miércoles, 16 de septiembre de 2026

De, el cine, nuevamente…


El cine, y lo he dicho antes, para mí  ha servido como una herramienta para entender la realidad del mundo en que vivimos. Me parece que el cine tiene la capacidad de sintetizar historias o narraciones que puede haber sido escritas en papel durante siglos, pero verlas en el cine, sus personajes actuando como transmisores de actitudes morales o representando formas de transmisión cultural, de cierta manera nos permite estar informados y a la vez, también pueden influir sobre nuestros sentimientos. Las imágenes que representan historias reales o ficticias nos pueden llevar a sentir empatía o no, hacia los personajes e igualmente hacia actores y actrices de las películas.

 

La masificación del cine mudo en blanco y negro, y el nacimiento de figuras tan conocidas como Buster Keaton, Charles Chaplin o Harold Lloyd, basaron su actuación en el llamado “gag visual” que mostraba un mundo en constante movimiento. La gente salía del cine cansada, o excitada físicamente, con ganas de hacer cosas como las que habían visto, un fenómeno que absolutamente era una consecuencia del efecto de las neuronas espejo de las que ya hablamos en 2022 en este blog ( https://tinyurl.com/4yru5bcu )

Uno de los pilares de una rama de la denominada “neurociencia cognitiva” ha resultado ser la Memoria, y ya hemos conversado también sobre sus conexiones con el sistema límbico que reside fundamentalmente en la amígdala cerebral (https://bit.ly/3AZ25mn). Al “recordar”, serán los mecanismos de “la memoria” los que se reactivarán para poder reconstruir mentalmente los hechos, toda la recreación fílmica, tiene su base en estos mecanismos que se reactivarán con el recuerdo de los que hemos disfrutado o padecido observando las películas (https://bit.ly/3s1oiw2) sobre las que también nos referimos en este blog en junio del año 2022.

El 16 de diciembre del 2015…¡Hace ya unos años! Publicaría datos sobre el cine francés  ( https://bit.ly/2lGhXZa ). También en 2019 hablamos sobre de Atlantic City un filme norteamericano que fue dirigido por Louis Malle (1932-1995), el mismo director de Ascensor para el cadalso (1957), Los amantes (1958) y "Au revoir, les enfants" (1987) y he regresado a caer en el tema del cine francés porque lo disfrutaría en mis días de juventud en el cine Venecia, a una cuadra de mi casa. Pudiéramos creer que vivíamos Con el Diablo en el cuerpo, “Le diable au corps”, una película que en el Venecia, me enseñó a querer el cine francés. Unos días después veríamos Rififí entre los hombres de Jules Dasin con el actor Jean Servais, y creo que llegué a entender mejor cual era el sentido de aquel cine, en francés, hasta entender el francés y a percibir algo en esa cinematografía tan diferente al cine gringo de los años cincuenta. 

Mi interés por el cine me llevado a escribir artículos sobre diferentes tópicos; he hablado sobre Nikos Kazantzakis (1883-1957), escritor griego autor de poemas, novelas, ensayos y obras de teatro. Posiblemente, fue el escritor griego más importante del siglo XX y el más traducido. Famoso desde el estreno en 1964 de la película de Michael Cacoyiannis Zorba el griego, un film de 1964 dirigido por Cacoyannis, con Anthony Queen, y basado en la novela Alexis Zorba de Nikos Kazantzakis. Con siete nominaciones a los Oscar, Oscar a la mejor actriz (Lila Kedrova) y se hizo famosa la música de Theodorakis, e igualmente por su actuación, Irene Pappas, o Irene Lelekou una popular actriz y cantante folkclórica griega, quien actuó en el mencionado ya filme Zorba el Griego de Cacoyannis (1964). Irene Pappas interpretó cantando la música de Teodorakis y tambien fue la actriz protagonista como heroína griega, en el film Bouboulina (1959) una película que se refiere a Laskarina Bouboulina (1781-1821) heroína de la independencia griega, nacida en una prisión de Constantinopla donde su madre visitaba al padre preso por los turcos, y la heroica Boubulina plantó en 1821, la primera bandera en la lucha contra los turcos.

 

También en este blog, hemos conversado sobre el cine negro y en octubre del 2015 mencionamos a los escritores de novelas policiacas, así fue como en diciembre de ese mismo año 2015 (https://bit.ly/3lhU31v) me referí a Maigret el inspector creado por Georges Simenon. Curiosamente, releyendo la novela “El año de la lepra”, regrese a mi personaje Alejo Plumacher, quien expresaba sus cinéfilas ideas, así: “supongamos una novela como “El halcón Maltés”, diría yo que seguramente por culpa de Bogart, Dashiel Hammett para muchos parecerá un escritor más cinematográfico que policial, y es que el cine, como sucede con la música, en general con todo lo leído y lo vivido, pueden ser importantes causales de ese supuesto azar de las novelas… Que puedo decir si siempre que pienso en el inspector Maigret de Georges Simenon es el actor Jean Gabin quien viene a mi mente”. (https://bit.ly/3NtWt9s).

 

Daphne du Maurier (1907-1989), fue una escritora británica mejor conocida por su novela Rebeca, publicada en 1938, y Mi Prima Raquel, ambas llevadas al cine, así como lo fueron sus relatos Jamaica Inn y Los pájaros el conocido filme de Alfred Hitchcock. El cine no solo es capaz de reproducir diferentes 

realidades, sino que nos permite aplicar nuestra comprensión sobre ellas. Gracias a nuestras neuronas espejo los humanos somos capaces de imitar los movimientos que vemos en pantalla como si fuésemos nosotros quienes los estamos realizando. Esto genera automáticamente, que tratemos de comprender los comportamientos que llevan a cabo los personajes del cine a partir de sus actos. A través del cine, no solamente somos capaces de transmitir una realidad y una razón en base a lo que admiramos, podemos emocionarnos y prácticamente “vivir” lo que estamos viendo.

Si regreso a mi infancia y adolescencia, siempre recalábamos en “nuestro cine Venecia”, el de la cañada atrás, y el último paga y, ¿quién yo?, nojó, yo no los conozco, y a correr tocan, a esmachetarse, dispérsense, a esmondingarse que van a prender las luces, y quizás a tratar de escaparse saltando por la ventanita del baño… El “Venecia”, ya lo dije antes, fue para mí, el de la nouvelle vague del cine francés y el del neorrealismo italiano, el “Venecia” que nos presentó a Fernadel, y a Totó, y al increíble Fanfán La Tulipe o al sufrido Raf Vallone. Siempre en el Venecia era la cita bajo las estrellas, en las calurosas noches marabinas.

NOTA: El original de estos disparates ha sido modificado y es en parte texto en “La Entropía Tropical”, novela publicada por Ediluz Edits, en Maracaibo, Venezuela, el año 2013 y publicado todo el sábado 18 de junio del año 2022.

En Maracaibo del 2026 el día miércoles 16 de septiembre.

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