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miércoles, 13 de mayo de 2020

Cyrano de Bergerac


Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac, era como denominaban a un poeta y dramaturgo francés, intelectual libertino e irrespetuoso: Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac (1619-1655). Algunos lo consideran cómo un precursor de la ciencia ficción, y quien es mejor conocido por la divulgada obra de teatro del dramaturgo neorromántico francés Edmond Rostand (1868-1918). La obra de Rostand Cyrano de Bergerac, fue estrenada en París el año 1897. 

Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac era el cuarto hijo de Abel de Cyrano, abogado del Parlamento, y de Espérance Bellange. Cyrano, nació en París en marzo de 1619; estudió en el colegio de Beauvais, y en 1638, adoptó el nombre de Bergerac, por unas tierras que le compró su abuelo (Savinien I de Cyrano) al enriquecerse con un negocio de pescadería, con lo que la familia de Hercule-Savinien entraría en el círculo de la pequeña nobleza. 

Cyrano escogió la carrera militar y en la Compañía de la Guardia, se hizo célebre por sus numerosos duelos. En 1641 se retiró de la milicia tras participar en los sitios de Mouzon y Arras y recibir una herida en la garganta. Comenzaría a frecuentar círculos libertinos y a estudiar filosofía con Pierre Gassendi. Iría dilapidando sus escasos recursos viviendo con el poeta y músico Charles Coypeau de Assoucy. En 1647 compuso Cartas satíricas. Cyrano, quien conocía las obras de Tomás Moro y Tommaso Campanella, imaginó una vasta obra, L'autre monde, una especie de nueva utopía de la que conversaremos más adelante. Puso su pluma al servicio del cardenal Mazarino y publicaría Les Mazarinades (1649). Las siete "Mazarinadas" era un panfleto satírico para oponerse a la política financiera del cardenal Mazarino de ideas igualitarias y modernas. Luego, protegido por el Duque de Arpajon, compuso La muerte de Agripina, una tragedia que escandalizó por su descaro y representada en 1653 fue un fracaso. 

A pesar de su tan accidentada, muy discutida y controvertida historia, Cyrano fue uno de los más importantes escritores del seiscientos francés. Con una personalidad ecléctica, fue  novelista, dramaturgo, autor satírico y epistológrafo. También escribiría el primer capítulo de un Trattato di fisica. Fue un libertino, quien hasta poco antes de morir quería liderar una vanguardia cultural, con una nueva filosofía de la vida, sería considerado, sucesivamente “mártir libre-pensador”, “científico incomprendido”, “libertino sin arte ni parte”, un “racionalista militante” y “un pretendido alquimista”. Como se comprenderá, era diferente. 

El auténtico Cyrano, pertenecía al círculo de amistades de Molière y bajo la influencia de Descartes, radical y algo exhibicionista, tenía un enfoque más ateísta.  Cyrano sintonizó con el carácter de los trabajos de satíricos como Voltaire o Swift. Así, los dos primeros volúmenes de su trilogía hubieron de retocarse para rebajar el tono herético de su contenido. La física de Descartes le sugería una visión no cristiana de la vida alienígena -el propio sabio se mostraba reacio a discutir en público-, pero en cambio, Cyrano enfrentaba la cuestión sin rodeos. 

Las dos primeras partes de "El otro mundo” nos hablan de encuentros imaginarios entre hombres y alienígenas. En "Los Estados e Imperios de la Luna", el narrador es un hombre, Dircona, -anagrama de (D´)Cirano-, quien como medio de propulsión utiliza el rocío embotellado: atando unos recipientes alrededor de su cintura, el vaho, al evaporarse, lo  impulsa hacia la Luna. De acuerdo con Arthur C.Clarke, de Bergerac es el primero en inventar el jet: "… para llenar el vacío, se atraería una gran cantidad de aire, lo cual impulsó mi caja; y que la corriente, forzada a pasar por un agujero y penetraría furiosamente en la máquina generando fuerza hacia arriba". La Luna que se encuentra Dircona está poblada por una raza de gigantes que caminan a cuatro patas. Cumplido el trámite conciliador con la Iglesia, Dircona reinterpreta cómicamente diversos episodios bíblicos que le valen la expulsión del Paraíso por un disgustado Elías.  

“Cyrano de Bergerac”, la obra teatral de Edmond Rostand, narra una época de su vida, más que hablar de las propias obras del personaje. Fue llevada a escena muchas veces, y ha sido el tema de varias películas. En el cine: existe 1-una versión de 1950 con José Ferrer, película  producida por Stanley Kramer y dirigida por Michael Gordon. José Ferrer ganó el Oscar al mejor actor, y Mala Powers fue propuesta como candidata al Globo de Oro.  2-una versión francesa de 1990 protagonizada por Gérard Depardieu dirigida por Jean-Paul Rappeneau, es una de las dos únicas películas que ha recibido el premio César de Césars; y 3-una comedia hecha en Hollywood, en 1987 llamada Roxanne con Steve Martin. 4- En 1961 el cineasta británico Terence Young dirigió el filme francés “1-2-3-4ou Les collants noirs”, en cuatro coreografías de Roland Petit concebidas originalmente para su compañía, Les Ballets des Champs-Élysées, una de las cuales fue su versión de Cyrano. Además de contar con el mismo Petit en el papel de Cyrano, la primera bailarina Zizi Jeanmaire interpretó a Roxanne. 

En la ópera: Victor Herbert (1859-1924) libreto escrito por H.B. Smith & S. Reed en 1899 en la ciudad de Nueva York; Walter Damrosch (1862-1950) libreto hecho por W.J. Henderson estrenada en la Ópera del Metropolitan de Nueva York en 1913; Franco Alfano libreto de Henri Cain, estrenada en 1936 y puesta nuevamente en escena en la Ópera del Metropolitan de Nueva York en 2005-06 con Plácido Domingo como Cyrano. Eino Tamberg (n. Estonia, 27 de mayo de 1930) libreto de J. Kross, interpretada en Teatro de Estonia, Tallin, 1976. 

Cyrano murió accidentalmente el 28 de julio de 1655, a los 36 años, al caerle una viga encima. Su amigo Le Bret publicó, en 1657, y extraído del manuscrito de L'autre monde, la Historia cómica de los estados e imperios de la Luna; y más tarde, en 1662, apareció su Historia cómica de los estados e imperios del Sol. El cráter lunar Cyrano lleva este nombre como un homenaje por parte de la Unión Astronómica Internacional a las andanzas literarias por el satélite del personaje.
Maracaibo, miércoles 13 de mayo, 2020

domingo, 15 de diciembre de 2019

Relatos de ciencia-ficción


Relatos de ciencia-ficción

Los orígenes de la ciencia-ficción se suelen fijar en el siglo XIX con Frankenstein y las novelas de Julio Verne. Sin embargo, existen relatos que pueden examinarse bajo esa definición y que datan de hace casi 18 siglos…  
Isaac Asimov, definió a la ciencia-ficción como “la rama de la literatura que trata sobre la reacción de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología". El escritor Hugo Gernsback, fue realmente quien acuñó el término de science-fiction en 1926 en su revista Amazing Stories. Por "Scientifiction" se refería al tipo de historia de que iniciaron Julio Verne, HG Wells y Edgar Allan Poe, como un encantador relato romántico entremezclado con un hecho científico y una visión profética. Gernsback, después cambiaría el término 'scientifiction' por 'science-fiction' tras vender una revista que llevaba este nombre y sus derechos, como Asimov, parten del concepto de  que este género debe tener un disparador tecnológico o científico plausible. En pocas palabras, la línea entre fantasía y ciencia ficción siempre ha sido delgada.  John Clute, creador de la Enciclopedia de la Ciencia-Ficción, apunta el término proto-ciencia-ficción para aquellos relatos antiguos que sentaron las bases. 
 
Hace más de 1.800 años que “Historia Vera”, del escritor sirio de tradición griega Luciano de Samósata, es una historia escrita sobre el año 150 después de Cristo que narra las aventuras de un grupo de navegantes que tras sobrepasar las columnas de Heracles, el punto donde se acababa la Tierra según la cosmogonía helénica, son arrastrados por una tormenta hasta la Luna. En el satélite conocerán a un grupo de selenitas envueltos en una guerra interplanetaria contra El Rey del Sol, El argumento de “Historia Vera” partía más de una vocación por criticar los relatos irreales de las historias Homéricas que por una vocación de explorar la exploración espacial, lo que no no quita que parezca un relato sacado de una novela pulp. Cuentos como los de Las Mil y una noches o el relato japonés de El cortador de Bambú también han sido vistos con conexiones con viajes al espacio cercano. 

Después de ellos, hace falta viajar hasta el siglo XVI para encontrar a Tomas Moro y su “Utopía” (1516) como muestra de viajes a países y mundos idílicos, dando entrada también a las primeras visiones de un posible futuro que habría de tener caracteres distópicos. “La Nueva Atlántida” (1626) de Francis Bacon, describe un mundo donde la ciencia de la época es el eje, pero no sería hasta el siglo XVII, con la llegada de la Ilustración y la revolución científica, cuando la razón como eje del pensamiento abriría nuevas puertas y aparecerá entonces “Somnium” (1634) una novela de Johannes Kepler el astrónomo que fijó las bases de los movimientos de los planetas en torno al Sol, quien contaría el viaje a la Luna de un observador que la describe. Aunque sus visiones del satélite se hacían con vocación científica, su teletransportación a la Tierra se produce por la intervención de unos espíritus divinos. Todavía no se pensaba en un cohete u otro artilugio tecnológico como disparador de la trama, aunque voces tan autorizadas como Carl Sagan, quienes bajo su punto de vista situarían la obra de Kepler como el primer relato de ciencia-ficción de la historia.

En 1657 Cyrano de Bergerac describe en primera persona el viaje de su personaje al Sol en el relato “El Otro Mundo”, y en 1666 Margaret Cavendish, la duquesa de Newcastle, publicaba “El Mundo Ardiente”, una historia que nos llevaba a un mundo alternativo al que se accedía por el Polo Norte. El peso de las mujeres en esta ciencia-ficción antigua no se detiene en la aristócrata inglesa, y hallándonos ya en plena Ilustración, la francesa Marie-Anne Robert contaba en “El nuevo Mentor” otro viaje por el Sistema Solar. Todas estas historias mantenían aún sin embargo una marcada fantasía y los relatos incluso de tono cómico, como serían los de “El Barón de Munchausen” (1781), capaz de recorrer el mundo sobre una bala de cañón o volar también hasta la Luna, episodios llevados al cine por Terry Gilliam en 1988.

Durante el siglo XVIII comienzan a verse los primeros relatos que intentaban imaginarse cómo sería el futuro. En 1771, Louis-Sébastien Mercier publica “2440”, una novela que viaja hasta ese año tan lejano mediante sueños, con una sociedad fascinada por la ciencia. El utopismo iniciado por Moro, seguía impregnado la pasión de los nuevos avances que ocupaban por primera vez un lugar en la mente de los aristócratas, y algunos pensadores de primer nivel de aquella época, recurrieron a la ciencia-ficción actual para describir sus sociedades y lo veremos en el “Micromegas” (1752) de Voltaire, donde cuenta la historia de un ser llegado de otro plantea quien describe la sociedad en la Tierra, un argumento sorprendente para su siglo, que además contó en el relato la presencia de lunas en Marte antes de su descubrimiento.

Los expertos encuentran generalmente el primer relato de ciencia ficción es el “Frankenstein”, de Mary Shelley (1818). Posteriormente, en los años 30 del XIX, Edgar Allan Poe escribió relatos como “La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal” o “Revelación mesmérica”, que, sin duda, deben englobarse dentro de la ciencia ficción. También en el siglo XIX aparecerían Julio Verne y H. G. Wells, ambos considerados dos maestros del género, si bien el primero se centraba mayormente en el desarrollo de ingenios e inventos científicos y el segundo en la crítica social (al imperialismo británico en “La guerra de los mundos”, o a la lucha de clases en “La máquina del tiempo”.
Pero seguramente fue la primera mitad del siglo XX la que podríamos denominar Edad de Oro de la ciencia ficción, con la aparición de autores como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Aldous Huxley, George Orwell o Ray Bradbury. Aldous Huxley “Un mundo feliz”, (1932), “Una odisea del espacio” (2001),  de Arthur C. Clark se publicó en 1968 inspirado en un cuento titulado  “El centinela” (1951)  y las “Crónicas marcianas” (1950) de Ray Bradbury  son precursores de la ciencia ficción. 

Posteriormente, durante los años 60 y 70 apareció lo que se conoce como La nueva ola (The new thing), que tiene su origen en la revista británica New worlds, caracterizada por una mayor experimentación narrativa, dando a conocer a autores como J. G. Ballard o Brian W. Aldiss. Ya en los 80 y los 90 aparecieron géneros como el cyberpunk y el postcyberpunk, donde hicieron su aparición, como no podía ser menos, la informática y los ordenadores y que dieron origen a toda una corriente estética donde las nuevas tecnologías convivían con los ambientes sórdidos de los bajos fondos urbanos. En el cine, sin olvidar el aporte de Philip Dick (https://bit.ly/36BZpvh) desde Gravity (2013),  Interstellar (2014), La llegada (2017), y series como Black Mirror (2011) o la crípica  Aniquilación (2018), todo esto, recientemente, sin olvidar que años después de su estreno de Hijos de los Hombres (2006) y hacia adelante la saga inicida por Ridley Scott con Blade Runner( 1982) y Alien y luego Steven Spielgerg con “Minority Report”(2002) “Ready Player One” (2018 ) potenciarían el cine de ciencia ficción de la cual podremos conversar más adelante.
Maracaibo, domingo 15 de diciembre 2019