sábado, 26 de septiembre de 2026

La célula ocular híbrida


Los libros de texto enseñan que la visión en la mayoría de los vertebrados se logra a través de la retina donde existen los conos y bastones: los primeros funcionan con luz brillante y los segundos en situaciones de oscuridad. Estos detalles los informaría de una manera general el investigador Fabio Cortesi, con los investigadores de la Universidad de Queensland, que han hallado un innovador fotorreceptor en larvas de peces de aguas profundas, combinando la estructura de conos y bastones. Este avance promete revolucionar tecnologías ópticas y tratamientos médicos relacionados con la visión.

 

Sabemos que la hemeralopía es la dificultad o incapacidad para ver con nitidez cuando la luz es muy intensa (ceguera diurna), mejorando la visión en la penumbra y que, debido a una histórica confusión etimológica, en muchos contextos médicos y populares también se le ha llamado e intercambiado con la nictalopía (ceguera nocturna). Hace seis años en este blog un 3 de julio (2020), señalamos tres palabras…   Hemeralopia, Oxímoron y Serendipia, y dijimos: “Son tres palabras” como dice la letra de un bolero de Osvaldo Farrés (1902-1985) pero aquí, en el blog las señalamos tan solo para recordar el curioso origen y el significado de las mismas.

 

En la hemeralopía el paciente percibe una visión borrosa luego de una fuerte iluminación, o encandilamiento. La hemeralopía ocurre aun con iluminación normal y si existe, se le considera como síntoma de una retinopatía, ya sea hereditaria o resultado de una alteración de la capa coriocapilar (capa de Ruysch) de la membrana coroides. Recordemos que en la retina, los conos, son las células fotorreceptoras y ellos son muy sensibles a la luz brillante y median en la visión diurna, visión cromática y en la percepción de la agudeza visual. Una disfunción de los conos, da lugar a una mala visión central y en ocasiones problemas con la visión diurna (hemeralopía), sin relación directa con la nictalopía. La hemeralopía es un problema de los conos, mientras que la nictalopía lo es de los otros foto receptores retinianos,  los bastones.

 

Si se produce una disfunción de los bastones, antes o ella es más intensa que la disfunción de los conos, dará lugar a una mala visión nocturna (nictalopía) y pérdida del campo periférico. La nictalopía es un síntoma temprano de la hipovitaminosis A y, parcialmente, de la carencia de vitamina B2. Toda esta perorata cuasi introductoria es para  hablar sobre las larvas de ciertos los peces que viven en aguas profundas quienes tienen un tipo de célula visual que desafía un siglo de conocimientos sobre el sistema visual de los vertebrados y pueden servir como inspiración para nuevas tecnologías, desde cámaras fotográficas hasta tratamientos médicos.

 

Como decíamos inicialmente, un equipo encabezado por el investigador Fabio Cortesi de la Universidad de Queensland (Australia) descubrió que esas larvas tienen un tipo de célula ocular híbrida, es decir, un fotorreceptor que optimiza la visión en condiciones de penumbra o crepúsculo. Los libros de texto enseñan que la visión en la mayoría de los vertebrados se compone de conos y bastones: los primeros funcionan con luz brillante y los segundos en situaciones de oscuridad, indicó Fabio Cortesi, destacando que, sin embargo, este nuevo tipo de célula combina la maquinaria molecular y los genes de los conos con la forma y la estructura de los bastones, con lo que tiene lo mejor de los sistemas de luz brillante y luz oscura. Para estas larvas que viven en profundidades de poca luminosidad estas células fotoreceptoras resultan ser eficaces para “la visión crepuscular”-


 

Se trata de algo nuevo y “realmente eficaz para la visión crepuscular”, destacó Cortesi, que junto a su equipo examinó las retinas de larvas de peces capturadas a profundidades de entre 20 y 200 metros en el mar Rojo durante una serie de expediciones de exploración marina. Una tarea muy complicada, porque las larvas solo miden medio centímetro de largo y sus ojos son de menos de un milímetro, explicó la también firmante del artículo Lilyra Fogg. Las larvas de algunos de los peces examinados viven hasta un kilómetro por debajo de la superficie, donde necesitan optimizar su visión en la oscuridad.

 

El equipo quiso investigar cómo se desarrolla su visión temprana en la penumbra más cercana a la superficie, donde se alimentan y crecen antes de descender a uno de los hábitats más oscuros y extensos de la Tierra. En el ámbito tecnológico, la creación de sensores basados en esta estructura celular única podría dar lugar a cámaras o gafas más eficientes para situaciones de poca luz sin sacrificar la nitidez de la imagen. Este descubrimiento, lo publican en Science Advances: “Es fascinante porque se basa en lo poco que sabemos sobre las profundidades marinas, pero también tiene aplicaciones prácticas”, manifestó Cortesi.

 

En el ámbito tecnológico, la creación de sensores basados en esta estructura celular única podría dar lugar a cámaras o gafas más eficientes para situaciones de poca luz sin sacrificar la nitidez de la imagen.  En medicina, aprender cómo estos peces construyen este tipo de célula visual en el entorno de alta presión de las profundidades oceánicas “podría abrir nuevas vías biológicas relevantes para afecciones oculares humanas como el glaucoma”.

 

En Maracaibo, para lapesteloca, el día sábado 26 de septiembre del 2026

 

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