domingo, 7 de diciembre de 2014

"Adios muchachos" en el 2003,2004 y el 2014...



“Adiós Muchachos”
9/12/2003
Jorge García Tamayo
He leído y releído el libro “Adiós Muchachos” de Sergio Ramírez, conocido escritor y político nicaragüense, quien con gran objetividad ha descrito su visión personal y muy sentida sobre la revolución sandinista. Algunos capítulos son realmente conmovedores, sobretodo al percibir el sacrificio de toda una generación de jóvenes nicas empeñados en lograr la libertad plena de su patria, y de veras, no resisto la tentación de compartir con los posibles lectores de estos comentarios, algunas de las ideas vertidas en sus páginas.
La lectura de “Adiós Muchachos” nos obliga a los venezolanos de hoy a establecer comparaciones, y es un dicho cierto que, éstas “siempre son odiosas”. Dada la importancia histórica de  este escritor, laureado en varios certámenes literarios, y a su vez político y protagonista de los hechos relatados, es difícil sustraerse de pensar las vicisitudes de “el proceso”, este término Kafkiano  de nuestra pseudorevolución, que nos metamorfosea inclementemente desde hace cuatro años. 
Las diferencias históricas y de todo tipo son múltiples. Nicaragua era un país intervenido directa e indirectamente por los Estados Unidos desde la aventura del filibustero Walker al proclamarse presidente en 1856, hasta el primer desembarco de “marines” para conservar en el poder al presidente conservador Díaz en 1917. Las propuestas de un canal para Centroamérica por el río San Juan trajeron de nuevo los intereses norteamericanos, hasta 1926 cuando de nuevo al regresar Díaz a la primera magistratura hará que vuelvan los “marines” y Augusto César Sandino decidirá irse a las montañas y comenzar su guerra de guerrillas. Todas éstas situaciones terminarán por consolidar en el país una clara conciencia antiimperialista. En 1933 se marcharán los “marines” y Sandino cesará su lucha armada para ser asesinado por Anastasio Somoza. Ya proclamado presidente en 1937, “Tacho” con el apoyo de los Estados Unidos y luego toda la familia Somoza se mantendrá en el poder hasta finales de los años setenta. En 1978 el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro editor de “La Prensa” acelerará las acciones del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hasta “La Ofensiva final” y el triunfo de la revolución contra la feroz dictadura somocista. Por todas estas cosas, no puede existir un punto de comparación entre aquella epopeya de todo un pueblo por liberarse del yugo de una dictadura sanguinaria con el apoyo incondicional de una potencia extranjera, con nuestra historia patria contemporánea.
Salvada pues esta diferencia, hablemos de Sergio Ramírez (1942). Escritor, abogado, activo militante clandestino, miembro de la dirigencia del FSLN, quien luego del asalto al Palacio Nacional en 1978, llegará al poder a finales de julio de 1979 para ser uno de los miembros del Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, con Violeta Chamorro, Daniel Ortega, Alfonso Robelo y Moisés Hassan. En aquel entonces, Sergio se entregó a la pasión revolucionaria con la seguridad de quién bien conocía “El pensamiento vivo de Sandino” sus escritos políticos recogidos por él en 1975 y traducidos a más de diez idiomas y quien ya había publicado un volumen de cuentos en 1963, “De tropeles y tropelías”(1978), “Chales Atlas también muere”(1976) y “¿Te dio miedo la sangre?” y “Tiempo de Fulgor”, ambas novelas editadas por Monte Avila en 1977.
Las circunstancias políticas condujeron a un rápido acercamiento con Cuba, a la alineación de Nicaragua con el bloque de repúblicas socialistas y a vivir las tensiones del final del comunismo soviético y los estertores de “la guerra fría”. La llegada de Ronald Reagan a la presidencia de los Estados Unidos, y la ayuda con aportes de la Cámara del Congreso a la contrarrevolución desde 1982, no podrán ser frenados por los esfuerzos de la reunión de Contadora en 1983. Entonces como las llamas de un incendio indetenible, producirían en medio de una guerra desatada, la victoria electoral del FSLN en 1984, la cual llevaría a Sergio Ramírez a la Vicepresidencia de su país. Luego de un Acta de paz, acordada en Contadora en 1984, Daniel Ortega y Sergio Ramírez comenzarán a vivir años de esfuerzos para consolidar sobre los cadáveres de cientos de jóvenes soñadores, lo que había de ser el triunfo de una verdadera revolución socialista en América.
“Bañados en las aguas lustrales de la ortodoxia ideológica”... al comienzo, fue necesario proceder con discreción... “... negar ante aliados y enemigos la identidad del FSLN como un partido marxista leninista”...  En sincera confesión el escritor expresa: “En realidad nunca llegó a serlo ( marxista-leninista ) más allá de las intenciones porque el ejercicio vertical de la autoridad que caracterizó sus estructuras internas y sus actos de poder, más que una aportación leninista, ya era parte de la más arcaica cultura política del país, amamantada en el caudillaje”.
La dictadura de los Somoza no se había apoyado en el populismo, no necesitó de la cháchara divisionista y plena de odio de nuestro vernáculo “proceso”. Su poder se afianzó en la fuerza de un aparato militar y represivo, cruel y despiadado. Las hordas de asesinos y torturadores sostenidas por el régimen en la denominada La Guardia Nacional, luego del derrumbe de la dictadura, se reagruparán en grupos sostenidos por millones de dólares destinados por el gobierno de Reagan para en una cruenta guerra que costaría muchas vidas, tratar de impedir el éxito del proceso revolucionario nicaragüense. Por todas estas cosas, ni el léxico comunistoide, ni las consignas de los “pseudorevolucionarios criollos”, logran engañar a nadie, el lema es el mismo de siempre “que me pongan donde haiga”,  o quizá, “antes estábanos mejor, pero ahora manda el pueblo y quien quita...” Las esperanzas fallidas comienzan a hacer mella en “el proceso” y los días de hambre acercan cada vez más el final del mismo. Pareciera que el atraso de nuestro “Tercer Mundo” se basa más que en el usufructo de los explotadores, en los absurdos delirios mesiánicos de nuestros dirigentes que miran equivocados hacia la noche del pasado, oscura y triste, sin dolerse mucho del hambre y de los padecimientos de sus conciudadanos.
En aquellos años difíciles, dice Sergio Ramírez que: “...la dirigencia de la revolución vio siempre con desconfianza encubierta a los países capitalistas en general, por mucho que hubieran estado cercanos al esfuerzo por derrocar a Somoza y en la lista muy pocos se ponían a salvo”...  Una muestra de lo que aconteció con Cuba, nos obliga a una reflexión local : “No solo la revolución cubana fue el modelo, sino Fidel como figura. Para algunos, copiar sus gestos en los discursos, su tono de voz, sus giros, sus silencios reflexivos manteniendo la mano en el aire, cerca de la barbilla y aún la forma de apoyarse en el podio, se volvió un vicio mimético que llegó a rayar  en la caricatura”... En la página 116 dice:  “Fidel ... pensaba en un socialismo distinto al de Cuba y veía quizás un campo nuevo de experimentación para que no fueran repetidos errores que en Cuba él no podría nunca reconocer, ni enmendar. Los peores enemigos de esta concepción fuimos sin embargo nosotros mismos, reacios a escuchar advertencias”... Culmina Sergio Ramírez este comentario en la página 117 expresando :  ...y fue Fidel el único en advertirnos que corríamos un grave riesgo de ser derrotados en las elecciones de 1990”...
Como es bien sabido, en 1990 Doña Violeta Chamorro ganó las elecciones y derrotó al FSLN para el asombro e incredulidad de ellos mismos. Las explicaciones de esta derrota, están plasmadas en las páginas de “Adiós Muchachos”. Se plantean las tirantes relaciones con la iglesia y con Monseñor Obando Bravo. Las visitas del papa Juan Pablo II a Nicaragua, los acuerdos de Esquipulas II, de la Conferencia Episcopal y el Congreso Eucarístico de Puebla. “La opción preferencial por los pobres” era vital en una revolución donde muchos de sus dirigentes eran curas, como los hermanos Ernesto y Fernando Cardenal, Tomás Borge y Miguel de Escoto. Todos estos temas son examinados objetivamente, con anécdotas personales y que muestran facetas de gran interés. Igual conocemos de cerca actitudes y decisiones de personajes políticos de la talla de Gadaffi, de Omar Torrijos, de Carlos Andrés Pérez, de García Márquez, de Carter, de Edén Pastora, de Reagan y hasta los intríngulis del caso Iran-contra con Oliver North, y los planes de la CIA, o de los apoyos del FSLN a la guerrilla del Salvador...
Finalizando ya con el tema, llama la atención el comentario de Sergio Ramírez sobre un hecho que nos pudiera llenar de esperanzas en medio de tanta incongruencia política: 
“La gran paradoja fue que, al fin y al cabo, el sandinismo dejó en herencia lo que no se propuso: la democracia; y no pudo heredar lo que se propuso: el fin del atraso, la pobreza y la marginación”... pp115       Algunos comentarios adicionales pueden darnos explicaciones sobre este fracaso aleccionador. En el fondo todo gira alrededor de la corrupción.           “El modelo de acumulación basado en la idea del Estado dueño, no fue viable desde el principio”  Al referirse a las empresas del Estado, dirá : “No tuvieron congruencia en términos productivos. Tampoco lograron funcionar en términos competitivos”.  Sobre las empresas del sector privado expresará: “...fueron tratadas siempre bajo amenaza, con lo cual no podía tener ninguna seguridad y a la vez con paternalismo, con lo cual no podía tener ninguna eficiencia... Sus deudas terminaban siendo perdonadas no por razones de orden económico sino políticas”...
Las conclusiones derivadas de la lectura de tan interesantes reflexiones y venidas precisamente de un excelente escritor y luchador por las causas justas de su pueblo, hacen de “Adiós Muchachos” una obra de singular valor literario y político. Para quienes en este país estamos presenciando el sainete de “el proceso”, sirve para recordar que si bien la historia es cíclica y hasta repetitiva algunas veces, los pueblos sin educación y sin moral son pasto de su propia destrucción. Esperemos que estos breves años, nos sirvan como una gran lección de patria y civismo y que no tengamos que llegar a guerras fratricidas para llenar de muerte y de dolor el seno de nuestras propias familias. La irresponsabilidad notoria de quienes apoyan los delirios mesiánicos de algunos resentidos sociales, no debería prevalecer. Si van a perecer aplastados por el carro de la historia, no puede ser posible que insistan en arrastrar con ellos a todo un pueblo noble e inocente de las culpas y los desafueros mentales de algunos politiqueros y pseudorevolucionarios.
Este artículo fue publicado en Internet a través de la edición de El Gusano de luz  número 33 del año 2003
El año 2008, a 5 años de haber escrito este artículo, y a 10 años del inicio de “El Proceso”, Ortega de nuevo se halla en la presidencia de Nicaragua, y en Venezuela  todavía vivimos la pesadilla de una nación que a pesar del increíble incremento de los precios del petróleo ha cuadruplicado su deuda externa, sus ciudadanos padecen de desempleo y viven de importaciones, produce menos petróleo que hace diez años y continúa  con un gobierno que ejerciendo un “capitalismo de Estado”, reparte la riqueza del país en otras naciones para ganar adeptos a una causa supuestamente revolucionaria, y mantiene al país sumido en una grave crisis financiera con la mayor tasa de inflación de Latinoamérica, mantiene presos políticos en las cárceles y mantiene las tasas de criminalidad más altas de América, mientras todos los poderes están subyugados a los designios de un autócrata teniente coronel que  irrespeta continuamente la Constitución y los Derechos Humanos.  El gobierno se mantiene en una tónica populista, despotricando del Imperio Norteamericano mientras se sostiene y le alcanza para repartir la riqueza que le proporciona su principal comprador de petróleo, Los Estados Unidos.
El año 2014 a once años de haber escrito el artículo sobre Sergio Ramírez y su libro “Adiós muchachos”, he tenido la suerte de volver a visitar la patria de Sandino. La misma de Sergio, de doña Violeta y de Daniel Ortega. Estuve 10 días por la imposibilidad de lograr un boleto aéreo que me permitiese volver antes, y fueron días muy instructivos. Por una parte pude asistir a un excelente evento de mi especialidad (XXXI Congreso Centroamericano y del Caribe de Patología) y compartir con colegas amigos de Latinoamérica. Pude celebrar entre ellos mis 75 años cumplidos el 22 de noviembre, y luego, viajamos con Vilma Isabel Pérez Valle mi esposa Julia y yo, por el país para encontrarnos con una Nicaragua pujante, donde Daniel Ortega, con todo y su pésima fama que arrastra en lo personal y quien por sobradas razones fuera derrotado en las elecciones presidenciales de los años 1996 y 2001, es el nuevo presidente de ese país, desde el 5 de noviembre de 2006, a través de un pacto que también es reconocido por muchos nicas como una marramucia poco decente, pero a Nicaragua, la de los amables y aguerridos nicas, la hallamos cambiada. El país le ha dado apertura a la empresa privada y hay inversiones extranjeras, de manera que tuvimos la oportunidad de presenciar escenas como si viviésemos en nuestra Venezuela de los 90, supermercados llenos, libertad de prensa, automóviles nuevos, gente viviendo en la tranquilidad y felicidad de quienes si han conocido en carne propia lo que es una mala situación, de guerra, pobreza y claudicación de muchos conciudadanos por ello, insisto yo en que aprecian mejor que nosotros la libertad y aprovechan las oportunidades que ahora tienen, éstas que tristemente los venezolanos cada vez más estamos viendo conculcadas.  

El peso de las palabras en nuestra historia patria.




EL PESO DE LAS PALABRAS 
EN NUESTRA HISTORIA PATRIA

                      “Hacer efectivo y práctico el programa de esta Revolución y demostrar ante propios y extraños que los sacrificios heroicos consumados hasta hoy, no han sido estériles, serán sin dudas ni vacilaciones, el lema de mi Gobierno. De este camino, no podrá apartarme nada ni nadie; y si por desgracia para la patria quisiera el destino que, a pesar de mi mejor disposición para hacer la felicidad de todos los venezolanos, injustificadas y nuevas conmociones viniesen a entorpecer la marcha serena de la Administración, os declaro, con la sinceridad que me es ingénita, que sucumbiré en la lucha sin desviarme una línea del camino del honor y del deber.”
Discurso del General Cipriano Castro, en 1889, al arribar triunfante a Caracas.
                   “Cada hombre dice con lo que ha hecho y con lo que hace, quien es y esta es la única credencial que al pueblo venezolano le debe importar, por lo tanto, sembrar la cizaña, el odio y la división, objetando o tratando de objetar a todo hombre que pertenezca a una clase social determinada es, sencillamente, fomentar el caos en Venezuela, la división y la inestabilidad. Venezuela no puede vivir y prosperar sino por medio de la justicia y la justicia es, nada más y nada menos que darle a cada uno lo suyo. ( … ) Uno de los aspectos más desagradables, negativos y repugnantes de la lucha política, es la facilidad con que en ella se cae en el denuesto, en la injuria y en la calumnia. ( … ) El epíteto de oligarca con un sentido denigrante, apareció en la historia de Venezuela hacia el año 1846 y fue usado con mucha malevolencia, por uno de los más extraordinarios y de los más peligrosos demagogos que este país haya producido, que fue el famoso Antonio Leocadio Guzmán. Antonio Leocadio Guzmán encontró que este epíteto, en esa forma denigrante, podía descalificar y dañar ante la opinión pública a sus antiguos compañeros y lo aplicó inmisericordemente y sin ningún sentido de responsabilidad ni conciencia, para descalificar a hombres como el Dr. José María Vargas, como Santos Michelena que fue el fundador de la Hacienda Pública en Venezuela, como todos estos hombres que  trataron de hacer de Venezuela un país, en medio de grandes dificultades, como el General Soublette, como el General Urdaneta, como Fermín Toro, que es una de nuestras mentalidades más extraordinarias y más ilustres. A toda esta gente, que es probablemente la más culta y calificada que ha desfilado en el escenario político de Venezuela, se les motejó de oligarcas y se les trató de dañar moralmente en su prestigio con este calificativo. (… ) Apartándonos de lo anecdótico… Oligarquía significa gobierno de los pocos, en este sentido, todos los gobiernos son oligarquías porque en todas las formas de gobiernos que el hombre ha inventado… siempre han sido menos los gobernantes que los gobernados. ( … ) … en ciertas ocasiones políticas surgidas en algunos países, en los cuales una minoría tradicionalmente detenta la riqueza, que es dueña de la riqueza, ejerce simultáneamente, por el poderío económico que tiene en sus manos, el poder político… ( … ) Este caso se ha dado en algunos países. ( … ) En Venezuela esto se liquidó con la guerra de la Independencia y aún más con la guerra Federal. Aquí es muy rara la familia cuya fortuna ha pasado a más de dos generaciones y, lo que es mucho más raro todavía, por lo menos en los últimos ochenta o cien años, aquí nunca se ha dado el caso de que un grupo de hombres tradicionalmente ricos, de familias poderosas económicamente, hayan designado al Presidente de la República y hayan controlado el poder. Lo ocurrido es todo lo contrario. Si uno mira la lista de los Presidentes de Venezuela, en su inmensa mayoría han sido hombres de extracción muy modesta y en torno a ellos ha tratado de estructurarse una oligarquía sui géneris, es decir, no es que el poder del dinero ha tratado de conquistar el poder político, sino que el poder político, alcanzado generalmente por el uso de las armas, ha tratado de convertirse, a su vez, en poder de dinero por medio del peculado y de los negocios, es decir, ha tratado de crearse una oligarquía adventicia en estos regímenes, oligarquía que generalmente ha durado lo que el régimen y ha desaparecido con él. ( … ) Lo que nosotros necesitamos aquí, no es llamar enguerrillada y odiosamente oligarca a todo hombre capaz de administrar, trabajar o de producir, para pretender con eso descalificarlo políticamente…”
Palabras expresadas públicamente en la televisión por Arturo Uslar Pietri en noviembre del año 1963.

                    “Quizás no debamos alterarnos por cierta gritería, o impaciencia, o simple estallido de malos humores, que a veces se pretende disfrazar de libertad democrática.  Porque dejamos de aprender “urbanidad y buenas maneras” en el clásico y deleitoso libro de Don Manuel Antonio Carreño, muchas gentes andan atropellándose por las calles, aullando su zozobra y angustia desde las sirenas de  los automóviles, vertiendo sobre los transeúntes granizadas de insolencias y quizás pensando- con algún grupo de fanáticos- que las cosas irán muy bien para ellos cuando puedan cortarle la cabeza a quienes envidian o no veneran los mismos mitos. ( … ) En una nación rica y violentamente rejuvenecida por la creciente explosión demográfica, penetran las místicas y propagandas de quienes desean comprometernos en las agrias querellas de poderío mundial, disfrazado de ideología; en el maniqueísmo intolerable y esquemático de la época en que unos son los réprobos y otros los bienaventurados. La simplificación propagandística hace que gentes, aun con título universitario, piensen con los mismos lemas, con los mismos “slogans” elementales que se aplicarían a la venta de un jabón o una panacea. De la cultura de los “pensadores” parecemos marchar a una vergonzante cultura de los “locutores” que impondrían como dogma su anuncio petrificado. Hay estudiantes que no estudian, hijos malcriados de la Autonomía universitaria, que se preparan escoteros de la cabeza para una mesiánica revolución en la que la cólera se desposará con la holgazanería. Y ellos llaman Revolución al quebranto de toda norma moral, la aventura y el caos emotivo, el peligro y el desafío autónomos como el de los protagonistas de la vieja novela picaresca española que contra toda permanencia, organización, y seguridad, alzaron su estandarte de vida realenga. ( … ) No es ningún pleonasmo decir que todavía falta en nuestro proceso democrático una pedagogía de la Libertad, que no se torne esta en derecho unánime al grito y al frenesí, sino practique el diálogo y el respeto a las diferencias. El fanatismo y la cultura rudimentaria de algunos furiosos, nos asedia con sus mitos verbales, y los epítetos de la lucha, dejan de ser palabras para tornarse en los ídolos corporizados de la superstición, el odio o el prejuicio.”
Palabras de Mariano Picón Salas, con motivo de la creación del Instituto Nacional de la Cultura, que fueron leídas el 18 de enero de 1965, días después de su fallecimiento el 1 de enero de ese año.

                “Dos terceras partes de la población venezolana se encuentran al margen del buen trato, ajenos a los más preciosos dones de la vida. Sin embargo pretendemos pedirles o imponerles que permanezcan quietecitos, callados, esperando resignados, mientras los demás gozamos de todos los lujos, hartaduras y excesos. La desigualdad engendra odios y rencores, de lo cual, si hemos de ser justos, es culpable absolutamente la tercera parte que detenta todo el bienestar de la existencia. Cuán próspero y armonioso sería vivir en Venezuela si la justicia social se extendiera a todos los estamentos de nuestra sociedad. ( … ) Antes constituíamos un  país rural, pobre, trabajador, en relativa paz ecológica, pues aun cuando contaminábamos en pequeña magnitud, la naturaleza era capaz de regenerarse por si sola, gracias a lo cual el ambiente no se degradaba. Esta era una Venezuela bucólica, pastoril, virgiliana. ( … ) Hoy por lo contrario, en esta Venezuela endopetrolera, los hechos son muy distintos, pues ha cambiado totalmente el sistema de vida. Abandonamos el campo. Dejamos de ser rurales para transformarnos en un país predominantemente urbano, exportador de petróleo e importador de todo lo que antes producíamos, fundamentalmente, alimentos. (… ) Toda esa gente que poblaba nuestros campos y las poblaciones rurales asumieron su destino y se vinieron a las ciudades a jugarse el todo por el todo, porque ya ellos son dueños de si mismos y nada ni nadie volverá a reducirlos. No se conforman con un estrecho apartamento ni con una escalera tal como se les promete en tiempos de elecciones para robarles el voto.  Ahora quieren más, no como caridad, sino como bienes de la vida y debemos saberlo de una vez por todas que si no se lo concedemos por las buenas mediante una inteligente política progresiva, llegará el día en que lo tomen a la fuerza, con todos los riesgos de la violencia. ( … ) Se trata más que de hacer justicia, de darle a cada quien lo que le corresponde. Tratar de no comprender esta elemental verdad es cerrarse a la evidencia y hacer la de la avestruz.( … ) Toda esta serie de reflexiones y señalamientos no obedecen a pesimismos sino a un sano deseo de hacer comprender que el tipo de desarrollo que hemos adoptado nos está arrollando: que vamos por un mal camino, que estamos a la deriva de un mar proceloso. Este desarrollo a espaldas de los mejores intereses de los seres humanos y en beneficio solamente de los especuladores, es un error que tiende a culminar en un colapso general y que está destruyendo los mejores valores del hombre y de la nacionalidad. ( … ) … con ese magnífico aporte de las dos terceras partes de la población venezolana a que alcanza el número de la gente yacente, de la gente postergada, es como Venezuela, ya sin lastre social, podrá echar a andar decididamente por los caminos del progreso y del desarrollo. ( … ) Esas dos terceras partes de nuestra población las incorporamos para una Venezuela feliz, o será un creciente lastre de injusticia, descontento y rencor que constantemente y en proporción creciente, constituirá un impedimento de zozobra y constante alteración social. ( … ) La promoción del hombre, integralmente considerado, es lo que puede salvarnos. Orientemos nuestros pasos en ese sentido.”
Palabras expresadas por Francisco Tamayo, orador de Orden en el Congreso Nacional, hace casi 24 años, en junio de 1980, en el Día Mundial de  la Salud.

                       “La inoperancia de los órganos políticos del Estado de carácter representativo, cuyas brevísimas sesiones son más bien ocasiones para el despliegue de la riqueza folklórica nacional y cuyo papel es aprobar –por unanimidad por supuesto- lo que los órganos ejecutivos del estado y el Partido han resuelto, no permite a la colectividad controlar los actos de sus gobernantes... ( … ) En estas condiciones, se comprende por qué adquieren tanta prominencia los organismos policiales y porqué hegemonizan a todos los demás órganos del Estado. El poder no tiene canales de información más eficaces que los servicios secretos, que como es lógico, refractan la información, es decir, la distorsionan, al mismo tiempo que contribuyen a la creación de un clima general de paranoia. Si en los países capitalistas la policía es prácticamente un Estado dentro del Estado, el los países del socialismo existente casi se podría decir que es el Estado. ( … ) Si alguna convicción hemos adquirido es la de que el ejercicio del poder del pueblo en condiciones no capitalistas, es imposible sin la existencia de libertades e instituciones democráticas. ( … ) El más eficaz mecanismo de anulación del poder del pueblo en el modelo soviético de socialismo, es precisamente la fragmentación de la sociedad. Reducir el ejercicio de la condición ciudadana… …negando a los ciudadanos la visón global de los problemas del país y haciendo imposible la aspiración hegemónica de la clase obrera, impidiendo la generalización de los problemas y los debates, bloquea la conformación de una opinión pública, despolitiza progresivamente al país y hace de la disidencia un fenómeno perfectamente localizable y fácil de reprimir. ( … ) Por esto es que importa tanto que los partidos revolucionarios en lucha por el poder produzcan una reflexión en torno a las cuestiones de su democracia interna. La larga tradición del centralismo democrático versión Stalin, no es ajena, sin duda, a la fácil propensión hacia las soluciones no democráticas y autoritarias que caracterizan a tantos militantes de la izquierda.
Palabras textuales de Teodoro Petkoff en su ponencia “Del Socialismo Existente al Nuevo Socialismo” leídas el 26 de mayo del año 1981.

Las similitudes entre estas situaciones planteadas, y la pesadilla histórica que hemos estado padeciendo los venezolanos, nos obligan a hacer introspección sobre nuestro pasado y a reflexionar con seriedad sobre el futuro que queremos para nuestro país. Sin duda alguna, al examinar los acontecimientos actuales, resulta fácil mostrar lo impresionantemente cíclica e irreversible que es la historia patria. Proponemos una buena manera de entender estos fenómenos sociopolíticos, precisamente a través de la revisión de algunos de estos retazos verbales, pues creemos en el poder de las palabras y en el peso de la verdad. El examen de algunas manifestaciones públicas, expresadas en diferentes momentos de sus vidas, por ilustres venezolanos durante el pasado siglo XX nos indican que estamos viviendo en un país real, y que esta, la actual, no es una pesadilla surrealista, ni hemos llegado a ella como un equívoco. Existen causas y quizá enfrentamos consecuencias, pero con el don de la palabra y adheridos a la verdad podremos enrumbar nuestra historia. Las palabras dichas por varios personajes de la vida nacional, las hemos tomado de sus discursos, publicados por Federico Pacanins y por Carlos Fernández Cuesta en el libro “Selección de Discursos Venezolanos del Siglo XX”, en la Colección Econoinvest, editada el año 2001.

Jorge García Tamayo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

"En este país":escrito 4 años después de iniciarse"el proceso"...



“EN ESTE PAÍS”
Un artículo escrito cuatro años después de iniciarse el proceso que nos conduciría hasta donde estamos.

El título de una novela del siglo pasado, es propicio para hablar de un problema grave que estamos viviendo, en este país. Es una terrible historia, y por las telecomunicaciones y por los satélites, ella seguramente le llega al mundo, y la escucharán, algunos preocupados, la mayoría impasible, así ocurre cuando son tragedias ajenas, y esta es solo nuestra, de los venezolanos. Casi como aquella novela del Gabo, esta, la nuestra, es “la crónica de una muerte anunciada”. El desmoronamiento de nuestra nación es de consecuencias impredecibles, y nos está llevando a la ruina a todos los venezolanos, pero además, será catastrófica para muchas naciones del mundo que dependen de nuestros recursos energéticos. Se está dando paso a paso, en este país, la estamos viviendo paulatinamente, ahora, cuando estamos comenzando este nuevo milenio.
Estuve leyendo un artículo sobre Le Monde D., un diario sobre el cual me dijeron que era “ de franchutes que ni saben lo que pasa en Francia pero creen saber lo que pasa en el mundo”… Así entendemos que pueden ser algunas veces los medios de comunicación, pueden estar comprometidos con ideas, o con doctrinas, los nuestros, o los de otros países y algunos ciudadanos franceses, parecen todavía sentirse golpeados, ¡por el Mickey Mouse de EuroDisney! Es que son unos resentidos, me dijeron. Puede ser… Entonces hablamos sobre CNN y de otras cadenas de noticias, cada cual con sus voceros y sus infiltrados, y ellos con sus complejos y con sus culpas… Todo esto obliga a reflexionar sobre el mundo donde estamos viviendo, y lamentablemente pareciera que existiesen muchos individuos resentidos, quizás países enteros dolidos, naciones resentidas y acumulando odios…
Los resentidos sociales, en nuestro país, son ahora un tema del común, casi podría decirse que son el pan nuestro de cada día. Ciertamente. Pero el asunto este de los resentidos, no sería tan grave, si no existiesen sinvergüenzas capaces de especularlos… ¿Cómo? Es algo muy cierto. Pongámosle atención a nuestros resentidos sociales, los de estos tiempos… Ellos no son llorones y dicen no ser acomplejados, ( hay algunos que no se controlan y salen siempre con el tema de que si tengo el pelo apretao, que me llamaban el bachaquito, que soy un zambo, y hasta especulan su condición de negritos, pero estos son una minoría y usualmente son casos ya patológicos ). Si hablamos de la generalidad de nuestros resentidos sociales, pues ellos no se la pasan ruñendo sus carencias de espíritu por no haber sabido enfrentar la vida y no haber tenido el valor de agarrar al toro por lo cachos, ¡no! Ahora tenemos una horda de resentidos sociales “sui generis”, ¡son vivitos!, y además tenemos una cáfila de truhanes que son aprovechadores de los mismos, estos, por tanto son, más vivos aún. Estos sujetos, usualmente se ubican ahora en posiciones de poder. Ha llegado la hora para muchos de ellos, el momento de llenarse, los pusieron donde es, ¡yupi!, y es que venían buscándolo desde hacía tantísimos años, ¡casi nada! ¿Recuerdan el lema aquel de “que me pongan donde haiga”?, pues, llegaron. Estas consideraciones van por igual para los sinvergüenzas y trepadores, magos de la política populista, como para una gran cantidad de militares quienes fueron comprados, con sueldos y autos nuevos y créditos blandos, como si fuesen pedazos de queso palmita, silenciados, y ¿la divisa del honor?, bien gracias… Hay algunos de estos elementos que hasta se las dan de intelectuales ¡Que triste tragedia! Lamentablemente como dijo un ilustre venezolano años atrás, nuestro país sigue siendo el de las reputaciones consagradas y de las nulidades engreídas.
Pero antes, hace menos de treinta años, en este país, y en el curso de toda nuestra historia, ¡todos éramos venezolanos!, y nuestro orgullo estaba en la mezcla de razas, en ese crisol que permitía a cualquier negrito, o zambo, o a cualquier indio o blanco de orilla, llegar a donde le permitiese su capacidad de trabajo y de lucha. Ahora, es triste decirlo, pero han bastado cuatro terribles años y las cosas han cambiado. Estamos cosechando la siembra de cuatro años de atizar el odio entre hermanos, de ver sistemáticamente a un presidente insultando, amenazando, vociferando mentiras, estimulando las diferencias para cosechar rencores, dividiendo de la manera más meticulosa y sistemática a los ciudadanos, gesticulando siempre con gestos de golpear con el puño para aplastar. Cuatro años de un país obligado a verlo y a escucharlo en cadenas interminables por la televisión, en todas partes amenazando, hasta que el daño germinó en suelo fértil, el mal anda suelto en este país, se ha regado como la mala hierba y la maleza crece por los cuatro confines de la patria de Bolívar.
Estamos viendo como se están consolidando, los planes que nos pondrán bajo el yugo de una minoría que ha prometido falazmente ofrendarle la patria a los “estabanos” y esto no es decirles peyorativamente que no han aprendido a hablar, ni tienen idea de nada, ¡no! Lamentablemente, los pobres en este país, los que todavía ciegamente son seguidores del régimen, no son los más capacitados. En este momento no tenemos tiempo de ponernos a pensar que de quien fue la culpa, que si fue de las cúpulas podridas en los 40 años de la infausta democracia, o si de veras cada cual no aprovechó las muchas oportunidades, ¡que eran abundantes! Sin duda que se podía llegar… ¡Para muestra un botón! He allí al señor presidente, ¿como llegó y desde donde?, ¿y los demás presidentes?, esos que siempre fueron unos “reyecitos” cuando se sentaron en la silla, los que se olvidaron todos de su pueblo, ¿de donde venían?, ninguno de ellos era un oligarca, aunque ese discurso haya sido cacareado también por el populismo de oficio. Lo que si es muy cierto es una sola cosa, a todos y más a este último ejemplar, a todos sin excepción, los agarró el fenómeno de los tres monitos, se quedaron sin poder oír, ni ver nada para quedarse complacidamente callados. Pero no es tampoco el momento de pensar en que tal vez no se hizo lo suficiente, puesto que estamos en una situación crítica, el país está, digo, estaba al borde del colapso. Perdón… Ya colapsó.
Pero también allí están ellos, los pobres, los marginales, los desnutridos, y ellos, ya lo dijimos, esperan confiados, sin tener los conocimientos, por no haber podido estudiar, quizás, pero no importa, ellos aguardan y creen que se les otorgará el país, como una dádiva, se lo tienen prometido… Quienes esto aseguran, son ilusos, buena gente al fin, pero nunca han vivido bajo un régimen totalitario, y no saben lo que es una dictadura, y menos una dictadura militar… Ellos juran que les entregarán los abastos, y las panaderías, y las refinerías, y las estaciones de gasolina, y los diarios, y las televisoras, y hasta los bancos… ¿Es esta una afirmación exagerada? Quien piense que es una exageración, es porque nunca ha conversado y se ha sincerado de verdad con gente “del pueblo”, o es porque quizás no sabe lo que implica la oferta de “el proceso”. Esto no quiere decir en absoluto que los vayan a complacer, ¡ojo!, pero es la oferta, la que está en pie y solamente se sostiene y se adelanta, en las aspiraciones de unos cuantos pobres de solemnidad y es especulada por los dirigentes que taimados se apoyan en la credulidad de la buena gente…
“El proceso” ya está en marcha. ¿Acaso no hace más de cuatro años que avanza? No hace ni un mes que se está mostrando de cara a todo el mundo, y las gentes en sus países están allí, impávidas, aguardado, sin saber a que atenerse, o algunas, hasta sonreídas… ¡Tanto petróleo, pero ya se les está acabando la suerte!, dirán… Quizás repiten aquello de que, los pueblos tienen los gobiernos que se merecen… Pero debemos preguntarnos si, ¿de verdad esta tragedia se la merece nuestro pueblo? Sin haber trabajado mucho, hay gentes que esperan por lo que les han prometido. También están los que trabajaron duro, los que se prepararon, los que estudiaron, los que han adquirido bienes con el sudor de su frente, pues es bueno que sepa el mundo que ahora, estos venezolanos han pasado a ser en el lenguaje del régimen, los “oligarcas”, “los escuálidos”, son “golpistas”, “ladrones”, “vende patria” y muchos de ellos también son “agentes del imperialismo y de la CIA”… Muchos pobres engañados por la canalla populista, han aprendido a recitar las consignas acuñadas por el presidente en un léxico de odio para fomentar una novedosa y nunca existente lucha de clases, y muchos pobres e indigentes, están convencidos de que serán recompensados en su devoción al caudillo, que ellos se merecen el país, y que este ha sido conculcado por cualquier ciudadano que posea algún bien material. En un populismo desquiciante, como nunca antes existió en América, con el slogan de que “ahora manda el pueblo”, ellos aspiran a tenerlo todo porque saben que “es bonita la revolución”, aunque en el fondo también comprendan que para muchos ha sido tan solo una “robolución” y que para todos, las siglas del MVR ( Movimiento Quinta República) sean sinónimas de “me volví rico”... Trágicamente, sin que se haya dado todavía en la magnitud que se espera, vemos como se repite el dicho aquel de que “el que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver”.
No les ha llegado la dicha, pero estamos viviendo el odio, la desesperación y la pérdida de la cordura desatada por un populismo irresponsable, pero fríamente planificado. Cada día más cerca, estamos viendo como llegan los malandros de baja ralea y atropellan e insultan, y agreden y asesinan, y como lo amparan los que tienen la conciencia comprada, o lo aceptan los tontos útiles, ilusos los menos, caimanes en boca de caño los más, intelectualoides criminales muchos dirigentes que aúllan sus trasnochadas consignas del pasado, las que ahora solo sostienen algunos escasos regímenes de fuerza, al menos en el mundo occidental, porque en este mundo globalizado, siempre puede uno referirse a Argelia, a Iraq, o Iran, o hasta usar la pobreza de Afganistán o de naciones africanas, y hasta llegar a coquetear con el coloso Brasil tan abatido por el hambre y la pobreza de sus gentes para quererse sentir parte de un mundo que no es ni ha sido nunca el de los venezolanos. Estamos mal. Los políticastros del régimen son sepulcros blanqueados por una impasible hipocresía. Mienten fría y descaradamente para poder de una buena vez, ponernos a todos bajo la égida de un Estado controlador. Al final, sabemos bien que no es un Estado, es un individuo, y el ejemplo de Cuba, con el mesianismo de Fidel, es el más evidente, y nadie negará que esa ha sido la esperanza y la intención de los dirigentes de “el proceso”, llegar detrás de un nuevo Mesías, que vaya caminando sobre mar de la felicidad. Da vergüenza el espectáculo de profesionales universitarios, militares de carrera y hasta generales, sentados como borregos, riéndole las gracias al “Señor Presidente”, el mismísimo personaje de Miguel Angel Asturias. ¡Pena ajena nos dan estos pobres conciudadanos! El venezolano nunca había sido “un arrastrado”, nunca fue servil, ni en las dictaduras más feroces lo vimos reptando babosamente hasta estos extremos de postrarse y lamer las botas de “el Jefe”. Es muy triste decirlo, pero Adolfo Hitler era mucho menos simpático, tenía un bigotito horrendo, no lucía verruga y su pollina era poco elegante, no lanzaba bolas “rabo e cochino”, ni besaba ensalivando a las viejitas, ni juraba por Dios santo sacando a cada rato un crucifijo, y no cargaba carajitos ni prometía con taimada hipocresía acabar con los niños de la calle. Adolfo, el del bigotito tenía menor rating, quizás porque, claro está, en ese tiempo no existía la TV ni se hacían “cadenas”, por todo esto, pues, su handicap era menor, ¡definitivamente!, y mire usted lo que vivió el pueblo alemán, quienes además eran catiritos y no estaban lombricientos, ni desnutridos, ni andaban con las patas en el suelo… También ellos se emborracharon con “mi proceso” o “mi lucha”, y todos sabemos como terminó la historia…
Así que no es necesario ponerse anteojos, ni ser un historiador de muchos kilates, para ver por donde viene la cosa. La historia ha sido siempre cíclica y desgraciadamente repetitiva. Es fácil comprender hacia donde vamos, aceleradamente. Estamos en nuestra patria, en este país, mi país, tú país, y no siendo esta tierra de gracia una isla, pues no tendremos balseros, sobretodo porque… ¿saben que?, es porque no nos vamos a ir. Es muy cierto que en el curso de estos últimos cuatro dolorosos años, hemos presenciado la destrucción sistemática de las instituciones de la nación, del Congreso Nacional, de la Fiscalía, de la Contraloría, de la Defensoría del Pueblo, del proceso de descentralización, de las policías, de los partidos políticos, de las Fuerzas Armadas, y de otros estamentos solo han quedado pequeños baluartes… En la Central de Trabajadores el régimen perdió, como tenía que ser pero han intentado crear sindicatos paralelos, en las Universidades aunque han perdido todas las elecciones tienen sus “talibanes criollos” ejerciendo la presión del terrorismo, a la iglesia la mantienen casi silente a punta de crucifijos y del doble discurso con una abominable cháchara de amor y paz, pero vemos como PDVSA se defiende con valentía mientras está siendo desmantelada, como todavía no han terminado de destruir a la Marina Mercante, ni han logrado callar a los periodistas, ni en sus diarios ni en sus televisoras y son ellos, los comunicadores sociales con la sociedad civil organizada quienes con la CTV y Fedecámaras y algunas ONG con más del 80% de los venezolanos, están dando la última batalla, la de la resistencia pasiva, la de las banderas y los pitos y las cacerolas contra los peinillazos, los perdigones, las balas asesinas y las bombas de gases lacrimógenos con o sin mostaza. El mundo entero debería enterarse de la verdad, debería comprender que el bravo pueblo venezolano está luchando, y que seguirá ofrendado las vidas de sus ciudadanos para defender la posibilidad de ir a unas elecciones, que esta lucha sin cuartel, para tratar democráticamente de contarnos, está planteada de frente, sin dar, NI UN PASO ATRÁS!