La
doctora Lucía Crivelli, es una neuropsicóloga quien ha destacado
los beneficios terapéuticos comprobados de la escritura: “Cuando ponemos en palabras nuestras emociones,
no solo sanamos a
nivel psicológico, sino también físico; los resultados de los estudios
son contundentes: escribir
honestamente sobre nuestros conflictos mejora la salud integral”.
La Dra Crivelli expuso cómo la escritura puede convertirse en
un recurso valioso frente a “emociones atravesadas, conflictos
o dificultades que cuesta
comunicar a seres queridos e incluso a uno mismo”, y llamo
la atención sobre las experiencias innovadoras que desde 1986 marcaron
el inicio del estudio científico de la denominada escritura expresiva.
El
modelo fundante de la escritura terapéutica llegó de la mano del psicólogo
estadounidense James Whiting Pennebaker (1950) psicólogo social estadounidense quien es profesor
emérito de Psicología en la Universidad de Texas en Austin
miembro de la Academia de Profesores Distinguidos y miembro de la Academia Nacional de Ciencias en
2025. Su investigación en la
relación entre el uso del lenguaje natural, la salud y el comportamiento
social, trata de "cómo el lenguaje cotidiano refleja procesos
sociales y de personalidad básicos".
El
estudio de la Universidad York St. John incluyó a 68
estudiantes voluntarios. Inicialmente, completaron cuestionarios para
evaluar su ansiedad y autoestima. Posteriormente, describieron un futuro
temido, lo que incrementó sus niveles de ansiedad y deterioró la
autoestima al convertir esas preocupaciones en escenarios claros y concretos.
Tras este paso, los participantes realizaron el ejercicio BPS, escribiendo
durante varios minutos sobre un futuro plausible, lleno de éxito y
bienestar en distintos ámbitos de su vida.
La ansiedad ocasional es parte normal de la vida, describe el Instituto
Nacional de Salud Mental de EEUU. Las personas suelen preocuparse por cosas
como la salud, el dinero, la escuela, el trabajo o la
familia, afirma la entidad. Sin
embargo, las personas con trastorno de ansiedad generalizada se preocupan
extremadamente o se sienten muy nerviosas con mayor frecuencia por
estas y otras cosas, “incluso cuando la
preocupación es desproporcionada con respecto a la situación”. Ante esto,
con el apoyo y el tratamiento psicológico adecuado, las personas con este
trastorno pueden controlar su ansiedad y mejorar su calidad de vida,
según el instituto.
La
novedad es que hay otro recurso para enfrentarla. Escribir sobre una versión
optimista de uno mismo puede aliviar la ansiedad de
forma rápida y sin requerir grandes recursos, según un reciente estudio realizado por psicólogos de la Universidad
York St. John, Inglaterra. Esta técnica,
denominada “mi mejor yo posible” (Best Possible
Self, BPS), ha demostrado resultados positivos para reducir
los síntomas ansiosos en estudiantes universitarios y se presenta como
una herramienta terapéutica accesible.
A
diferencia de otros ejercicios de escritura terapéutica centrados
en el desahogo sin filtro, la técnica BPS consiste en que los participantes
imaginen y describan en detalle un futuro en el que han alcanzado metas
importantes en áreas como el trabajo, las relaciones o la salud. El
método parte del concepto psicológico de los “posibles yoes”, es
decir, proyecciones futuras que pueden ser tanto deseadas como temidas. Según
la profesora Jennifer Shevchenko, directora del proyecto, este
ejercicio “no es volcar lo primero que te pasa por la cabeza, ni escribir solo
para desahogarte”.
Al
comparar los niveles de ansiedad antes y después de este segundo ejercicio, los
investigadores observaron que la ansiedad disminuyó notablemente
en todos los participantes. “El efecto se observó justo después de
escribir; aún no sabemos cuánto dura ni si se repite igual en otras poblaciones
que no sean universitarios”, comentó la profesora Shevchenko.
Cuáles
son los síntomas del trastorno de ansiedad Según el Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU, las personas con
este trastorno pueden presentar los siguientes síntomas: 1-Preocuparse demasiado por las cosas diarias; 2-Tener
problemas para controlar sus preocupaciones o sentimientos de
nerviosismo; 3-Sentirse
irritables frecuentemente; 4-Sentirse inquietas o tener
dificultad para relajarse; 5-Tener problemas para concentrarse; 6-Tener
problemas para dormir o para permanecer dormidas, o sentirse agotadas;
7-Tener dolores de cabeza, musculares o estomacales, tensión u otros
dolores; 8-Tener temblores o tics (movimientos nerviosos); 9-Sudar
mucho, sentirse mareadas o que les falta el aire; 10-Tener dificultad
para tragar; 11-Tener que ir al
baño a menudo.
Con
frecuencia, los adultos con este trastorno se ponen sumamente nerviosos por
situaciones diarias como: 1) La
seguridad laboral o su rendimiento en el trabajo; 2) Su salud; 3) Las finanzas;
4) La salud y el bienestar de sus hijos y de otros familiares; 5) Llegar
tarde; 6) Completar las tareas del hogar y cumplir con otras
responsabilidades. Por lo general, el trastorno de ansiedad generalizada se
trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos,
afirmó el instituto.
Cómo aplicar la escritura terapéutica: La doctora Crivelli explicó que se puede realizar sin
necesidad de dirección profesional, solo “con honestidad brutal, como si nadie fuera a leer jamás lo que
uno escribe, incluso recomendando destruir las notas una vez finalizadas”,
y completó: “Cuatro días de escritura,
sin preocuparse por la gramática o la ortografía, quince minutos cada vez sobre el mismo tema, dentro del mismo
mes, bastan para notar el cambio”,
aseguró.
La
neuropsicóloga subrayó que el hallazgo más destacable de los estudios sobre
escritura expresiva es que las personas “tras atravesar la experiencia
comienzan a compartir más sus vivencias con otros, ya sea en el círculo
íntimo o en ámbitos sociales, logrando socializar sobre
episodios antes relegados al silencio o a la vergüenza”. Además, indicó que no
es necesario que los conflictos sean traumas infantiles ni problemas graves: “Puede
ser cualquier situación que genera preocupación o malestar presente”.
En
cuanto a sus efectos, la Dra Crivelli aclaró que aunque se suele pensar en la
escritura como una catarsis, los neurocientíficos ven un proceso más complejo: “Al
hablar de los problemas se activa la corteza dorsolateral del lóbulo frontal y se modula el sistema límbico,
que regula miedo y angustia. Es decir, se produce un control cognitivo de las emociones, no solamente una
descarga emocional”. Finalmente,
la doctora concluyó: “Todos tenemos algo para escribir. No es
necesario ser escritor ni periodista, solo hace falta animarse a mirar hacia
adentro; las palabras ordenan, las
emociones decantan y el control emerge desde la honestidad”. Nota:
(La información
para este artículo, proviene en parte de Infobae
en Vivo).
Maracaibo, lunes 5 de
enero del año 2026
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