domingo, 5 de octubre de 2025

Las pistas del cáncer

El cáncer no es una enfermedad estática. Desde esa primera célula que se corrompe y empieza a reproducirse descontroladamente, el tumor crece, evoluciona y se diversifica.    A veces, lo hace rápidamente; otras, lo hace más lentamente, pero toda esa trayectoria vital queda grabada en algún lugar de las células tumorales y ofrece pistas que pueden ser claves para entender cómo se comportará cada cáncer y poder así predecir su evolución. 

Una investigación científica, publicada en la revista Nature, ha encontrado dónde es que guardan toda esa información crucial las células malignas. Han desarrollado un método epigenético para poder leerla e interpretarla. Según los autores, su programa bioinformático es capaz de descodificar la huella que deja el tumor desde su origen, o sea, reconstruir su historia evolutiva y anticipar, incluso, la progresión de la enfermedad.

Existe un algoritmo que permite reconstruir cómo ha cambiado cada enfermedad desde su origen y anticipar su progresión en el futuro. Se trata de un algoritmo matemático que lee unas marcas, como un código de barras identitario de la célula que dio lugar al tumor. Esas señales, cambian a medida que el tumor crece y se diferencia; las señales son como una especie de “caja negra” del tumor.

Igual que en los aviones la caja negra que registra todos los datos técnicos y conversaciones de cabina de la aeronave, en el cáncer, estas marcas epigenéticas -se llaman patrones de metilación fluctuante- y revelan la identidad de las células malignas, permitiendo reconstruir cómo han evolucionado y también predecir cómo se comportará el tumor en el futuro. La investigación, ha sido liderada por científicos del Clínic-Idibaps de Barcelona y el Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, y se ha realizado a partir del estudio de unas 2.000 muestras de leucemias y linfomas, pero los autores creen que su metodología podría funcionar en todos los tipos de cáncer.

Cuenta Iñaki Martín-Subero,(ver) investigador ICREA, jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del Idibaps y coordinador de esta investigación, que una de las grandes trabas en el conocimiento del cáncer es, precisamente, “descifrar su pasado”. “Cuando llega un paciente con cáncer y se diagnostica, se obtiene una biopsia del tumor, pero lo que vemos de ahí es solo el momento presente [de la enfermedad]”, explica. Lo que ocurrió antes, desde que esa primera célula degenera hasta que el cáncer da la cara, sigue siendo una incógnita que puede lastrar, incluso, el abordaje terapéutico del paciente.

Esta investigación internacional, sin embargo, da un paso adelante para alumbrar la trayectoria evolutiva del cáncer desde su origen con una herramienta que no es, además, muy cara, por lo que facilita su viabilidad en la práctica clínica. Martín-Subero recurre al símil de la aviación para explicar sus hallazgos: “Igual que la caja negra registra los detalles del vuelo, hemos encontrado dónde se registran los datos del tumor: esta historia secreta del cáncer queda registrada en el epigenoma”.

El epigenoma es un entramado de compuestos químicos y proteínas que se pegan a los genes y, aunque no modifican su secuencia, sí provocan variaciones químicas que afectan a sus funciones. La metilación, por ejemplo, es uno de esos procesos epigenéticos que funciona como una especie de interruptor, apagando o encendiendo la actividad de los genes. Pero los investigadores han descubierto que ese mecanismo epigenético tiene una función adicional, pues “también actúa como un sistema que registra información sobre la identidad del tumor, cuándo empezó, a qué velocidad ha ido creciendo y si ha ido cambiando con el tiempo”, expone el científico.

La información necesaria para reconstruir la trayectoria evolutiva del tumor está ahí, en la metilación del ADN, pero descifrarla no es sencillo. A simple vista, en una representación sobre el papel, el patrón de metilación parece como la imagen de una televisión estropeada, con miles de puntos aleatorios distribuidos en una cuadrícula sin sentido alguno. Durante mucho tiempo, los investigadores pensaron que la información cobijada en esos patrones era “ruido de fondo” que estorbaba para el estudio de lo importante, admite Martín-Subero.

Su investigación, no obstante, ha revelado que esos patrones se pueden descodificar con modelos matemáticos y que ese presunto “ruido” contiene, en realidad, información valiosísima para el estudio del cáncer. “Lo que antes descartábamos, ahora hemos encontrado que es una mina de oro, nos da una información que estaba oculta a los ojos de todo el mundo”, reflexiona Martín-Subero.

Los investigadores aplicaron una metodología basada en una tecnología que se ayuda de inteligencia artificial para interpretar esos patrones de metilación y descifraron esa “historia secreta”, en palabras de Martín-Subero: “Hemos podido saber, para cada uno de los tumores [en las 2.000 muestras analizadas], cuándo empezó a crecer, a qué velocidad ha crecido y cuál es su grado de diversidad celular”.

El científico asegura que esta descodificación puede tener implicaciones en la práctica clínica. “Hemos desarrollado una herramienta que nos permite entender cómo se ha desarrollado el cáncer y anticipar cómo va a evolucionar en el futuro”, sentencia. Y abunda: “Esta información del pasado nos permite saber si un cáncer será más agresivo en el futuro, si cambiará con el tiempo o incluso, en tumores como la leucemia linfática crónica, que no requiere tratamiento inmediato, podemos estimar cuándo será necesario tratar al paciente”.Manel Esteller, profesor de Investigación ICREA en el Instituto contra la

Leucemia Josep Carreras, se muestra cauteloso con los resultados. El investigador, no ha participado en este estudio, pero ha apuntado, en declaraciones al portal Science Media Center España, que este trabajo es “teórico y necesitaría de una mayor validación experimental”, por lo que no se puede implementar en la práctica clínica ahora mismo. La herramienta computacional empleada es, a su juicio, “prometedora”, pero recuerda que ya existen “técnicas de análisis de metilación del ADN en célula única que combinan ya una rigurosa comprobación biológica de los resultados con novedosos algoritmos matemáticos y de inteligencia artificial que permiten obtener resultados similares a los presentados en este estudio para esta leucemia en concreto”.

Alejo Rodríguez Fraticelli, investigador ICREA del Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB), asegura que es una investigación “muy interesante” y pone el foco en el bajo coste de la técnica desarrollada. “La verdadera innovación está en poder utilizar esta información en el epigenoma como códigos de barras moleculares para poder seguir la progresión de la enfermedad, pero a muy bajo coste”, apunta. Y augura que, en unos años, puede convertirse en una herramienta más en el arsenal de los oncólogos para diagnosticar la enfermedad y su progresión.

Martín-Subero admite que su metodología todavía no está disponible para ser utilizada en la práctica clínica convencional: “Hace falta que una empresa pueda llevar esto al mundo real”. Pero hace hincapié en que es “coste-efectiva para la información que aporta”. El investigador defiende, además, que esta investigación “abre un camino” para comprender mejor la biología del cáncer. “Si conocemos el pasado del cáncer, podemos adelantarnos a su futuro y hacer una mejor gestión de los recursos clínicos para un mejor tratamiento y una mejor estimación del pronóstico del paciente”.

Maracaibo domingo 5 de octubre del año 2025

sábado, 4 de octubre de 2025

Mis viejos Maestros

 

En octubre del año 2017 me tocó hablar en la Academia de Medicina del Zulia y diría que ya estaba a un par de años de llegar a los ochenta y que tal vez podría ser más adecuado reflexionar sobre mis viejos maestros de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia. Hoy quiero volver a recordarlos…

 

Julio Árraga Zuleta, hijo de nuestro famoso pintor Julio Árraga, con un gran don de gente y extensa cultura literaria, él fue fundador de nuestra Academia de Medicina del Zulia.

 

Rodolfo Urrutia Loaiza, impulsor de la Cirugía experimental en el Zulia con innovadoras técnicas en cirugía gastrointestinal y de la vesícula biliar. En el mismo hospital Chiquinquirá como estudiantes mucho aprendimos al ver actuar al siempre actualizado 

 

José Trinidad Martínez, todavía en 2017 era el más ilustre experto ginecólogo de Maracaibo y no puedo olvidar a otro José Trinidad, JTNúñez Montiel el brillante colposcopista y estudioso, también ginecólogo, que me condujo hacia la investigación ultraestructural sobre el virus del papiloma humano (VPH), en trabajos que adelantaríamos juntos a comienzos de los años 70 del pasado siglo XX.

 

José Ordoñez Marín y sus inolvidables clases magistrales. Ordoñez Marín quien fuera Decano fundador de nuestra Facultad de Medicina, era un personaje de quien se contaba dormía en hamaca y en el piso reposaban sus libros…

 

El Master Jorge Quintero Atencio internista brillante, es imposible no citarlo, pues era un filósofo con una mente privilegiada, y entre los internistas debo nombrar al tempranamente fallecido Oswaldo García Arenas quien fuera el fundador del Servicio de Medicina Interna en el hospital General del Sur.

 

Jorge Hómez Chacín el dermatólogo venereólogo y parasitólogo de la escuela francesa es una imagen personalmente inolvidable… Al mencionar la parasitología debo mencionar a :

 

Adolfo Pons Romero de quien ya hablamos (https://surl.lt/dshfgz) en este Blog (lapesteloca) y de su importante revista Kasmera…  Cuando se dice algo sobre las revistas médicas de este pais, ninguna como Investigación Clínica del genial:

 

Américo Negrette. (https://surl.lu/njxoos ) Quien fuera nuestro maestro de Semiología en las salas del hospital Central, y despertó mi interés por la investigación. Negrette me unió a los jóvenes investigadores que en aquellos días ayudarían a crear el Instituto de Investigación Clínica… 

 

Humberto Rivera. Quien todavía ha sobrevivido a la catástrofe que el COVID 19 provocara en nuestra Academia de Medicina del Zulia. Yo esperaba ser un cirujano y pude ayudarlo a operar muchas veces y ofrecerle cuidados postoperatorios a sus pacientes quirúrgicos… Pero terminé decidiéndome por examinar en el hospital universitario, las causas y las consecuencias de las enfermedades bajo la tutela del doctor Wenger.

 

Franz Wenger. Es importante recordar el rol que jugó Wenger en su lucha para hacer despistaje de cáncer por citología. Fundó una Sección especial para entrenar citotecnólogos en el hospital universitario de Maracaibo, en aquellos tiempos cuando los radio y quimioterapeutas oncólogos eran  Luis Guillermo Borjes Duarte  y  Jesús Acosta Galván. Todos ellos fueron mis profesores y muchos más a quienes no he podido nombrar, les conocí estudiado Medicina y hoy aprovecho para agradecerles públicamente por lo mucho que me enseñaron…

 

Hice anatomía patológica con el doctor Wenger desde mi graduación en julio del año 63 hasta febrero del año siguiente, 1964, y sería el propio Wenger, al verme trabajando a dedicación excl.,usiva pero sin sueldo, quién me consiguió una beca del Club Rotario de Wisconsin y fui a parar a los Estados Unidos. Tras 5 años de entrenamiento como residente, en Wiscosin y en Filadelfia, tengo que nombrar a tres Maestros de aquel entonces:

 

El profesor William Ehrich, (https://surl.li/xstdpt )

La baronesa Gabrielle Zurhein  (https://surl.li/uhyjdv )

El patólogo chileno Enrique Valdivia, (https://surl.lu/wwlhsc )

Todos ellos me enseñaron a hacer investigación sobre la patología de las autopsias, en neuropatología y en patología pulmonar a trabajar aplicando la microscopía electrónica en la investigación.

 

Una noche, viviendo en el helado clima de Wisconsin, recibí una llamada telefónica desde Maracaibo: era el padrino de nuestra promoción médica “Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo”. Era el doctor Pedro Iturbe ( https://surl.li/zpbhei ) quien me informó que había conseguido un  microscopio electrónico (ME) para su Sanatorio. Pedro Iturbe, me pidió que fuese hasta Chicago para visitar a Fernández Morán. Lo hice, y fui muy bien recibido, y ya de regreso, en 1968, instalaríamos el ME en 1969 para hacer investigación en el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo siguiendo las instrucciones de

el doctor Fernández Morán.


 

Mis colegas patólogos en Maracaibo, no creían en el ME. El elefante gris lo denominaba el jefe del Servicio. Los patólogos no estaban interesados en hacer investigación. En 1971, nos visitaría personalmente el doctor Fernández Morán, y organizamos el 1er Simposio Venezolano de Patología Ultraestructural y asistió invitado el ya famoso doctor Rui Pérez Tamayo   y luego, ese mismo año, durante el VIII Congreso Latinoamericano de Patología que se dio en el hotel del Lago, presentaríamos trabajos con el ME sobre encefalitis equina, rabia, amibiasis, y la ultraestructura de tumores.

 

En aquel evento latinoamericano, conversando con JTNúñez Montiel decidimos usar el ME para examinar el cuello uterino de sus pacientes y en el siguiente Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología, que se dio en 1973 en Mérida, Yucatán-México, demostramos la presencia del virus del papiloma humano (VPH) en el cuello uterino y señalamos tempranamente y por primera vez, su importancia en el cáncer cervical.

 

He querido aprovechar esta ocasión para permitirme nuevamente mencionar a algunos de mis profesores, a quienes recuerdo con respeto y admiración, fueron mis Maestros en Medicina.

 

Maracaibo, sábado 4 de octubre del año 2025

viernes, 3 de octubre de 2025

Una entrevista

 

Hace un cuarto de siglo, fui entrevistado por una joven periodista, Mandy Zambrano, y ella comenzaría presentándome como entrevistado, así: “Un ensayista, cuentista, articulista, pero sobre todo novelista. García Tamayo tiene en su haber dos obras literarias galardonadas con dos importantes premios venezolanos. "Escribir en La Habana", recibió en 1994 el premio "Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra" y la segunda, "Para subir al cielo..." fue merecedora, en 1997, del premio "Bienal de Literatura Elías David Curiel". 

- Cuando me dieron el Premio "Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra" por "Escribir en La Habana", quise llevarla a Monte Avila Editores. Allí me dijeron que sí, que era un premio muy bueno, pero que primero había que ponerlo en lo que ellos llaman "lectura", para que lo examinasen a ver si valía la pena. Ya había tenido la "Peste Loca" en Monte Avila durante año y medio y al final me dijeron que era demasiado larga, que me olvidara porque quién carrizo le iba a publicar a un autor desconocido, La Peste!..., con la buena pro de los que la leyeron en Monte Avila Editores, la devolvieron. Al principio pensé: "Yo tengo un libro premiado y estoy hecho", pero había una lista de espera de por lo menos dos años. Las personas que están en ese medio generalmente son demasiado críticos, para ellos todo es malo y no hay muchos incentivos, además, se sabe que sólo le publican a los que conocen, son una rosca impenetrable - sostiene.

Mandy, continuaría su presentación comentado…  No obstante, su dedicación al oficio de escribir no le ha restado tiempo para ejercer la Medicina, específicamente la docencia y la investigación en el campo de la patología, en importantes instituciones como la Universidad Central de Venezuela, y aunque en la actualidad está jubilado, mantiene desde hace poco más de cuatro años un trabajo incesante en su laboratorio de Patología Molecular - que lleva por nombre Novapath-, ubicado a pocas cuadras de su lugar de residencia en Caracas.

Muchos años transcurrieron para que García Tamayo se reencontrara con la literatura. A comienzos de la década de los noventa y luego de algunos tropiezos editoriales, publicaria "Reflexiones de un Anatomopatólogo"(1991), libro que recoge diversos tópicos sobre sus vivencias dentro de la Anatomía Patológica en el que muestra la realidad social de dicha especialidad en Venezuela. Durante los siguientes años desarrollaría  un agudo sentido de denuncia socio-político y especialmente en el sector de la salud, reflejado en distintos artículos publicados en los principales diarios nacionales y regionales del país, y que además recopilaría en su libro "Más reflexiones sobre la patología y el país", publicado en el año 1997.

A comienzos de los años ochenta abre un paréntesis para dar rienda suelta a la escritura y escribe dos novelas de gran extensión, "La Entropía Tropical" y "La Peste Loca", las cuales mantendrá inéditas. A principio de los noventa asiste, durante dos años, a un taller de narrativa dictado por el escritor Eduardo Liendo, el cual sentaría las bases definitivas para moldear su peculiar manera escribir…

"Maracucho regionalista de la República del Zulia" es como, de manera jocosa, se define este personaje, nacido un 22 de noviembre de 1939 en Maracaibo (capital del estado Zulia, principal región petrolera venezolana), y quien desde los primeros años de su vida e influenciado por sus padres, se entregó al hábito de leer y devorar cuanto texto tenía al alcance de sus manos.

Desde muy pequeño soñó con ser escritor, pero, llegada la juventud, sintió deseos de estudiar Medicina. En 1963 egresó de la promoción de médicos cirujanos de La Universidad del Zulia (L.U.Z), y aunque, por un lado, comenzaba una etapa prometedora en su vida, por otro, se desvanecían los sueños de llegar a ser como aquellos grandes literatos, cuyos relatos lo habían transportado a tantos mundos imaginarios. "Cuando empecé a estudiar Medicina, me alejé de la literatura, casi no leía. Estudiaba con fanatismo y furia, absorbiendo como una esponja y luego, cuando me especialicé en Patología, fue peor todavía, porque no sólo era estudiar, sino también hacer investigación". Hoy día, tiene un récord de más de 150 trabajos científicos publicados y diferentes reconocimientos por su labor investigativa.

Una vez graduado, emprendió vuelo a los Estados Unidos, donde cursó estudios de postgrado en la Universidad de Wisconsin y de Pensilvania (1964-1967), obteniendo la especialización en Anatomía Patológica. Al regresar a Venezuela, tomó la Dirección del Laboratorio de Microscopía Electrónica del Hospital General del Sur hasta el año 1975. En 1971 obtuvo un Doctorado en Ciencias Médicas en L.U.Z y en 1975 trabajó como Neuropatólogo en el "Hospital Vargas de Caracas".

Luego de ese último año, García Tamayo dice adiós a Maracaibo para trasladarse a la Universidad Central de Venezuela en Caracas, donde viviría nuevas e insospechadas experiencias. Una de ellas fue la de pintar y vender cuadros, actividad a través de la cual, además de obtener ingresos adicionales, le permitió desarrollar aún más esa faceta creativa. "Llegó un tiempo en el que pude vender hasta cien cuadros en la Venezuela Saudita de ese entonces. Con ello podía pagar el colegio de los niños, pues la situación económica estaba muy difícil y yo apenas ganaba sueldo mínimo".

Diversas son las áreas desarrolladas como investigador. Sus trabajos científicos pueden dar constancia de ello; desde 1971 empieza a publicar en revistas de Virología y de Patología en los Estados Unidos y Europa. Comienza, además, a trabajar enfáticamente en el campo de la patogenia y la neuropatología del virus de la encefalitis equina venezolana (EEV), gracias al empleo del Microscopio Electrónico (ME). "El uso del ME también sirvió para demostrar detalles en los estudios sobre rabia en humanos y animales, planteados desde la época de Pasteur pero nunca mostrados en los humanos". También, gracias al ME, García Tamayo y su equipo publicaron trabajos sobre Tricomoniasis y cáncer del cuello uterino, aparte de destacar la presencia del virus del papiloma humano en las lesiones precancerosas del cuello uterino (área en la que se le ha reconocido por su contribución a la investigación médica).

La observación con el Microscopio Electrónico de amibas de vida libre en casos de encefalitis humana, mereció varias publicaciones. Desde que comencé en el Instituto Anatomopatológico "José Antonio O'Daly" de la UCV, como Jefe de la Sección de Microscopía Electrónica en 1976, las publicaciones se orientaron hacia el estudio de los tumores y de las infecciones virales. Cuando a comienzos de la década de los 80 se inició la pandemia del SIDA, fuimos nosotros desde el Instituto quienes publicamos toda la patología del SIDA, recopilada en el libro de Avances de Patología, volumen 3", indica. GarciaTamayo recuerda que durante su gestión como director y subdirector del IAP, éste se había constituido como uno de los mejores Centros de formación de anatomo-patólogos de Latinoamérica, especialmente por haber hecho énfasis en la formación de sus egresados, "algunos tan brillantes que fueron premiados por la Academia Nacional de Medicina y por el Colegio de Médicos con el Premio Luis Razetti" . 

Esta entrevista continúa y fue publicada en la Revista de la UCV, Academia Medica Digital VITAE (2001) pero hasta aquí, es mas que suficiente para el blog (lapesteloca).

 

En Mracaibo el día viernes 3 de octubre del año 2025

 

jueves, 2 de octubre de 2025

Una puerta en el piso

 

Cuando Tod Williams escribió el guion y dirigió el filme del año 2004, The door in the floor en español Una mujer difícil de la novela de John Irving, A widow for one year”, la película de Ted Williams se desarrolló en un pueblo en las playas de Long Island, donde el autor y artista de libros infantiles Ted Cole (Jeff Bridges) vive con su esposa Marion (Kim Basinger) y su hija Ruth (Elle Fanning).

Se sabe que las jugadas del azar, por extrañas que sean, acostumbran dar un quiebre a la vida, casi siempre risible. Irving en su novela, “A widow for one year” entre otras cosas, relata la historia de Ruth Cole, quien vive una infancia muy especial, pues parece haber nacido para sustituir, en cierto modo, a dos hermanos muertos en un accidente,

Ruth Cole (Elle Fanning), generalmente es supervisada por Alicia, una niñera, mientras su padre, Ted Cole se dedica a escribir y hacer bocetos de mujeres desnudas. Ted y Marion, su esposa son una pareja que se acaba de divorciar tras varios años cargando la desgracia de la pérdida de sus dos hijos en un accidente de tráfico, y su casa está llena de fotografías de los hijos adolescentes de la pareja, que murieron en la tragedia que dejó a Marion deprimida y su matrimonio transformado en un caos donde la única experiencia compartida que mantiene unida a la familia es una visualización ritual diaria de una galería de fotos de los hijos fallecidos.   

Ted y Marion se separan temporalmente, y cada uno vive alternativamente en la casa y en un apartamento alquilado en la ciudad. Ted contrata a Eddie O'Hare (Jon Foster) para trabajar como su asistente de verano y conductor, ya que su licencia fue suspendida por conducir ebrio. Eddie, aspirante a escritor, admira a Ted, pero descubre que es mujeriego y ensimismado con un horario de trabajo errático que deja al joven tiempo libre. El mismo día de la separación cuando llegó Eddie O'Hare, Marion notó que su físico era muy parecido a uno de los hijos que perdieron.

Entre Marion y Eddie surgirá una relación que se hará sexual, que no pareció molestar a Ted, quien disfruta de sus propias citas con una residente local Evelyn Vaughn (Mimi Rogers) durante sesiones en las que ella le sirve como modelo. Cuando Ruth Cole entra en la habitación mientras Eddie y su madre están haciendo el amor, Ted se enoja con su esposa y le aconseja a Eddie testificar sobre el incidente si Ted decide luchar por la custodia completa de la niña.

Marion finalmente deja a Ted y a su hija, y se lleva todas las fotografías y los negativos de sus hijos muertos, excepto uno que se está enmarcando después de que se rompió, hiriendo a Ruth y que Eddie decide recuperar la única imagen con marco restante para que Ruth pueda tener al menos una imagen parcial de sus hermanos. Ted le revela a Eddie la historia del accidente automovilístico que causó la muerte de sus hijos.

Ted Cole sugiere que la ebriedad de él y de Marion y el hecho de que él mismo, Ted, no haya quitado la nieve de la luz trasera de la cola y las luces direccionales probablemente contribuyeron a la muerte de sus hijos. Eddie aprende más sobre lo que pudo haber contribuido a la intensa desesperación, los estados mentales y la decisión de Marion de abandonar a su hija restante. Al final de la película, Ted no entiende por qué Marion se fue y él se pregunta: "¿Qué tipo de madre deja a su hija?"

AO Scott, de The New York Times, calificó la película como "la mejor película hecha con la ficción del Sr. Irving" y agregó: "Incluso puede pertenecer a la compañía enrarecida de películas que son mejores que los libros en los que se basan”. El crítico de NYTimes añadiría: “La actuación de la Sra. Basinger es muy buena, pero la película está dominada por el Sr. Bridges: la actuación de Jeff Bridges es excelente, y no solo domina la película, sino que la anima. Es uno de estos ejemplos donde el filme supera la novela original”. 

Tod Williams escribió el guion y dirigió el fime , The door in the floor de la novela de John Irving, A widow for one year”, el director tomó como punto de partida la fidelidad al texto y a la historia pero asumiendo una personalidad visual basada en una puesta en escena comedida aunque oscura. Williams creará una atmósfera triste, melancólica, por la que Jeff Bridges y Kim Basinger se mueven para construir magníficamente unos personajes que viven una madurez traumática por la muerte de sus hijos y por un matrimonio que, debido a la pérdida, se viene hacia abajo, refugiándose en esporádicas relaciones sexuales con otras personas.

Andando el tiempo, a sus treinta y seis años, Ruth Cole se ha convertido en una mujer atractiva y en una escritora de éxito, y, pese a su personalidad compleja y difícil, cuatro años después no sólo se ha casado, sino que tiene un hijo, enviuda y, por si fuera poco, se enamora por primera vez. Lo que no podía prever era la reaparición de la inquietante Marion su madre  Este es el parcialmente el argumento desarrollado por John Irving es su novela.

Así, para continuar en una onda cinéfila, he repuesto en este blog (lapesteloca) un artículo escrito en enero de 2019 estando en Canadá, mientras releía la excelente novela de Irving.

Maracaibo, jueves 2  de octubre del año 2025

miércoles, 1 de octubre de 2025

Dsup y los tardígrados


Con su cuerpo redondo y sus patas cortas, los tardígrados no tienen precisamente el físico de un astronauta. Sin embargo, la NASA los envió al espacio en 2021. A bordo de la ISS, dieron alrededor de 7000 vueltas a la Tierra. Pero, ¿para qué? Estos seres de ocho patas, más pequeños que un grano de arena, se encuentran entre las especies más resistentes del reino animal. Soportan temperaturas extremas, el vacío del espacio o la radiación radioactiva intensa. Su curioso aspecto los ha convertido en estrellas de los medios de comunicación, y su enorme resistencia fascina a la ciencia. No solo en el espacio, sino también en Japón, Estados Unidos, Francia, Italia y Alemania se investigan las estrategias de supervivencia de los tardígrados.


 

En noviembre de 2018 desde Missisagua en el Canada, hablamos de estos animalitos (https://surl.lu/lncsfh) en este blog (lapesteloca). Entretanto, se han desvelado algunos de los secretos que encierran los «superpoderes» de los tardígrados: por ejemplo, son capaces producir, casi al instante, una especie de gel que los protege de la deshidratación. Si el tardígrado se expone a la radiación radioactiva, hay una proteína llamada Dsup protege su ADN y lo aísla.

Dsup es una proteína de asociación de ADN , exclusiva de los tardígrados y que actua suprimiendo la aparición de roturas de ADN por radiación.  Cuando las células HEK293 humanas se diseñaron con proteínas Dsup, mostraron aproximadamente un 40% más de tolerancia a la radiación de rayos X. 

Los tardígrados de quienes ya nos hemos ocupado previamente en este blog (lappesteloca), (https://surl.lu/lncsfh) pueden soportar 1.000 veces más radiación que otros animales, dosis letales medias de 5.000 Gy (de rayos gamma) y 6.200 Gy (de iones pesados) en animales hidratados ( señalaremos que  de 5 a 10 Gy podrían ser fatales para un humano). 

La única explicación encontrada para esta capacidad en experimentos anteriores fue que su estado de agua reducida proporciona menos reactivos para la radiación ionizante.  Sin embargo, investigaciones posteriores encontraron que los tardígrados, cuando están hidratados, aún siguen siendo muy resistentes a la radiación UV de onda corta en comparación con otros animales, y que un factor para esto es su capacidad para reparar eficientemente el daño a su ADN resultante de esa exposición.  

Un estudio de referencia sobre la proteína Dsup mostró que puede unirse a los nucleosomas en la célula y proteger el ADN.  La proteína Dsup se ha probado en otras células animales. Utilizando un cultivo de células humanas que expresan la proteína Dsup, se observó que, tras la exposición a rayos X, las células presentaban menos roturas de ADN que las células control. 

Después del tratamiento con peróxido de hidrógeno, las células Dsup+ activan principalmente los sistemas de desintoxicación y las enzimas antioxidantes que limitan el estrés oxidativo y eliminan los radicales libres oxidativos, mientras que los mecanismos de reparación del ADN solo se activan marginalmente. Por lo tanto, tras la inducción del estrés oxidativo, la proteína Dsup parece proteger principalmente al ADN de forma directa. También se ha descubierto que la proteína Dsup es neurotóxica y promueve la neurodegeneración cuando se expresa en neuronas cultivadas al aumentar el daño del ADN mediante la formación de roturas de doble cadena.

Se sabe que la Dsup se une al ADN libre, pero se une con mayor fuerza a los nucleosomas, la forma compactada típica del ADN en las células eucariotas. Su dominio de unión a los nucleosomas es vagamente similar al de las proteínas HMGN. La Dsup localizada en el ADN nuclear reduce las roturas monocatenarias y bicatenarias cuando se somete a radiación ionizante.  La simulación de dinámica molecular de Dsup en complejo con ADN muestra que es una proteína intrínsecamente desordenada . Su flexibilidad y carga electrostática le permiten unirse al ADN y formar agregados.

Referencias

 1- Zimmer C (12 de abril de 2024). "¿Qué hace que los diminutos tardígrados sean casi resistentes a la radiación? Una nueva investigación revela que los microscópicos "osos de agua" son extraordinariamente eficaces para reparar su ADN tras una gran explosión de radiación" . The New York Times . Archivado del original el 12 de abril de 2024. Consultado el 13 de abril de 2024 

.2- Horikawa DD, Sakashita T, Katagiri C, Watanabe M, Kikawada T, Nakahara Y, et al. (December 2006). "Radiation tolerance in the tardigrade Milnesium tardigradum". International Journal of RadiationBiology. 82 (12): 843848. doi:10.1080/09553000600972956PMID 17178624S2CID 25354328.

3- Ricci C, Riolo G, Marzocchi C, Brunetti J, Pini A, Cantara S (September 2021). "The Tardigrade Damage Suppressor Protein Modulates Transcription Factor and DNA Repair Genes in Human Cell treated  with Hydroxyl Radical sand. UVC”.  Biology. 10 (10):970.  doi:10.3390/biology10100970.  PMC 8533384PMID 34681069.

 

Maracaibo, miércoles 1 de octubre del año 2025