viernes, 2 de octubre de 2026

Intestino y Parkinson…


La periodista Diana Kwon en el mes de mayo del 2018 en la revista  Scientific American, regresa al trabajo del cirujano inglés James Parkinson en 1817, quien había señalado que los pacientes con “shaking palsy”, el temblor característico de la enfermedad que llevaba su nombre, padecían de constipación y que al menos en algunos casos, el tratamiento de estos síntomas mejoraba el tremor de la enfermedad; estos hallazgos sugerían una cierta relación entre la Enfermedad de Parkinson y el tracto gastrointestinal.

 

La investigación recientemente se le dio atención a la proteína alfa synucleine, hasta que, en el año 2003, Heiko Braak, un neuroanatomista de la Universidad de Ulm en Alemania, propuso la teoría de que el Parkinson se originaba en el intestino y desde allí iba al cerebro. En autopsias en pacientes con enfermedad de Parkinson, demostró los cuerpos de Lewis y acúmulos de alfa-synucleina en las células nerviosas de cerebro y en las que regulan el funcionamiento del tracto gastrointestinal. El 30 de septiembre, hace unos días hablamos de Demencia y α-sinucleína.

 

En 1961 Okazaki describió los cuerpos de Lewy en el neocortex de pacientes con demencia de Pick y a mediados de la década de los ochenta mediante inmunohistoquímica (ubiquitina y alfa synucleina) se logró una mejor identificación de los mismos. Se ha examinado la relación entre la pérdida de células dopaminérgicas en la sustancia negra, en Parkinson y la distribución y densidad de cuerpos de Lewy inmunorreactivos a alfa-sinucleína. Los cuerpos de Lewy son el sustrato anatomopatológico de la demencia de Pick y se forman por la proteína alfa-synucleina (14 Kda), 

 

El doctor Braak y sus colaboradores sugirieron que los estadios característicos de la enfermedad de Parkinson son predecibles y que ella se origina en el tracto digestivo para luego detectarse en el cerebro, lo cual podría sugerir la intervención de un agente patógeno “aún no identificado”. Existen numerosas evidencias de que los agregados de alfa-synucleina, se mueven del tubo digestivo hasta el cerebro a través del nervio vago, sugiriendo que quizás productos de la destrucción bacteriana, o por mecanismo de tipo inflamatorio, acceden al sistema nervioso central y por consiguiente, los pacientes “vagotomizados” tendrían menor riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson,

 

Michael Zasloff, un profesor de la Universidad de Georgetown  ha demostrado niños sanos que no han padecido una infección viral, ya tienen alpha-synucleina capaz de atraer y estimular las células del sistema inmune. Todo esto, a propósito de las infecciones con Norovirus, que producen crisis severas de vómito y diarrea por un virus que es muy contagioso, y se adquiere a través de la ingestión de alimentos o del agua contaminada o por contacto con personas ya infectadas. La infección por Norovirus aumenta la producción intestinal de alfa-synucleína para combatir la infección. El Norovirus al provocar inflamación estimula al sistema nervioso entérico (el sistema nervioso del aparato digestivo) a producir alfa-synucleína para combatir la infección con la acumulación toxica de esta proteína. Se cree que la alfa-synucleína mal plegada puede viajar desde los nervios del intestino hasta el cerebro, un proceso que está relacionado con los trastornos neurodegenerativos.

 

La microbiota intestinal interactúa con el sistema nervioso a través del eje intestino-cerebro, con señales (https://tinyurl.com/267ta7pc) de ida y vuelta entre el intestino y el cerebro a través del sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico. Esta comunicación bidireccional puede afectar la función cerebral y el comportamiento. Alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota pueden afectar la señalización a lo largo de este eje, lo que potencialmente puede influir en el neurodesarrollo. 


Traje estas consideraciones retrospectivas al haberme tropezado en “las redes” del año 2023 con noticias sobre la microbiota y el autismo, tema ya discutido ampliamente en dos artículos de nuestro blog en junio del 2022 (https://tinyurl.com/yfh3fym6). De manera general, varias publicaciones del año 2023, decían haber observado que las personas con autismo pueden tener una mayor permeabilidad intestinal, lo que podría permitir que las toxinas y los subproductos microbianos ingresasen al torrente sanguíneo y afectasen el cerebro… Se planteaba que esto podría contribuir a los síntomas del autismo.

 

En la pandemia, vimos como las precauciones adoptadas para la infección con el SARS-CoV-2 usadas para prevenir el COVID-19, eran similares a las indicadas en la enfermedad por Norovirus y su prevención se basaba en el lavado de las manos y la desinfección de las superficies contaminadas con jabón y alcohol y se ha destacado de manera similar que no existe una vacuna para prevenir esta infección. Pero… estábamos hablando del Parkinson y ahora caemos en un virus que se conocería también después de una epidemia el año 1968 y por llevar el nombre de la ciudad de Norwalk, en Ohio, (EUA). Los Noroviruses (NoV) son virus ARN de cadena simple de la Familia Caliciviridae, del Género  Norovirus, y su Especie se denomina virus Norwalk y no tiene nada que ver con el SARS-CoV- del COVID-19.

 

El asunto viene a cuento, debido a que se ha dicho que los “microbios”, léase bacterias, virus u otros bichos, pueden valer para que en el intestino se promueva la producción de alfa-synucleina. Investigaciones realizadas en animales han podido demostrar que la alfa-synucleína puede incrementarse en el intestino y en el cerebro de ratones, y como es una proteína cuyo origen es bacteriano, que forma filamentos, cuya apariencia recuerda a los agregados de proteínas que se han descrito como priones responsables de la enfermedad de “las vacas locas”. Robert Friedland, un neurólogo de la Universidad de Louisville, ha relacionado estas alteraciones de las proteínas con la producción de alfa-synucleina. De manera que, si regresamos a la investigación sobre el Parkinson, y el interés en “el microbioma” intestinal, se describe un incremento de los síntomas en roedores predispuestos a la enfermedad, que empeoran post transplantes de microbios fecales, y todo ocurre paralelamente al incremento de alfa-synucleina 

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Sarkis Mazmanian, microbiólogo del Instituto Tecnológico de California considera que los responsables de los hallazgos con la alfa-synucleina son los metabolitos producidos por las bacterias, y en particular ciertos ácidos grasos de cadena corta capaces de activar la microglia y las células del sistema inmune en el cerebro. Estos experimentos en ratones señalan que bien sea a través del vago, o de la sangre, se provocarían los resultados comentados. Por otra parte, las investigaciones de Inga Peter una genetista epidemióloga de La Escuela de Medicina Icahn del hospital Monte Sinai señalan cada vez más conexiones entre enfermedad de Parkinson y enfermedad intestinal inflamatoria en los humanos. Comparando a 144.018 pacientes con colitis ulcerosa o con enfermedad de Crohn con 720.090 controles sanos, han determinado que la enfermedad de Parkinson es 28% más frecuente en los enfermos con enfermedad intestinal inflamatoria y que el uso de medicamentos que reduzcan la inflamación como los inhibidores del Factor de Necrosis Tumoral (TNF) reduce las enfermedades neurodegenerativas hasta en un 78%. 

 

La patogénesis del Parkinson, según Madelyn Houser, del Laboratorio Malú Tansey de la Universidad de Emory, los hallazgos apuntan hacia una asociación entre la enfermedad intestinal y el Parkinson sobre una base primariamente inflamatoria. A pesar de que no todos los pacientes con Parkinson tienen enfermedad inflamatoria del intestino, la idea del microbiólogo Mazmanian es que la mayoría de los estudios en años recientes apoyan la idea de que la enfermedad de Parkinson y la enfermedad inflamatoria del intestino tienen un origen común.

 

Maracaibo, el día viernes 2 de octubre, del 2026.

 

 

jueves, 1 de octubre de 2026

Literatura y cine


La literatura ha inspirado numerosas películas y el cine ha servido para que mucha gente se acerque a los libros adaptados. Muchas veces el cine ha sido “la celestina inmejorable” para reafirmar el romance con la lectura y, sobre todo, para seducir a nuevos lectores. Como una muestra, las nueve películas con más premios Oscar de la historia, ocho están basadas en libros: Ben Hur (11 premios), El señor de los anillos (11), Lo que el viento se llevó (10), West Side Story (10), El paciente inglés (9), De aquí a la eternidad (8), Gigi (8) y El último emperador (8). 

William Shakespeare es el escritor más llevado al cine. Todas sus obras han visto alguna versión cinematográfica, más fiel o más libre o más vanguardista. Una de las adaptaciones clásicas es el Hamlet dirigida y protagonizada por Lawrence Olivier, en 1948. El Romeo y Julieta de Shakespeare es el más versionado de sus dramas, tanto en su sentido más clásico como al ritmo de Robert Wise y Jerome Robbins en West Side Story (1961). Romeo y Julieta de Shakespeare ha sido esencial en la filmografía de grandes directores, desde Orson Welles a Akira Kwrosawa. Macbeth, de Justin Kurzel (2015), con Michael Fassbender y Marion Cotillard. El Hamlet de (1948): Dirigida y protagonizada por Laurence Olivier, Óscar a la mejor película y mejor actor, siendo una de las adaptaciones aclamadas de la historia del cine. En 1990 el fime Hamlet dirigido por Franco Zeffirelli y protagonizada por Mel Gibson, ofreció una visión más accesible para el público general, y en 1996 Hamlet dirigido y protagonizada por Kenneth Branagh, es la única versión íntegra en 70 mm que incluye el texto completo de la obra original de Shakespeare.

Varios de los pilares de Orson Welles, para muchos el mejor director de cine de la historia, están basados en obras literarias de Shakespeare. Clásicos del cine son sus Macbeth (1948), Otelo (1952). Welles también adaptó El proceso (1962), de Franz Kafka. Y su célebre La dama de Shangai basada en la novela If I Die Before I Wake, de Sherwood King.

Las grandes obras de la literatura son un género cinematográfico en sí mismo. Y así como son las más tentadores, son, también, las más peligrosas de llevar al cine. Quizá porque en el imaginario universal todos ya tenemos nuestra propia versión de la historia. Algunas de las que han salido bien libradas son Ana Karenina, de Leon Tólstoi, dirigida por Clarence Brown (1935) y protagonizada por Greta Garbo; y del mismo autor ruso su Guerra y Paz, dirigida por dirigida por Serguéi Bondarchuk (1967). No hay que olvidar Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, dirigida por William Wyler (1939) y Doctor Zhivago, de Borís Pasternack, dirigida por David Lean (1965). De tiempos más recientes son Las amistades peligrosas, de Choderlos De Laclos, dirigida por Stephen Frears (1988); y Sentido y sensibilidad, de Jane Austen.

Repito que, así como la literatura es algo maravilloso y sorprendente, también como sabrán ya mis lectores, soy, o quizás debo decir, fui, un cinéfilo durante muchos años… Les contare como varios años después de leer la novela “El sonido y la furia” de William Faulkner, me enteré de que ya había sido llevada al cine en 1956. “The Sound and the Fury” la película del año 1959, dirigida por Martin Ritt fue protagonizada por Yul Brinner (Jason), Joanne Woodward (Quentin), Jack Warden (Benjy), John Beal (Hadward), Margaret Leigthon, Stuard Whitman. Basada en la novela homónima de William Faulkner, donde narra las vidas y las pasiones de los Compsons, una familia del Sur de los Estados Unidos que vive una grave crisis financiera y emocional. Como siempre, uno criticara la casi imposibilidad de plasmar en imágenes lo que la literatura en palabras ha llevado a la mente del lector.

 

El jueves 3 de marzo del año 2016, en este blog lapesteloca, escribí algunas notas sobre la corriente de la conciencia y William Faulkner y prometí que hablaría en otra oportunidad quizás sobre Quentin el estudiante de Harvard inteligente y brillante quien como miembro de la familia Compson con sus conflictos tiene una problemática con el tiempo… Todo eso, como parte de la novela “El sonido y la furia”. En aquella oportunidad, 10 años atrás, esta misma novela, fue vista a los ojos del para aquel entonces un muy joven cineasta, James Edward Franco(1978), actor, guionista, director, productor, modelo, escrito, músico y pintor estadounidense quien, inició su carrera a finales de la década de 1990.

 

Al querer averiguar sobre el cine y esta obra de Faulkner, me condujo a admirar “El sonido y la furia” en otro filme, del 2014, y me estoy refiriendo a la película dirigida por el joven actor James Franco. En realidad, muy gratamente me sorprendería al ver como el director (quien asumió personalmente el papel de Benjy el retrasado que da inicio a la novela) pudo adaptar al cine, un texto que era prácticamente inadaptable, y lo hizo magistralmente, no solo al interpretar a Benjy, sino que se le veía claramente intentando exitosamente conservar las intenciones de Faulkner. De tal modo que personalmente pude percibir como James Franco, director y actor, logró transformar las ideas de Faulkner en un lenguaje plástico, cargado de imágenes y sonidos a través de una interesante película.

 

Franco, a quien poco le han importado las apariencias y el éxito, se ha labrado una reputación de ser ajeno a los cánones y a las expectativas de Hollywood, con el filme mencionado, habría iniciado su carrera como director, atreviéndose a enfrentarse con uno de los escritores americanos que, según él mismo dijo, “más me ha costado leer”. La escritura de William Faulkner sabemos que es fragmentada y refleja la psicología de sus personajes, se empapa en la memoria llena de imágenes, de recuerdos y sensaciones que están envueltas en la época cuando en la imaginación del autor que existió el Estado de Yoknapatawpha. Franco dice: “Hago las películas que me gustaría ver y que nadie más hace”.

 

El debut de Franco como director, lo hizo en el largometraje, de «Mientras agonizo» (“As I lay Dying”) que fue estrenada en Cannes en 2013 y le valió para demostrar de lo que era capaz al lanzarse a la dirección adaptando a William Faulkner en una película de una gran novela. Este hecho, puede valer como una reflexión y puede ser motivo de análisis, ya que al releer el texto con nuevos ojos, se podrá quizás ver con más nitidez y poder vivir más de cerca lo que construye un escritor con palabras y como puede plasmarse en imágenes en el cine.  James Franco recibió el premio Glory to the Filmmaker en el Festival de Venecia ese año 2014 aprovechando que presentaba, fuera de concurso, «El ruido y la furia», filme que resultó en otra interesante adaptación de William Faulkner.

 

James Franco se desdobla en «El ruido y la furia», como el director y haciendo el papel de Benji, el autista, retrasado mental, enamorado secreto de Caddy su hermana, a quien él recuerda como "Caddy olía a árboles cuando llueve". Benji es quien relata la primera parte de la obra de William Faulkner. La segunda parte del film lo relata Quentin, su hermano, bajo la influencia de la depresión ante el cinismo de su padre, Quentin romántico, enamorado de su hermana hasta buscar la muerte al no poder impedir que se pierda, la retórica del padre lo convence y termina arrastrándolo abrumado entre la fragilidad de todo en relación, al Tiempo, al incesto que no desea consumar y a su falta de coraje para vivir. Acorralado es un antihéroe y los antihéroes siempre pierden.

 

La tercera parte es contada por Jason, el otro hermano, el hijo más ordenado quien en realidad es un loco de atar, inescrupuloso, codicioso, avaro, desconoce el amor, y solo le importan las cosas, de los seres, y el dinero. Podría haberse convertido en el "padre" de Quentin, su sobrina, la hija de Caddy, pero eligerá ser su represor, moralista y maltratador. La última parte, es contada por Dilsey, la mujer de color que acompaña a los Compson desde niños, decidida y cariñosa especialmente con Benji y será quien termine dirigiendo la casa de los Compson porque ya de la familia poco queda.

 

NOTA: Un artículo con cierta similitud a este, fue publicado en lapesteloca en el mes de diciembre de 2017.

En Maracaibo, el jueves 1 de octubre del año 2026