lunes, 12 de enero de 2026

Agua por todas partes

El 20 de diciembre del año pasado 2025, en este blog (lapesteloca) escribí sobre Leonardo Padura (La Habana, 1955), el escritor cubano residente en La Habana, en un artículo (https://surl.li/ntczvp) que parecía interrogar si acaso era que… ¿Todos mienten? No obstante, comenzaba recordando el interés personal por la figura de León Trotski del autor de la brillante novela El hombre que amaba a los perros en varias ocasiones ya comentada en este blog.

El año 2025, a unas horas de recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara, y en el marco de la 39 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Padura presentaba su reciente novela Morir en la arena, y afirmaba que: … “En este marasmo de estados de la verdad, al menos una cosa parece ser cierta: la ignorancia programada es hoy una realidad política suprasistémica y universal, y cada vez nos resulta más difícil saber dónde encontrar la verdad. Y decidir si alguien nos miente. ¿O es que todos mienten? Pregunta a la que respondía yo mismo, diciendo en maracucho con su acento vernáculo que no faltaría quien sonriendo le respondiese al Padura de la Habana… “Serán argunos

Pero resulta que hoy, poco antes de haber transcurrido un mes desde el año pasado, he tenido noticias sobre la obra “Agua por todas partes” de Leonardo Padura, que recién ha sido editada por TusQuets Eds, la cual no es un ensayo, ni una autobiografía, ni un manual de literatura, ni una novela formal, aunque se disfrace de todos estos tópicos a cada rato, simulando ser más bien una declaración de estado, como si Padura dijera: “esto es lo que soy cuando ya no necesito convencer a nadie”.

Desde el inicio del tema húmedo, queda claro que Padura no escribe para explicar lo que es él, ni lo que es Cuba. Sin decirlo, él explica su tozuda decisión de seguir siendo “el escritor en La Habana”. Leonardo Padura escribe para permanecer, que es la palabra que lo atraviesa todo, aunque no aparezca escrita. Permanecer en la isla, en La Habana, en la ciudad, el barrio, la casa, permanecer en la lengua, en la memoria. Permanecer cuando quedarse duele más que irse. Existe una frase de Virgilio Piñera que no funciona aquí como cita literaria, sino como un diagnóstico existencial. El agua no es solo geografía, el agua es límite, es cerca que lo rodea, es espejo que lo refleja, amenaza desde siempre, pero es tentación y excusa. El agua es lo que te circunda cuando no hay otros caminos posibles. El Malecón es una frontera mental.

Virgilio Piñera (1912-1979) como lo hizo también Reynaldo Arenas (1943-1990) quiso revisar y corregir su obra literaria, ambos le hicieron cambios para cumplir con los estrictos criterios exigidos, pero nunca lograron convencer a los editores para publicarla. “Se le aconsejó” a Arenas quitar lo erótico y lo homosexual de la novela para que se pudiese publicar a lo que él este se negó rotundamente, es aquellos inicios de la revolución la escritura era el único tipo de libertad que tenía en la isla.

Padura no hace un drama ni un romance con el tema de su encierro, pero tampoco glorifica la huida. Lo suyo es más incómodo aun, es asumir algo que parece una absurda contradicción sin resolverlo. Es estar dentro y duele mucho, tanto como estar afuera que también dolería. No hay una síntesis limpia. Solo hay lealtades, aunque ellas se paguen caro. Como lector, lo que más impresiona es el tono del “agua por todas partes” pues no hay grandilocuencia ni victimismo y lo que hallamos es una sobriedad cansada, una lucidez que ya pasó por la rabia y decidió quedarse en la intemperie. Cuando describe a, La Habana, el reguetón, el deterioro, la economía absurda, no lo hace como cronista ni como juez moral, sino como alguien que no puede desentenderse porque está implicado en el todo del asunto hasta los huesos.

La ciudad aparece como un organismo que se desdobla:  es la Habana postal y la Habana real; la Habana que se vende y la que sobrevive; la Habana que se ilumina para otros y la que se apaga para los suyos. Y en medio de todas estas contradicciones se encuentra Padura, el escritor, que no se concede el privilegio de la distancia. Escribir desde dentro puede ser que contamine, pero también que muestre la verdad.

Hay una idea que atraviesa todo el libro como una corriente subterránea: el escritor no pertenece a un país, pertenece la Habana, a una ciudad, y más aún, a un barrio, a una casa, a una memoria concreta. La literatura no nace del mapa político, sino del territorio afectivo y Leonardo Padura se coloca en una posición incómoda para todos: no es un disidente épico, ni una voz oficial; no es un exiliado ni un propagandista. Es algo mucho más difícil de tolerar: es alguien que se queda y piensa y en ciertos contextos, pensar es más subversivo que gritar. No se habla solo de Cuba. Se habla de cualquier lugar donde la pertenencia se vuelve carga, donde amar un sitio implica aceptar su desgaste, su ruido, su fealdad, su fracaso parcial.

El escritor no esquiva el ámbito personal y nos muestra la parte más íntima de su trabajo, la mesa donde cobran vida sus personajes y sus tramas que luego pasan a formar parte de celebradas novelas. Nos describe con un brillante relato el cómo se transforma en material narrativo lo que empieza siendo una tenue luz en la mente del escritor. El propio autor nos revelará que: “entre una obsesión abstracta, casi filosófica y el complicado proceso de escribir una novela, existe un trecho largo, lleno de obstáculos y retos”. Padura lleva gentilmente y de la mano al lector, mientras él mismo se encarga de iluminar ese complicado camino hasta dejarlo a las puertas de la novela.

Padura, le permite al lector curiosear por todo aquello que rodea y conforma su escritura y este como otros libros de Leonardo Padura están hechos de historia, y de literatura. La nueva obra de Padura, el narrador de La Habana, es una celebración al humo de un cigarro cubano, a la emoción del béisbol y a la música. En suma, es un homenaje al género de la novela, del que el escritor se siente deudor y promotor de este invento cultural que lleva siglos siendo una herramienta de transformación de la sociedad y un reflejo de ella.

"Yo quisiera ser Paul Auster" es uno de los textos que componen "Agua por todas partes", donde el narrador cubano dice lamentarse de que en las entrevistas a las que se somete le consulten mucho más sobre la realidad de su país que sobre sus libros, o que se imaginen que él es un "astrólogo, un pitoniso y hasta un babalao", y le exigen fechas precisas sobre los hechos que cambiarán el futuro de sus compatriotas. La pregunta en sus encuentros con periodistas es siempre una explicación para entender por qué ha elegido quedarse en Cuba, en vez de hacer su carrera de escritor en más favorables para la elaboración y difusión de su trabajo.

La intención de responder esas preguntas con honestidad ha animado a Padura a escribir las piezas que integran este volumen, donde el amor por su país, su literatura y su historia personal se despliegan sin por ello dejar de señalar los problemas de una nación donde la normalidad se ha convertido en poco menos que un milagro. El testimonio de Padura, quien es uno de los integrantes de una nueva camada de escribidores de oficio quienes llenan de páginas y páginas dedicados a contar desde sus inicios como escritor entre sus propias dudas personales y las inevitables restricciones ideológicas para ofrecer al mundo una contribución valiosa acerca de la muy poco conocida etapa por la que ha transitado la literatura cubana.

El relato de Padura sobre el aprendizaje de un escritor en los años de la caída de la Unión Soviética, y durante el terrible Período Especial es real, es real y muy sufrido donde siempre ha permanecido latente la esperanza de estabilidad en la isla-país. Así lo ha confesado el autor de El hombre que amaba a los perros y ahora de Agua por todas partes una obra heredera de la maravilla que sentía Piñera por vivir en un pequeño lugar del mundo que es más grande de lo que parece para cada uno de los cubanos que así lo sienten.

Maracaibo, el lunes 12 de enero del año 2026

domingo, 11 de enero de 2026

El ME y la patología tumoral (2)

 

En 1981, un par de trabajos con el ME marcarían un hito de relevancia; uno de ellos el estudio experimental en bovinos sobre la ultraestructura del tejido nervioso de la médula espinal de animales afectados por rabia paralítica, señalando detalles sobre la alteraciones de las neuronas ante la acción del virus de la rabia ; el otro trabajo, menos experimental demostraría con el ME de Transmisión y el ME de Barrido el poder de penetración de las pseudohifas de Candida Sp y la división intracelular de las esporas en las células del epitelio vaginal.

 

Durante los años 1982 a 1984 publicamos varios trabajos sobre la ultraestructura de 15 timomas y de los tumores malignos de células redondas, el tumor odontogénico epitelial calcificado, el tumor de células gigante maligno de los tejidos blandos, y las pápulas perladas del pene. Entre 1983 y 1989 publicamos nuevamente trabajos sobre el VPH y sus efectos en la neoplasia epitelial vulvar , se revisó nuevamente la ultraestructura del VPH y el cáncer ginecológico y describimos ciertos cambios ultraestructurales en las células descamadas durante la infección con el VPH. El año, 1986 publicaríamos un trabajo experimental importante sobre el efecto del virus de la EEV utilizando la cepa TC83, menos virulenta que la Guajira por ser la usada para la vacuna.


En los años antes descritos, nuestros estudios experimentales sobre aspectos de la respuesta inmune y la ultraestructura del sistema nervioso central (SNC) en el fenómeno encefalítico experimental inducido por el virus de la EEV. Con el apoyo del Departamento de Virología de IVIC logramos que ratas sobrevivieran a la inoculación con la letal cepa Guajira y describimos un modelo experimental para mostrar el daño intrauterino provocado por este virus. Con Esparza y Carreño, en 1979 mostramos la ultraestructura del SNC en las ratas sobrevivientes. El modelo experimental propuesto para investigar el daño intrauterino, fue aceptado y publicado en el Boletín de Patología Comparada del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas de EUA. En1981 informaríamos sobre las lesiones tempranas de fetos y placentas en las ratas Sprague Dawly utilizando el ME y también la inmunohistoquímica. Igualmente examinamos la reactivación de la toxoplasmosis cerebral en ratas y publicamos estudios con el ME en casos de amibiasis cerebral y de encefalitis granulomatosa amibiana.

 

Tercera etapa. En 1988 y 1989 se publicarían dos importantes trabajos sobre tumores cuya morfología no estaba clara y en los que la ultraestructura ayudaría a dilucidar su origen; la fasciitis pseudosarcomatosa una lesión de miofibroblastos y el hemangioendotelioma epitelioide, una lesión descrita por Sharon Weiss y Enzinger que simulaba ser una neoplasia epitelial. Estábamos ya viviendo la pandemia del SIDA y comenzaríamos a publicar nuestra experiencia con la ayuda del ME en las autopsias y las biopsias de estos enfermos; inicialmente sobre 50 autopsias y luego señalamos la importancia de la inmunohistoquímica estaba aportando en los estudios ultraestructurales, para describir casos de Herpes, y cuando ya teníamos 404 autopsias de SIDA examinadas sobre las infecciones micóticas oportunistas y sobre 69 biopsias hepáticas y la patología pulmonar en el SIDA.

 

En 1962 se publicó un estudio clínico, histológico y ultraestructural sobre la anemia drepanocitica y las lesiones hepáticas en esta patología, y 34 casos de tumores pediátricos epiteliales y mesenquimáticos, e igualmente se examinaron 17 casos de rabdomiosarcomas examinados con el ME. Tras reportar un nuevo caso de encefalitis granulomatosa amibiana en una revista alemana publicaríamos un estudio sobre el aporte del ME en las biopsias endomiocárdicas en particular en la cardiomiopatía dilatada y posteriormente en 1997 sobre la ultraestructura pulmonar en la proteinosis alveolar. Finalmente tuvimos la oportunidad de examinar con el ME muestras de cultivos celulares de humanos infectados con el virus de la EEV en otra epidemia de encefalitis acaecida en el Zulia en 1995.

 

En realidad, sucedió que los costos de los estudios con el ME habían elevado considerablemente, y la inmunohistoquímica había llegado para resolver casi todos los problemas de diagnóstico para los cuales antes dependíamos del ME. En 1997 me tocó en lo personal tener que sepárame de mi trabajo en la Sección de microscopía electrónica del IAP de la Facultad de Medicina en la UCV. Me hubiese gustado que las numerosas personas que trabajaron en estas lides y se involucraron en los estudios ultraestructurales de nuestra patología pudiesen ser coautoras de este trabajo, ellas estarán presentes en las referencias bibliográficas. Guardaré siempre un recuerdo muy especial para el personal técnico y para los entusiastas médicos residentes que durante sus años de preparación para hacerse patólogos intervinieron en tantos casos, aprendiendo y enseñándonos a todos. Sin embargo, sin que por ser los últimos dejen de ser importantes, debo terminar de referirme a otras publicaciones que seguirían naciendo del estudio ultraestructural de los tumores, ya acompañados usualmente de la correlación inmunohistológica.


De esta manera, ese mismo año 1997 publicamos un detallado trabajo con el título de: Aplicación de la Microscopía Electrónica de Transmisión y la inmunohistoquímica al diagnóstico de los tumores malignos, para así iniciar una serie de publicaciones sobre tumores con los resultados del estudio ultraestructural e inmunohistoquímico, sobre el tumor murino transplantable, el fibrosarcoma congénito, Glioblastoma Multiforme congénito, el tumor de Askin, la Nesidioblastosis , el estudio ultraestructural del Pneumocistis carinii y de la aplicación del ME al estudio de la patología microbiológica  del SIDA. En el año 2001 David Mota y colaboradores publicarían sobre la ultraestructura e inmunohistoquímica del carcinoma medular de tiroides.

 

Para concluir, debo señalar que en la Revista Vitae Academia Biomédica Digital, de la Facultad de Medicina, de la Universidad Central de Venezuela pudimos seguir publicando una larga serie de trabajos sobre la inmunohistoquímica (IHQ) de los tumores. Estas publicaciones no corresponden a trabajos directamente hechos con el ME, exceptuando uno de ellos, el de José Rafael Tovar, Eduardo Caleiras y mi persona sobre la ultraestructura del virus del Dengue en humanos, utilizando el ME. Sin embargo, algunas de las publicaciones en VITAE Academia Biomédica Digital, pueden servir de ayuda al examinar el diagnóstico diferencial de los tumores bajo los criterios que ofrece la IHQ, ya que para corroborar los diagnósticos, habríamos en cada caso, de aplicar cuanto habíamos aprendido sobre la ultraestructura de las neoplasias.

 

Nota: Este trabajo llevaria un centenar de referencias bibliográficas, que certificaran todas las investigaciones mencionadas, las que han sido obviadas para poder mostrarlo como parte del blog lapesteloca.

 

En Maracaibo, el domingo 11 de enero del año 2026 

sábado, 10 de enero de 2026

El ME y la patología tumoral (1)


Tempranamente, en el año 1933, un físico y un ingeniero eléctrico, los doctores Ernest Ruska y Max Knoll, inventaron el microscopio electrónico (ME) de transmisión. Pronto se perfeccionarían los avances tecnológicos y la posibilidad de usar los electrones para observar tejidos, se logró con el descubrimiento de algunas substancias maleables y endurecidas como el metacrilato y las resinas epoxy, que ofrecieron la posibilidad de permitir a los electrones atravesar las células sin distorsionar su arquitectura interna, cuando se cortaban en delgadas láminas con el cuchillo de diamante inventado por el Dr Fernández Morán. El progreso de la Biología con estos avances fue desde entonces, vertiginoso.

 

En 1968, los doctores Juan Rosai y Héctor Rodríguez, jóvenes patólogos formados bajo la tutela del profesor Lauren Ackerman en la Universidad George Washington de St. Louis Missouri, publicarían en el American Journal of Clinical Pathology “Application of electronmicroscopy to the differential diagnosis of tumors”. Desde ese entonces, se le daría importancia al ME para utilizarlo como un arma con poderes diagnósticos en el estudio de la patología tumoral humana. Entre 1969 y 1997, la historia de dos microscopios electrónicos en nuestro país serviría para mostrar cómo, durante más de 30 años se desarrolló la patología ultraestructural tumoral y la investigación ultraestructural microbiológica utilizando el ME en la patria de Fernández Morán. Espero mostrar en este blog lapesteloca en tres etapas, los resultados de una investigación sobre la patología tumoral realizada en Venezuela durante 35 años utilizando el microscopio electrónico (ME).


Primera etapa: el 19 de abril de 1948, el doctor Pedro Iturbe inauguró el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo, dedicado al aislamiento y tratamiento de pacientes tuberculosos. Años más tarde, los tratamientos para la enfermedad, permitirían al doctor Iturbe, avanzar hacia la transformación del Sanatorio en Hospital General. En 1968 lograría para la institución un microscopio electrónico que se instalaría como dependencia del Servicio de Anatomía Patológica. En 1988, en homenaje a su inmensa labor se le dio su nombre al Hospital General del Sur, Dr. Pedro Iturbe.

 

El funcionamiento del Laboratorio de Microscopía Electrónica del Sanatorio, se haría efectivo en 1969. El doctor Iturbe me ofrecería la oportunidad de trabajar con el ME y con el asesoramiento del doctor Humberto Fernández Morán se instalaría el equipo y los estudios iniciales comenzarían a verse en sus publicaciones y en eventos científicos del país y del extranjero.

 

En marzo de 1971 se realizó en Maracaibo el Primer Simposio Venezolano sobre Patología Ultraestructural con invitados de Colombia, Argentina, México, Estados Unidos, patólogos de Caracas y virólogos del IVIC. Ese año 1971 se realizó el VIII Congreso Latinoamericano de Patología en Maracaibo, donde se presentaron numerosos trabajos sobre la patología ya examinada con el ME. 

 

Los trabajos del Laboratorio de ME de JT Nuñez Montiel y J García Tamayo, estuvieron encaminados a investigar sobre el cáncer de cérvix, primera causa de muerte por cáncer en las mujeres venezolanas durante el pasado siglo XX. Los resultados sobre la identificación de partículas virales en el exudado vaginal de pacientes, el estudio colposcópico, histopatológico y ultraestructural de las lesiones en cérvix y vagina, fueron presentados como trabajos libres en el IX Congreso Latinoamericano de Patología, Mérida Yucatán, en México, en octubre 1973. Tras la muerte de JT Nuñez Montiel, fueron publicados en Acta Médica Venezolana el año 1978, demostrando por primera vez la importancia del virus del papiloma humano (VPH) en el cáncer del cuello uterino. Años más tarde esto fue corroborado por el Dr Zurhausen en Alemania.


Con el ME logramos estudiar otros agentes virales y protozoarios que afectaba a la población en el occidente del país: aparecieron las primeras publicaciones sobre el virus de la encefalielitis equina venezolana (EEV), el virus de la rabia, sobre la tricomona vaginalis, amibas y candidiasis. Se publicarían también trabajos experimentales y clínicos sobre el pulmón, los riñones y con la Facultad de Veterinaria de LUZ sobre la ultraestructura de sangre periférica en animales y detalles sobre el virus de la rabia en bovinos y la ultraestructura de protozoarios que en 1973 se amplió con la identificación de amibas de vida libre del género Acantamoeba. En 1978, se publicarían más observaciones sobre la ultraestructura de la tricomona vaginalis .

 

Segunda etapa:  Entre 1976 y 1998 utilizando el ME del Instituto Anatomopatológico (IAP) en la Universidad Central de Venezuela (UCV), proseguimos en la tarea de la investigación ultraestructural en patología y se inició formalmente en el IAP de la UCV la publicación de trabajos sobre la patología ultraestructural tumoral. El primero de los cinco trabajos señalados, fue publicado en una revista venezolana para la época vigente, los otros cuatro en revistas de Patología de México y España. El ME pasó a ser además de un arma diagnóstica, un instrumento de enseñanza para los residentes del postgrado de Anatomía Patológica en la UCV.

 

Se hizo frase común utilizar el llamado “retrospectoscopio” para señalar como se podían analizar los tumores en las láminas coloreadas con hematoxilina y eosina con el microscopio de luz, para descubrir luego con el ME los filamentos, microvellosidades, gránulos, luces y densidades en las células tumorales trasformadas en estructuras precisas que permitían aunque los tumores fuesen “poco diferenciados” lo que quiere decir, de difícil diagnostico histológico, precisar o modificar los diagnósticos que se hacían con el microscopio de luz.

 

Nota: este trabajo finaliza mañana

Maracaibo, sábado 10 de enero del año 2026

viernes, 9 de enero de 2026

Heliogábalo


Sexto Vario Avito Basiano  fue un noble y sacerdote romano, emperador de la dinastía Severa que reinó durante cuatro años, desde 218 hasta 222. Fue un emperador muy joven, pues tenía apenas catorce años cuando accedió al trono, y dieciocho cuando fue asesinado. Al convertirse en emperador tomó el nombre de Marco Aurelio Antonino Augusto, y mucho tiempo después de su asesinato empezó a ser conocido como Heliogábalo.

Heliogábalo nació en 203 en Emesa, en la provincia romana de Siria, con el nombre de Vario Avito Basiano. Su padre pertenecía al orden ecuestre romano pero más tarde alcanzó el rango de senador. Su madre era prima del emperador romano Caracalla. Su abuela materna, Julia Mesa, era viuda del cónsul Julio Avito, hermana de Julia Domna y cuñada del emperador Septimio Severo (r. 193-211).

Como emperador romano, Heliogábalo, representa el primer caso conocido de una persona transexual. Fue emperador desde 218 al 222, y como emperador, se casó en cinco ocasiones diferentes con 4 mujeres diferentes, y aparentemente se casó en secreto con un esclavo rubio de Caria llamado Hierocles, a quien se refería como "su marido".

Corría el rumor que el emperador había ofrecido enormes cantidades de dinero al médico que pudiera dotarle de genitales femeninos. “La Historia Augusta sostiene que también se casó con un hombre llamado Zotico, un atleta de Esmirna, en una ceremonia pública en Roma. Herodiano (178-252) fue un funcionario romano de rango menor que escribió una Historia Romana en ocho libros que cubre los años 180 a 238. Por estos motivos, Heliogábalo ha sido considerado por escritores modernos como el primer caso documentado de una persona transexual.

Heliogábalo, hijo de Sexto Vario Marcelo y Julia Soemia Basiana, desde temprana edad sirvió como sacerdote del dios El-Gabal en su ciudad natal, Emesa (actual Homs, en Siria). En 217, el emperador Caracalla (r. 198-217) fue asesinado y reemplazado por su prefecto del pretorioMacrino (r. 217-218). La tía materna de Caracalla, Julia Mesa, promovió con éxito una revuelta entre la Legio III Gallica para conseguir que su nieto mayor, Heliogábalo, fuera declarado emperador en su lugar y Heliogábalo, de 14 años de edad, ascendió al trono imperial y comenzó un reinado marcado por la polémica.

Para ayudar al pueblo romano a adaptarse a la idea de tener a un sacerdote oriental como emperador, Julia Mesa hizo enviar a Roma un retrato de Heliogábalo vestido de sacerdote y dispuso que se situara por encima de la estatua de la diosa Victoria en el edificio del Senado. Esto puso a los senadores en una posición incómoda, pues al mismo tiempo que hacían ofrendas a la diosa, estaban reverenciando al emperador. Las legiones quedaron consternadas ante su comportamiento y rápidamente lamentaron su decisión de haberlo apoyado como emperador. Se muestra(ver) un denario encargado por Heliogábalo, mostrando su retrato.

Durante su mandato, Heliogábalo hizo caso omiso de las tradiciones religiosas y los tabúes sexuales de Roma. Reemplazó al dios Júpiter, cabeza del panteón romano, por su dios asimilado como Sol Invicto (Deus Sol Invictus), y obligó a miembros destacados del gobierno de Roma a participar en los ritos religiosos en honor de la deidad, de la que él era sumo sacerdote. Se muestra (ver) un Áureo romano representando a Heliogábalo. En el reverso se lee Sanct Deo Soli Elagabal (Al sagrado dios del sol Elagabal), y representa una cuadriga dorada que lleva la sagrada piedra del templo de Emesa.

Se casó hasta cinco veces y se dice que otorgó favores a personas que se creía pudieran ser sus amantes homosexuales, hasta el punto de que se le acusó de haberse prostituido él mismo en el palacio imperial, como parte de un ritual religioso. Su comportamiento provocó el rechazo de la Guardia Pretoriana y del Senado romano.

El nuevo emperador resultó un desastre, ofendiendo a los romanos con sus escándalos sexuales y religiosos, y fue tanto así, que Julia Mesa decidió promover a su otro nieto, Alejandro Severo. Primero convenció a Heliogábalo de adoptar a Alejandro, y poco después, el emperador fue asesinado por la Guardia pretoriana, junto con su madre. Ambos cuerpos fueron arrojados al Tíber, tras ser arrastrados por las calles. Julia Mesa murió en fecha cercana a 226, y fue deificada, al igual que su hermana. De manera que, como ya señalamos, en medio de una creciente oposición, Heliogábalo, con solo 18 años de edad, fue asesinado y reemplazado por su primo, Alejandro Severo (r. 222-235), en una conjura tramada por su abuela, y por miembros de la Guardia Pretoriana.

El psiquiatra estadounidense Robert Stoller fue el primero que describió la transexualidad como una condición diferenciada. La relacionó con la identidad de sexo, en contraposición al sexo biológico. La primera comprobación de Stoller fue que las mujeres transexuales, aunque deseadas como varones, reconocidas sin equívoco y bien aceptadas como tales, presentan desde su primera infancia un comportamiento femenino, tanto en sus elecciones de vestimenta, sus juegos y gestos, como en la entonación de su voz y su vocabulario.​

Stoller rechazaba la reasignación quirúrgica de sexo. ​ De la definición y el diagnóstico de transexualidad depende la prescripción terapéutica para la reasignación hormonal y quirúrgica del sexo. La Organización Mundial de la Salud lo incluyó como síndrome médico en 1977, en una resolución adoptada en la XXIX Asamblea Mundial de la Salud. Definía tres trastornos diferentes: trastorno de la identidad sexual de la infanciatranvestismo de rol doble y transexualismo. La cuarta edición del Manual DSM IV recogió estas distinciones dentro de una misma categoría, denominada trastorno de la identidad sexual, y especificó que la insistencia por parte de un individuo de ser del otro sexo no debe ser considerada delirante. ​ El 16 de octubre del 2009, distintas organizaciones transexuales se manifestaron en todo el mundo para solicitar que desaparezca la transexualidad como patología.

En 2016 se sumaron diversos organismos expertos de derechos humanos, como el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, entre otros, para señalar que la patologización «ha sido históricamente, y continúa siendo, una de las causas principales de las violaciones de derechos humanos que enfrentan». Esta noción fue respaldada en julio del 2016 por grupo de investigadores financiados por el Instituto Nacional de Psiquiatría de la Ciudad de México quienes presentaron un estudio para apoyar el pedido de que la Organización Mundial de la Salud retirara la transexualidad de la sección de trastornos mentales.

El estudio mexicano se sumó a trabajos similares en BrasilIndiaFranciaSudáfrica y el Líbano, que se presentaron en el 2018, cuando se discutió la reclasificación de la transexualidad en el CIE-11. Estos estudios coinciden en señalar que el factor causal del malestar está en el rechazo y la discriminación que vivieron. Por ese motivo, los especialistas consideraron importante eliminar un diagnóstico que contribuye a la estigmatización y, de ese modo, a abordar el verdadero problema.

Maracaibo, viernes 9 de enero del año 2026

 

  

jueves, 8 de enero de 2026

Regresemos a Chernóbil (2)


¿Qué conceptos se te vienen a la cabeza cuando piensas en Chernóbil? Quizás sea central nuclear, desastre, radiación, letalidad o lugar inhóspito. Y no estarían mal: se trata de un ambiente contaminado por radiación donde, incluso, es raro encontrar insectos. Pero es curioso ya que, a pesar de estar abandonado desde hace décadas… sigue habiendo vida en él. En las sombras de este entorno tan hostil, crece un hongo negro que no solo sobrevive a la radiación, sino que se alimenta de ella.

 

Decíamos ayer que los hongos parecían estar creciendo a expensas de la fuente de radiación remanente en la planta nuclear de Chernóbil. Que había muchos hongos, tantos que una microbióloga del Instituto de Microbiología y Virología de Kiev, la Dra Zhdanova, viajó a la zona para estudiar qué eran esos hongos que estaban conquistando no solo las paredes del reactor nuclear de Chernóbil sino cada centímetro de tierra que lo rodeaba.

 

Zhdanova y su equipo encontraron más de 200 tipos de hongos distintos, pero quizás lo más curioso era que la inmensa mayoría de ellos contenía melanina. La melanina, no sólo 'coloreaba' los hongos, sino que absorbía la radiación y protegía a los organismos de sus efectos. No era el único sitio donde se habían encontrado hongos con melanina, aunque son relativamente raros, se han podido encontrar en regiones de alta montaña y en las zonas polares, que son lugares con pocos nutrientes y una alta exposición a los rayos ultravioleta. Los resultados de Zhdanova dejaron una pregunta en el ambiente: ¿podía haber encontrado la radiosíntesis?


Los autores observaron efectos similares en la capacidad de transporte de electrones de estos hongos luego de exponerlos a radiación no ionizante. Los hongos melanóticos también podrían ser capaces de usar luz o radiación calórica para su crecimiento. Lo que señalaba que la melanización, tiene un coste metabólico elevado para las células fúngicas. En ausencia de radiación, algunos hongos sin melanina (que habían sufrido mutaciones en la vía de biosíntesis de melanina) crecieron a mucha más velocidad que sus equivalentes melanizados.

 

La presencia de moléculas de melanina en la pared celular de los hongos podría limitar la incorporación de nutrientes, y se podrían formar compuestos intermediarios tóxicos para la célula durante la síntesis de melanina.  Esto es consistente con la observación de que a pesar de que muchos hongos son capaces de producir melanina, no lo hacen durante todo el tiempo, sino en respuesta a un estímulo externo durante diferentes etapas de su desarrollo. Se desconoce cuál es el proceso bioquímico exacto incluyendo los intermediarios químicos.


Las melaninas son uno de los grandes pigmentos naturales, que son sintetizadas por miembros de todos los reinos biológicos, incluyendo hongos, bacterias y helmintos que causan enfermedades en humanos. Las melaninas se polimerizan a partir de compuestos fenólicos y/o indólicos formando pigmentos hidrófobos con carga negativa y alto peso molecular lo que incluye la capacidad de la melanina para alterar las respuestas de las citocinas, disminuir la fagocitosis y reducir la toxicidad de los péptidos microbicidas, las especies reactivas de oxígeno y los fármacos antifúngicos, así como para desempeñar un papel importante en la resistencia mecánica de la pared celular fúngica.

 

El Cladosporium sphaerospermum no solo desafía lo que creíamos posible sobre la Tierra, sino que también podría ser útil a la hora de salir de ella. Su nombre científico es Cladosporium sphaerospermum, pero algunos lo llaman “el hongo fotosintético de la oscuridad”. Aunque suene como si se tratase de una criatura sacada de una novela de ficción, es un organismo muy real y crea una gran curiosidad entre el panorama científico, no solo porque desafiase lo que creíamos posible sobre la vida en la Tierra, sino porque también podría ser útil a la hora de salir de ella.

 

Este curioso hongo fue descubierto en uno de los lugares donde, menos se esperaba descubrir algo: en las ruinas de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania. Tras el desastre nuclear de 1986, la zona se convirtió en un entorno tan contaminado por la radiación que se volvió inhabitable para la mayoría de las formas de vida. Pero, sorprendentemente, este hongo no solo resistió esas condiciones, sino que prosperó en ellas.

 

De hecho, a diferencia de otros organismos que intentan escapar de la radiación, Cladosporium sphaerospermum parece buscarla. Se ha observado que crece más rápido en zonas con mayores niveles de radiación gamma, lo cual llamó la atención de los científicos. ¿Cómo era aquello posible? Pues bien, la respuesta resultó recaer en un pigmento que nosotros conocemos muy bien: la melanina.


 

La melanina es la sustancia que está presente en nuestra piel y que nos protege parcialmente de los rayos ultravioleta del Sol. Pero en este hongo, este pigmento adquiere una función muy diferente: es como una especie de antena que capta la radiación ionizante, como la gamma, y la transforma en energía química que el hongo puede utilizar para crecer.

 

Este proceso, al cual algunos científicos llaman “radiosíntesis”, se asemeja a la fotosíntesis de las plantas, pero con una diferencia clave: mientras las plantas usan la luz solar, el hongo usa este tipo de radiación invisible. La melanina absorbe esa energía radiante y, a través de reacciones bioquímicas en la célula del hongo, convierte parte de esa energía en compuestos que le sirven como “combustible” para su metabolismo. Por hacer una analogía más cercana, podríamos decir que este hongo “come” radiación de la misma forma que las plantas “comen” luz solar. Por supuesto, no es exactamente lo mismo a nivel molecular, pero el concepto general es muy parecido: convertir una forma de energía dañina para muchos en una fuente de vida.

 

Curiosamente, uno de los usos más prometedores de este hongo está… fuera de este

mundo. Y es que la radiación es uno de los grandes obstáculos de la exploración espacial. Fuera del campo magnético de la Tierra, los astronautas están expuestos a altos niveles de radiación que podrían causarle daño a nivel celular, enfermedades e, incluso, cáncer. Por ello, para colonizar Marte o ir más allá, necesitamos nuevas formas de protegernos. Y aquí es donde entra nuestro protagonista. En el año 2020, un experimento llevado a cabo en la Estación Espacial Internacional demostró que este hongo era capaz de reducir los niveles de radiación en su entorno. De hecho, se observó que, incluso una capa delgada, de apenas 2 milímetros, era capaz de bloquear una parte significativa de la radiación. ¿Te imaginas un hábitat marciano cubierto de una “piel” de hongo? Sería como un escudo biológico y autorreparable, que crecería con el tiempo y se alimentaría de lo que para nosotros sería letal.

Las posibles aplicaciones de este hongo no terminan en Marte. En la Tierra, los investigadores también están explorando cómo la melanina de estos hongos podría usarse en tratamientos médicos para personas expuestas a radiación, como pacientes de cáncer que reciben radioterapia. Además, también se estudia su potencial en biotecnología, como la creación de materiales que cambien su comportamiento al entrar en contacto con distintos tipos de radiación. Hay quienes imaginan usar hongos como sensores biológicos de radiación, o como parte de nuevos sistemas de producción de energía. El principio de transformar energía peligrosa en energía útil ya está en marcha, y este hongo, no cabe duda, nos está mostrando cómo.

Fin de los hongos de Chernobil en Maracaibo, el jueves 8 de enero del año 2026

miércoles, 7 de enero de 2026

Regresemos a Chernóbil (1)


En mi novela “El año de la lepra” relato como era… Belarus: un país enclavado en medio de la Europa Oriental entre Polonia, Ucrania, Lituania y Rusia, una nación surgida de la disolución de la URSS. Desde el año 1984, más de una década antes del terrible accidente en la planta nuclear, Aleksander Lukashenko reconocido como un activo propagandista de la disuelta Unión Soviética se transformaría en el presidente de Belarus. El 26 de abril de 1986 se produjo el accidente en Chernóbil al norte de Ucrania.

 

En mi novela “El año de la lepra” relato… “Después que se dio la tragedia de Chernobyl, Dimitri Yakolev era ya un agente de la KGB, y había visitado de nuevo los lagos y bosques contaminados de Belarus su país, y pudo palpar en uno de sus familiares cercanos lo que significó la desgracia de ser uno de los “liquidadores” en la lucha para descontaminar la planta ucraniana y las áreas afectadas por la radiación. Desde entonces había conservado el gusanillo de un creciente malestar por Ucrania y regresaba mentalmente a la idea de que Belarus tendría que ser resarcida de alguna manera por los ucranianos, sus vecinos del sur ...

 

…En el país de Dimitri, en Belarus, él mantenía una conexión maternal con Rusia y con todo lo ruso como valor cultural y humano, según Dimitri, deberían ser ideales comunes con los del gobierno de Kiev; pero no parecía ser así con Ucrania, y aquel distanciamiento y la inconformidad con todo lo ucraniano se acrecentaron en Dimitri durante el proceso de las llamadas tendencias pro-occidentales del presidente Yushchenko, y durante la Revolución Naranja del año 2004, fue cuando Dimitri Yakolev estuvo en Kiev como enviado especial del gobierno de Minsk para palpar la situación ucraniana y vio el arribo de Yulia Timoshenko catapultada por aquel movimiento casi subversivo, e inaceptable para un agente de la KGB como él.

 

…Unos meses antes de conversar por vez primera con su amigo Víctor Sheiman y con el presidente Lukashenko sobre su posible misión en Suramérica, el teniente Yakolev había corroborado sus temores al conocer de los acuerdos entre Yulia Timoshenko como primer Ministro de Ucrania y Vladimir Putin. Sería su amigo personal el poderoso Sheiman quien le propuso al presidente Lukashenko que Dimitri debería ser el hombre ideal para una misión como agente especial en el país más rico en gas y en petróleo de América”...

 

 ¿Qué sucedió después en la novela? Tendrán los lectores que verse obligados a pedir por Amazon el libro (cosa que ya sabemos no puede hacerse desde Venezuela) y de veras, la recomiendo como novela sobre tantas cosas de aquel lejano año 2001… (quienes sean fans de LesLuthiers porfavor no piensen en Warren Sanchez).

 

Unos cuantos años después de la tragedia de Chernóbil, ya en 1991, existían investigadores que exploraban de forma remota, con robots, y equipados con cámaras que se desplazaban en las instalaciones de Chernóbil examinando las instalaciones destruidas y abandonadas de la planta de energía nuclear y ellos observaron hongos negros que crecían en las paredes del reactor nuclear número 4 y les dio la impresión de que estaban descomponiendo el grafito radiactivo del núcleo del reactor.

 

En noviembre 2020, en este blog (lapesteloca) hablamos sobre los hongos radiotróficos que hacen uso del pigmento melanina para convertir la radiación gamma en energía química que utilizan para su crecimiento; Este tipo de hongos ya dijimos que fueron descubiertos por primera vez en 1991, donde aparecieron como un moho negro (ver) creciendo dentro y en las cercanías del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil.

 

Ahora al regresar a Chernóbil nos sorprenderemos al saber que hay ranas morenas y bacterias que comen radiactividad. El mecanismo propuesto para convertir la radiación gamma en energía química podría ser similar al de fijación del carbono en los organismos fotótrofos, los cuales capturan fotones de la luz visible por medio de pigmentos como la clorofila, para luego utilizar su energía en la generación de ATP y poder reductor desembocando finalmente en la fotólisis del agua. Sin embargo, aún se desconoce si los hongos que contienen melanina emplean una ruta metabólica de múltiples pasos similar a la de la fotosíntesis, o algún tipo de ruta de quimio-síntesis.

 

La profesora Ekaterina Dadachova cuando estaba la Universidad Saskatchewan en Canadá, logró adquirir varios hongos que habitaban en las paredes del reactor número 4 de Chernóbil. Luego Ekaterina Dadachova, en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, señalaba que. "Se han encontrado grandes cantidades de esporas fúngicas con altas cantidades de melanina en depósitos del período Cretácico temprano, cuando muchas especies de animales y plantas se extinguieron. Este período coincide con el período en el que la Tierra perdió su 'escudo' contra la radiación cósmica".


 

En realidad desde 2007 se había descubierto que, efectivamente, el pigmento podía jugar un papel clave en la oxidación metabólica. Los investigadores indujeron la producción de melanina en una colonia de Criptococus neoformans y cuando la expusieron a una fuente de radiación ionizarte 500 veces por encima de lo normal, su crecimiento se disparó. Esto era algo similar a lo que veían que sucedía con los hongos oscuros de Chernóbil. Los científicos descubrieron que estos hongos de Chernóbil no solo no morían ante la radiación, sino que se alimentaban de ella.

 

Si los hongos que contenían melanina podían, efectivamente, generar energía en ciertas condiciones, desde entonces se ha intentado estudiar estas posibilidades y basándose en que esos hongos son comestibles, pensar en usar esta propiedad en los largos viajes por el espacio. 

Los estudios realizados en el Albert Einstein College of Medicine mostraron que tres hongos con melanina, Cladosporium sphaerospermumWangiella dermatitidis,Cryptococcus neoformans, aumentaron su biomasa y acumularon acetato más rápidamente en un ambiente en el que los niveles de radiación eran 500 veces mayores a los de un ambiente normal. La exposición de células de C. neoformans a estos niveles de radiación, alteró rápidamente (dentro de los 20 a 40 minutos de la exposición) las propiedades químicas de su melanina y aumentó entre tres y cuatro veces las tasas de transferencia de electrones mediadas por la melanina (medida como la reducción de ferricianuro por el NADH) al ser comparadas con células no expuestas.

NOTA: este asunto de los hongos con melanina finalizará mañana

 

En Maracaibo del día miércoles 7 de enero del año 2026