miércoles, 22 de abril de 2026

Del regionalismo y de la Medicina


Muchos hermanos falconianos como Francisco Eugenio Bustamante y Pedro Iturbe, como Tino Rodríguez tempranamente vinieron a la tierra zuliana, para luchar con nosotros, y han dejado huellas de prosperidad y progreso en nuestra región; todos ellos, han comprendido la gravedad del centralismo ancestral de nuestro país, como mecanismo que ha impedido el progreso nacional. En el fondo, este mal se regodea en un sentimiento de temor infundado en la mente de personajes que más que políticos, no han sido otra cosa más allá que politiqueros. 

En el análisis del conocido centralismo nacional, referido a la Medicina, es importante recordar al Dr. Francisco Eugenio Bustamante quien fue Rector de la Universidad del Zulia de 1898 a 1900. El médico coriano, desde los cuatro años de edad pisaría nuestro cálido suelo, llenándose del calor y la energía para emprender su gran sueño de ser médico, profesión a través de la cual prestó un gran servicio público a los ciudadanos de esta Tierra del sol amada.

Bustamante fundó el periódico de la Universidad y sería el cirujano, que en 1874 realizaría en Maracaibo la primera ovariotomía y por ello, se le considera el Fundador de la Cirugía Abdominal en Venezuela. Maracaibo de entonces, cuya situación y ambiente hospitalarios no eran los mejores para la práctica quirúrgica; la propia casa de la paciente, Francisca González, en la mesa improvisada del comedor de la casa, sólo contó con la ayuda de la anestesia y si audaz fue la decisión que tomó Bustamante el 31 de agosto de 1874 al intervenir quirúrgicamente a la paciente, diagnosticada como  “quiste ovárico simple y sin adherencias”, Bustamante planificó cuidadosamente y ejecutó hábilmente la primera ovariotomía realizada en Venezuela.

El Dr. Bustamante siempre representaría al Zulia como parlamentario y una de sus mayores preocupaciones fue lograr primero la autonomía del Estado Zulia, que era su Estado adoptivo, pero él aspiraba hacer efectiva luego la de los otros Estados también. El 29 de marzo de 1898, diría:     “Desde que se estableció la Federación no hemos tenido ni un solo día de verdadera Federación. Estados autónomos sin autonomía, eso es lo que hemos tenido; farsa, federación “in nómine” y nada más que farsa… quiero que los Estados vuelvan a ser administradores de sus riquezas y no continúen bajo la tutela del Presidente de la República…”.

Sus palabras pronunciadas en el Senado en 1891, lo llevaron a enrolarse como Jefe del Estado Mayor en un ejército en su mayoría de jóvenes idealistas, que pronto serían derrotados por las fuerzas del gobierno, debiendo Bustamante tomar de nuevo el camino del destierro residenciándose en Cúcuta, pero el 18 de mayo de 1875, como consecuencia de un terremoto en regresó a Venezuela donde la orden dada por Guzmán lo obligaba a residir en Caracas teniendo casa por cárcel, hasta el año siguiente cuando fue llevado a las mazmorras de La Guaira, hasta que fue su madre Doña Concha, la mujer fuerte, quien intercedió con éxito para que su hijo traumatizado física y moralmente fuera puesto en libertad.

Cinco años después del terremoto de Cúcuta Bustamante de nuevo se encuentra en Cúcuta. El año 1884 marcaba otro camino hacia el exilio. Pasaría dos años en San Cristóbal para regresar a Maracaibo en 1889, mientras gobernaba el país Rojas Paúl. En 1892 acompaña a Joaquín Crespo en la Revolución Legalista y junto a él hace su entrada triunfal a Caracas. y cuando Crespo decide continuar en el poder, estando Bustamante como Embajador en Washington, renunció a su cargo. A comienzos del presente siglo y con Cipriano Castro en la presidencia, debería de nuevo salir al exilio, esta vez en Curazao después de que, gracias a la petición de su esposa saldría en libertad de la prisión a que lo había sometido “el Restaurador”.

Bustamante había realizado en Maracaibo en 1874, la primera ovariotomía en Venezuela. Hazaña audaz, más no improvisada. El Maracaibo de entonces, cuya situación y ambiente hospitalarios no eran los mejores para la práctica quirúrgica la propia casa de la paciente, Francisca González, en mesa improvisada del comedor de la casa, sólo contó con la ayuda de la anestesia. Si audaz fue la decisión que tomó Bustamante el 31 de agosto de 1874 de intervenir quirúrgicamente a la paciente Francisca González, diagnosticada con un “quiste ovárico simple y sin adherencias”, y haría la primera ovariotomía realizada en Venezuela.

En el V Congreso Venezolano de Historia de la Medicina, del 10 al 14 de octubre de 1989 en Maracaibo, El Dr. Alberto Silva Álvarez, en una Mesa Redonda, consideró al Dr. Simón  Ruiz como el iniciador de la cirugía obstétrica y a Bustamante como iniciador de la cirugía ginecológica, pero los doctores Tulio Briceño Maaz, José León García Díaz, y Orlando Arrieta Meléndez y Rafael Molina Vílchez consideraron a Bustamante como iniciador de la cirugía abdominal en Venezuela y a Ruiz Moreno como el precursor.


El año 2014, fui invitado por el Movimiento poético de Maracaibo, a recrear por escrito y brevemente a un Quijote, pero de un Quijote nuestro, uno criollo, uno quien además tuve la suerte de conocer personalmente, uno nacido en un lugar del país donde las arenas son tibias y bajo el claror de la luna los chuchubes modulan cantares. En Coro la ciudad de los médanos, el año 1905, nació Pedro Iturbe Leiba quien, de Coro, se fue a Caracas, y estudió Medicina. Al graduarse, se dedicaría a la Neumonología. Hizo post grados de Medicina del tórax, en Italia, en Francia y en los Estados Unidos, y se vino a esta tierra para fundar en 1932, un Dispensario Antituberculoso. Lo hizo cerca de un camino de trillas que iba hacia el sur de Maracaibo. Así era San Francisco en aquellos días, un pueblecito de sembradores, lleno de molinos de viento.

Allá lejos, al final de la Arreaga y de Los Haticos, lanza en ristre este Quijote, se montó sobre un cerro de piedra de ojo, al comienzo de una vía que se estaba creando para los automóviles y luego, mas allá de una curva que originaba la entonces conocida Carretera de los Pozos, esta  se perdía  en una larga vía que conducía a unos pozos de agua en el camino hacia Perijá, los cuales fueron el inicio del acueducto en Maracaibo, precisamente allá sobre aquel cerro, un peladero, Pedro Iturbe creó “el Dispensario”. Seria ese “Dispensario” ubicado al final de Los Haticos, el que se transformó luego, en 1948, en el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo.

Hoy el hospital General del Sur lleva el nombre de nuestro Quijote, el medico coriano enraizado en el Zulia, quien no solamente combatiría la tuberculosis, sino que enseñaría a cientos de enfermos a trabajar en manualidades, orfebrería, ebanistería, labores de terapia con la que los pacientes mientras se curaban, igualmente se formaban para para el trabajo. Así en aquella, su institución, nacería un extraordinario grupo de médicos y cirujanos, donde ya desde aquellos años comenzaría a hacerse maravillas en cirugía cardiovascular, y se hacían trasplantes de órganos, y hasta llegaría a existir un microscopio electrónico apadrinado por el genial científico maracaibero Humberto Fernández Morán.

En lo personal, ningún éxito hubiera tenido en mis esfuerzos por hacer investigación si no hubiese contado con el apoyo de este don Quijote quien además era el padrino de mi promoción médica del año 1963 pues le dimos el nombre de “su Sanatorio Antituberculoso”. Un luchador incansable, con axiomas visionarios, tenía sus propias maneras de enfrentar los problemas, y nos decía que para lograr las cosas uno debe pelear duro, pedir por más de cien si aspira por una sola, porque así es nuestro medio.  Pedro Iturbe, era pequeñito y arrugado, pero tenía una vitalidad tal que asombraba a todos quienes tuvieron la fortuna de haberlo conocido.

En Maracaibo, el miércoles 22 de abril del año 2026

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