Hace seis años, el domingo 20 de septiembre del año 2020, en este blog-lapesteloca- (https://bit.ly/3hKtde9) me referí a la
historia de dos personajes: un escritor ruso, Mijaíl Afanásievich Bulgákov (1891-1940) y un filósofo alemán, Walter Benjamin (1891-1940), ambos fueron
contemporáneos, y en distintas situaciones, ambos Bulgákov y Benjamin,
padecieron el rigor de crueles dictaduras. Hoy, quisiera volver a conversar
sobre Bulgákov, y su obra, la novela, El maestro y Margarita.
Cuando Mijaíl Afanásievich Bulgákov (1891-1940) emprendió la escritura
de El maestro y Margarita, habían transcurrido ya dos años
desde que Walter Benjamin (1891-1940) presenciara en el Teatro de Arte de Moscú
una de las casi trescientas funciones de Los días de los Turbín,
la obra teatral más famosa y controvertida de Bulgákov, a la cual el propio
Iósif Visariónovich Stalin asistiría unas quince veces. Pero en aquel 14 de
diciembre de 1926 ante Walter Benjamin en el Teatro de Arte, de Moscú, nadie
sabría sobre el futuro “enmudecimiento-obligado” de Bulgákov, ni podría imaginárselo
Benjamin en diciembre de 1926, ni cuál habría de ser la vida de Bulgákov, ante “el
inconmovible” Iósif Visariónovich Stalin y menos aún podía imaginarse Benjamin
que Bulgakov terminaría por consagrarse como uno de los productores de obras de
teatro más singulares de la Rusia Soviética.
En el Teatro de Arte de Moscú aquel 14 de diciembre, se presentaba la
adaptación de la novela de Bulgákov, La Guardia Blanca (1924)
puesta en escena como Los días de los Turbín por el
prestigioso director Konstantin Stanislavski, y Benjamin habría de presenciarla
sin darse cuenta, de que estaba en las vísperas del silenciamiento de Bulgákov.
Después de 1919 se dio la prohibición de sus
dramas Los días de los Turbín, El apartamento de Zoika, La
isla púrpura, La huida, y los otros relatos y novelas de
Bulgákov, quien se convertiría en un opaco funcionario destinado a pasar el
resto de su vida presenciando la anulación total de la exhibición de sus obras,
con la imposibilidad de su publicación o representación.
El enmudecimiento público, no
implicó para Bulgákov el cese de su labor como escritor y por el contrario,
ayudó a que se definiesen en él todos los rasgos de su figura de autor y de
productor, sobre la cual Benjamin teorizaría en París de 1934, en su
disertación-ensayo El autor como productor. El filósofo
alemán propondría un tipo de autor que no coincide del todo con la corriente de
pensamiento comunista tradicional, ya que no renuncia a su autonomía. Esa
figura, se sitúa del lado de la tendencia política correcta, a la que Benjamin
prudentemente no identificaría con nombre y apellido: era Bulgákov.
El maestro y Margarita puede considerarse como una de las
más grandes novelas de la literatura del siglo XX. El llamado deshielo de la
Unión Soviética hizo posible que la novela, que concluiría con la muerte de su
autor en 1940, y que sería preservada de la criminalidad censoria del periodo
estalinista, permitió publicarse, aunque recortada, a finales de 1966 y
principios de 1967. En El maestro y Margarita Bulgákov realizaría
con acertada intuición, el montaje de tres historias: 1-la aparición del diablo Voland
con su séquito en Moscú, 2-la relación amorosa entre el Maestro y
Margarita y, 3-una novela sobre Poncio Pilatos. El
montaje de estos relatos en tiempos históricos muy distintos, -Poncio Pilatos
en Judea en el año 33 d. C, y de Voland (el demonio) en Moscú a finales de los
años treinta, complementado con los amores del maestro y Margarita constituyen
la obra maestra de Bulgákov.
Esta técnica literaria progresiva de Bulgákov consiste en transformar
artísticamente la realidad, y, con ello, el discurso del Poder. La
transformación se lleva a cabo de manera explícita o implícita, donde Bulgákov
como autor-productor logra una doble exposición de su tendencia literaria en la
novela y en su artificio metaliterario, creando una sátira sobre el estado de
cosas en la URSS, poniendo en cuestión el poder religioso en Judea, ambas
situaciones están explícitas, aunque el autor no hace concesiones a la obviedad
ni a lo verídico en detrimento de la calidad de la obra resultando una novela
fantástica.
Las obras de Bulgákov no se inscriben dentro del realismo socialista
porque la suya es la labor de resistencia de un intelectual, que se manifiesta
en la tensión y la potencia transformadora de su obra. Bulgákov conocía su
poder como escritor, por su condición de dramaturgo. Al dejar el manuscrito de
su novela dentro de su casa en llamas para partir a la eternidad con Voland y
Margarita, el Maestro demuestra que es capaz de mantener su obra en el fuego de
la memoria. Para Bulgákov y para su alter ego el Maestro, la escritura de la
novela implica una renuncia incondicional a verla publicada en vida.
El maestro y Margarita es una obra que, al haber sido
publicada veintiséis años después de la muerte de su autor, obstinadamente
transformaría su tiempo en la historia. Es una novela contemporánea, por su
relación indirecta con el Poder en el tiempo en que fue escrita, pero también y
sobre todo, debido su función política y estética permanecerá inalterable en
cada punto de la Historia.
Bulgákov como el Maestro pueden escribir de nuevo la novela real y la
ficticia tras haberlas arrojado al fuego -en la narración- una idea
genuinamente contemporánea como la de El maestro y Margarita, que
fue planeada y ejecutada con maestría, de manera que no desaparece y resistiría
la prueba de fuego del tiempo y de la censura sin perder su contemporaneidad.
Maracaibo, el lunes 17 de agosto del año 2026