Si al hablar de un cerebro diminuto informamos que del que tratamos tiene más de 500 millones de años, ya
eso transforma la información en un dato muy curioso e interesante.
En ABC Biología el 28 de noviembre del año 2022 informaban que habían descrito cerebros muy pequeños, algunos tan pequeñitos que el más antiguo conocido, pertenecía a una criatura marina de apenas centímetro y medio la cual poseía un sistema nervioso delicadamente preservado.
El cerebro de una pequeña criatura con forma de
gusano que vivió hace 525 millones de años podría ser el más antiguo
identificado hasta aquel momento y se referían al fósil de Cardiodictyon catenulum, de menos de 1,5 centímetros
de largo, descubierto en 1984 y preservado en
rocas en la provincia sureña china de Yunnan. Sin embargo, hasta ahora los
científicos no se habían dado cuenta de que aquel fósil, ocultaba un sistema
nervioso delicadamente conservado, incluido el cerebro.
Los lobópodos probablemente se movían en el fondo del mar
utilizando múltiples pares de patas suaves y rechonchas que carecían de
articulaciones. Sus parientes vivos más cercanos son los gusanos de terciopelo que
viven principalmente en Australia, Nueva Zelanda y América del Sur. Conocido
también con el nombre Onychophora, que deriva del griego, y significa
literalmente "portadores de
uñas", ya que cada una de sus muchas extremidades termina en un par de
garras, y reciben el nombre de "gusanos
aterciopelados" (del inglés velvet worms); y han sido
comparados a gusanos con patas, orugas de mariposas y babosas.
Los fósiles de Cardiodictyon revelan un animal con un tronco
segmentado en el que se repiten disposiciones de estructuras neuronales
conocidas como ganglios. Esto contrasta marcadamente con su cabeza y cerebro,
los cuales carecen de evidencia de segmentación. “Esta anatomía
fue completamente inesperada porque las cabezas y los cerebros de los
artrópodos modernos y algunos de sus ancestros fosilizados se han considerado
segmentados durante más de cien años”, afirmaba Nicholas Strausfeld,
profesor en el Departamento de Neurociencia de la Universidad de Arizona y
autor principal del estudio.
Los artrópodos incluyen insectos, crustáceos,
arañas y otros arácnidos, además de algunos otros linajes como milpiés y
ciempiés. Según indicaba el investigador, el hallazgo resuelve un largo y
acalorado debate sobre el origen y la composición de la cabeza de los
artrópodos, el grupo más rico en especies del mundo en el reino animal.
“Desde
la década de 1880, los biólogos notaron la apariencia claramente segmentada del
tronco típica de los artrópodos, y básicamente lo extrapolaron a la cabeza”, explica
Frank Hirth, del King's College de Londres y coautor del texto. “Pero Cardiodictyon muestra que la cabeza temprana no estaba
segmentada, ni tampoco su cerebro, lo que sugiere que el cerebro y el sistema
nervioso central probablemente evolucionaron por separado”, añadiría Strausfeld.
Hasta hace muy poco, los
investigadores creían que los cerebros no se fosilizaban, por lo que nadie
esperaba encontrar uno conservado. Sin embargo, en la última década los
científicos han identificado varios casos de cerebros preservados en una
variedad de artrópodos fosilizados.
Cardiodictyon era parte de la fauna de Chengjiang, un famoso depósito de fósiles
en la provincia de Yunnan. Los cuerpos suaves y delicados de los lobopodios se
han conservado bien en el registro fósil, pero aparte de Cardiodictyon,
ninguno había sido examinado en busca de cabeza y cerebro, posiblemente porque
son animales muy pequeños.
En su nuevo estudio, los autores no solo
identificaron el cerebro del pequeño animal, sino que también lo compararon con
los de otros fósiles conocidos y con los de artrópodos vivos, incluidos el de arañas
y de ciempiés. Así, concluyeron que se ha mantenido un patrón compartido de
organización cerebral desde el Cámbrico hasta hoy. “Identificamos una firma común de todos los cerebros y cómo se forman”,
dice Hirth.
"Desde
la década de 1880, los biólogos notaron la apariencia claramente segmentada del
tronco típica de los artrópodos y básicamente lo extrapolaron a la cabeza", indica
Hirth, quien añade: "Así se llegó a
suponer que la cabeza es una prolongación anterior de un tronco
segmentado". Strausfeld subraya que 'Cardiodictyon' muestra que la cabeza temprana no estaba segmentada,
ni tampoco su cerebro, lo que sugiere que el cerebro y el sistema nervioso
central probablemente evolucionaron por separado.
En Cardiodictyon,
tres dominios cerebrales están asociados cada uno con un par característico de
apéndices de la cabeza y con una de las tres partes del sistema digestivo anterior.
“Nos dimos cuenta de que cada dominio del
cerebro y sus características correspondientes están especificados por la misma
combinación de genes, independientemente de la especie que estudiáramos”,
agrega Hirth. “Esto sugirió un plan básico genético común para
hacer un cerebro”. Hirth y Strausfeld dicen que los principios
descritos en su estudio probablemente se apliquen a otras criaturas fuera de
los artrópodos y sus parientes inmediatos. Esto, aseguran, tiene implicaciones
importantes cuando se compara el sistema nervioso de los artrópodos con el de
los vertebrados.
Según los autores, este hallazgo
resuelve un largo y acalorado debate sobre el origen y la composición
de la cabeza de los artrópodos, el grupo más rico en especies del mundo en
el reino animal, pues incluyen insectos, crustáceos, arañas y otros arácnidos,
además de otros linajes como milpiés y ciempiés.
Revisado
en Maracaibo el día martes 20 de enero del año 2026