viernes, 28 de noviembre de 2025

Dos jóvenes poetas

 

Hace ya muchos años conversando en la patria de Sandino con Vilma Isabel, mi amiga colega nicaragüense le decía maravillado que el alma de Rubén Darío parecía renacer en muchos jóvenes nicas, pues me llamaba la atención como la poesía surgía espontáneamente en ellos, y Vilma sonriente me hacía ver que más que poetas también existían en su país muchos “hijoepuetas” quienes muchas veces aparentaban ser “mansos corderos”.

En el pasado, hace ya cinco años, en 2020 hablaría en este blog (lapesteloca) sobre el filme de Neflix A Storm In the Stars, una película sobre la criatura creada por la pluma de Mary Shelley, mencionada igualmente en varias ocasiones en este blog y recientemente de nuevo en las redes gracias al filme de Guillermo del Toro. Hoy revivo todo aquello de “las aguas mansas”, ante la supuesta búsqueda o los absurdos intentos de creación, casi que, de confección, de jóvenes poetas en un universo de “iliteralidad consumada”.

Pensé que podría ser interesante referirme a la trágica muerte del esposo de la famosa escritora, su marido, el amado poeta Percy Bysshe Shelley y del deseo de ésta, de conservar su corazón, una decisión, que ha valido para que algunos interpretasen la extraña decisión de Mary como un intento de emular a su personaje, el doctor Víctor Frankenstein. 

La existencia intensa y desafortunada del poeta Shelley fue breve, y podría comparase con la de otro joven poeta, Leigh Hunt quien estuvo presente en la exhumación de sus restos mortales de Percy Bysshe Shelley, joven y librepensador, que fue expulsado de la Universidad de Oxford y de su casa paterna y por haber hecho un trabajo adverso a la religión y estuvo obligado a refugiarse en otra patria, no podía vivir en la suya y así le tocó tener que abandonar Inglaterra para instalarse en Italia, afortunadamente en compañía de su inseparable esposa Mary Goodwin y de su gran amigo Lord Bryon. 

El 8 de julio de 1822, cuando costeaba el litoral etrusco entre los puertos de Ligurio y Vía Reggia, una tempestad azotaría la barca donde viajaba el poeta Percy Shelly, acompañado de un adolescente de nombre Eduardo Elliker Williams. Ambos morirían ahogados. Diez días más tarde, los cadáveres fueron encontrados en la costa cercana a Via Reggia. Shelley apareció mutilado y desfigurado y solo pudo ser reconocido gracias a un volumen de poemas de Keats y un tomo de Sófocles que llevaba en los bolsillos. Sus restos fueron enterrados a la orilla del mar y posteriormente serían exhumados e incinerados allí mismo, en presencia de Mary Shelly, Jane Williams, Lord Byron, de Leigh Hunt y pescadores de la zona.

El corazón de Percy Shelly fue conservado primero por Hunt, y luego por Mary Shelly. El poeta Trelawny, compañero y amigo de Byron y de Shelley, estampó sobre la tumba del poeta un verso del libro del poeta muerto, “La Tempestad”“Nada de él se perderá, sino que el mar lo ha de cambiar en algo raro y rico”. En noviembre 2016, en este blog, mostramos una imagen del funeral de Shelly pintado por Louis Edouard Fournier.

He aprovechado este articulo para referirme a otro joven poeta, Leigh Hunt quien estuvo presente en la exhumación de los restos mortales de su amigo Percy Shelly. Leigh Hunt nació en SouthgateLondres, donde sus padres un abogado de Filadelfia, y su madre, la hija de un mercader y una cuáquera devota, se habían visto obligados a mudarse debido a su postura durante la Guerra de la Independencia Americana. En 1813 Leigh era editor con su hermano de un periódico que atacaría  al príncipe de Inglaterra lo que resultó en una sentencia a dos años de cárcel para ambos hermanos: Leigh Hunt fue recluido en Surrey, y entre los visitantes en prisión estuvieron Lord Byron, John Moore, lord Brougham y otros, cuya amistad influenciaría su carrera posterior. El estoicismo de Leigh Hunt en su encarcelamiento atrajo atención y compasión general.

Percy Shelley habría de ser quien le sugirió a Hunt que se fuese a Italia con él y con lord Byron a establecer una revista cuatrimestral, en la cual las opiniones liberales pudiesen ser abogadas con mayor libertad que en Inglaterra. Finalmente, la revista, The Liberal fue publicada, dependiendo casi totalmente de las colaboraciones de Byron.

La trágica muerte de Shelley, ocurrida pocas semanas después de su viaje, destruyó toda posibilidad de éxito para The Liberal. Hunt pasó depender totalmente de Byron, quien no apoyaba la idea de ser el patrón de la gran y problemática familia de Leigh Hunt. Los amigos de Byron también despreciaron a Hunt. The Liberal tuvo unos números más, con contribuciones de Byron y las traducciones de Shelley de Fausto; pero en 1823 Byron partió a Grecia, dejando a Leigh Hunt en Génova donde residió hasta 1825, produciendo Ultra-Crepidarius: a Satire on William Gifford (1823), y su traducción de 1825 de la obra de Francesco Redi Bacco in Toscana. En1825 Hunt regresaría a Inglaterra, y en 1828 publicó Lord Byron and some of his Contemporaries, una obra que idealizó a Byron. 

Años más tarde en 1844 Mary Shelley y su hijo, Percy Florence, al obtener la finca familiar, le otorgaron a Leigh Hunt una anualidad de £120; y en 1847 John Russell le procuró una pensión de £200. Hunt, viviendo con comodidad, publicaría los libros Imagination and Fancy (1844), y Wit and Humour (1846), sobre selecciones de poetas ingleses. Su libro de la poesía pastoral de SiciliaA Jar of Honey from Mount Hybla (1848), también fue exitoso. En 1855 sus poemas narrativos, originales y traducciones, fueron publicados bajo el título Stories in Verse. Leigh Hunt falleció en Putney el 28 de agosto de 1859

En Maracaibo el viernes 28 de noviembre del año 2025

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