Hace ya muchos años conversando en la patria de
Sandino con Vilma Isabel, mi amiga colega nicaragüense le decía maravillado que
el alma de Rubén Darío parecía renacer en muchos jóvenes nicas, pues me llamaba
la atención como la poesía surgía espontáneamente en ellos, y Vilma sonriente
me hacía ver que más que poetas también existían en su país muchos “hijoepuetas” quienes muchas veces aparentaban
ser “mansos corderos”.
En el pasado, hace ya cinco años, en 2020 hablaría en este blog (lapesteloca)
sobre el filme de Neflix “A Storm In the Stars”, una película sobre la criatura creada por la pluma de Mary
Shelley, mencionada igualmente en varias ocasiones en este blog y recientemente
de nuevo en las redes gracias al filme de Guillermo del Toro. Hoy revivo todo
aquello de “las aguas mansas”, ante
la supuesta búsqueda o los absurdos intentos de creación, casi que, de
confección, de jóvenes poetas en un universo de “iliteralidad consumada”.
Pensé que podría ser interesante referirme a la
trágica muerte del esposo de la famosa escritora, su marido, el amado poeta
Percy Bysshe Shelley y del deseo de ésta, de conservar su corazón, una decisión, que ha valido
para que algunos interpretasen la extraña decisión de Mary como un intento de
emular a su personaje, el doctor Víctor Frankenstein.
La existencia intensa y desafortunada del
poeta Shelley fue breve, y podría comparase con la de otro joven poeta, Leigh Hunt quien
estuvo presente en la exhumación de sus restos mortales de Percy Bysshe Shelley, joven
y librepensador, que fue expulsado de la Universidad de Oxford y de su casa
paterna y por haber hecho un trabajo adverso a la religión y estuvo obligado a
refugiarse en otra patria, no podía vivir en la suya y así le tocó tener que
abandonar Inglaterra para instalarse en Italia, afortunadamente en compañía de
su inseparable esposa Mary Goodwin y de su gran amigo Lord Bryon.
El 8 de julio de 1822, cuando costeaba el
litoral etrusco entre los puertos de Ligurio y Vía Reggia, una tempestad
azotaría la barca donde viajaba el poeta Percy Shelly, acompañado de
un adolescente de nombre Eduardo Elliker Williams. Ambos morirían
ahogados. Diez días más tarde, los cadáveres fueron encontrados en la costa
cercana a Via Reggia. Shelley apareció mutilado y desfigurado y solo pudo ser
reconocido gracias a un volumen de poemas de Keats y un tomo de Sófocles que
llevaba en los bolsillos. Sus restos fueron enterrados a la orilla del mar y posteriormente
serían exhumados e incinerados allí mismo, en presencia de Mary Shelly, Jane
Williams, Lord Byron, de Leigh Hunt y pescadores de la zona.
El corazón de Percy Shelly fue conservado primero
por Hunt, y luego por Mary Shelly. El poeta Trelawny, compañero y amigo de
Byron y de Shelley, estampó sobre la tumba del poeta un verso del
libro del poeta muerto, “La Tempestad”: “Nada de él se
perderá, sino que el mar lo ha de cambiar en algo raro y rico”. En
noviembre 2016, en este blog, mostramos una imagen del funeral de Shelly
pintado por Louis Edouard Fournier.
He aprovechado este articulo para
referirme a otro joven poeta, Leigh Hunt quien estuvo presente en la exhumación
de los restos mortales de su amigo Percy Shelly. Leigh Hunt nació en Southgate, Londres,
donde sus padres un abogado de Filadelfia,
y su madre, la hija de un mercader y una cuáquera devota, se habían visto
obligados a mudarse debido a su postura durante la Guerra de la Independencia
Americana. En 1813 Leigh era editor con su hermano de un periódico que atacaría al príncipe de
Inglaterra lo que resultó en una sentencia a dos
años de cárcel para ambos hermanos: Leigh Hunt fue recluido en Surrey, y entre los visitantes en prisión
estuvieron Lord Byron, John Moore, lord Brougham y
otros, cuya amistad influenciaría su carrera posterior. El estoicismo de Leigh
Hunt en su encarcelamiento atrajo atención y compasión general.
Percy Shelley habría de ser quien le sugirió a Hunt
que se fuese a Italia con él y con lord Byron a establecer una revista
cuatrimestral, en la cual las opiniones liberales pudiesen ser abogadas con
mayor libertad que en Inglaterra. Finalmente, la revista, The Liberal fue
publicada, dependiendo casi totalmente de las colaboraciones de Byron.
La trágica muerte de Shelley, ocurrida pocas semanas después de su
viaje, destruyó toda posibilidad de éxito para The Liberal. Hunt pasó depender totalmente de Byron, quien
no apoyaba la idea de ser el patrón de la gran y problemática familia de Leigh Hunt. Los amigos de Byron también despreciaron a
Hunt. The Liberal tuvo
unos números más, con contribuciones de Byron y las traducciones de Shelley
de Fausto;
pero en 1823 Byron partió a Grecia,
dejando a Leigh Hunt en Génova
donde residió hasta 1825, produciendo Ultra-Crepidarius:
a Satire on William Gifford (1823), y su traducción de 1825 de la
obra de Francesco Redi Bacco in Toscana. En1825 Hunt regresaría
a Inglaterra, y en 1828 publicó Lord
Byron and some of his Contemporaries,
una obra que idealizó a Byron.
Años más tarde en 1844 Mary Shelley y
su hijo, Percy Florence, al obtener la finca familiar, le otorgaron a Leigh Hunt una anualidad de £120; y en
1847 John Russell le
procuró una pensión de £200. Hunt, viviendo con comodidad, publicaría los
libros Imagination and Fancy (1844),
y Wit and Humour (1846),
sobre selecciones de poetas ingleses. Su libro de la poesía pastoral de Sicilia, A Jar of Honey from Mount Hybla (1848), también fue
exitoso. En 1855 sus poemas narrativos,
originales y traducciones, fueron publicados bajo el título Stories in Verse. Leigh Hunt
falleció en Putney el
28 de agosto de 1859.
En Maracaibo el viernes 28 de noviembre
del año 2025
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