Tempranamente, en el año 1933, un físico y un ingeniero eléctrico, los
doctores Ernest Ruska y Max Knoll, inventaron el microscopio electrónico (ME) de
transmisión. Pronto se perfeccionarían los avances tecnológicos y la
posibilidad de usar los electrones para observar tejidos, se logró con el
descubrimiento de algunas substancias maleables y endurecidas como el
metacrilato y las resinas epoxy, que ofrecieron la posibilidad de permitir a
los electrones atravesar las células sin distorsionar su arquitectura interna,
cuando se cortaban en delgadas láminas con el cuchillo de diamante inventado
por el Dr Fernández Morán. El progreso de la Biología con estos avances fue desde
entonces, vertiginoso.
En 1968, los doctores Juan Rosai y Héctor Rodríguez, jóvenes patólogos
formados bajo la tutela del profesor Lauren Ackerman en la Universidad George Washington
de St. Louis Missouri, publicarían en el American Journal of Clinical Pathology
“Application of electronmicroscopy to the differential diagnosis of tumors”.
Desde ese entonces, se le daría importancia al ME para utilizarlo como un arma
con poderes diagnósticos en el estudio de la patología tumoral humana. Entre
1969 y 1997, la historia de dos microscopios electrónicos en nuestro
país serviría para mostrar cómo, durante más de 30 años se desarrolló la
patología ultraestructural tumoral y la investigación ultraestructural
microbiológica utilizando el ME en la patria de Fernández Morán. Espero mostrar
en este blog lapesteloca en tres etapas, los resultados de una investigación
sobre la patología tumoral realizada en Venezuela durante 35 años utilizando el microscopio electrónico (ME).
Primera etapa: el 19 de abril de 1948, el doctor Pedro Iturbe
inauguró el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo, dedicado al aislamiento y
tratamiento de pacientes tuberculosos. Años más tarde, los tratamientos para la
enfermedad, permitirían al doctor Iturbe, avanzar hacia la transformación del Sanatorio
en Hospital General. En 1968 lograría para la institución un microscopio
electrónico que se instalaría como dependencia del Servicio de
Anatomía Patológica. En 1988, en homenaje a su inmensa labor se le dio su
nombre al Hospital General del Sur, Dr. Pedro Iturbe.
El funcionamiento del Laboratorio de Microscopía Electrónica del
Sanatorio, se haría efectivo en 1969. El doctor Iturbe me ofrecería la
oportunidad de trabajar con el ME y con el asesoramiento del doctor Humberto
Fernández Morán se instalaría el equipo y los estudios iniciales comenzarían a
verse en sus publicaciones y en eventos científicos del país y del extranjero.
En marzo de 1971 se realizó en Maracaibo el Primer Simposio Venezolano
sobre Patología Ultraestructural con invitados de Colombia, Argentina, México,
Estados Unidos, patólogos de Caracas y virólogos del IVIC. Ese año 1971 se
realizó el VIII Congreso Latinoamericano de Patología en Maracaibo, donde se
presentaron numerosos trabajos sobre la patología ya examinada con el ME.
Los trabajos del Laboratorio de ME de JT Nuñez Montiel y J García
Tamayo, estuvieron encaminados a investigar sobre el cáncer de cérvix, primera
causa de muerte por cáncer en las mujeres venezolanas durante el pasado siglo
XX. Los resultados sobre la identificación de partículas virales en el exudado
vaginal de pacientes, el estudio colposcópico, histopatológico y
ultraestructural de las lesiones en cérvix y vagina, fueron presentados como
trabajos libres en el IX Congreso Latinoamericano de Patología, Mérida Yucatán,
en México, en octubre 1973. Tras la muerte de JT Nuñez Montiel, fueron
publicados en Acta Médica Venezolana el año 1978, demostrando por primera vez la
importancia del virus del papiloma humano (VPH) en el cáncer del cuello
uterino. Años más tarde esto fue corroborado por el Dr Zurhausen en Alemania.
Con el ME logramos estudiar otros agentes virales y protozoarios
que afectaba a la población en el occidente del país: aparecieron las primeras
publicaciones sobre el virus de la encefalielitis equina venezolana (EEV), el
virus de la rabia, sobre la tricomona vaginalis, amibas y candidiasis. Se
publicarían también trabajos experimentales y clínicos sobre el pulmón, los
riñones y con la Facultad de Veterinaria de LUZ sobre la
ultraestructura de sangre periférica en animales y detalles sobre el virus
de la rabia en bovinos y la ultraestructura de protozoarios que en 1973 se
amplió con la identificación de amibas de vida libre del género Acantamoeba. En
1978, se publicarían más observaciones sobre la ultraestructura de la tricomona
vaginalis .
Segunda etapa: Entre
1976 y 1998 utilizando el ME del Instituto Anatomopatológico (IAP) en la
Universidad Central de Venezuela (UCV), proseguimos en la tarea de la
investigación ultraestructural en patología y se inició formalmente en el IAP
de la UCV la publicación de trabajos sobre la patología ultraestructural
tumoral. El primero de los cinco trabajos señalados, fue publicado en una
revista venezolana para la época vigente, los otros cuatro en revistas de
Patología de México y España. El ME pasó a ser además de un arma diagnóstica,
un instrumento de enseñanza para los residentes del postgrado de Anatomía
Patológica en la UCV.
Se hizo frase común utilizar
el llamado “retrospectoscopio” para señalar como se podían analizar los
tumores en las láminas coloreadas con hematoxilina y eosina con el microscopio
de luz, para descubrir luego con el ME los filamentos, microvellosidades,
gránulos, luces y densidades en las células tumorales trasformadas en estructuras
precisas que permitían aunque los tumores fuesen “poco diferenciados” lo que
quiere decir, de difícil diagnostico histológico, precisar o modificar los
diagnósticos que se hacían con el microscopio de luz.
Nota:
este trabajo finaliza mañana
Maracaibo,
sábado 10 de enero del año 2026
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