martes, 15 de septiembre de 2026

Canciones guaraníes


Joan Manuel Serrat grabó una famosa guarania con letra de Cecilio Valiente y música de José Asunción Flores, "Che pykasumi". Esa canción, está incluida en el álbum de Serrat del año 2000, titulado Cansiones. Para su organización, Serrat contó con la ayuda del escritor y poeta paraguayo Rubén Bareiro Saguier para lograr una excelente pronunciación en guaraní, y todo aquello fue un homenaje a la cultura paraguaya y la única canción en un idioma diferente al castellano o catalán dentro de ese disco.

Che pykasumi reveve vaekué chehegui rehóvo
Oúva ne ange cada pyhare che kéra jopy
Rohayhúgui ai ajepy'apÿva che ne ra'arôvo
Michínte jepépa ndaivevuivéi che mba'embyasy…

Los guaraníes son un grupo de pueblos indígenas de América del Sur y también el nombre de la moneda oficial de Paraguay, nación oficialmente reconocida como República del Paraguay (en guaraníTavakuairetã Paraguái), es un país soberano  en el centro de Sudamérica con grandes extensiones de bosques, cataratas y humedales, que está organizado como un estado unitario, compuesto por una capital Asunción, una de las ciudades más antiguas de América. y diecisiete departamentos. Paraguay es miembro fundador de la ONU, la OEA, la OIM y el MERCOSUR.  Su territorio de poco más de 400 000 km², con una población de casi 6 500 000 habitantes es el quinto país más pequeño y el cuarto menos poblado de América del Sur.

En uno de aquellos días cuando Serrat se hallaba definitivamente enamorado del guaraní, comentaría en el año 2021 que la inclusión de "Che pykasumi" en el CD Cansiones se trató de un gran homenaje que había querido ofrecer como cantautor español a la cultura paraguaya y a la guarania, y aquel ritmo paraguayo le encantó a los españoles ...

 

Hoy voy a hacer como si fuera un pitcher beisbolero, “un cambio de velocidad” para referirme a un cantante chileno conocido como “El Indio Araucano”, conocido por canciones que se popularizaron en mi lejana juventud y traigo su recuerdo por una canción guaraní: “Recuerdo de Ipacaraí” que seguramente es de todos conocida, pues es una famosa guarania compuesta por el músico paraguayo Demetrio Ortiz y con letra de la argentina Zulema de Mirkin. Asi aprovecho la circunstancia para decir algo sobre el cantante que la popularizo en Venezuela, quien estuvo entre nosotros como en casi todos los países de América, vivió en República Dominicana y falleció en un hospital de Nueva Jersey a la edad de 104 años.

Había nacido en un poblado de indios mapuches, a unos 570 kilómetros al sur de Santiago y a los 8 años comenzó a perder la visión; fue enviado a un Colegio Santa Lucia para invidentes y sordomudos, pues solo veía “siluetas” y regreso a ayudar a su padre en el campo cuando ya su madre había fallecido. A los 11 años compuso su primera canción de inspiración mapuche Rito araucano. A los 13 años ganó un concurso de canto en el teatro Caupolicán “La voz de oro de Chile” y la canción fue “El pregón de las flores” de Ernesto Lecuona. En febrero del 2008 le relataría al Daily News que en 1932 lo había operado el oftalmólogo español Ramon Castroviejo y en 1984 lo operaron de cataratas en Estados Unidos con lo que mejoró su visión.

Hasta 1954, volvería con frecuencia a Argentina, girando en todo el país y grabando para distintos sellos discográficos. En Colombia en 1948, popularizó “Cuando muere la noche” de Atilio CarboneVenezuela fue otra etapa importante en el progreso de su carrera. Actuó en Radio Caracas y en programas de televisión. Cantaría boleros (Te odio y te quiero), valses (su famosa La batelera, y Soy marinero) y temas indios -guaranís y mapuches- (Lamento mapucheRegalo de amor, Esperanza mía y la ya mencionada canción guaraní: “Recuerdo de Ipacaraí”. La Habana le servía también de plataforma para seguir viajando a países vecinos como México, Colombia y Puerto Rico. En Caracas, dirigió de la primavera de 1959 al verano de 1960 su propio club nocturno El Refugio del Indio Araucano, mientras se presentaba con regularidad en Ondas del Lago en Maracaibo con Rolando Laserie o con los Indios Tabajaras. Cantaría boleros y la canción guaraní: “Recuerdo de Ipacaraí”.

·     La ciudad paraguaya de Ypacaraí es conocida como la «ciudad del folclore» por su festival anual. y el Lago Ypacaraí se encuentra en la región oriental de Paraguay, a unos 37 kilómetros de la Asunción. “Recuerdos de Ypacaraí” es una canción guarania de amplia difusión mundial Demetrio Ortiz se daría a conocer cn ella y contribuyó al conocimiento de la música de Paraguay así como del lago y de la ciudad de Ypacarai. La palabra kuñataĩ en el texto de la canción es de origen guaraní y significa ‘señorita’ o ‘muchacha’. Según su autobiografía “Una guitarra, un hombre”, Demetrio Ortiz compuso “Recuerdos de Ypacaraí” en 1948 mientras estaba en Córdoba, al recordar a un viejo amor y con su guitarra dio las notas; dos años después, en Buenos Aires, conoció a Zulema De Mirkin, quien le escribiría la letra. De acuerdo a la inspiración de Ortiz para la música, a orillas del Lago Ypacaraí conocio a una mujer de quien nunca más volvió a saber.

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·   La letra de la canción hace referencia a una joven, cuando caminaba cerca del hotel de hospedaje de Ortiz y los demás músicos, donde se conocieron y la joven admitió que su pasión también era el canto, por lo que se puso a cantar con él viejas canciones en guaraní. Demetrio Ortiz acordó reencontrarse con ella, pero tras la Guerra Civil del 47, nunca más supo de ella. Desde este momento trascurrieron dos años hasta que la canción fue interpretada por primera vez en 1951.

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Una noche tibia nos conocimos junto al lago azul de Ypacaraí

Tú cantabas triste por el camino viejas melodías en guaraní

Y con el embrujo de tus canciones iba renaciendo tu amor en mí

Y en la noche hermosa de plenilunio de tus blancas manos sentí el calor

que con sus caricias me dio el amor

Dónde estás ahora cuñataí que tu suave canto no llega a mí

Dónde estás ahora mi ser te añora con frenesí

Todo te recuerda mi dulce amor junto al lago azul de Ypacaraí

Todo te recuerda mi ser te añora cuñataí.

 

En Maracaibo, el martes 15 de septiembre del año 2026

lunes, 14 de septiembre de 2026

Biagio da Cesena


Biagio Martinelli, natural de Cesna, Italia (1463-1544), más conocido como Biagio da Cesena, fue un presbítero y notario italiano que ocupó el cargo de maestro de ceremonias papal desde 1518  hasta 1544. Se hizo conocido por su reacción negativa a las figuras desnudas presentadas en el fresco de  Michelangelo Buonarroti (mejor conocido como Miguel Ángel) de El Juicio Final en la Capilla Sixtina, denominación del mural realizado por para el ábside de la Capilla Sixtina, en Roma, en una amalgama de figuras que van del horror infernal hasta la plenitud celestial.

Biagio da Cesena perteneció a una de las principales familias nobles de Cesena y se licenció en utroque iure, es decir, en derecho civil y derecho canónico, siendo aún joven.  Se trasladó a Roma, donde ejerció durante mucho tiempo como notario o abogado. El 1 de enero de 1518, con el favor de los cardenales Bernardo Dovizi y Andrea della Valle, ocupó el cargo de maestro de ceremonias del papa León X, y tras la jubilación de Paride Grassi a finales de 1521 se convirtió en el prefecto de los ceremonieros. También desempeñó este cargo ante los papas Adriano VIClemente VII y Pablo III.

El papa Julio II había ordenado a Miguel Ángel Buonarroti decorar el techo de la capilla y el artista usaría la técnica del fresco, aplicando pintura sobre cal húmeda con más de 300 figuras, destacando las nueve historias del Génesis, como La creación de Adán, un trabajó durante cuatro años que con llevaría grandes dolores físicos debido a la postura. El Juicio final, decora la pared del altar de la capilla y se dice que la obra causó gran escándalo por mostrar cuerpos totalmente desnudos, poco usual para verse en un lugar sagrado, tanto así que años después, otros artistas cubrieron algunas partes con velos y ropas pintadas.

 

Miguel Ángel pintó la Bóveda de la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512, y el fresco de El Juicio Final entre 1536 y 1541 en la Ciudad del Vaticano. Miguel Ángel tenía sesenta y pico años cuando pintó el Juicio Final en la Capilla Sixtina. A esas alturas de su carrera, ya no estaba dispuesto a aceptar críticas Así que cuando Biagio da Cesena, maestro de ceremonias del papa, le dijo a su santidad Paulo III lo que pensaba del fresco del artista (en presencia del propio artista), Biagio da Cesena dijo del fresco: «Fue sobre todo vergonzoso que en un lugar tan sagrado se hubieran representado todas esas figuras desnudas, exponiéndose de forma tan vergonzosa». Continuó diciendo que la pintura era “más adecuada para los baños públicos y las tabernas” que para una capilla papal.

 

Giorgio Vasari, el historiador de los artistas del Renacimiento, nos cuenta la historia de Biagio da Cesena a quien le parecía "muy indecoroso que se hubiesen pintado en un lugar tan respetable toda esa cantidad de desnudos, mostrando sin pudor sus vergüenzas, y que no era una obra propia de la capilla de un papa, sino para una sauna (stufe) o una hostería." En esa época, los stufe a los que se refiere el texto eran baños públicos donde se podían contratar los servicios de "señoritas de compañía". En definitiva, Biagio da Cesena le estaba llamando finamente a Miguel Ángel "pintor de burdel".

 

El retrato de Biagio da Cesena le serviría a Miguel Ángel para representar a Minos, el rey cretense que mandó construir un laberinto para encerrar al minotauro. Una vez muerto, Minos se convirtió en uno de los tres jueces del infierno. Dante le describe en su Divina Comedia como un ser monstruoso con una larguísima cola que utilizaba para indicar a los condenados a cuál de los nueve círculos del infierno estaban destinados. Por ejemplo, si Minos se enroscaba la cola a su cuerpo dando dos vueltas, como hace en la imagen de Miguel Ángel, el condenado debía quedarse en el segundo círculo del infierno, pero si la cola daba nueve vueltas, ya se podía ir preparando para un cara a cara con el mismísimo Satanás…

 

Miguel Ángel se vengaría Biagio de una manera muy peculiar, pues como respuesta, introdujo el rostro de Biagio en la escena como Minos, juez del inframundo (en la esquina inferior derecha del fresco) con orejas de burro (lo que indica estupidez), mientras que su desnudez está cubierta por una serpiente enroscada que le muerde el pene.


La cola que describe Dante se convierte aquí en una serpiente, probablemente por asimilación con la de Adán y Eva. Para molestar un poco más a Biagio da Cesena, Miguel Ángel le añadió unas orejas de burro para dejar bien en claro su ignorancia y fue ridiculizado con descomunales orejas de burro y una serpiente enroscada al pecho y mordiéndole los testículos. La reacción de Biagio da Cesena al verse retratado la conocemos gracias a otro historiador de la época, Lodovico Domenichi, y por lo que cuenta Lodovico, el papa Paulo III, que estaba cansado de oír las quejas de su maestro de ceremonias, le contesta de esta forma: "Biagio, usted sabe que Dios me ha dado potestad sobre el cielo y la tierra, pero mi autoridad no se extiende al infierno. Ya que no puedo liberarle, debererá tener paciencia"… y el retrato tendría que permanecer.

Uno de los biógrafos más reconocidos de Miguel Ángel, el profesor William E. Wallace, director de Estudios de Licenciatura en Historia del Arte y Arqueología de la Universidad Washington en San Luis, ha notado que la segunda versión de Vasari de la historia de Biagio da Cesena en el infierno, a menudo se ha ampliado para incluir la ingeniosa respuesta del Papa. Wallace añadió que tales adiciones en la historia de la vida de Miguel Ángel son un regalo de Dios.

Biagio da Cesena murió en Roma en 1544, y fue sepultado en la iglesia de San Celso y San Giuliano y así fue como finalmente, el maestro de ceremonias del Papa, pasó a la historia con orejas de burro y dominado por una serpiente infernal. Cuando restauraron el fresco del Juicio Final y se eliminaron muchos de los repintes que se habían hecho para censurar tanto "desnudo indecente", la figura del rey Minos sufrió una ligera transformación…

 

Maracaibo, lunes 14  de septiembre del año 2026

 

domingo, 13 de septiembre de 2026

¿Vacuna contra el cáncer?


En el imaginario popular, una de las grandes noticias que podría recibir la humanidad es la cura del cáncer, y por eso puede resultar confuso el nombre de vacuna. Una vacuna acabó con la viruela, pero es poco probable que lo haga con el cáncer. Se trata de un enemigo que se parece mucho a nosotros mismos, con muchas caras y muchas máscaras, pero al que se le va ganando terreno con batallas parciales.

 

El inmunólogo Antoni Ribas, de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), forma parte del comité científico del ensayo de las compañías Moderna y MSD (Merck en EE UU y Canadá) de una vacuna para el melanoma. “Llevamos con la promesa de las vacunas contra el cáncer, probablemente, 100 años. Hasta ahora, todo lo que teníamos eran estudios que no eran concluyentes, pero este sí lo es”. Esta ha sido la noticia -en la semana del 22 de agosto del 2026- en El Pais, España-.

 

Ribas cuenta que, pese a su cercanía con el proyecto, a él tampoco se le mostraron datos concretos del beneficio de la vacuna. En anuncios de este calibre, que pueden tener un gran impacto en el valor de las acciones, no adelantan a nadie los datos y lo tienen que notificar a todo el mundo en el mismo momento”, y explica, unos días después del anuncio, que las acciones de Moderna han duplicado con creces su valor, lo que son decenas de miles de millones de euros en capitalización bursátil, y MSD, mucho mayor, la ha aumentado en un 10%. Los inversores apuestan su dinero a que los resultados pueden cambiar el tratamiento del cáncer.

 

El ensayo que ha sacudido las perspectivas de las vacunas se aplicó a pacientes con melanoma que habían recibido cirugía, pero tenían riesgo de recaída. En el ensayo participaron 1.137 pacientes; un tercio recibió la inmunoterapia pembrolizumab (Keytruda) y al grupo experimental, los otros dos tercios, se les inyectó también una vacuna de ARN mensajero diseñada para entrenar al sistema inmune a detectar las mutaciones específicas del cáncer de cada paciente. Aunque aún no hay datos detallados de este estudio, en un ensayo anterior de menor tamaño, el tratamiento combinado redujo en un 49% el riesgo de recaída o muerte frente a la inmunoterapia sola.

 

Aunque se hable del cáncer, en singular, los oncólogos repiten que no es una enfermedad, sino cientos. Parte del éxito de la vacuna tiene que ver con el tipo de cáncer tratado. “Para destruirlas, el sistema inmunitario tiene que reconocer las células cancerígenas como distintas de las normales. En melanoma eso es factible, porque la mayoría de los cambios están inducidos por exposición solar, y la radiación ultravioleta genera mutaciones en el ADN del tumor que no están presentes en las células sanas”, explica Ribas. “Eso hace que las vacunas puedan ser útiles en otros tipos de cáncer como el de pulmón o el de vejiga, en los que Moderna también está desarrollando esta vacuna y que también están inducidos por un carcinógeno, el tabaco; pero es difícil pensar que funcione en otros cánceres como los de colon, próstata o mama, cuando no hay el mismo número de mutaciones distintas entre el tumor y las zonas normales, porque si no hay suficiente diferencia, no puedes hacer la vacuna”.

 

La vacuna contra el melanoma se ha desarrollado con la misma tecnología que las vacunas contra la covid. El ARN mensajero es una molécula que transporta las instrucciones del ADN del núcleo celular para producir todo tipo de proteínas que necesitamos para estar vivos. Los científicos han logrado domesticar esa capacidad y utilizarla para crear proteínas con las que entrenar el sistema inmune. En el caso del virus de la covid, se introducía la espícula que servía para identificarlo. En el cáncer, el proceso consiste en tomar una biopsia, secuenciar el genoma para detectar las mutaciones, usar algoritmos de predicción para seleccionar qué mutaciones sirven como diana y fabricar el ARN mensajero correspondiente.

 

El problema del cáncer es mucho más difícil. Los virus son invasores externos y el sistema inmunitario está diseñado para detectarlos, de manera que basta enseñar una pequeña parte del virus al organismo para que aprenda a reconocerlo y aniquilarlo. El cáncer, en cambio, surge de nuestras propias células. Es una versión distorsionada, mutada, de nuestro yo normal. Por eso, el sistema inmunitario tiene dificultades para reconocer los tumores como amenazas. Además, el cáncer cambia continuamente, entre pacientes y dentro de cada individuo. Una vacuna universal como la de la covid es imposible.

 

Según explicaba un equipo internacional de oncólogos en una revisión publicada en Nature Medicine, muchas vacunas antiguas atacaban proteínas comunes, que aunque estaban más expresadas en los tumores, también se encontraban en los tejidos sanos. Como el sistema inmunitario estaba acostumbrado a ellas, la respuesta era débil. Otro de los errores fue probarlas en pacientes con cánceres muy avanzados. Cuando un tumor lleva años atacando a una persona, ha desarrollado mecanismos para desactivar sus defensas, y no se puede entrenar con la vacuna un sistema inmune que ya está casi desmantelado.


Luis Paz-Ares, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre, señala que “el ensayo se hizo en melanomas resecados de estadios 2 a 4, de alto riesgo”, y que “si se confirma la eficacia, lo lógico sería extender la estrategia a estadios más tempranos, como el estadio 1, porque las vacunas suelen ser más eficaces cuanto más precoz es la enfermedad y más íntegro está el sistema inmunitario del paciente”.

 

Juan José Lasarte, es el codirector del programa de Inmunología e Inmunoterapia del Cima (Centro de Investigación Médica Aplicada) de la Universidad de Navarra, afirma que la diferencia del ensayo de Moderna y MSD es “el paciente concreto elegido”. “Son pacientes a los que se ha quitado el tumor, pero como quedan algunas células que el cirujano no puede extirpar, hay riesgo de recaída, y ahí, con poca masa tumoral, la vacunación permite controlar el crecimiento posterior de las pocas células que haya”. “Cuando hay un tumor primario grande o metástasis, la vacunación no ha mostrado mucha eficacia”.

 

Por último, otro problema fue que las vacunas se utilizaron solas. Hoy se sabe que una vacuna puede generar células inmunitarias capaces de reconocer las mutaciones específicas de un tumor, pero que esas células se agotan si no se combinan con otros fármacos que liberen los frenos del sistema inmunitario que activan las células tumorales para defenderse. Es el caso del tratamiento anunciado esta semana, que combina una vacuna con el pembrolizumab, que es un fármaco que elimina las inhibiciones de los linfocitos T para atacar al cáncer. MSD y Moderna tienen ya en marcha ocho ensayos más con la misma tecnología de vacunas personalizadas en otros tipos de cáncer como pulmón, vejiga y riñón, y hay muchas otras compañías con ensayos en otros tumores.

 

Tecnologías de ARN mensajero hay más de 100, aunque sus probabilidades de convertirse en tratamientos son diversas. Tecnologías como la del ARN mensajero son prometedoras, y parece que el mismo concepto podría ser útil en casi todos los ámbitos. Pero la experiencia con las vacunas advierte de que la complejidad del cáncer y el sistema inmune suelen desbordar esos conceptos. Lasarte plantea la necesidad de seguir explorando otras alternativas más asequibles. “Tenemos, por ejemplo, los virus oncolíticos: inyectas el virus en el tumor, el virus provoca una muerte de las células del tumor y eso libera esos neoantígenos sin necesidad de conocer cuáles son, se produce una inflamación y eso provoca lo que llamamos vacunación in situ. No necesitas la información de la secuenciación; simplemente provocas que dentro del tumor el sistema inmunitario se active de forma natural”.

 

Paz-Ares recuerda que, desde que comenzó su carrera, hace casi 40 años, hasta ahora, “se ha doblado la supervivencia a los cinco años de los pacientes de cáncer”. “Ha pasado de un treinta y poco por ciento a más del 60% a día de hoy, y eso es porque, de manera sucesiva, han surgido avances que han ayudado a subgrupos de pacientes con subgrupos de tumores específicos”, “No espero que tengamos una penicilina para el cáncer, porque el cáncer son muchísimas enfermedades, y tendremos que ir dándole una penicilina diferente, una estrategia diferente, a cada una. Todos estos resultados son complementarios y van a ayudar a que menos pacientes sufran cáncer y a que más pacientes vivan más y vivan mejor”.

 

Maracaibo, domingo 13 de septiembre del año 2026

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

El cazador de ciervos

 

Con la traducción al español de “The deer hunter” aqui va la historia de Michael Cimino  (1939-2016)  un director de cineguionista y productor estadounidense. más conocido por dirigir, producir y coescribir la película ganadora del Óscar 1978:  The Deer Hunter y por escribir y dirigir el fracaso crítico y financiero de 1980 La puerta del cielo.

La historia del cine contemporáneo no se puede entender sin la figura de Michael Cimino (1939-2016), un director cuya trayectoria encarna, como ninguna otra, el arco más dramático, ambicioso y fascinante de Hollywood. Formado en las aulas de la Universidad de Yale y fogueado en la dirección de comerciales de televisión, Cimino irrumpió con fuerza en la industria de la mano de Clint Eastwood y su consagración definitiva llegó apenas cuatro años después con El cazador de ciervos (1978) una desgarradora y monumental obra maestra sobre las heridas físicas y psicológicas de la guerra de Vietnam en la clase obrera norteamericana que no solo conmovió al público mundial, sino que arrasó en los premios de la Academia al conquistar cinco premios Óscar, incluyendo los de Mejor Película y Mejor Director. Con este triunfo, Cimino se erigió como el cineasta prodigio de su generación, recibiendo de la industria algo tan codiciado como peligroso: el control creativo absoluto, una misma libertad total que se convirtió en el escenario de su propio mito con el rodaje de La puerta del cielo (1980).

Cimino habia escrito dos guiones (la película de ciencia ficción Naves misteriosas y Harry el fuerte, cuando accedió a la dirección de su guion de Un botín de 500.000 dólares (1974) fue adquirido por la productora de Clint EastwoodThe Malpaso Company. El propio Eastwood iba a ser el encargado inicialmente de dirigir la película, sin embargo, Cimino logró convencerlo para dirigirla él mismo. La cinta se convirtió en un éxito inmediato.

Con la experiencia obtenida en su anterior largometraje, Cimino fue capaz de conseguir para su segunda película, “El cazador de ciervos” (The Deer Hunter (1978), en Hispanoamérica titulada como El francotirador; y en España,como El cazador). Con un reparto estelar y trabajar sin interferencias del estudio. La película también se convirtió en un gran éxito comercial y de crítica, y ganó un gran número de Premios Óscar, incluido el de mejor director y la mejor película.

Con el triunfo de The Deer Hunter, la productora United Artists le dio carta blanca a Cimino para su siguiente filme, La puerta del cielo (1980), pero el rodaje de la película fue  problemático, al sobrepasar sobradamente el presupuesto asignado; el resultado fue un desastre financiero, que estuvo cerca de llevar a la quiebra a la productora. La puerta del cielo se convirtió en la señal, del estado de fuera de control en Hollywood en ese tiempo y esta película marcó el final de Transamerica Corporation, la propietaria de United Artists, que perdió la confianza en la productora y en sus ejecutivos, y vendió pronto la compañía, la cual fue comprada por Metro-Goldwyn-Mayer en 1981.

La película fue tratada duramente por una parte de la crítica y severamente editada por el estudio, lo que llevó a un fracaso de público, y aunque luego, apareció una nueva versión extendida que permitió percibirla como una película estimable se percibiría como que en su momento no fue adecuadamente entendida ni por los productores ni por la crítica.

En 1984, la productora Paramount Pictures, sorprendentemente, ofreció la dirección de Footloose a Cimino, contratando como guionista a Dean Pitchford. Cimino estuvo al frente de la película durante cuatro meses, haciendo demandas extravagantes relativas a la construcción de decorados y la producción en general, hasta que finalmente, Paramount consideró que tenía en sus manos otra La puerta del cielo y despidió a Cimino. La película se rodó con Ross como director, tal como se había pensado inicialmente.

Después del episodio de Footloose, Cimino fue considerado como alguien que no había aprendido la lección con La puerta del cielo, y Hollywood le volvió la espalda a Cimino Todas las películas que dirigió posteriormente debieron ser financiadas de manera independie y no por un estudio. Michael Cimino firmó un contrato para varias películas con United Artists en 1979. La puerta del cielo fue la primera producción, pero la mayor parte de las otras fueron anuladas debido al fracaso de esta cinta.

Escribió un guion para El manantial, basada en una novela de Ayn Rand. La película iba a ser filmada después de La puerta del cielo, pero fue suspendida por United Artists. Escribio también escribió el guion de Los perros de la guerra, pero fue apartado del proyecto. Esta película fue finalmente llevada a cabo con un guion reescrito en 1981. Escribió el guion de The Life and Dreams of Frank Costello conjuntamente con James Toback y mantuvo contactos con tres estudios diferentes desde 1979 hasta 1989, pero la película nunca llegó a realizarse. Perfect Strangers era una historia de amor escrita por Cimino que iba a ser producida por David Picker. El guion fue a preproducción en la Paramount pero finalmente no se realizó. Cimino tomó el proyecto de Motín a bordo (1984) después de David Lean, pero fue desplazado de la producción después de lo de La puerta del cielo. Escribió un guion, Pearl, sobre la vida de Janis Joplin, que fue reescrito en múltiples ocasiones y se convirtió en la película La rosa (1979).

Fue el director original escogido para el clásico de ciencia ficción La zona muerta, pero fue apartado del proyecto por diferencias con Stephen King en la creación del guion y la dirección de la película recaería en manos de David Cronenberg. Fue desplazado de la dirección del rodaje de la película Sed de poderStuart Rosenberg lo sustituyó y Cimino no figuró ni en los títulos de crédito. Escribió conjuntamente con Raymond Carver un guion sobre la vida de Fiódor Dostoyevski, pero nunca llegó a realizarse. Escribió una adaptación de The Yellow Jersey con Dustin Hoffman y con producción de Lorimar Productions en 1985, pero este proyecto fue desechado. Escribió una adaptación de la obra de Truman Capote Handcarved Coffins, para Dan Rissner en MGM, e iba a dirigirla después de Year of the Dragon, pero el proyecto se canceló después de que Rissner fuera despedido del estudio.

En Year of the Dragon (1985), adaptada por él mismo y Oliver Stone de la novela de Robert Daley, las cosas funcionaron más o menos bien durante el rodaje. La polémica vendría con las acusaciones generalizadas de racismo contra la película. La comunidad china la criticó por considerar que ofrecía una imagen de los chinos poco o nada correcta, así como de un Chinatown que en su opinión nada se correspondía con la realidad y Year of the Dragon también fue nominada para cinco premios Razzie, incluido Peor director y Peor guion. En 2001, Cimino publicó su primera novela, Big Jane. Más adelante, ese mismo año, el ministro francés de cultura lo condecoró con la medalla Chevalier des Arts et des Lettres. Recluido en sus últimos años y convertido en un personaje enigmático para la prensa, la obra de Cimino ha sido profundamente revalorizada por la crítica contemporánea. Más allá de los mitos y los excesos financieros, hoy se le reconoce como un autor audaz, un poeta de los paisajes americanos y uno de los visionarios más indomables que ha dado el séptimo arte.

 

Sus siguientes películas, como El siciliano, fueron duramente criticadas por lo que se percibió como una apología del mafioso Salvatore Giuliano y tuvieron una escasa acogida en la industria cinematográfica. Posteriormente, dirigió una versión de la película The Desperate Hours (1990), protagonizada por Anthony Hopkins y Mickey Rourke, que tuvo un bajo rendimiento en taquilla. En 1996, rodó Sunchaser, con Woody Harrelson, película nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes, aunque nuevamente resultó un fracaso en taquilla. Michael Cimino falleció el 2 de julio de 2016 en su casa de Beverly Hills, Los Ángeles, California, Estados Unidos. Tenía 77 años.

 

Maracaibo, sábado 12 de septiembre del año 2026

 

viernes, 11 de septiembre de 2026

Historias de Sergio


Sergio Ramírez Mercado (Masatepe, 5 de agosto de 1942). Es un novelista, cuentista, ensayista, periodista, político y abogado nicaragüense (con nacionalidad española desde 2018), quien ejerció la vicepresidencia de su país natal desde 1985 hasta 1990.

En 1959 Sergio Ramírez ingresaría en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de León y un año después fundaría la revista experimental Ventana, encabezando el movimiento literario del mismo nombre y en 1964 se gradúa como doctor en Derecho, con la Medalla de Oro como mejor estudiante de su promoción. En el mundo literario publica en 1960 su primer relato, El estudiante, y tres años más tarde su primer libro Cuentos es una recopilación de relatos, y en 1970, Tiempo de fulgor, su primera novela.

En Nicaragua, en 1977, Sergio encabezaría un grupo opositor en apoyo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en lucha contra el régimen del presidente dictador Somoza. Después de formar parte del gobierno de Daniel Ortega, se retira de la política en 1996 para dedicarse a la literatura, aunque sus vivencias políticas quedan reflejadas en sus memorias (https://tinyurl.com/432ddypjAdiós muchachos, publicada en 1999.

Tengo la suerte de poseer un libro que tiene numerosos “artículos reunidos” del escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, de quien ya ha hemos venido hablado y ha sido citado previamente (https://tinyurl.com/y78cyda5) en otras ocasiones en este blog (lapesteloca) y a quien tuve el honor de conocer y tratar personalmente desde los tiempos cuando él era el vicepresidente de su país después de la caída del régimen dictatorial de Somoza. El título de este libro de casi 800 páginas, es “Historias para ser contadas”.

Aquí les cuento ahora, como, en uno de estos trabajos, escrito en Guatemala el año 2002, Sergio Ramírez escribiría sobre la hipótesis de una supuesta “muerte de la novela”, y se planteaba seriamente como los avances tecnológicos del siglo XX ( el cine, la televisión y todo cuanto la ciencia y avances en el desarrollo aeroespacial que se expandía ) parecía que aquella “modernidad” presagiaba “la muerte de la novela”.

Pero la novela, en la América hispana precisamente habría de llegar en esos tiempos para contarnos “la historia publica” devenida luego de guerras para la independencia de los países y en esa irrupción, ha proseguido hasta este sigo XXI, y es que, no hay maneras de contar las historias privadas sin tomar en cuenta la historia pública. Eso lo recalcaba el escritor Sergio Ramírez mientras saludaba con alegría al Premio Alfaguara que en aquel año le había sido otorgado al escritor Tomás Eloy Martínez por su novela “El vuelo de la reina”.

La historia tejida como fina urdimbre en la novela del escritor argentino, mezcla -historia publica- con historia privada, en un juego de espejos cuyas fronteras van de su “La novela de Perón” hasta “Santa Evita” y a pesar de vivir “en tiempos de catástrofes” insistiría Sergio, cuando un país “racional y civilizado” como llamo Carlos Fuentes al país austral aun viniendo del “Facundo” de Domingo Faustino Sarmiento, era la Argentina que brillaría en el “Canto a la Argentina” de Darío y destacaba como en su Nicaragua natal, aprendería el mismo Sergio sobre Argentina a través de los libros que a en la escuela primaria les legaban con el sello de La Editorial Kapeluz.

Aprenderíamos -dice Sergio– en el fuego letal de las correspondencias, que Argentina era también una República bananera y Tomás Eloy Martínez bien lo demostraba en sus novelas al mostrarnos la cruda realidad de un Perón quien ya en el exilio tenia a una Isabel, bailarina bataclana, recogida de un cabaret de Panamá, para encumbrarla como su sucesora en la Casa Rosada de Buenos Aires, mientras veíamos como Buenos Aires pasaba a ser como la mismísima Managua.

“Santa Evita” es la metáfora más esplendida escrita por Tomas Eloy sobre aquel personaje mítico de mujer que inspiró una novela, una ópera, un musical, y una película mientras Tomás Eloy sublimaría su obsesión por este mito para regresar a la “historia publica” en su novela premiada, “El vuelo de la reina” para enseñarnos el peso de la corrupción de quienes mandan, y sus traiciones, regresándonos a un “Buenos Aires-Managua” y otra vez mas, mezclándonos la historia publica con las historias privadas y así, los novelistas como  Tomás Eloy seguirían cumpliendo con su papel de historiadores. ¡¿La novela ha muerto?! ¡Viva la novela!

La consagración a nivel internacional de Sergio Ramírez Mercado, llegaría en 1998 cuando fue galardonado con el Premio Alfaguara por su novela Margarita, está linda la mar. Desde 1999 da clases en diferentes universidades de EE.UU., México, Perú, España y Chile. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas y en enero del año 2000, es merecedor de manera honorífica de la primera convocatoria del Premio de narrativa José María Arguedas. Y en 2012 funda el encuentro literario Centroamérica cuenta, que se celebra en Nicaragua. El 11 de noviembre de 2014, es galardonado con el Premio Carlos Fuentes a la creación literaria en la lengua española por considerar que su obra conjuga "una literatura comprometida con una alta calidad literaria" destacándolo como “intelectual libre y crítico, de alta vocación cívica.". Ese mismo año es nombrado vocal del patronato del Instituto Cervantes, en representación de las letras y la cultura latinoamericanas. En 2017 se convierte en el primer centroamericano en ganar el Premio Cervantes.

Maracaibo, viernes 11 de septiembre del año 2026