sábado, 10 de enero de 2026

El ME y la patología tumoral (1)


Tempranamente, en el año 1933, un físico y un ingeniero eléctrico, los doctores Ernest Ruska y Max Knoll, inventaron el microscopio electrónico (ME) de transmisión. Pronto se perfeccionarían los avances tecnológicos y la posibilidad de usar los electrones para observar tejidos, se logró con el descubrimiento de algunas substancias maleables y endurecidas como el metacrilato y las resinas epoxy, que ofrecieron la posibilidad de permitir a los electrones atravesar las células sin distorsionar su arquitectura interna, cuando se cortaban en delgadas láminas con el cuchillo de diamante inventado por el Dr Fernández Morán. El progreso de la Biología con estos avances fue desde entonces, vertiginoso.

 

En 1968, los doctores Juan Rosai y Héctor Rodríguez, jóvenes patólogos formados bajo la tutela del profesor Lauren Ackerman en la Universidad George Washington de St. Louis Missouri, publicarían en el American Journal of Clinical Pathology “Application of electronmicroscopy to the differential diagnosis of tumors”. Desde ese entonces, se le daría importancia al ME para utilizarlo como un arma con poderes diagnósticos en el estudio de la patología tumoral humana. Entre 1969 y 1997, la historia de dos microscopios electrónicos en nuestro país serviría para mostrar cómo, durante más de 30 años se desarrolló la patología ultraestructural tumoral y la investigación ultraestructural microbiológica utilizando el ME en la patria de Fernández Morán. Espero mostrar en este blog lapesteloca en tres etapas, los resultados de una investigación sobre la patología tumoral realizada en Venezuela durante 35 años utilizando el microscopio electrónico (ME).


Primera etapa: el 19 de abril de 1948, el doctor Pedro Iturbe inauguró el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo, dedicado al aislamiento y tratamiento de pacientes tuberculosos. Años más tarde, los tratamientos para la enfermedad, permitirían al doctor Iturbe, avanzar hacia la transformación del Sanatorio en Hospital General. En 1968 lograría para la institución un microscopio electrónico que se instalaría como dependencia del Servicio de Anatomía Patológica. En 1988, en homenaje a su inmensa labor se le dio su nombre al Hospital General del Sur, Dr. Pedro Iturbe.

 

El funcionamiento del Laboratorio de Microscopía Electrónica del Sanatorio, se haría efectivo en 1969. El doctor Iturbe me ofrecería la oportunidad de trabajar con el ME y con el asesoramiento del doctor Humberto Fernández Morán se instalaría el equipo y los estudios iniciales comenzarían a verse en sus publicaciones y en eventos científicos del país y del extranjero.

 

En marzo de 1971 se realizó en Maracaibo el Primer Simposio Venezolano sobre Patología Ultraestructural con invitados de Colombia, Argentina, México, Estados Unidos, patólogos de Caracas y virólogos del IVIC. Ese año 1971 se realizó el VIII Congreso Latinoamericano de Patología en Maracaibo, donde se presentaron numerosos trabajos sobre la patología ya examinada con el ME. 

 

Los trabajos del Laboratorio de ME de JT Nuñez Montiel y J García Tamayo, estuvieron encaminados a investigar sobre el cáncer de cérvix, primera causa de muerte por cáncer en las mujeres venezolanas durante el pasado siglo XX. Los resultados sobre la identificación de partículas virales en el exudado vaginal de pacientes, el estudio colposcópico, histopatológico y ultraestructural de las lesiones en cérvix y vagina, fueron presentados como trabajos libres en el IX Congreso Latinoamericano de Patología, Mérida Yucatán, en México, en octubre 1973. Tras la muerte de JT Nuñez Montiel, fueron publicados en Acta Médica Venezolana el año 1978, demostrando por primera vez la importancia del virus del papiloma humano (VPH) en el cáncer del cuello uterino. Años más tarde esto fue corroborado por el Dr Zurhausen en Alemania.


Con el ME logramos estudiar otros agentes virales y protozoarios que afectaba a la población en el occidente del país: aparecieron las primeras publicaciones sobre el virus de la encefalielitis equina venezolana (EEV), el virus de la rabia, sobre la tricomona vaginalis, amibas y candidiasis. Se publicarían también trabajos experimentales y clínicos sobre el pulmón, los riñones y con la Facultad de Veterinaria de LUZ sobre la ultraestructura de sangre periférica en animales y detalles sobre el virus de la rabia en bovinos y la ultraestructura de protozoarios que en 1973 se amplió con la identificación de amibas de vida libre del género Acantamoeba. En 1978, se publicarían más observaciones sobre la ultraestructura de la tricomona vaginalis .

 

Segunda etapa:  Entre 1976 y 1998 utilizando el ME del Instituto Anatomopatológico (IAP) en la Universidad Central de Venezuela (UCV), proseguimos en la tarea de la investigación ultraestructural en patología y se inició formalmente en el IAP de la UCV la publicación de trabajos sobre la patología ultraestructural tumoral. El primero de los cinco trabajos señalados, fue publicado en una revista venezolana para la época vigente, los otros cuatro en revistas de Patología de México y España. El ME pasó a ser además de un arma diagnóstica, un instrumento de enseñanza para los residentes del postgrado de Anatomía Patológica en la UCV.

 

Se hizo frase común utilizar el llamado “retrospectoscopio” para señalar como se podían analizar los tumores en las láminas coloreadas con hematoxilina y eosina con el microscopio de luz, para descubrir luego con el ME los filamentos, microvellosidades, gránulos, luces y densidades en las células tumorales trasformadas en estructuras precisas que permitían aunque los tumores fuesen “poco diferenciados” lo que quiere decir, de difícil diagnostico histológico, precisar o modificar los diagnósticos que se hacían con el microscopio de luz.

 

Nota: este trabajo finaliza mañana

Maracaibo, sábado 10 de enero del año 2026

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