaney Jr). Terminada la carrera empieza a trabajar para el doctor Runkleman (Charles Bickford), médico rudo pero muy humano y se entregará totalmente a su profesión, lo cual terminará por alejarle de sus seres más queridos. Sus devaneos amorosos con una mujer de clase social alta Harriet Lang (Gloria Grahame), lo llevarán a una equivocación de fatales consecuencias y le harán replantearse su vida y a cambiar su actitud.

 

Siguieron sus filmes: Orgullo y pasión (1957). Kramer conocido en todo Hollywood por sus ideas liberales, nunca fue incluido en la lista negra de Hollywood. Furtivos (1958), La hora final (1959), El juicio de Nuremberg (1961), En 1961 dirige ¿Vencedores o vencidos? lo que le vale su primera nominación para los Oscar como director. En 1963 Kramer produce y dirige la comedia El mundo está loco, loco, loco, título de la más celebrada de sus comedias. La nave de los locos (1965), y en 1967, Kramer filma Adivina quién viene esta noche, el matrimonio entre un hombre negro y una mujer blanca, film polémico del que el director se sintió profundamente orgulloso y recibió ocho nominaciones a los Oscar: mejor actor, mejor actor secundario, mejor actriz secundaria, mejor dirección artística, mejor director, mejor montaje, mejor banda sonora original y mejor película. Más allá del amor (1979).

 

El trabajo de Stanley Kramer como director de cine y productor estadounidense, fue reconocido en 1961 con el premio Irving G. Thalberg, y Kramer escribiría su propia autobiografía bajo el título A Mad Mad Mad Mad World: A Life in Hollywood. Stanley Kramer moriría el 19 de febrero de 2001 en Los Ángeles.

Maracaibo, miércoles 21 de abril del año 2021