jueves, 5 de marzo de 2026

Berenice de Cilicia

 

Berenice de Cilicia, también es conocida como Julia Berenice. Ella fue una princesa judía, hija de Herodes Agripa I y Cypros, y hermana del rey Herodes Agripa IIreina cliente del Imperio romano durante la segunda mitad del siglo I. La Guerra en Judea y la vida del emperador Tito, y en particular su relación con la reina Berenice, ha inspirado a muchos escritores y artistas a lo largo de los años. Cuando el eperador Tito murió, dos años después, Berenice desaparece de la documentación histórica.

Berenice pertenecía a la dinastía herodiana, que gobernó en la provincia romana de Judea entre 39 a. C. y 92 d. C. Existen escasos datos sobre su vida, que han llegado a través de Flavio Josefo, quien narró la historia del pueblo judío y describió la gran rebelión judía de año 67.

En las historias de Flavio Josefo se encuentran menciones sobre Berenice e igualmente en TácitoJuvenalDion Casio y en Suetonio, también se encuentran menciones sobre Berenice. Después de una serie de matrimonios fallidos en los años 40, Berenice pasó gran parte del resto de su vida en la corte de su hermano Agripa II, entre rumores de una relación incestuosa entre ellos.

En los Hechos de los Apóstoles, también se la nombra y desde el Renacimiento se ha hizo famosa por su tumultuosa vida amorosa, reputación que comenzó a partir de los antiguos autores romanos quienes se hicieron eco de la desconfianza contemporánea hacia las princesas orientales.

Berenice nació en 28, era hija de Herodes Agripa y Cypros, era  bisnieta de Aristóbulo IV y tataranieta de Herodes el Grande. Su hermano mayor era Herodes Agripa II (nacido en el 27), y sus hermanas menores eran Mariamna (en el 34) y Drusila (en el 38). ​Según Josefo, también hubo un hermano más joven, llamado Druso, que murió antes de entrar en la adolescencia. Su familia era parte de lo que se conoce como la dinastía herodiana, que gobernó en la provincia de Judea entre el año 39 a. C. y el 92 d. C.

Josefo habla de tres breves matrimonios de Berenice, el primero en algún momento entre el año 41 y 43, con Marco Julio Alejandro, hermano de Tiberio Julio Alejandro e hijo de Alejandro el Alabarca de Alejandría. En el año 44, MarcoJulio murió tempranamente, y ella se casó con el hermano de su padre Herodes de Calcis, de quien tuvo dos hijos, Bereniciano e Hircano.]​ Cuando él murió en 48, ella vivió con su hermano Agripa durante varios años, hasta que ella se casó con el rey de Cilicia, el rey de Cilicia, que se llamaba Polemón II, a quien luego abandonó.

Según Josefo, Berenice requirió este matrimonio para disipar los rumores de que ella y su hermano tenían una relación incestuosa, y a Polemón se le persuadió para que accediera a esta unión debido principalmente a la riqueza de ella. Sin embargo, el matrimonio no duró y ella pronto volvió a la corte de su hermano. Josefo no es el único escritor antiguo que sugiere la existencia de una relación incestuosa entre Berenice y Agripa. Se desconoce si esto era cierto o no. Berenice realmente pasó gran parte de su vida en la corte de Agripa, y según todos los relatos compartieron un poder casi idéntico. Los rumores populares pudieron verse alimentados por el hecho de que el propio Agripa nunca se casó.

Berenice fue una reina cliente, a la que se le permitía gobernar partes del Imperio Romano en lo que hoy es Siria. Los Hechos de los Apóstoles señalan que esta fue la época, en el año 60, cuando Pablo de Tarso apareció en su corte de Cesarea. En 64 cuando todavía era Nerón el emperador, nombró a Gesio Floro como procurador de la provincia de Judea, y fue durante su administración, cuando los judíos fueron sistemáticamente discriminados en favor de la población griega de la región.

Las tensiones pronto escalaron hasta el desorden civil cuando Floro saqueó el tesoro del Templo de Jerusalén bajo el disfraz de los impuestos imperiales. ​Tras las revueltas, los instigadores fueron arrestados y crucificados por los romanos. Abrumada por el trato a sus compatriotas, Berenice viajó a Jerusalén en el 66 para hacer personalmente una petición a Floro para que dejase tranquilos a los judíos, pero él no sólo rechazó otorgarle lo que le pedía, sino que la propia Berenice casi resulta muerta durante las escaramuzas en la ciudad. Del mismo modo, el ruego que hizo al legado de SiriaCayo Cestio Galo, no obtuvo respuesta.

Para evitar que la violencia judía se agravara, Agripa reunió a la población y les lanzó un lacrimoso discurso en compañía de su hermana, pero los judíos abandonaron la ciudad y marcharon a Galilea donde más tarde se entregaron a los romanos. El emperador Nerón nombró entonces a Vespasiano para que aplastara la revuelta, quien llegó a Judea con las legiones Quinta y Décima en el año  67. Llegaría su hijo Tito quien llevaba consigo la legión Decimoquinta, y con una fuerza de sesenta mil soldados profesionales, los romanos rápidamente barrieron Galilea y para el año 69 marcharon sobre Jerusalén. Fue en esta época cuando Berenice conoció y se enamoró de Tito, que tenía once años menos que ella.

En un momento posterior del año 69, (el Año de los cuatro emperadores -GalbaOtón, Vitelio y Vespasiano) Berenice usó toda su riqueza e influencia para apoyar a Vespasiano en su campaña para convertirse en emperador y el 21 de diciembre del 69, cuando Vespasiano fue declarado emperador y Tito quedó en Judea para terminar de aplastar la rebelión, una guerra que acabó en el 70 con la destrucción del Segundo Templo y el saqueo de Jerusalén, con aproximadamente un millón de muertos y 97.000 cautivos.​ Tito volvió a Roma triunfante, para ayudar a su padre en el gobierno, mientras que Berenice permaneció en Judea.

Pasaron cuatro años antes de volverse a reunir, cuando ella y Agripa fueron a Roma en el año 75 y Berenice reanudó su relación con Tito, viviendo con él en palacio y supuestamente actuando en todo momento como una esposa. Berenice estaba en la cumbre de su poder en esta época, y se puede demostrar cuán influyente era. El pueblo romano no obstante, percibió a esta reina oriental como una extranjera molesta, y cuando la pareja fue denunciada públicamente por los cínicos en el teatro, Tito cedió a la presión y la alejó de Roma.

Con el ascenso de Tito al trono imperial en el año 79, ella volvió a Roma, pero rápidamente la despidieron, dentro de un número de medidas populares de Tito para restaurar su reputación con el pueblo. Es posible que él pretendiera llamarla de nuevo en un momento más conveniente.]​ Sin embargo, después de un reinado de sólo dos años, Tito murió de repente el 13 de septiembre del año 81 y no se sabe qué ocurrió después con Berenice tras su última despedida de Roma. Sus aspiraciones como potencial emperatriz de Roma han llevado a que se la describa como “una Cleopatra en miniatura”

Esta historia viene al blog, por cuanto desde el siglo XVII hasta la época actual, ha habido una larga tradición de obras de arte (novelas, dramas, óperas, etc.) dedicadas a Berenice y su relación con el emperador romano Tito. Berenice es uno de los personajes más atractivos de la Antigüedad, y a él dedicaron en mayor medida obras Corneille, Racine y Mozart. Se muestra aquí el anuncio de una “Tragedia” de Racine una obra teatral del año 1671.

Revisado para lapesteloca en Maracaibo, el día jueves 5 de marzo del año 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

Daphne du Maurier


Daphne du Maurier (1907-1989), fue una escritora británica mejor conocida por su novela Rebeca, publicada en 1938, y Mi Prima Raquel, ambas llevadas al cine, así como lo fueron sus relatos Jamaica Inn y Los pájaros el conocido filme de Alfred Hitchcock.

 

Daphne nació en Londres, fue una de las tres hijas de un conocido actor y mánager Sir Gerald du Maurier y la actriz Muriel Beaumont sobrina materna del periodista, autor y conferenciante William Comyns Beaumont.​ Su abuelo fue el escritor y dibujante de Punch, George du Maurier, creador del personaje Svengali; su hermana mayor, Angela du Maurier, también fue escritora, y su hermana menor, Jeanne du Maurier, era pintora.

 

Dafne du Maurier también era prima de los niños Llewelyn Davies, que sirvieron como inspiración de J. M. Barrie para los personajes de la obra Peter Pan or The Boy Who Would not Grow Up. Todas estas conexiones familiares la ayudarían a establecer su carrera literaria.

 

De pequeña, conoció a muchos actores de teatro destacados, gracias a la celebridad de su padre; aunque su familia era adinerada, ella siempre quiso vivir de la escritura, y así, tempranamente publicó algunos de sus trabajos en la revista Bystander de Beaumont. Su primera novela, The Loving Spirit, se editó en 1931, a la edad de veinte años.

 

En 1932, se casó con el lugarteniente Frederick Arthur Motague Browning, que llegó a ser héroe de guerra y recibió tratamiento de sir. Ella misma obtuvo la distinción de dama, y residió en el castillo de Menabille, una mansión situada en la costa de Cornualles, que le sirvió como escenario de algunas de sus obras y donde tuvo tres hijos. La mayor parte de su existencia la vivió en el suroeste de Inglaterra; en sus últimos años en su casa en Fowey, junto al océano.

 

Además de sus obras más conocidas por haber sido llevadas al cine, escribió muchos relatos en los que refleja historias de mujeres traumatizadas o perversas, cuya insatisfacción no calma con la misma muerte. Es el caso de los relatos como El manzano, El joven fotógrafoBésame otra vezque son relatos de crueldad, y discreta misoginia. Sus novelas rara vez tienen un final feliz, y a menudo muestran connotaciones siniestras y sombras de lo paranormal, en ambientes cargados de energías negativas, que se adelantan a los que luego trazaría la escritora Patricia Highsmith.

 

La novela Rebecca (1938) una de las obras más conocidas de du Maurier, fue un éxito inmediato que vendió casi 3 millones de copias entre 1938 y 1965; ha sido adaptada para el escenario y la pantalla varias veces, y en los Estados Unidos ganó el Premio Nacional del Libro de 1938. Una novela de tanto éxito, como fue Rebecca, tuvo algunos detractores, que la vieron como un plagio de Jane Eyre.

 

Los cuentos de Du Maurier más oscuros: The Birds, Do not Look Now, The Apple Tree y The Blue Lenses son cuentos de terror finamente diseñados que asombraron y sorprendieron a su audiencia en igual medida. El personaje central de su última novela, Rule Britannia, es una actriz que envejece, que se cree que está basada en la vida de Gladys Cooper (a la que está dedicada).

 

Varias de otras de sus novelas también fueron adaptadas para la pantalla, incluyendo Jamaica Inn, Frenchman's Creek, Hungry Hill y My Cousin Rachel. La película de Alfred Hitchcock The Birds (1963) se basa en uno de sus cuentos (Los pájaros) e igualmente la película Do not Look Now (1973), de Nicolas Roeg. Du Maurier afirmó que las únicas versiones fílmicas de sus cuentos que le gustaban eran estas dos. Hitchcock trató de filmar Jamaica Inn pero fue rechazada por el director y el autor, debido a la reescritura del final a solicitud de su estrella, Charles Laughton. Du Maurier también consideró que Olivia de Havilland fue erróneamente elegida como la anti heroína de Mi prima Rachel.​ Daphne también lamentó su elección de Alec Guinness como protagonista de la película The Scapegoat, que ella financió en parte. Frenchman's Creek se filmó en Technicolor, en 1944.

 

En su cuento “Los pájaros” de Daphne du Maurier habla de que un buen día todos los pájaros de la tierra comienzan a atacar a los humanos, y la narración se centra en los efectos del ataque en una familia de una pequeña población rural costera de océano. El cuento parece desnatado al lado de la película, ya que, en la película de Hitchcock, los ataques tienen una resonancia psicológica asociada al drama que se desarrolla entre los personajes del filme, pero Daphne du Maurier en su relato deja un final mucho más abierto que en la película.


"Los pájaros", el relato de Daphne Du Maurier es una historia inquietante, que admite varias lecturas e interpretaciones. Parte de una realidad cotidiana, con una variante: "¿Qué pasaría si esos pájaros, que se lanzan feroces hacia los gusanos, lo harían sobre las personas?" Esta es la pregunta que aparentemente se hizo un buen día la escritora mientras paseaba por los acantilados de Cornualles, y tuvo como respuesta, la historia de Los pájaros que es, también una fábula y es casi una reflexión ecológica. La Naturaleza, atacada incesantemente por el hombre, que se rebela. En este caso, es el mundo animal, y más concretamente, los pájaros, unos seres frágiles, ingrávidos, dulces, hermosos, domésticos, que de repente -sin variar de aspecto, tan sólo de costumbres- se convierten en monstruos imprevisibles. De ahí el horror... 

 

Daphne du Maurier falleció el 19 de abril de 1989 en su casa de Fowey. La biografía autorizada que se ha distribuido lleva como título «Los pájaros» debido a la gran fascinación que la autora sentía por estas especies plumíferas.

 

NOTA Estas cosas ya fueron revisadas en este blog en noviembre del 2019, ahora regresan para relectura de los asiduos lectores…

 

 En Maracaibo, el día miércoles 4 de marzo de 2026.

martes, 3 de marzo de 2026

La traducción

 

Quisiera hacer algunas consideraciones sobre la traducción del inglés al castellano del libro de Sir Walter Raleigh “Las doradas colinas de Manoa” por mi primo hermano Xuan Tomás García Tamayo (1918-1986) en el libro Ediciones Centauro 80/Caracas Venezuela.

El libro de Sir Walter Raleigh fue editado en 1596 en la imprenta de Robert Robinson en Londres, y fue la primera edición, escrita en inglés por su autor e inmediatamente fue traducida al latín, alemán, francés, holandés e italiano. La xilografía de la portada era igual a la de la traducción al español de mi primo Xuan Tomás y muestra una amazona empuñando arco y flecha y dos “descabezadoseinaipanoimas.

La primera traducción al español se realizó en 1947 por Luis Ramón Oramas y la segunda fue de 1967 aunque solo incluye algunos capítulos del descubrimiento. En 1973 fue publicada una tercera traducción por Betty Moore- profesora de filología inglesa en la universidad de Valladolid.

Xuan Tomás Garcia Tamayo, nació en San Cristóbal, Edo Táchira el 14 de diciembre de 1918 y fallecería el 10 de junio de 1996 a los 77 años. Fueron sus padres Reinaldo García Velasco y Josefina Tamayo de García. Sus hermanas: Ana Luisa, Flor de María, Josefina Cornelia"Coty", y su hermano José Reinaldo García Tamayo. La traducción al español de mi primo Xuan Tomás, es del año 1980, del Taller Ávila Aiesa y pese a las dificultades, señala el traductor que fue un gran placer traducir a Raleigh con la libertad de reconstruir párrafos muy largos y poder crear párrafos más cortos con paréntesis.

 Sir Walter Raleigh había escuchado las leyendas sobre las Amazonas, sin llegar a comprobar que era cierto lo que decían de amputarse una mama para poder disparar mejor sus flechas con el arco, también había oído hablar de su fiereza y crueldad por lo que no es de extrañar que creyese en los einaipanoimas, aquellos hombres con la cabeza en los hombros y largos mechones de pelo en el pecho.

Raleigh describiría el método para fabricar “las chagualas” como llamaban a las planchas de oro para lo que confiaba con alguna “chaguala” que empeñaría en Inglaterra, para poder costear su último viaje…Miguel Acosta Sainges hablaba de las acertadas observaciones del Sir Walter Raleigh sobre los indios guaraunos del Delta y sobre sus ritos funerarios.

Sir Waltr Raleigh había nacido pobre en la década de 1550 en Devon, y llego a ser “el factótum” en la corte de Isabel I. Estudiaría los clásicos latinos y se familiarizaría con ellos en la Universidad de Oxford. Fue el amor platónico de la reina Isabel I y la historia de verlo despojándose de su capa carmesí logro que su reina atravesara una calle enfangada. La leyenda relata que Isabel I lo llamaba su hombre, el de la caoa carmesí.

Raleigh hizo dos viajes al Orinoco, uno en 1595 y otro en 1617 por la ruta de Canarias, pero durante los 13 años que estuvo n una prisión, en la Torre de Londres, escribiría la Historia del Mundo en cinco volúmenes que se extienden hasta la Edad Media.

Al regresar de su última expedición, en 1618, fue decapitado en Londres, durante el reinado de Jacobo I (Jaime), el sucesor de la reina Isabel I.

Maracaibo, martes 3 de marzo del año 2026

lunes, 2 de marzo de 2026

Las neuronas de Dios (2)


Continuamos para finiquitar hoy estas reflexiones de ayer sobre las impresiones de Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) biólogo, cronista y audaz divulgador de la ciencia en español, quien disecciona en 'Las neuronas de Dios' (Siglo XXI), el fenómeno de -la tarea imposible- para demostrar, no la tarea imposible del Creador, sino la de muy difícil de rastrear su huella biológica en los pliegues de nuestra corteza cerebral.

Para comenzar este “finale” la pregunta puede ser, si acaso… ¿Ha perdido la ciencia la capacidad de consolar al ser humano de la misma manera que lo hace la religión? Y Golombek responderá. —Desde un punto de vista práctico, creo que la ciencia no ha perdido esa capacidad de consolar. Si estamos vivos hoy no es por la religión, sino por la ciencia; concretamente por tres pilares: el acceso al agua potable, los antibióticos y la capacidad de alimentar al mundo. Por eso, cuando nos sentimos desconsolados ante el rumbo del mundo, debemos obligarnos a reflexionar sobre todo lo que hemos logrado gracias al conocimiento científico. A veces, la ciencia requiere de un rostro más humano. Ocurre lo mismo con un médico: aunque nos dé un diagnóstico en términos técnicos, su valor reside en que sigue siendo una persona y no una inteligencia artificial. Posee un grado de empatía y una forma de comunicación, tanto verbal como no verbal, que no puede nacer de otro lugar.

— ¿La necesidad de trascendencia es un error o la función principal de nuestra existencia?—Existen áreas del cerebro que se activan frente a la religiosidad, aunque no conocemos neuronas específicas dedicadas a ello. Creo que tenemos una necesidad de trascendencia extraordinaria y hoy somos testigos de un gran espectáculo de esa necesidad. El fenómeno de las redes sociales responde a ese impulso de trascender en un mundo cuya socialización lo exige. Sin embargo, me parece que debemos distinguir entre dos tipos de trascendencia. Por un lado está la trascendencia material: el deseo de dejar un legado o una huella de nuestra vida sobre la tierra. Esta puede ser pequeñísima, como influir en una sola persona, tener hijos, escribir un libro o realizar un trabajo bien hecho. Por otro lado, está la trascendencia religiosa. Ambas nos definen como humanos, pero seguramente sigan caminos muy diferentes

—Si la moralidad nace de la biología y no de una tabla de mandamientos... ¿Cómo decidimos qué es el bien sin una autoridad externa?—Como dice una canción del grupo de rock argentino Divididos, «el bien y el mal definen por penal»; una forma de decir que, al no haber acuerdo, todo parece quedar en manos del azar. Está claro que el bien y el mal son fenómenos culturales que evolucionan. La cultura se define por el cambio: el esclavismo, que hace apenas doscientos años no se percibía como un mal, hoy es algo inadmisible. Lo mismo ocurre con el «ojo por ojo», presente en casi todos los textos religiosos antiguos. Sin embargo, hay evidencias claras de que reconocemos actos morales más allá de la cultura. Existen experimentos con bebés que aún no hablan a los que se les presenta una situación de ficción: si un personaje empuja a otro y le impide llegar a su meta, el bebé da señales de entender que eso está mal. Esto sugiere que traemos un concepto de bondad y maldad «de fábrica».

—¿Estamos condenados a buscar un líder (sea Dios, un político o un algoritmo)?—Debido a nuestra cultura, no me cabe duda: no habría forma de responder a catástrofes o crisis sin un liderazgo. Sin reglas y consignas claras el resultado sería la anarquía; por mucha voluntad que pusiéramos, no lograríamos organizarnos. Por tanto, desde el punto de vista social, la necesidad de un líder es indiscutible. La pregunta es cuánto de esto responde a cuestiones cerebrales. Existe una necesidad social de liderazgo y, dado que nuestras estructuras sociales suelen ser un reflejo de nuestra organización neuronal, es muy posible que también exista una base en nuestro sistema nervioso que nos impulse hacia ello...

— ¿Y qué le dice un biólogo a una persona que no duda de haberse encontrado con Dios?—Lo primero que le dice un biólogo es: «Qué envidia, llámame cuando te pase otra vez». Lo segundo, sería preguntarle si está seguro de no padecer algún tipo de epilepsia, aunque sospecho que después de una pregunta así no seríamos muy buenos amigos. Debemos ser lo suficientemente humildes y magnánimos para respetar esas experiencias. No podemos despacharlas como una estupidez o una fábula, ni situarnos en una posición de superioridad asumiendo que el otro miente. Más allá de la fe, me encantaría entenderlo desde la ciencia. Me fascinaría comprender qué ocurre exactamente en el cerebro de una persona para que vea esa luz o esa virgen; qué procesos reales están sucediendo ahí dentro.

—¿Siente envidia sana hacia aquel que siente la paz mental de un creyente?—Siento un poco de envidia, sí, y, sobre todo, una profunda sensación de asombro. Asimov decía que esta es una pelea en inferioridad de condiciones: vemos algo e inmediatamente queremos saber; formulamos preguntas que, a menudo, sabemos que no podremos contestar. Por otro lado, el gran físico Richard Feynman contaba que hay quienes ven una flor y simplemente dicen: «es hermosa». A los científicos nos critican por buscar las leyes de la física o la biología detrás de esa flor, pero entender cómo funciona y cómo llegó a existir es, en sí mismo, algo bellísimo. Esa capacidad de formular siempre nuevas preguntas es lo que me otorga cierta paz. Es probable que mi nivel de estrés sea siempre más elevado que el de una persona creyente y que, por tanto, mi esperanza de vida sea un poco menor; al fin y al cabo, un estrés bajo favorece la longevidad y la recuperación. Pero es un riesgo que acepto correr a cambio del asombro.

La investigación científica, entre otras cosas, ha encontrado circuitos cerebrales en la base de visiones y experiencias místicas, nos sugiere que, si la creencia en lo sobrenatural está tan arraigada en nuestra especie, quizá se deba a alguna ventaja adaptativa que tuvo a lo largo de nuestra historia. Está demostrado que la religión reduce la ansiedad, estimula la empatía con los demás y los lazos comunitarios y aporta mayor seguridad personal. ¿Será que las tecnologías religiosas surgieron como un subproducto del desarrollo cognitivo de los humanos, pero se revelaron tan beneficiosas que siguen con nosotros desde hace millones de años?

Con sentido del humor y una claridad a toda prueba, Diego Golombek nos propone una aventura desafiante: la búsqueda de Dios en los pliegues del cerebro humano.

 

    Maracaibo,  2  de marzo del año 2026

 

domingo, 1 de marzo de 2026

Las neuronas de Dios (1)


Con gran sentido del humor y una claridad a toda prueba, Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) un biólogo y escritor argentino, llega a poner sobre la mesa del laboratorio su propio mapa genético y sus experiencias personales para marcar los hitos de un recorrido imperdible: la búsqueda de Dios en los pliegues del cerebro humano. Con el postulado deDios es uno de los mayores logros del cerebro humano”, el biólogo argentino Diego Golombek analizaría en “Las neuronas de Dios” el por qué la selección natural favoreció la aparición de la fe y la necesidad de entender la religión como un fenómeno biológico antes que cultural.  

Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) biólogo, cronista, es uno de los divulgadores más audaces de la ciencia en español, y disecciona en 'Las neuronas de Dios' (Siglo XXI), el fenómeno donde no se propone -la tarea imposible- de demostrar, no la tarea imposible del Creador, sino la de rastrear su huella biológica en los pliegues de nuestra corteza cerebral.

—El misterio siempre me atrajo, - confiesa el autor -Aunque nunca fui una persona religiosa, fui creyente desde niño y como cualquier chico, hablaba con un ser superior, una costumbre que, sospecho, nunca nos abandona del todo En 'Las neuronas de Dios' Diego Golombek cuenta cómo, en un momento dado, empezó a notar una correlación demasiado estrecha entre lo que ese ser superior opinaba y lo que él quería que opinase.

La fe es un fenómeno profundo que merece ser comprendido. -Ese Dios era yo mismo; como todos nosotros, de alguna manera, somos nuestros propios dioses.  Aquel descubrimiento alejó a Diego Golombeck de la religión, aunque no perdería el interés en ella. Lo maravilloso de la ciencia -afirma, -es que nos permite entender por qué hacemos lo que hacemos y por qué tanta gente mantiene su fe en la vida adulta. La religión: se puede estudiar científicamente a diferencia de otras pseudociencias movidas por intereses o ideas ridículas.

Golombek menciona varias veces en el libro que las alucinaciones nos llevan a algo interno, programado de fábrica. ¿Cuánto de intrínseca es la figura de Dios? —La gran pregunta sigue siendo, por qué, veintiún siglos después de Cristo y muchos más desde el origen del pensamiento religioso, sigue existiendo con tanta fuerza la figura de un Dios omnisciente y personal. Se podría argumentar que es una cuestión meramente cultural, pues somos una mezcla de lo que traemos “de fábrica” (-lo biológico y genético-) y lo que hacemos con ello (-lo cultural y lo social-).

-Cuando un fenómeno se mantiene de forma tan robusta a lo largo de la historia y la geografía, como biólogo me siento obligado a plantear una hipótesis biológica: ¿y si no fuera solamente cultural? Se pregunta Diego Golombeck y luego afirma: Esta es la hipótesis: los humanos que creyeron fuertemente en algo superior y  tuvieron mayores probabilidades de sobrevivir. A nivel individual, la fe pudo reducir el estrés y ofrecer otra perspectiva vital. A nivel social, proporcionó un estandarte común que otorgaba una ventaja estratégica sobre otras comunidades menos organizadas, permitiendo que las tribus cohesionadas por la religión se impusieran.

Es una hipótesis, pero existen ciertas evidencias al respecto. Se han hallado indicios genéticos que sugieren que las personas con mayores niveles de religiosidad presentan ciertas variaciones o polimorfismos en sus genes y uno podría preguntarse: Si descubrimos que Dios vive en el lóbulo temporal… ¿Eso lo hace menos real o simplemente explica el «hardware» que usamos para escucharlo? Cuando Diego Golombeck explica la idea de Dios, lo hace destacando el hecho de que: - Dios es inexplicable, incluso desde la ciencia, porque no es una pregunta científica. Si partimos de ahí, pues nos ponemos de acuerdo. Lo que sí es una pregunta científica es qué correlatos tiene Dios en el comportamiento de la gente o en el sistema nervioso de la gente (por ejemplo, si hay áreas del cerebro que se activan frente a rituales o rezos), y eso es donde la ciencia puede hacer doble clic. Jamás puede poner la lupa y sería una estupidez que lo hiciera en la existencia misma de Dios. Eso sería un problema, obviamente, teológico, filosófico, pero no científico

-La búsqueda de la verdad científica es una forma de ritual religioso para el cerebro secular? Diego Golombeck explica que la ciencia es, sin duda, una actividad ritual. Tiene sus rutinas y su propia lógica interna, pero se distancia de lo religioso en sus pilares fundamentales. Mientras que el pilar de la religión es la fe y el misterio, el pilar de la ciencia es la evidencia. La actividad científica consiste en robarle secretos a la naturaleza e iluminar lo que está a oscuras.

Diego Golombeck concluye reflexionando … -No hay duda que es una tarea ciclópea, lo oscuro es infinito, y nunca podemos aceptar un límite definitivo. Aquí es donde los rituales científicos y religiosos se separan. La religión se sostiene en el mito y en la fe ciega; ese es su gran éxito y la razón por la que se mantiene. Resulta fascinante que, en pleno siglo XXI, más del 80% de la población siga siendo creyente. Sucede porque la religión ofrece respuestas certeras que cierran preguntas, mientras que la ciencia, cuando da una buena respuesta, lo que hace es abrir nuevas interrogantes. El éxito de la religión radica en que esas respuestas definitivas brindan tranquilidad y reducen la ansiedad. No podemos despacharlo simplemente como “el opio del pueblo”, porque efectivamente tiene efectos positivos en el bienestar emocional.

—Una pregunta clásica es: ¿Puede alguien que no sea religioso tener esta misma tranquilidad ante el final de la vida? Diego Golombeck reflexiona…-Creo que, efectivamente, la muerte es una fuerza impulsora extraordinaria para la fe y, sobre todo, para la religión, que ofrece una respuesta: nos dice que no nos preocupemos, que todo irá bien en un paraíso. Ya sea el cielo cristiano o el de los mártires musulmanes con sus vírgenes -sobre lo cual Enrique Jardiel Poncela escribió un libro fascinante y divertidísimo titulado '¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?'-, la religión propone un destino. El miedo a la muerte es absolutamente lógico; es el miedo a dejar de ser, al sufrimiento propio y al de nuestros seres queridos. La religión no elimina esa angustia, pero la calma. Quienes no somos religiosos también tenemos nuestros métodos. Nos angustiamos y sentimos miedo, pero existe otra forma de procesarlo: pensarlo desde un punto de vista biológico.

Existen áreas del cerebro que se activan frente a la religiosidad, aunque no conocemos neuronas específicas dedicadas a ello—¿Podemos ser realmente libres si nuestra espiritualidad está predeterminada por la selección natural? Diego Golombek respondería: —La cuestión de fondo es si podemos ser realmente libres. Desde la neurociencia y el estudio de la conciencia, existen fenómenos que cuestionan seriamente el concepto de libre albedrío. No se trata de un determinismo genético absoluto, sino de que el sistema nervioso establece un mapa del mundo antes incluso de que seamos conscientes de ello…

Otra pregunta para Diego Golombek fue:  ¿Qué es más asombroso: que un Dios haya creado el cerebro, o que un cerebro de kilo y medio haya sido capaz de crear a Dios? -No tengo duda: lo más asombroso es que el cerebro haya creado una idea tan poderosa como la de un ser superior, capaz de mantenerse a lo largo de las culturas y la historia. Todo comienza con un Dios animista que dota de espíritu a la naturaleza -al rayo, al sol, a las cosechas- para luego dar un salto hacia lo abstracto y lo humano. En general, nuestras deidades tienden a ser humanoides, pero más abstractas; ya no representan a la naturaleza, sino que son sus creadores. Desde hace décadas está de moda la idea de una ciencia «contra» la religión. Propongo un análisis preposicional: podemos poner la ciencia a un lado, la religión al otro y jugar con las preposiciones. Hoy impera el versus, el enfrentamiento, pero me parece una postura contraproducente.

 NOTA; este articulo continua y concluye mañana...

    Maracaibo, primero de marzo del año 2026

sábado, 28 de febrero de 2026

Una historia de Vampiros


En abril del año 2020, para reiterar mi frase de: “la historia es cíclica y repetitiva”, escribí en el blog un artículo (https://bit.ly/2S1ApbRtitulado “Cosas de la Historia”, recordando algo que ya había dicho en el mes de marzo del 2019 sobre los vampiros y las estacas (https://bit.ly/2ez5U8p). En aquella oportunidad dije que considerando la situación que vivimos en Venezuela, quizás era mejor hablar sobre el cine de terror, y al recordar al conde Drácula me referí a la historia, de Nicolás Ceaușescu, quien decía estar empeñado en construir una “sociedad socialista multilateral”, mientras la gente comparaba a Nicolás, el dictador rumano, con un cruel vampiro, el príncipe Vlad, apodado El empalador”.

Para ser no tan “terrorífico” debo recordar que además de leer en lapesteloca. el viernes 13 de noviembre del 2015 a “Frankenstein: Abbot y Costello y William Ospina”, puede ser interesante recordar los filmes sobre Drácula con Cristopher Lee y Peter Cushing, y los vampiros de Roman Polanski en 1967, sin olvidar el Bram Stoker's Drácula de Francis Ford Coppola (1992). Tras el reconocimiento de la novela de Stoker la literatura sobre vampiros ha sido fructífera, especialmente para Stefenie Meyer la escritora estadounidense, y productora de cine quien escribió la saga “Crepúsculo” de gran éxito en el público juvenil con las novelas Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer, de las que se han vendido más de 100 millones de copias, traducidas a 37 idiomas, siendo Meyer la autora más vendida en los Estados Unidos, con más de 29 millones de libros en el año 2008, y 26,500 millones en el año 2009.

Regreso al cine, para recordar a Friedrich W. Plumpe (1888-1931) un alemán hijo del dueño de una manufactura textil quien estudió literatura, filosofía, historia del arte y música en la prestigiosa Universidad de Heidelberg, antes de instruirse en teatro y cinematografía junto a Max Reinhardt, con quien llegó a colaborar. En 1909, decidió adoptar el nombre artístico de, Frederik. W. Murnau, y cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Murnau se unió al combate como piloto aéreo, hasta que sufrió un grave accidente en Suiza. La película más famosa de Murnau, fue Nosferatu. Eine Symphonie des Grauens (1922), una adaptación peculiar de la célebre novela Drácula de Bram Stoker. La viuda de Stoker demandó a Murnau por sus derechos de autor y al perder el pleito, Murnau fue condenado a destruir todas las copias del filme. Algunas se conservaron, lo que permite en la actualidad que la película Nosferatu esté perfectamente disponible para admirarla. Se piensa que el filme representa la desmoralizadora derrotada de Alemania tras la Primera Guerra Mundial, haciendo parecer al vampiro (MaxSchreck) como una rata que sabía dónde conducir la plaga.

Vuelvo a referirme al Nicolás rumano, el Ceaușescu, el mismo que ideó un programa de demolición, supuestamente con el loable propósito de remodelar la ciudad de Bucarest, dañada por un terremoto. En aquella tarea de la construcción del Palacio del Pueblo, murió mucha, pero mucha gente, en un proceso que continuó con la demolición de localidades enteras, trasladando a los habitantes para vivir en edificios de bloques (especie de “Misión vivienda”), hasta llegar a mudar a los habitantes para otras ciudades, cosa que quizás inspiró disparatados proyectos en la mente de los “socialistas locales” (¿recuerdan la idea de mudar a la gente tras la trágica vaguada de Vargas?), pero de manera similar destacaría el empeño del Nicolás rumano, quien arrasó varios pueblos húngaros en Transilvania pretendiendo “homogeneizar la población”.

El prestigio de Murnau, le condujo a irse a Hollywood con un contrato con la Fox entre 1926 y 1931. Después finalizar el rodaje de su último film americano, y antes del estreno, Murnau fallecería en marzo de 1931, en Santa Mónica California, tras un accidente automovilístico. En el 2015 se descubrió que la entrada al mausoleo que guardaba sus restos, había vuelto a ser forzada y se habían llevado el cráneo. Restos recientes de cera derretida sobre el ataúd apuntaban a un ritual satánico. 

El endeudamiento externo de Rumania resultaría en una grave escasez de comida, con fallas de energía y de medicamentos, transformando la vida diaria en algo similar a los denominados ahora “venezolanos de a pie”. Algo bien tipificado y padecido estoicamente, semejando lo que se vive por aquí desde hace más de veinte años, mientras el ciudadano que no ha logrado escapar, persiste en su lucha diaria por la supervivencia alimentaria, cada vez con una hambruna más acentuada, y todo durante el mandato de otro Nicolás, el de por acá… (Ahora en una cárcel federal y los comunistas…¿Donde están? ) Entretanto en aquellos lejanos días, la parejita presidencial, en Rumania, Elena y Nicolás Ceaucescu, tenían un total control del partido comunista, y manejaban a su antojo el sistema judicial, el ejército, los sindicatos, la juventud comunista y sus fuerzas de choque, con unas “patotas” crueles y pertrechadas similares a “los colectivos” de por estas calles, o a los de Diosdado. Ella se hacía llamar “La Madre de la Nación” y él, era sencillamente: Nicolás, otro dictador.

Nosferatu como en la novela de Bram Stoker era el nombre que le daban al vampiro. Nosferatu también suena parecido a "nosophoros", traducible en griego como "portador de plagas"… Los vampiros del hambre asediaban a los rumanos como una verdadera plaga…“Ahí viene la plaga” cantaban Los Teen Tops mexicanos a finales de los 50, “me gusta bailar” decían y mientras estaban rockanrroleando, no podían imaginar que unos 70 años más tarde, realmente llegaría una plaga, el COVID-19 u otra, como el socialismo del siglo XXI sumada al narcotráfico, para amenazar no solo a los locales sino a la humanidad entera…

En la navidad de 1989, se dio la convocatoria a una gran manifestación de apoyo con gente venidas desde todas las regiones de Rumania (quizás no se movilizaron en autobuses, no lo sé), pero lo cierto es que había cientos de pancartas que mostraban la imagen de la idealizada pareja presidencial… En un momento dado surgiría en medio de los grupos de manifestantes, gritos, quejas de grupos descontentos entre los jóvenes comunistas, y comenzaron a abuchear a la pareja. Ante aquel insólito irrespeto, el dictador, se molestó y detuvo su discurso… Su mujer ordenó que disparasen sobre la muchedumbre, pero los guardias militares no la obedecieron. El ejército ya cansado del dictador habría de rebelarse formalmente, y la pareja escapó, como en el cine, en un helicóptero, pero fueron capturados, y tras ser sometidos a juicio, ambos serían ejecutados.

Cuando escribí, sobre estas mismas cosas en las referencias ya antes citadas, lo hice repitiendo aquello de que “la historia es cíclica y repetitiva”… Mencioné el tango de Cadícamo “Por la vuelta” y hasta propuse entonarlo a lo Felipe Pirela, regresando al “mosaico” de la Billo´s, si se quiere, medio gimiendo… La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo amor la misma lluvia, el mismo mismo loco afán”… ¿Te acuerdas? Hace justo un año…  ¿Te acordáis?... y me dije que “recordar es vivir”.

Me parece que no conviene olvidar, pero tampoco vamos a desesperarnos. Hasta la grave pandemia que agobiaba al mundo, habría de ceder, y esto que se vive aquí, terminará algún día. Esperaremos todos regresar pronto a la normalidad, y que podamos decir, con nuevos bríos o con mirada febril, que… “Veinte años no es nada” …

Maracaibo, re escrito en un 28 de febrero último día de este mes, en el año 2026