En este
blog (lapesteloca) en octubre del
2021 habíamos conversado sobre los sapos y la música… El jueves 29 de junio del
2023, hablamos sobre “la rana de cristal” y el viernes 7 de julio sobre “La
ranita de cristal del Ávila”. Por si alguno de los lectores de este blog se había
olvidado de “la rana Renee” me permití mostrárselas en una
imagen por aquello que dicen –creo que los japoneses- de que ellas (no de las ranas) las imágenes,
“valen más que mil palabras” … Renee es verde, pero la Pristimantis jamescameroni llama
la atención por ser una rana de un intenso color rojo (medio anaranjado) posee
unos curiosos ojos y solo es posible encontrarla en Venezuela, por ello, el 14
de junio del 2023 hablamos de ella en este blog.
Existe en un
punto clave del norte de la isla de Chiloé, en Los Lagos, en el sur de Chile,
donde una
ranita descubierta por Charles Darwin, en la actualidad, busca salvarse de la
extinción; siendo una especie endémica de los bosques templados del sur
chileno y argentino, ha aparecido recientemente en una nueva reserva de la
región de Los Ríos.
Maolis Castro es una periodista venezolana actualmente en Chile con trayectoria en medios internacionales; ella fue corresponsal del diario El País de España en Caracas entre 2016 y 2019, y colaboró para ABC, Wall Street Journal, y DW; trabajó en el periodismo de investigación Armando.info y para El Nacional. Ha colaborado para medios como Pulso (Chile), The Wall Street Journal y ABC (España). Es periodista de El País en Chile desde 2024, antes estuvo en el medio económico Bloomberg Línea.
Maolis nos contaba hace tan solo unos días, el 7 de marzo
este año, cuando estaba a cuatro días de asumir el cargo como
presidente electo de Chile, Kast le hacía un guiño a Trump al aplaudir su
intervención en Venezuela y decirle que debe hacer lo posible para que Cuba
recupere su libertad… El futuro
jefe de Estado, señalaba que existe una “intervención
de agentes extranjeros vinculados a Venezuela, asesinando personas”. Recordó
el crimen del teniente venezolano Ronald Ojeda en
Santiago de Chile, en 2024, ejecutado por miembros del Tren de Aragua que, de
acuerdo con la Fiscalía, fue ordenado desde Caracas.
Kast, además, ha argumentado que el cambio de autoridades en el Palacio de
Miraflores, ahora presidido por Delcy Rodríguez, podría permitir en el corto
plazo nuevos vuelos de repatriación y abrir fronteras para concretar
“corredores humanitarios terrestres y marítimos”.
Maolis es también quien nos relataría, cómo fue que en 1834, Charles
Darwin descubrió en Chile un diminuto anfibio de nariz puntiaguda que lo
asombró por su sorprendente parecido con una hoja, gracias a su coloración
verde o marrón. Siete años más tarde, fue bautizada con el nombre de Rhinoderma darwinii —o
ranita de Darwin— en honor al naturalista inglés. Pero lo más extraordinario de
este animal no es tanto su nariz sino su singular estrategia reproductiva:
entre las más de 9.000 especies de anfibios conocidas, es la única en la que el macho
incuba a los renacuajos en su saco vocal hasta completar su desarrollo.
Durante siglos fue
habitual en los bosques templados del sur de Chile y en Argentina.
Hoy, en cambio, figura la ranita de
Darwin en las listas de especies en peligro de
extinción, aunque recientes hallazgos de nuevas
poblaciones están devolviendo la esperanza a los conservacionistas. En la
reserva nacional Mocho Choshuenco fue confirmada su existencia, el 17 de
febrero, después de 30 años sin contarse con registros en esta superficie
boscosa de más de 7.530 hectáreas en la región de
Los Ríos. Carla Llanos, es una guardabosques, que identificó su particular
silbido –similar al piar de un pollito– el 6 octubre, justo el día que comenzó
a trabajar en esta reserva, y esa fue una de las primeras pistas que llevó a su
descubrimiento en enero.
En la búsqueda participó la
oenegé chilena Ranita de Darwin, que se encarga de la investigación y la
conservación de este anfibio y de otros más. Su presidente, el veterinario Andrés Valenzuela, que también es
académico permanente de la Sociedad Zoológica de Londres (una institución en la
que participó Darwin hace casi 200 años), indica que oficialmente hay 56
poblaciones del animal en Chile y una decena en Argentina, países de donde es
endémica. Una de estas últimas fue descubierta a fines de 2025 en un predio
privado del norte de la Isla Grande de Chiloé, a unos 1.050 kilómetros al sur
de Santiago, y a diferencia de la encontrada en la reserva nacional, su
preservación en ese lugar no estaría segura. “Lamentablemente, el sitio donde habita coincide con el trazado de una
línea de transmisión eléctrica ya aprobada, cuyos estudios ambientales no
consideraron a la especie ni contemplan medidas para su protección”, dijo la
oenegé en un comunicado divulgado el viernes. El documento agrega que, para el
trazado se planifica la tala de un bosque nativo a menos de 100 metros de la
nueva población, lo que “afectaría de forma irreversible el sistema hidrológico
del área e impedirá el movimiento de las ranitas”.
Charles Darwin escribió en sus apuntes que eran los anfibios más abundantes en los bosques del sur de Chile y hasta los años setenta fue así, incluso tenían presencia en parques naturales cercano a las ciudades de Valdivia (Los Ríos) y Temuco (La Araucanía). Pero desde la década de los ochentas comienza a desaparecer de muchos de los lugares donde se distribuía y eso es lo que lleva a que la especie sea considerada “en peligro de extinción”, explica Andrés Valenzuela.
Andrés Valenzuela es el veterinario lideró un estudio internacional,
publicado en la revista Nature Ecology & Evolution en
enero, que dilucida cómo el hongo microscópico quitridiomicosis, ataca la piel de los anfibios, y
probablemente invadió Chile desde Asia en la década de 1970 por lo que se
transmitió con facilidad en las ranitas de Darwin, generando brotes epidémicos
y una disminución acelerada de sus poblaciones. En la investigación
participaron científicos de diversas instituciones; entre ellas, las
universidades chilenas Andrés Bello y la Austral; y las universidades de Zúrich
(la más grande de Suiza), y la francesa Marie y Louis Pasteur. La quitridiomicosis es
causada por un hongo de
la división Chytridiomycota, Batrachochytrium dendrobatidis,
y es una posible causa del preocupante declive, que
puede llevar a su extinción,
en las poblaciones de anfibios en el oeste de América del Norte, América Central, América del Sur y del este
de Australia, no se dispone por ahora, de un
tratamiento eficaz para combatir la enfermedad.
Este hongo, junto con la pérdida de hábitat, constituye una de las
principales amenazas. Por eso, algunos ejemplares son reproducidos en
cautiverio en el Zoológico de Londres desde octubre de 2025, cuando 54
individuos fueron rescatados de emergencia, con ayuda de la oenegé liderada por
Valenzuela y la Universidad Andrés Bello, desde el parque Tantauco, en la Isla
Grande de Chiloé, debido a que casi un 90% de su
población (más de 1.300) murió en dos años tras enfermar masivamente de quitridiomicosis.
Valenzuela dice que el objetivo es reinsertarlas en su hábitat, cuando sea
seguro, y que vuelvan a ser liberadas en su tierra: los bosques del sur de
Chile.
En julio de 2025, el Consejo de
Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, presidido por la cartera del
Medio Ambiente, aprobó un Plan de Recuperación,
Conservación y Gestión (RECOGE) de las ranitas de Darwin, en sus dos especies
nativas de Chile: la del sur o Rhinoderma darwinii y la del
norte o sapito vaquero (Rhinoderma rufum), que están clasificadas
en peligro y en peligro crítico, respectivamente. También hay una estrategia
binacional para su conservación, conformada por instituciones públicas y
privadas de Chile y Argentina.
A pesar del “toque político” que
podría percibirse en este trabajo, hemos destacado la labor conservacionista de
biólogos, veterinarios y periodistas protegiendo flora y fauna del planeta
tierra.
En Maracaibo, el sábado 14 de marzo del año 2026