El
alzhéimer es una
enfermedad neurodegenerativa intratable, que borra la memoria y desvanece la esencia y su tratamiento ha sido, durante
décadas, una batalla irremediablemente perdida con un aciago pronóstico. En los
últimos tiempos, hay una
revolución científica que está cambiando su funesto panorama, con la
primera generación de fármacos que logra ralentizar el deterioro cognitivo, y se
están ensayando nuevas moléculas más potentes.
Hablaremos sobre la cirugía que se ha
abierto a escenarios hasta ahora impensables. Un ensayo clínico del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona
en Cataluña, España, ha planteado una técnica experimental para tratar de
frenar en el quirófano el deterioro cognitivo.
El ensayo clínico de este Hospital Badalona explora la seguridad de una
operación para facilitar la eliminación del cerebro de “las neurotoxinas” que
causan el declive de la memoria.
La cirugía del
alzhéimer es un enfoque que
todavía está
en estudio, con una evidencia extremadamente limitada (se empezó a ensayar en
algunos países asiáticos en 2018) y de beneficios discutibles. Pero, los
expertos consultados, aseguran que se ha convertido en una vía prometedora para
frenar el daño neurodegenerativo en las fases tempranas de la enfermedad. El
ensayo en marcha del Germans Trias i
Pujol explora la seguridad de una operación que facilita la evacuación del
cerebro de neurotoxinas que causan el declive de la memoria.
Para el gerente del Hospital Germans Trias i Pujol, Josep Maria
Mòdol, el estudio que ya tienen en marcha “va más allá de un ensayo clínico
pues cuestionarlos límites de la medicina tradicional”. El Dr Modol ha
indicado en una rueda de prensa que la investigación todavía no tiene
resultados, pero él ha asegurado que definitivamente es “un abordaje revolucionario”. El hospital es el primero de Europa y
América en ensayar un procedimiento de este tipo en alzhéimer.
La intervención, que realizan los
cirujanos plásticos, se conoce como “derivación linfaticovenosa cervical”.
Esto es, una microcirugía que trata de establecer una conexión entre los vasos
linfáticos y las venas del cuello para facilitar el drenaje desde el cerebro de
neurotoxinas, como la beta amiloide
y la proteína TAU, que están vinculadas a la neurodegeneración en el alzhéimer.
La hipótesis se basa en que parte del
daño en esta enfermedad está relacionado con fallos en la eliminación de
residuos del cerebro, un mecanismo que se cumple a través del sistema
linfático. Lo que plantean, es que una intervención quirúrgica puede mejorar el
drenaje linfático, lo que a su vez contribuye a reducir la acumulación de esas
proteínas neurotóxicas que dañan el cerebro. Es como una especie de “bypass”
para que mejore esa vía de limpieza del cerebro, ha señalado Pau Pastor,
neurólogo del centro.
El procedimiento no es nuevo. Ya se
usa para tratar el linfedema (acumulación anormal de líquido linfático en los
tejidos) y, aunque técnicamente es exigente, para el paciente no es una
operación muy agresiva, ha explicado Carmen Higueras, jefa del servicio de
Cirugía Plástica del centro. “Con la
edad, el sistema linfático va degenerando y una parte de los ganglios se
vuelven inactivos. Esta es la base teórica de la intervención: que el sistema
de limpieza está disminuido. En la operación hacemos dos incisiones a nivel
cervical y se va a buscar un ganglio linfático que esté activo y le hacemos una
sutura a una pequeña vena del cuello”, ha indicado la cirujana.
El ensayo en fase I de Can Ruti prevé
incorporar una decena de pacientes con alzhéimer en fases iniciales y el
seguimiento será de un año. Por ahora, ya se ha intervenido a dos personas y,
aunque en uno de los casos ya se ha visto mejoría, el equipo médico advierte de
que todavía es pronto para asegurar que la técnica funciona y logra reducir
verdaderamente el deterioro cognitivo.
Antonio Reyes, de 67 años, uno de los
pacientes intervenidos, ha estado en la rueda de prensa, pero no ha hablado; su
pareja, María Antonia Puente, sí ha explicado cómo le ha afectado la intervención
a su marido. Han pasado apenas tres meses desde la operación, pero ella percibe
una mejoría, ha contado: “Se lo notamos
al hablar y en que tiene más ganas de hacer cosas. Antes no se le entendía lo
que hablaba y se había olvidado de escribir. Ahora escribe su nombre y está más
animado, más activo”.
Los médicos han insistido en que es
temprano para sacar conclusiones de eficacia. Este estudio está pensado para
validar solamente la seguridad y serán otras investigaciones posteriores las
que midan si verdaderamente es eficaz. Albert Lleó,
director del servicio de Neurología del Hospital Sant Pau de Barcelona,
recuerda que la investigación en este campo está en fases muy iniciales. “En China hay una serie de casos hechos,
pero no hay un ensayo clínico. Primero habrá que demostrar que esta técnica es
segura porque en ese país ha habido problemas de seguridad [casos de trombosis
venosa]. Parece que es una cirugía relativamente sencilla, pero hay que
demostrar que en personas con alzhéimer es seguro”.
El neurólogo, no participa en el
ensayo del hospital Germans Trias i
Pujol, lleva dos años ayudando a diseñar otro estudio internacional con un
robot de microcirugía. La idea es incorporar a un centenar de personas con
alzhéimer leve para validar la seguridad de la técnica y monitorizar
biomarcadores de daño neurológico, pero no servirá todavía para ver la eficacia,
admite. “Para ver diferencias [en el
deterioro cognitivo] en alzhéimer necesitas muestras más grandes, más
pacientes”.
La intervención que ensayan en Can
Ruti no es la única cirugía del alzhéimer que se plantea dentro de la comunidad
científica. Hay un grupo de investigación canadiense que explora también el
potencial de la estimulación
cerebral profunda en personas con alzhéimer. Esta técnica
consiste en colocar
electrodos en determinadas zonas del cerebro para enviar
impulsos eléctricos controlados y restablecer la actividad de circuitos
neuronales que no funcionan correctamente.
Un
análisis publicado hace un mes por investigadores chinos
concluyó que la técnica es “prometedora” y “puede ejercer efectos terapéuticos
sobre la enfermedad”, pero los ensayos clínicos sobre este abordaje son, por lo
pronto, “insuficientes”. Otras dos revisiones científicas
coinciden en que los resultados de esta técnica en alzhéimer son “heterogéneos” e
impide sacar conclusiones sobre su eficacia.
Maracaibo,
miércoles 17 de junio del año 2026
1 comentario:
who, super interesante
Publicar un comentario