“En las novelas, lo que es verdad es también mentira. Los autores
construyen a la noche los mismos mitos que han destruido por la mañana”.
Tomás Eloy Martínez (Santa Evita).
Con este epígrafe
se inicia mi novela “Ratones desnudos” publicada en 2012. Al año
siguiente, en 2013 recibí telefónicamente una invitación del Club de Lectura
del Banco Exterior, en Caracas, para saber si podía acompañarles en una reunión
del Club pues los empleados que querían hacerme preguntas sobre la novela.
Una semana después viajé a la capital y me acerqué al edificio del Banco
para sorprenderme al comprobar que el auditórium del Banco Exterior, había
reunidas allí unas 30 personas, todos empleados de la entidad, personal
administrativo, secretarial y obrero, miembros del Club de Lectura quienes se
habían leído la novela con un mes de antelación y estaban interesados en poder
conversar con el autor. Aquella que resultó mi primera vez cuando conocería “in
vivo” que cosa era y cómo funcionaba “un Club
de Lectura” que resultaría para mí una experiencia inolvidable. Años más
tarde, tuve la oportunidad aquí en Maracaibo de enfrentar a un grupo grande de
lectores miembros de un antiguo Club de
Lectura local, con otra novela “Vesalio el anatomista” y nuevamente
resultaría una muy interesante y grata experiencia.
Para los amables lectores del Banco Exterior, la novela de los ratones,
hablaba de una ciudad de fuego (que era Maracaibo) donde “ya no
existe un edificio blanco con columnas de capiteles corintios sosteniendo un
frontispicio con las siglas INP”, y de cómo quien escribía (el periodista
Hernando Salazar) lograría con la ayuda de las doctoras María Eugenia y
Marianela, organizar el rompecabezas de un instituto desaparecido 10 años
atrás, cuando el autor tomó la decisión de concretar en una novela lo que le
parecía “una jerigonza sicalíptica”, tras largas conversaciones con
Ágatha Gallegos (una curandera con poderes mentales conocida y respetada en
los populosos barrios de la parte norte de la ciudad de fuego).
Les muestro aquí el índice de sus 32 capítulos: 1.A orillas del río Orinoco/ 2.Los poderes de la bruja/ 3.El pibe de la Guajira/ 4.Felisberto el hembriólogo/ 5.Estudiantes de Medicina/ 6.Una gatita de ojos azules/ 7.Confidencias/ 8.La
ciencia en “las taguaras”/ 9.Un
restaurante en Los Haticos/ 10.
MariaAntonia/ 11.Las
hijas de Chelita/ 12.
Entre gatos y ginebra/ 13.Con la mirada del amor/ 14.Vitico y
Bobures/ 15.El poder de los Orihas/ 16.Organizándose/ 17.El
embrujo telúrico/ 18.La
tragedia de “El Brujo”/ 19.Tumores
cerebrales/ 20.¿Un
oasis?/ 21.Amores de
Manicomio/ 22.Es Ágatha
quien habla/ 23.Cilicios
y amistades/ 24.Milonga
sentimental/ 25.Sarita
sin rencores/ 26.
Cita en “El Chicote”/ 27.Noches
del Kristoff/ 28.Cantos
gregorianos/ 29.Las armas
y la docta toga/ 30.Quosque
tándem/ 31.La
herencia de “El Brujo”/ 32.Los
Tres Caballeros/ 33.La
savia del petróleo/ 34.Regreso
del más allá/ 35.Días
de ira I -Días de ira II -Días de ira III -Días de ira IV - Días
de ira V- 36.De visita en la
isla de Toas. Al final hay un Epílogo y una evolución cronológica.
Con éste prolegómeno, me ha preocupado un lector local, de quien supe que
al enfrentarse a la lectura de la novela “Ratones desnudos”, “se había
rajado”… Es decir, “no pudo con
ella”… Yo suponía que cualquier común lector si vive en esta, la “ciudad de fuego” debería al menos en interesarse
por saber, -como dicen los españoles- “de que va la novela”… La
mencionada actitud, no la puedo llamar desinteresada, pues mi amigo es un
consistente y buen lector (otra razón tendrá!) y contrasta -a mi modo de ver-
visiblemente con el interés que su lectura despertó en los ciudadanos empleados
de un Banco, hombres y mujeres habitantes de la ciudad capital, con variables
niveles culturales, y quienes gratamente me sorprendieron con sus preguntas
derivadas de la lectura, algunas realmente emocionadas, otras llenas de
curiosidad… Por este motivo regreso al tema de mis ratones “en pelota”.
Explico así el motivo, por el que he querido compartir esta historia con
los lectores de este blog lapesteloca. Regreso a comentar algunas de las
preguntas y comentarios más relevantes de los que me hicieran en aquella
oportunidad los amables lectores caraqueños: 1-¿Es real todo lo que dice en este libro? 2-¡Fui a Google y
averigüé que Fernández Morán si existió! 3-Su interés por los ojos me
llamó mucho la atención. 4-¿Por qué se tardó 10 años escribiendo la
novela? 5-¿Qué le sucedió a Diego? ¿Se murió? 6-Son muchos
personajes y cada uno es diferente…¿Cómo logra hacer eso? 7-¡La ciudad
de fuego!¿Podría ser Ciudad Bolívar? 8-Me llamó mucho la atención el
lenguaje; ¡No había visto antes “escribir en maracucho”! 9-¿Pueden
verdaderos científicos actuar así, tan despiadadamente? 10-¿Cómo hace
con tantos nombres? ¿Los inventa, o son reales? 11-¿Algún familiar lo
ayudó a construir la novela? 12-¿Se pueden escribir varias novelas
diferentes a la vez? 13-¿Por qué toca cosas religiosas?, santería y así…14-Usted
dijo que antes tenía otro nombre para esta novela. ¿Es verdad que se llamaba
“Cabeza de ratón”? 15-Al saber que usted es pintor uno entiende porque
hay tantos detalles, los colores y texturas son como si uno los estuviera
viendo…
Cuando tenía listo el manuscrito de “Ratones desnudos” recuerdo
que se lo di a leer a una joven querida amiga que siento como mi hija y ama a
los gatos. A ella le pareció muy divertida, y me hizo anotaciones al margen que
me hicieron muy feliz. Todavía regreso y me emociona mirar ese manuscrito con
sus observaciones. Curiosamente, me enteré años después que no le había regalado
un ejemplar ya publicado; quizás esa es otra de las razones por las que recordé
que en la ciudad de fuego había un lector con el libro sin haberse
decidido a entrarle a su lectura… No sabía de lo que se perdía.
Pero, no me mortifica este detalle pues le llegará su momento y leerá la
novela, aunque luego no me cuente si le gustó, o no… Al fin y al cabo, hay que
recordar siempre la sabia opinión de Tomás Eloy Martínez de que “En las
novelas, lo que es verdad es también mentira”, entendiendo que “los
autores construyen a la noche los mismos mitos que han destruido por la mañana”
y de esa manera vamos creando vidas y conflictos de personajes que nacieron
de nuestro subconsciente. Gracias por leerme.
Nota: a) este artículo,
o uno muy parecido, fue publicado ya en este blog con el título de “El Club de los ratones desnudos” en mayo del año 2021. b) el Club
de Lectura de la ciudad de fuego, tiene pendiente por analizar una de mis
novelas que fue premiada en una Bienal de Literatura el año 1997… (¡No se
deciden!...¡ ¿Por qué será?)
Maracaibo, martes 22 de septiembre del año 2026