viernes, 28 de diciembre de 2018

Breve historia del “sánduche”


Breve historia del “sánduche”

Para estos días navideños, y para regresar a mi blog, suspendido por trascendentales motivos familiares, culturales y hasta gastronómicos, puede ser pertinente tocar un tema para mí muy del diario sobrevivir (hago “sanduchitos” de “lo que sea.com”). Así que aquí les llega este chisme que (si quieren puede llamarlo “wikipédico”, no me ofendo), y que espero les interese.

En el siglo XVIII, el aristócrata inglés John Montagu, IV conde de Sandwich (1718-1792), gustaba comer de tal manera que le permitía jugar a las cartas sin ensuciarse los dedos y en una ocasión, el año 1762, estuvo veinticuatro horas seguidas ante una mesa de juego por lo que pidió un poco de carne entre dos rebanadas de pan. Como consecuencia de esta puntual situación, se popularizó el nombre de “sándwich”, en honor al conde. A finales de pasado siglo, según el periódico londinense en The Times,  los sándwiches representaban más de una tercera parte de todo el mercado de comida rápida en Inglaterra. El año 1840 en los Estados Unidos, la cocinera Elizabeth Leslie describió por primera vez la receta de un sándwich  en su libro de cocina Directions for Cookery, in its Various Branches. Dos siglos después, el undécimo conde, Joh
n Montagu, descendiente del IV conde de Sándwich, recordando a su antepasado, pensó sacarle provecho y en el año 2000 abrió una empresa en Londres denominada The Earl of Sandwich, que esperaba convertirse en cadena internacional sin que hasta ahora se sepa nada sobre su éxito. También, ya en el  siglo XX, se crearon sándwich dulces, y un ejemplo podría ser el de las galletas Oreo de la empresa Nabisco, o los helados de sandwich, que consisten en un par de galletas que encierran helado de vainilla qu cuentan con mí preferencia.

En Venezuela se usa el nombre de sándwich, o sánduche, comúnmente para el de jamón, queso, lechuga, tomate y salsas (ketchup, mayonesa y mostaza). Una variante es el “pepito”, que es un pan francés “pan de canilla” abierto por un lado y relleno de carne cortada en pequeñas tiras, con jamón, queso, huevo, bacón, lechuga, tomate, cebolla salteada, aguacate y pollo, con salsas a elección, papas fritas, ensalada de repollo, y tope de queso amarillo rallado. El Pepito es un sándwich muy popular. En Colombia hoy en día también se usa el término “sánduche”. En Perú, existen muchos tipos de sándwichs: el “sándwich triple”, con capas de aguacate, tomate y huevo duro o pollo, jamonada y queso, que se usan separadas por cuatro piezas de pan.​ Son tradicionales las butifarras 


de pan con aceitunas negras. El pan con chicharrón se come con camote frito y salsa de cebolla. Existen establecimientos donde venden solo sánguches, conocidos como "sangucherías". ​ En Bolivia el término sándwich se utiliza para denominar a un pan cortado que lleva en su interior huevo frito, carne de pollo o de res y puede llevar ensalada. Al pan con cerdo asado y escabeche  de verduras le dicen “sándwich de chola”. El plato típico boliviano silpancho puede servirse en forma de sándwich con el nombre de trancapecho.

En Chile es común el consumo de sándwiches y hay sánguches chilenos con nombres estandarizados. Existen opciones tradicionales como el Barros Jarpa (jamón y queso caliente derretido) y la versión fría que es el aliado. Se puede pedir un Chacarero. También en este país se cuentan como sándwiches los que se basan en el formato del pan de hot-dog (pan denominado de “perro-caliente” en Venezuela), como el y el  Dinámico, el as (carne picada en lugar de salchicha) y el papapleto (papas fritas en lugar de salchicha), siempre que sean elaborados en pan de hot-dog, llamado ocasionalmente pan lengua. Muy famoso y peculiar es el llamado Sanguche de potito,  que se consume en puestos callejeros, o  alrededor de los estadios, y son populares los choripanes aderezados con pebre. En Argentina y Uruguay existen diferentes variedades de sándwiches, o sánguches. Están los sandwiches de miga fríos o calientes, con una pequeña capa de matequilla mayonesa o margarina o con una o dos capas de fiambre o queso en barra. En Argentina al sándwich de jamón y queso en pan de miga caliente, se lo denomina tostado o también Carlitos (suele llevar mayonesa o manteca) y en Uruguay, simplemente sándwich caliente.  En ambos países sureños, los sándwiches olímpicos son más grandes y gruesos rellenos de lechuga, tomate y huevo, con posibles variaciones  que en Uruguay suelen llamarse “refuerzos”. También existen otros tipos de sándwiches, como los chivitos, los de milanesa y los de chorizo, llamados choripanes.

En Panamá, un sándwich famoso es el derretido de queso americano. El Club Sándwich en toda Centroamérica, como en Venezuela, usualmente viene acompañado de papas fritas. En México existe el sándwich convencional y variantes con pan bolillo o telera que llaman torta, es más común que el sándwich. En Puebla existe la cemita, con el pan redondo, de miga amarilla y dulzón, (similar a la hecha en Los Andes de Venezuela) y en Jalisco, denominan lonche a un pan de corteza dura y miga densa, que se consume seco o remojado en caldo de jitomate y relleno de carnitas de puerco, que entonces se denomina torta ahogada.  En Costa Rica los sándwiches o sánguches son especialmente de pan francés con sus variedades, conocidas como melcochón, el lápiz con jamón y/o carne especialmente de pollo, queso, tomate, lechuga, frijoles molidos, aguacate, salsa de tomate, aceitunas, mayonesa, mostaza, salsa Lizano, sal, pimienta y aceite de oliva; y el lorenzo con abundante mostaza. Los gallos de pan  son muy similares al bocadillo español.  En España, hay que diferenciar entre el sándwich y el bocadillo. El sándwich está hecho con pan cuadrado o rectangular, mientras el bocadillo es una pieza de pan cortada que tiene en su interior carne, queso, etc. Bajo la denominación de sándwich son populares los sandwiches mixtos servidos en las cafeterías y el sandwich mixto con huevo, siempre en pan cuadrado, mientras en los bares y los bares de tapas son más populares los bocadillos tortilla de patatas, calamares, los pepitos de ternera, serranitos, de chorizo, milanesa, etc. En Andalucía existen las variedades del montadito y el mollete.

Aprovechando la temporada, y no la fecha, pues es hoy, el día de los inocentes, debo recordar que aunque nada más alejado del sándwich que “el pan de jamón”, este es ya una costumbre navideña imprescindible en el diciembre venezolano; su receta, según Miro Popić, es atribuible  a Gustavo Ramella, quien en 1905 era el propietario de una panadería caraqueña en las esquinas de Marcos Parra y Solís. En el año 1920 ya habían variedades de pan de jamón con almendras, aceitunas, nueces y alcaparras, y así, su consumo se fue expandiendo por todo el territorio nacional, muy especialmente durante las festividades navideñas.

Mississauga, Ontario, 28 de noviembre 2018





martes, 18 de diciembre de 2018

Cautivos


Cautivos…
Transcurría el año 597 antes de la era cristiana. Había cumplido tan solo veinticinco años y ya había sido coronado rey de Judá. Desde ese entonces y durante los once años siguientes que transcurrieron con pasmosa lentitud, Yoyaquin vivió en su palacio de Jerusalem, añorando las épocas pretéritas, cuando las huestes del faraón Nejo, casi los liberan de la infamante bota babilónica. Los hijos de Yavé habían venido padeciendo por aquel pesado y aplastante yugo, cada vez más infamante; era una esclavitud negociada, vergonzante y cada vez con menos esperanzas de redención. La mano poderosa del gran rey de Babilonia recibía por su conducto los diezmos y tributos del pueblo de Yavé y ellos no podían hacer otra cosa que pagar en silencio y por si fuera poco, rendir pleitesía al rey de reyes, al dueño y señor del imperio babilónico, el fustigador de los asirios, el vencedor de los egipcios, él y su Dios el grande, el único, el Gran Señor Marduck a quien todos debemos elevar cantos de alabanza. Postrados ante él, agazapados ante él, Dios de los demonios y de la vida y de la muerte, oh Gran Marduck, celebremos los bienes que me has proporcionado porque eres mi salvación y la de todos quienes te reverenciamos para servirte eternamente…

Mas, hete aquí que Yoyaquin como otrora sus padres, hizo el mal ante los ojos de Yavé su Dios verdadero y habría de acontecer entonces todo cuanto escrito estaba. Atravesó las arenas del desierto un rumor, una especie que fue acercándose artera hasta las murallas mismas de la gran Babilonia, la cizaña trepó los muros, atravesó los portalones y llegó a oídos del rey, la simiente arrojada en campo feraz, entre los dos ríos, le traían especies, le iban musitando cuitas sobre rebeliones, desafíos, conspiraciones, se niegan a pagar los tributos le decían, hay signos de revuelta entre la plebe y sus dirigentes están en el palacio, eso le comunicaban, eran tan solo comentarios que se hacían...

Aprestó pues su ejército el rey Nabucodonosor, reunió sus carros de guerra y los colocó en la retaguardia, dispuso de la caballería para que fuera en la vanguardia, reclutó cientos de miles de hombres armados con lanzas y espadas y escudos protectores y consolidó un núcleo pulposo de carne y hierro para darle salida como un río al contingente armado, fluyendo a través del desierto y recibiendo afluentes de tropas asirias, maobitas, edomitas y el grueso del ejército caldeo. Aquella turbamulta en oleadas, como un torrente, fue lanzada contra la ciudad sagrada por el rey Nabucodonosor, porque el rey Yoyaquin había faltado ante su Dios Yavé y las tierras de Judá, dejadas de su mano, ya no recibirían ayuda de nadie, pues ya no habían más guerreros en los bosques del Líbano y el faraón había retirado sus puestos de avanzada y todo era de el dueño y señor de cuanto respiraba y se movía desde las márgenes del Eufrates hasta las riberas del Nilo, solo a él le pertenecía todo, él era el rey de Babilonia.
En aquellos días, el cielo era de un azul muy intenso y sin nubes, y comenzó entonces a experimentar un cambio. El fenómeno se veía desde Jerusalem, era como un resplandor iridiscente, amarillento en las primeras horas del mediodía, rojizo en la oscuridad de la noche. Al amanecer, se escuchaba el lejano fragor de los carros, el galopar de caballos y el retumbar de tambores, hasta el momento mismo cuando en el horizonte comenzaron a destellar los escudos, los cascos y las aceradas puntas de las lanzas. Poco a poco, entre el cielo y la tierra se hicieron visibles los penachos y las banderolas y los estandartes que portaban aquellos hombres quienes rugían al unísono, prestos para el ataque. Mas hete aquí que el Señor Yavé tuvo piedad del rey de Judá y Yoyaquin se durmió con sus padres en el seno de la muerte.

Tan solo dieciocho años tenía Jeomías cuando fue sitiada Jerusalem por el ejército del rey Nabucodonosor, hubo de perder a su padre y pasó a ser rey de Judá por mandato de su Dios Yavé. Entonces no se abrieron las puertas de la ciudad sagrada al invasor y el cerco de hombres sedientos de sangre y de saqueo bramó indignado al decretarse el sitio de Jerusalem. Habría de transcurrir un período de tiempo indefinido hasta que el soberano, joven e inexperto se definiese y decidiera ceder. En aquel momento se cumplirían las profecías escritas muchos siglos antes y con su madre y sus servidores y los jefes de su ejército y sus eunucos fue aprehendido para ser llevado encadenado ante el rey de Babilonia. Entonces el ejército invasor penetró en el templo de Yavé, rasgó y pisoteó la sedas y los cortinajes saqueando los tesoros del rey Salomón y tras un baño de sangre, decidió llevarse cautivos a todos aquellos seres que estaban en capacidad de trabajar. Con ellos en el primer contingente de diezmil hombres, marcharía el profeta Daniel quien ya había predicho la triste suerte del pueblo de Yavé. Cruzarían los desiertos a pie, fustigados por sus captores, miles de judíos serían llevados hasta la grande y poderosa ciudad amurallada entre los dos ríos. En Jerusalem, sangrante y abandonada solo quedarían pobres gentes del campo, su pueblo, cautivo, preso, bajo las órdenes del rey Nabucodonosor habría de padecer horrores. En la corte babilónica, la voz de la adulancia y de la traición sonaría en los oídos del soberano y este habría de tomar la decisión de nombrar a Matanías, su siervo, como el nuevo soberano de Judá. Y Matanías habría de cambiar su nombre por el de Zedequias y se sentaría en el trono de Salomón y lleno de gozo disfrutaría del placer inmenso que otorga el poder y la riqueza.

Fue durante el año 586 a.c. cuando el faraón Psamético III protegido de Isis y amparado por Osiris, se pusiera al frente del poderoso ejército egipcio adiestrado durante años para reconquistar las tierras del desierto de Gaza, del reino de Judá y las montañas del Líbano. La decisión de caer por sorpresa sobre la ciudad de Jerusalem estaba ya acordada y las avanzadas del ejercito del faraón se habían adelantado mucho más allá rodeando los territorios a ser conquistados a través de los desiertos de Arabia hasta las inmediaciones de la gran Babilonia. Nabucodonosor parecía dormir sin que sus hombres presintieran lo que se estaba gestando en derredor.
El año 558 antes de Cristo, las tropas del faraón invadieron las tierras de Judá y sitiaron la ciudad santa. Mas hete aquí que Psamético III no fue generoso con los habitantes de Jerusalem como otrora lo fuera el gran Nabucodonosor. El asedio de la ciudad de Yavé fue prolongado y sus consecuencias terribles. Las madres se comían a sus hijos y los hombres luchaban por devorar las entrañas de los que fallecían. Por una brecha abierta en la pared, escapó el rey que dejaran los babilonios en el poder y finalmente Jerusalem caería en manos de los egipcios. Zedequias huyó a través del desierto, y pronto lo supo su rey Nabucodonosor quien lo esperaba impaciente. Transcurrió un largo mes y al tenerlo ante él, en presencia de todos, con sus propias manos le sacó los ojos y lo envió hasta Babel cargado de cadenas.
Texto extraido de mi novela La entropía tropical, (2003)
Miami, Fla,17 de diciembre de 2018

jueves, 13 de diciembre de 2018

La paciencia del escritor



La paciencia del escritor

Quiero mostrarles un retazo de mi novela “El año de la lepra” publicada en 2011 por la editorial “elotro@elmismo” de Mérida, Venezuela. Espero poder usarlo como ejemplo, para brevemente comentar sobre el pésimo sistema editorial que existía en nuestro país (ojo: hablo en pasado, porque ahora ya todo lo cultural es “tierra arrasada” ), donde se editó una obra, prometida –por escrito- para hacerla de cierta manera, resultando de otra, y sin corrección de galeradas, -habiendo pagado a un corrector- con fallas en los acentos diacríticos y otros gazapos reiterados en el texto (vg. geto por gueto), sin supervisión por parte del autor sobre estos detalles, ni del manejo control o supervisión, ni sobre la distribución o la venta de sus libros… La esperanza habrá de quedar cifrada en alguna segunda edición, donde hasta el título podría modificarse por el de la idea original: “2011, el año de la lepra”

De las páginas 194 y 195 del Capítulo 7, en la edición original de la novela (2011).

El atardecer de aquel sábado de diciembre fue llegando paulatinamente a Los Puertos de Altagracia. El sol parecía descender perezoso en un cielo uniformemente rosado que recién comenzaba a salpicarse con unas nubecillas grises transformadas hacia el sur en nimbostratus violáceos. Mientras los amigos que bebían cerveza se despedían de Ábrego Jota quien debía marcharse en un Jeep con rumbo al norte por la vía de Quisiro, la esfera hirviente se hundía creando sombras chinescas tras los edificios de la “ciudad de fuego”. Momentáneamente las aguas del Coquivacoa simularon sobre las olas un chisporrotear sangriento que se apagaba como una hoguera, extinguiéndose. Arrulladas por el chapotear de los marullos, en la orilla del lago las sombras de la noche se compactaban en el momento cuando Víctor volteó rápidamente para mirar hacia el oeste y notó como la isla, su isla, se fundía también en la oscurana. En el Bar La Providencia, bajo la luz amarillenta de dos bombillos se hizo presente el pescador contratado por Rubén. Caronte Fernández era un anciano flaco y desgarbado aunque nervudo, quien lucía un sombrerito de paja y fumaba un corto tabaco en un ángulo de su boca sin dientes. Rubén se adelantó a saludarle y se lo presentó a sus amigos, quienes se acercaron interesados en saber quién era el hombre que habría de guiarlos hasta la isla esa misma noche. Le extendieron la mano y Víctor no resistió la tentación de decirle a Brinolfo en voz baja.
-¡Nombre si tiene! … ¿Caronte?, ¡vaya al carajo!
Rubén se acercó al individuo y le planteó una situación que le preocupaba. Le explicó que quería pagarle de una vez por el trabajo que iba a realizar esa noche.
–Habíamos hablado de una parte después, pero creo que mejor será ahora, no sea que después nos pase una vaina y te quedéis sin los cobres.
El viejo se rio de buena gana y le dijo que sí, que mejor sería que le pagara de una vez. Después añadió…
-Plata en mano y culo en tierra.

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Así fue como los hermanos Romero, Rubén el ingeniero petrolero y Brinolfo el médico veterinario, en compañía de Sergio Montiel, colega de Brino, con Víctor Pitaluga el biólogo con quién el profesor Arístides Sarmiento contaba para perpetuar las investigaciones del genial microbiólogo Silvester Korseniowsky, decidieron en compañía del pescador Caronte Fernández, abandonar la bodega “bar” La Providencia en Los Puertos de Altagracia y acercarse en la noche hasta la isla de los leprosos para descubrir algunos posibles secretos desconocidos por ellos mismos.

Hasta aquí el comentario que durante siete años me he venido haciendo introspectivamente, y el cual finalmente hago público y les agradezco por compartirlo a través de la lectura de este mi blog lapesteloca.

Mississauga, Ontario, jueves 13 de diciembre, 2018

miércoles, 12 de diciembre de 2018

La gran plaga mundial …



La gran plaga mundial …

El 10 de julio 2016, publiqué en este blog lapesteloca.blogspot.com el artículoDe “Juan de los muertos” a la “Guerra mundial Z”( https://bit.ly/29GUzlc). Había leído ya  el  libro “Guerra mundial Z”, de Max Brooks, el cual, me enteré a posteriori,  se inspiró en “La guerra buena: Una historia oral de la segunda guerra mundial (1984) de Studs Terkel (1912-2008) un autor ganador del Premio Pulitzer (General Non-Fiction-1985) por The Good War. Terkel había nacido en Nueva York en 1912, vivió en Chicago durante más de ocho décadas y su programa de radio fue transmitido en estaciones de los EUA durante muchos años. Debo señalar aquí que el cine de zombies como subgénero del terror, plantea la tragedia de una gran plaga mundial. Se ha señalado que la idea provino del cineasta George A. Romero, director de la trilogía (La noche de los muertos vivientes, Zombi El día de los muertos) que codificó a los cadáveres ambulantes tal y como hoy los vemos en el cine, así como de otros títulos igualmente putrefactos; pero sin duda, la posibilidad de un fenómeno similar está vigente…

Quisiera regresar a Max Brooks, para destacar  que es  hijo del comediante Mel Brooks, de gratos recuerdos por sus divertidas películas. El libro de Max dio origen a la película. Guerra mundial Z, dirigida por Marc Forster y protagonizada por Brad Pitt, basada en la novela homónima, la cual muestra la historia de “la guerra zombi’, hechos de  terror apocalíptico en la que, a través de entrevistas narradas, se analiza el contexto político, social y religioso posterior a la plaga zombi. Uno de los primeros exponentes de la literatura de terror en incluir lo que se podría considerar zombis modernos fue H. P. Lovecraft (1890-1937) quien, por su ateísmo, usualmente presentaba en sus historias gran cantidad de muertos vivientes que no habían sido resucitados por medios mágicos ni sobrenaturales. Un zombi, se trata de un cadáver que, a través de algún tipo hechizo, ha sido reanimado. Las representaciones más comunes muestran a los zombis como seres de nula inteligencia, aunque de gran fuerza física. Es frecuente que se les presente como caníbales. Cuando muerden a una persona viva, ésta se convierte en zombi. En cuanto al aspecto, suelen tener la piel muy pálida o verdosa, que incluso se cae en distintas capas, como si estuviese podrida.
 
En el culto vudú un bokor es un brujo, houngan (sacerdote) o mambo (sacerdotisa), que practica la magia negra que incluye la creación de zombies y la creación de “ouangas”, talismanes que albergan espíritus. El bokor es la categoría de iniciación más alta en el vudú dominicano. Los bokor aparecen en muchos relatos de Haití y con frecuencia están asociados con la creación de “zombis” usando una poción que contiene el veneno extraído del pez globo (tetrodotoxina), que hace que el bebedor parezca estar muerto y a menudo se le entierra; más tarde, el bokor volverá por el "cadáver" y le obligara a cumplir sus órdenes.  Zombie es un término de la lengua inglesa que, en castellano se traduce como zombi. En febrero de 1932 se estrenó en Broadway una obra de teatro de Kenneth Webb titulada Zombie, que estaba basada en el libro The magic island, de W.B. Seabrook. La obra no tuvo mucho éxito y fue retirada tras 21 representaciones, pero Edward y Victor Halperin propietarios de una pequeña productora de cine independiente,  le pidieron a Garnett Weston que escribiese un guion basado en la obra de teatro. La película White Zombie  fue estrenada en agosto de 1932, un filme donde solo el 15% del metraje de era sonoro, pero el público la respaldó, y así nació la primera película de zombis de la historia, White Zombie (La legión de los hombres sin alma - 1932).

A pesar de los esfuerzos de gobiernos y organismos para prepararse para lo peor, el mundo no está preparado para un brote mundial de una enfermedad contagiosa mortalLos Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) actualmente consideran que ni el SARS en 2002, ni la gripe porcina en 2009, ni el ébola en 2014, han terminado de ser pandemias completas. En febrero de 2017, Bill Gates advirtió que, a menos que se tomen medidas drásticas pronto, un patógeno que se contagia por aire y se mueve rápidamente "podría matar a más de 30 millones de personas en menos de un año". 

El H7N9, es una cepa de gripe originalmente encontrada en una gallina china que si acaso llegase a mutar, puede tener el mayor potencial de causar una pandemia mortal. El virus H7N9 se detectó por primera vez en una víctima humana en 2013, y el brote más reciente del H7N9, que se vio en octubre de 2016, mató a más personas en China que los cuatro brotes previos de gripe aviar juntos y produjo por una variante que es menos susceptible a las vacunas. Hay problemas a la hora de prepararse para lidiar con el H7N9 a escala global. 

El Dr. Keiji Fukuda, ex jefe de epidemiología del CDC, ha dicho que “en lo referente a pandemias en los últimos años la humanidad ha esquivado una bala". Existen pocos puntos de referencia para proporcionar modelos sobre cómo podría ser un mundo en medio de un brote mortal contemporáneo y cómo nuestra sociedad, podría prepararse para lo peor. Irwin Redlener, director del Centro Nacional para la Preparación ante Desastres en la Universidad de Columbia ha pasado los últimos 14 años estudiando con su equipo los desastres causados por el cambio climático, el terrorismo y sobre las aves enfermas. Usando datos y modelos por ordenador, han explorado los diversos escenarios que pueden sucederse después del surgimiento de una nueva cepa letal y virulenta de la gripe aviar y los resultados de esos modelos sombríamente proféticos se leen como ficción zombi.

Mississauga, Ontario,  10 de diciembre 2018